Para una historificación
Fecha: 2000 01 01
Grupo: Otros Documentos
País: Mexico
Categoria : Comunicado
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PARA UNA HISTORIFICACION



Algunos antecedentes y consideraciones:



1. DEL SURGIMIENTO DEL PARTIDO Y ALGUNOS CUENTOS



Se aborda lo que sería el surgimiento del PROCUP, por ser un proceso aleccionador sobre los fenómenos posteriores y por ser su dirección un elemento decisivo (para bien o para mal) en el proceso que desembocó en lo que fue el PDPR-EPR y sus resultados.

De la existencia de una incipiente organización política la “Unión del Pueblo” (UP), a fines de los años 60, con tres núcleos de militantes, se diferenciaron tres procesos diferentes.

Uno de ellos conformado por intelectuales, entre ellos Nuria Boldó y otras personas, ligadas a la Escuela de Agricultura de Chapingo, un aporte de ellos es el Documento No. 1 de Línea Política. Desaparecieron como colectivo político.

El segundo se distanció de los otros dos y años después se supo que centraron su actividad en el estado de Chiapas, siendo posteriormente su esfuerzo (difícil evaluar en que medida) una de las partes del proceso de acumulación de fuerzas que llevó al levantamiento zapatista. Algunos de ellos que se separaron de este proyecto, hoy son conocidos intelectuales ligados a la lucha popular.

El tercero sería el de “los gordos”, Fuentes (F) y Leonel (L). Toda la etapa de lucha, desde los orígenes hasta antes de 1972, nos era presentada, verbalmente en diferentes escuelas y colectivos, principalmente como la vida de F, muchas veces por él mismo. Se decía que el fundador del partido, F, provenía de un hogar estable, donde existía el amor, el interés por la cultura y el respeto, sus primeras participaciones en la lucha estudiantil eran de lucha social ligada al pueblo, aprendió el marxismo leninismo en la cárcel de indígenas presos.

Pero investigando, los asegunes y sin embargos, son muchos y resultan otros hechos.

Su origen social está en una familia con desordenes emocionales, en donde existía el maltrato físico, las agresiones verbales, malos hábitos de higiene y de disciplina, actitudes autoritarias, y que vivían en un medio social lumpenesco, lo que incide importantemente en los conceptos y actitudes posteriores que tienen, sobretodo F, en diferentes aspectos de la lucha y de la vida como por ejemplo: “todas las mujeres son flojas, pendejas y putas”, “hay que ser cabrones”, actitudes de manipulación y demás.

F desde joven se distingue por ser un sujeto agresivo, lo que se expresa en sus relaciones familiares y sociales. Hay antecedentes desde el salón de clases de la preparatoria, de su actitud agresiva hacia algunos maestros y compañeros de estudio, o las golpizas que llegó a propinarle a L en presencia de otras personas. Fue detenido por “causas comunes”, decía él, lumpenescas, diríamos otros.

Temporalmente fue militante del PAN y en un movimiento estudiantil en el que no queda muy clara la forma de su participación, negocia (no se le expulsa, como lo afirmaba) con las autoridades de la UABJO, su traslado a la Universidad de Guadalajara.

Esto parece la actividad política al interior de sus centros de estudio de jóvenes estudiantes, algunos de los cuales, F entre ellos, tienen desequilibrios emocionales y hallan en la participación política estudiantil, una fuga para sus problemas existenciales y emocionales.

A inicios de los 70s, este núcleo establece relación con un revolucionario guatemalteco, José María Ortiz Vides, quien acaba de regresar de Vietnam de un curso en ese país. El curso lo trae por escrito y lo brinda a este núcleo el cual lo adopta como su lineamiento bajo el concepto de ser el lineamiento de la Guerra Popular Prolongada (GPP).

La experiencia lumpenesca de F y L y esta relación, les da la posibilidad de realizar algunas acciones armadas, de hostigamiento con explosivos y asaltos, sobre todo en Guadalajara y en Oaxaca.

Algunas personas de ese tiempo, que lo conocieron como persona, estudiante y militante político han preguntado ¿cómo es posible que él sea comandante de una organización revolucionaria?, ¡era un hombre emocionalmente muy desequilibrado!

En la historia oficial del partido, los otros dos núcleos, eran descalificados con los argumentos de “inconsecuentes”, “intelectuales burgueses”, “no son revolucionarios”, “son claudicantes” y otros.

Con este pasado lumpenesco e influidos por la situación político-social, la experiencia de Vietnam, la revolución cubana y otros revolucionarios, estos jóvenes adoptaron como su nombre el de la organización revolucionaria Unión del Pueblo (UP).

Esta UP, primero como organización y después como partido, se estructuró de arriba hacia abajo, con una visión insuficiente del principio leninista del centralismo democrático.

La interacción dialéctica entre los dos aspectos de este principio, centralismo y democracia en esta etapa inicial, le dieron mayor peso al primero, esto como un resultado lógico, natural de a) la clandestinidad y las condiciones de represión en que se desenvolvía nuestra actividad, b) la limitada capacidad política de la militancia y c) el papel preponderante que jugaron algunos militantes que aunque eran dogmáticos, sectarios, militaristas, emocionalmente desequilibrados y con un escaso manejo de la teoría revolucionaria, en ese momento aparecían como los de mayor desarrollo político y militar. Entre tanto ciego, los tuertos se autoerigieron comandantes.

En la estructuración no se contó, ni siquiera como posibilidad, con la figura política de una instancia que expresara las decisiones de toda la militancia, el congreso, por lo que nunca hubo una definición clara de que este debía ser la máxima instancia de dirección, que en los períodos en que este no estaba reunido lo era el Comité Central (CC) y como el CC no podía estar permanentemente reunido debía contar con una instancia ejecutiva, un colectivo permanente de conducción, conformado por algunos de sus miembros, lo que en muchas experiencias mundiales se llamó Buró político.

En la UP la máxima instancia de dirección era el Buró Político (BP) conformado por dos militantes que se habían auto designado así, L y F.

El BP nunca fue una instancia ejecutiva del Comité Central, un colectivo permanente de conducción estratégica que estuviera supeditado a alguna instancia colectiva o al partido. Teóricamente estaba conformado por dos miembros del Comité Central, al cual nunca le rindió cuentas, y cuya elección y funcionamiento nunca estuvo claramente definida en los estatutos partidarios. El BP a nadie rindió cuentas y en los hechos sustituyó al CC, colocándose por encima de éste y del partido.

La militancia creció, nuevos militantes trajeron sus bríos, su entusiasmo, sus sentimientos, su dignidad, su alegría, su vida y fueron dando forma y contenido a la organización.

En 1972, la UP adoptó como lineamiento la GPP, o lo que en ese momento se interpretó así, fue un acierto pero que llevó la deficiencia de una adopción en lo general, a la que le faltaron algunas precisiones metodológicas y proyecciones estratégicas para la realidad concreta, sobre el partido revolucionario, las fuerzas armadas populares y revolucionarias, la organización de las masas y el poder popular.

Ese lineamiento, como ya mencionamos, fue la transmisión que de su experiencia, hicieron los vietnamitas a un revolucionario de otro país, de lo que ellos consideraron que en ese momento le podía servir a ese pueblo. El documento que conocimos no aborda experiencias sobre el desarrollo del ejército, sobre las insurrecciones, la combinación de la lucha política y la armada y otros aspectos. Ya vienen incluidas las correcciones que ellos hacen al planteamiento de GPP de Mao, sobre el papel que juegan la lucha política, la clase obrera, las ciudades y la insurrección. Por cierto los vietnamitas no dicen que eso sea un lineamiento de GPP.

Las deficiencias en nuestro lineamiento, en el funcionamiento y en la estructuración, inicialmente tuvieron poco peso, pero en el curso de la lucha se fueron haciendo más evidentes.

Desde la visión de tener una actitud correcta ante la vida, una línea correcta, ser revolucionarios, ligarnos a las masas, ejercer la crítica y la autocrítica, tuvimos un desarrollo contradictorio.

La mayoría de la militancia trató de aplicar esto y vivir de acuerdo a estos planteamientos, sin embargo en lo que era el BP, la simulación, la pose, aprender a fingir que se era revolucionario, fue la tónica, pues mientras se decía una cosa se hacía otra, dándose actitudes como: las compañeras eran sexualmente hostigadas; había relaciones patriarcales y de sometimiento hacia otros militantes por parte del BP; los miembros del BP, que nunca participaron en las recuperaciones económicas (ni en otras acciones militares), derrochaban los recursos recuperados por otros compañeros como Héctor Eladio, en un estilo de vida de pequeña burguesía acomodada que llevaban estos compañeros y sus familias; en sus familias las mujeres eran golpeadas, incluso en reuniones políticas, extendiéndose el maltrato hacia sus hijos.

La falta de una formación revolucionaria y los desequilibrios emocionales, en el BP, fueron la causa de que tempranamente en esta organización, afloraran actitudes y fenómenos como:

El vanguardismo, el hegemonismo, el protagonismo, la competencia insana, la colocación de los estímulos materiales por encima de los morales, la doble moral, la descalificación, los corrillos, el pragmatismo, la absolutización, el militarismo, el dogmatismo, el doctrinarismo, la intolerancia política, la limitada capacidad teórica y de análisis y la falta de autocrítica.

El proyecto de partido que en los hechos impulsaba el BP pasó a ser un proyecto familiar y personal, en donde el partido era construido como un coto de poder de sus dos miembros, al que permitían el acceso, hasta cierto punto, a los que consideraban sus incondicionales. La fidelidad a F y L era condición para ascender a otros niveles de responsabilidad y de información en el partido, esta fidelidad era y es muy parecida a la lealtad patriarcal-autoritaria, que en las estructuras mafiosas se promueve hacia los padrinos.

Estas formas de relación fueron posibles por las mismas actitudes que la militancia adoptó, aceptando esto como revolucionario, autocensurándose, y en donde desde la clandestinidad y la compartimentación el BP dirigía. Estos absurdos llegaron a las orientaciones explícitas que recibieron algunos compañeros en las convivencias, de que si eran detenidos, podían entregar a cualquiera, menos a los miembros del BP.



2. Y la mata seguía dando más de lo mismo



En 1985, ya como PROCUP-PDLP, existía el Buró Político (BP), el cual seguía estando conformado por L y F, era la máxima instancia partidaria y se encargaba de resolver los aspectos estratégicos. Formalmente había un CC, el cual estaba subordinado al BP. En las entrevistas concedidas a la revista Por Esto se dice “...El Comité Central es el organismo central de dirección ejecutiva del Partido, su función es el análisis y elaboración de las alternativas generales. El Buró Político es la instancia superior partidista designada por el Comité Central y es la dirección política e ideológica del Partido...”. En los hechos el BP se había autodesignado, el CC era una instancia ejecutiva del BP y no conducía en lo estratégico, el BP no era parte del CC, sino que estaba por encima de este.

El Método de relación que el BP tenía con las instancias que atendía, era principalmente el de ordeno-obedece, los integrantes del BP, llevaban las cosas definidas (“cocinadas” decían algunos militantes), a las reuniones que asistían, la militancia participaba en una dinámica en la que parecía que decidían sin que así fuera. Las objeciones y propuestas que se apartaban de la visión de los que conformaban el BP, en su gran mayoría eran rechazadas, descalificadas y estigmatizadas, algunas veces con calificativos como “así hablaba el traidor fulano”, “están haciendo grupo”, “ustedes van a ser los próximos claudicantes”, con evidente intolerancia y amenazas veladas, finalmente los militantes tenían que acatar todo, hasta lo que consideraban inadecuado.

Los miembros del BP se veían a si mismos, “como el sujeto, el partido y la revolución” y cuestionarlos a ellos, lo asumían como ataques al partido y a la revolución.

Estas formas de relación le enseñaron a varios militantes que era “necesario jugarle al maduro”, si se quería seguir en la revolución y no arrastrar estigmas, como conflictivos, neuróticos, “está mal” y hasta los de claudicante y traidor y otros, que generaban actitudes de rechazo en la militancia hacia los que eran calificados así. Algunas colectividades, con la complacencia y participación de compañeros de CC y del BP, asumían una actitud de “linchamiento” contra el que cuestionaba o difería del pensamiento “oficial”.

En aquel entonces el “CC”, estaba formado por compañeros jóvenes y con limitada capacidad política que (al igual que una parte importante de la militancia no fuimos capaces de romper esta tendencia), reproducían la misma metodología hacia el resto de la militancia.

Tuvimos una dirección centralizada pero la forma en que se aplicaba el centralismo, subordinando el CC y todo el partido a dos militantes, aunado a formas patriarcales y autoritarias de relación, expresaban una inadecuada aplicación, esto debía corregirse con el tiempo y en forma natural. Podía ser a partir del desarrollo y la propia reflexión de los compañeros del BP, de la capacidad de la militancia o de combinaciones de ambas.

Producto del desarrollo de la militancia surgieron y se extendieron los cuestionamientos. Sin embargo estos no fueron aceptados como una necesidad y manifestación del desarrollo partidario. Por el contrario, siguió existiendo la resistencia a reconocer errores y deficiencias (mucho menos a corregirlos) y principalmente a tratar de hacer una correcta combinación del centralismo y la democracia que estimulara la iniciativa de los militantes del partido. Algunos creíamos que el centralismo era necesario pero no debía restringir la democracia interna hasta el punto de transformar a los militantes en simples ejecutores de Ordenes que venían de los organismos superiores.



3. Fuentes, “el jinete más chingón de la pradera”



Un pilar fundamental de nuestra metodología de construcción, lo constituyó el esfuerzo por construir el hombre nuevo y tener una correcta actitud ante la vida, para ello definimos apoyarnos, en el marxismo leninismo, los planteamientos pedagógicos de Makarenko, en la crítica y la autocrítica, en lo mejor de la cultura universal y en el papel que podía jugar la psicología. Nuestras escuelas, con todo y las deficiencias que se puedan marcar, fueron indudables aceleradoras del desarrollo partidario, sin embargo, la permeación de este esfuerzo por la ideología burguesa hizo que no siempre los resultados fueron positivos, ejemplos:

Frecuentemente se caía en actitudes de falta de sencillez, al hacer la comparación con otros procesos y otros revolucionarios. En esta comparación muchas veces la actitud partidaria fue asumirnos en la práctica como el punto de referencia de lo que debían ser los revolucionarios y la organización de ellos, teniendo como el punto inicial, e individual, de referencia a F, quien así se autopromovía, imprimiéndosele a nuestro estilo partidario los rasgos de su carácter inmaduro y desequilibrado. Hubo culto a la personalidad de F, el que se autopromovía repetidamente como el ejemplo del hombre nuevo, aún cuando no tenía la calidad moral para ello, muchos recordamos aquellas reuniones en donde los temas recurrentes de F, eran sobre un hombre, él, emocionalmente maduro, con sensibilidad humana, producto de un hogar estable, que conoció el marxismo de los indígenas en la cárcel a partir de una detención por causas comunes, de las viejas cochadoras que lo buscaban, los otros que no eran revolucionarios, bla, bla, bla.

Estos roles fueron asumidos partidariamente, individual y colectivamente, principalmente en organismos y miembros de conducción. Tal vez si el individuo que se autopromovía como el ejemplo a seguir, hubiese tenido una actitud personal y política ejemplar, los daños al desarrollo partidario no hubieran tenido la magnitud que alcanzaron, a pesar de lo inadecuado que es poner a un individuo como el ejemplo a seguir para el desarrollo de la colectividad partidaria.

En la dinámica partidaria F se encargó de “resolver” (ya sea directamente o dando las indicaciones para ello), en las colectividades a que asistía, una serie de problemas, para lo cual no tenía ni siquiera la solvencia moral (era un individuo con doble moral), por ejemplo los relacionados con las relaciones de pareja. Este interés considerado revolucionario en su momento, hoy, a la distancia, con nuevos elementos de juicio, no puede más que parecernos un interés insano.

El conocimiento de la psicología, insuficiente y hasta tergiversado en algunos conceptos –reactividad, emotividad–, sirvió principalmente para dar “argumentos” y enmascarar maniobras que se hicieron 1) para excluir y descalificar a militantes que criticaron a los miembros del BP, su coto, y nuestras deficiencias, 2) para “esconder” o “justificar” actitudes incorrectas e ilegales. Fue común en la metodología que se descalificaran opiniones y planteamientos solo porque “lo dice fulano y el está mal”, que se le diera más importancia a las formas (hablar pausado, con voz baja, etc), que a los contenidos de los planteamientos.



4. De la unidad entre los revolucionarios y de como los pajaritos vuelan porque traen motor en la cola



Desde la definición de que la unidad de los revolucionarios era un elemento estratégico, se planteó que se debía basar en principios, darse en la práctica y desde las bases. Su concreción generó nuevas contradicciones. El proceso unitario que se impulsó con otras organizaciones, fue un proceso viciado desde sus orígenes, por las diferentes actitudes que existían, principalmente por el hegemonismo del BP del PROCUP. En esto también incidieron características concretas de los que se dejaron absorber, como, la limitada capacidad política de los compañeros del PDLP, o el menor tamaño numérico de compañeros que venían de los otros proyectos, como el caso de la ORAP o los de la LC 23 de Septiembre.

Varios años después de trabajar juntos, seguían existiendo compañeros que veían a los que no venían del PROCUP como ajenos a ellos, que no entendían la dialéctica de los otros procesos y mucho menos la propia y escondían su falta de visión científica de los fenómenos con las visiones simplistas y descalificadoras de otras organizaciones, algunos de cuyos miembros se encontraban en nuestro partido, ejemplo, “en la LC 23 no hubieron revolucionarios”.

Esto hizo que defensivamente surgieran las posibilidades de las rupturas y que después de existir, latentemente, por varios años, se presentaran. No bastó el discurso triunfalista y descalificador para explicarlas, la realidad siguió siendo terca.



5. A fuerza de palos la burra se volvió arisca



Al interior de la militancia del PROCUP-PDLP se presentaron circunstancias en las que surgieron cuestionamientos y planteamientos que tenían el interés de resolver nuestras contradicciones y deficiencias, la actitud, en general fue descalificarlos, algunos ejemplos de ellos son, los planteamientos sobre el capitalismo monopolista de estado; sobre insuficiencias en nuestros planteamientos sobre la GPP y el leninismo; los principios leninistas del trabajo político en el ejercito revolucionario; el principio de las categorías de tropas; la combinación de la guerra revolucionaria y la insurrección popular; la violencia revolucionaria de masas; los contenidos que hoy existen en nuestros cursos básicos de guerra y de oficiales; la necesidad de fundamentar también en la historia de nuestro pueblo (retomando nuestras múltiples experiencias de insurrecciones populares y guerras populares, largas o no, en la resistencia a los opresores nacionales y extranjeros) nuestro lineamiento político y otros.

Los argumentos fueron desde eso no es parte de nuestra línea (la insurrección), eso no es parte de la GPP, hasta, eso es salvadoreño. Mención especial merece el concepto crisis revolucionaria planteado por Lenin, que se rechazó en varias discusiones con los entonces compañeros del BP, CC y compañeros responsables de algunas zonas; el argumento principal fue que ese era un concepto salvadoreño.

Se observó ignorancia política (lo cual es solucionable), pero sobretodo, una actitud muy cerrada para aceptar otros puntos de vista, corregir nuestros errores y estigmatizar fácilmente al que afirmara puntos de vista que diferían de los que sustentaban los “del partido” (compañeros de dirección). Este fenómeno también existía en una parte de la militancia.

Algunos planteamientos se aceptaron con el tiempo, de otros por lo menos dejaron de reírse al oírlos, o ya no se usaron como los argumentos para “fundamentar” “que hay que ir al siquiatra, porque se está mal”. Esta situación también se dio en aspectos militares, algunos ejemplos, el rechazo a la adelita, a las minas, a moler el nitrato de amonio en molino de nixtamal “porque va a estallar”, (rechazando sin fundamentos, la práctica de varios años, tenida por otros pueblos en ese sentido).

La falta de rigor científico llevó a cada determinado tiempo estar redescubriendo “el hilo negro”. Así en un documento de 1987, otro de 1989 (trabajado por un colectivo que estuvo reunido tres meses) y los documentos del EPR (1994 o 1995), definen aspectos iguales o parecidos como el tamaño de los comandos, ordenanzas, la creación de los aparatos y otros. A fines de ese año se nos informó de la decisión partidaria de priorizar el desarrollo de la zona de Guerrero. A principios de 1990 se habló de la creación de los frentes de guerra, de nuevo fue rechazado el planteamiento del contenido de lo que después fueron los cursos básicos de guerra y de oficiales.

En 1990, F es suspendido por “fatiga mental”. En junio del 90, obligado por las circunstancias de que los dos únicos miembros que quedaban del CC, se ausentaron, uno por detención y el otro fue herido, dos compañeros fueron incorporados al CC. Un año después, la esposa y los dos nuevos miembros de el CC, descubrieron que F tenía otra familia al interior del partido. Durante 19 años había sostenido una relación de bigamia, los hijos de sus dos familias habían asistido a las escuelas del partido, la militancia no fue informada de esto. L ya sabía de esta situación.

Así, F, pasó a una suspensión “dorada”, durante 6 años. Era “dorada”, porque por ejemplo él y su familia recibían en 1994, diez mil pesos mensuales (tres mil dólares, en ese tiempo). El alcoholismo de F no era sobre cualquier vino.

Durante el período de su suspensión F tuvo múltiples expresiones de soberbia, y ausencia de autocrítica, así como intenciones revanchistas llegando a tener en su núcleo familiar expresiones como “si quiero le muevo entre la militancia para hacer un congreso y mandar a la chingada a ese CC”.



5. Sin esperarla, sin estar en el manual, llegó calladamente, colándose, una refundación partidaria



La irrupción del EZLN, vino a cuestionar que “éramos los únicos revolucionarios”, o el “99.9% del movimiento revolucionario”, claro después se dijo que no eran revolucionarios, por lo tanto seguíamos siendo lo antes mencionado. De ellos se tenía la información de que “Las fuerzas”, era una organización en crisis, unos cuantos a punto de desaparecer. Esto dicho con una buena dosis de soberbia y descalificación.

Después de brindar la solidaridad, y sentir su “desdén”, las opiniones sobre el EZLN se dividieron. Los miembros del BP, fueron el principal polo descalificador que los veía como pequeñoburgueses, a los que no les reconocía méritos, sobretodo a Marcos y por otro lado una parte de la militancia que sin ser acríticos reconocía sus aportes.

Surgieron los peyorativos “ya estás zapateando”, “eres zapato o qué”.

Poco a poco esto fue cambiando y cuando el CC, fue ampliado, la actitud de acercarnos al EZLN, fue mayor.

A partir de finales de 1994, el CC inició un proceso de participación de la militancia en el cual se redefinieron varios aspectos entre los que destacan la formación de los comités nacionales tratando de avanzar más rápido en los aspectos que había retraso. Posteriormente se definieron los aspectos básicos para el EPR, se reorientó la política partidaria y los objetivos para la presente etapa y se reanudaron hostilidades. Esta participación empezó con unos cuantos militantes, escogidos por el CC para asistir a unas reuniones con ellos y otro colectivo de compañeros que le eran más cercano. Poco a poco se fue ampliando y aunque conllevó insuficiencias, fue un esfuerzo importante de participación de la militancia en la definición de aspectos partidarios básicos. No toda la militancia participó igual, las causas fueron diversas, algunos por incapacidad de los que éramos responsables que no supimos incorporarlos de la mejor manera a ese proceso, otros por flojos (no quisieron escribir) o incapaces, también hubieron los que no les gustaba que la colectividad les “censurara” sus escritos, y hasta los que estaban sancionados, etc.

En julio de 1995, se instrumentaron respuestas militares a la brutal represión del 28 de junio en Aguas Blancas, por diversas causas (entre ellas una limitada colaboración de la zona), de 7 emboscadas preparadas, solo una funcionó.

Orientándonos por el principio de aprender a pelear en el curso de la guerra, los últimos días de mayo de 1996 se discutió y aceptó colectivamente (en una reunión en que por lo menos había un representante por zona y por comité, nuestra aparición pública como EPR y la reanudación de hostilidades. Con dificultades por las actitudes de poco apoyo asumidas por A, un estado mayor designado colectivamente participó en la preparación de la presentación en el vado de Aguas Blancas a un año de la masacre.

Nuestro contacto con la guerra, no como consigna o slogans, sino como enfrentamiento armado, concreto, contra las fuerzas centrales del aparato represivo iniciado a partir de 1996, si bien evidenció capacidades también hizo aflorar nuestras deficiencias, nuestras inconsistencias conceptuales y organizativas, nuestra visión contradictoriamente limitada y sobrevalorada de nosotros mismos y sus consecuencias. Así, después de la presentación del 28 de junio, la campaña de agosto y otras acciones llegaron las detenciones, las deserciones y los muertos, en un número mayor al previsto. Esto hubiera sido diferente si hubiera prevalecido un sano espíritu crítico y autocrítico, usando los balances como elementos dinamizadores de nuestro desarrollo. Sin embargo las dosis existentes de actitudes soberbias, relaciones insanas, intolerantes y competitivas, nos llevaron a empantanarnos.



6. El barco se hundía y se trajo a otros para sacarle el agua sin que supieran que a eso venía



En noviembre de 1996 se dio otro paso importante dentro del proceso partidario ampliándose el CC. A partir de la elección por los miembros del CC (cooptación), seis militantes fueron integrados a este colectivo. Esto fue producto de la necesidad de coadyuvar a la solución de necesidades del trabajo y diferencias que existían en dicho colectivo, pues habían llegado a empantanarse en sus discusiones. No hubo información sobre cuales eran los aspectos en que tenían diferencias. Creemos que el número de seis fue determinado por un acuerdo de que cada uno de los tres miembros existentes, escogerían a dos de su confianza.

Inicialmente el funcionamiento del colectivo se caracterizó porque el núcleo de los tres compañeros más antiguos era el que tenia más información y en los hechos tenían votos de calidad. Algunos de los seis compañeros recién integrados, por su cercanía física o afectiva hacia alguno de los tres compañeros tenían mayor información (sobre algunos aspectos), que el resto. La crítica de este funcionamiento llevó a la desaparición formal de la figura del BP y a la integración de un colectivo temporal que lo sustituyó, la comisión coordinadora (CoCo).

Este mismo fenómeno de “control” de la información en beneficio de unos pocos militantes no parece ser algo aislado y se dio en otros colectivos, por ejemplo en la zona de Guerrero a fines de 1990, al integrarse el colectivo de conducción, en donde dos de ellos (A y CH), tenían voto de calidad y un acceso a mayor información que los otros 3 miembros de dicho colectivo, lo que lleva a pensar que esto era resultado de una concepción y una metodología.

Con una dinámica de reuniones semanales, primero y quincenales después, al cabo de unos 4 meses, llegamos a percibir que las contradicciones principales estaban en la visión del pasado, y que los polos de la contradicción los encarnaban los compañeros Hu y L, por lo que por iniciativa de Rol y Or, se convocó a una reunión extraordinaria en la que se inició un proceso de discusión del que surgieron por consenso, los 42 puntos de nuestra reflexión autocrítica. Los momentos más álgidos de la discusión se dieron entre Hu y L. Percibimos una fuerte carga emocional en Hu (lo que no descalificó ni le quitó validez a sus planteamientos) y bastante resistencia en L para ser autocrítico. El resto no estuvimos de acuerdo con todos los puntos de vista de uno y de otro, si no que retomamos o rechazamos lo que creímos conveniente, y “suavizamos” la redacción final, sin hacer concesiones de principios, para tratar de alcanzar un consenso. Una de las conclusiones que no aparecen en los 42 puntos, fue, que en los años anteriores habían habido condiciones para que se dieran rupturas y si no las hubieron de una manera importante, fue por el nivel de madurez alcanzado como militancia. Posteriormente hemos entendido que la participación activa de varios compañeros en el impulso de la autocrítica partidaria, a sido tomado por el ex-BP como un rompimiento con nosotros.

—Nuevos compañeros fueron integrados al CC, se destaca el momento de integración de dos compañeros, que son objetados, argumentándose su falta de salud mental (sin dar mayor información sobre ello) y en la votación secreta tienen tres votos en contra. Algunos defendieron la posición de que el mejor lugar para alcanzar el restablecimiento total de los compañeros eran los colectivos partidarios. Una vez más nos faltó información de la situación de estos compañeros. Información del caso de F (contenida en este documento), que debimos conocer desde principios de 1997, apenas la recibimos (todavía con resistencia), en febrero de 1999 en la última reunión plenaria del ex-CC.

En el CC también se empezó a abordar el caso de Gro, desde los primeros meses de 1997. En abril de 1997 se aprobó en el CC la propuesta de la proyección estratégica de la CNI y cuatro miembros del CM fueron incorporados a este esfuerzo. Por acuerdo del CC Lu, J y E tuvieron la responsabilidad de la titularidad de este colectivo. Desde su primer diagnóstico de seguridad la CNI señaló la existencia de cotos de poder al interior del partido, así como otros problemas a resolver.

Se presentaron propuestas políticas. Las que en su mayoría no fueron respondidas.

A finales del año se integraron los colectivos regionales de conducción estratégica con la finalidad de complementar las capacidades para resolver una serie de problemas comunes que se nos presentaban en las zonas, entre los que estaban resolver el problema de coto de poder, en la zona de Guerrero. Se conformaron los colectivos Sur-Sureste, Norte, Nor-oriente, Occidente y centro-oriente.

La dinámica de las reuniones plenarias o representativas del CC, paulatinamente se fue marcando por una ausencia importante de la discusión de los asuntos políticos de carácter nacional y tomó la discusión de la problemática interna la importancia principal. A fines de 1997 el asunto principal fue la situación de Guerrero y después de la separación de los militantes que se fueron con A, la dinámica se llenó de críticas de aspectos interpersonales.

En diciembre se dedicaron dos días para escuchar los planteamientos de A. Rol presentó a la CoCo una solicitud para que se formara una comisión partidaria que realizara una visita a la zona de Gro y recabara la información necesaria para evaluar la situación del P, el E y las M. La CNI, sin conocer dicha propuesta coincidió y también presentó por escrito el mismo planteamiento en esa reunión.

A fines de enero de 1998, dos miembros del CC y compañeros que venían de los colectivos de Chiapas y CNI fueron enviados a Gro, para retomar e impulsar el trabajo político en esta zona.

A partir de enero de 98 se empezaron a notar en el partido formas ilegales de hacer política de las cuales las impulsadas por F fueron las más notorias. Inició una labor de zapa contra el CC, sus acuerdos y los militantes que no le eran incondicionales. Al mismo tiempo que afirmaba en las reuniones del CC que impulsaba y respetaba los acuerdos de este colectivo, promovía encubiertamente entre militantes el rechazo a sus acuerdos y orientaciones, tergiversándolos o rechazándolos, ejemplos, los 42 puntos, las actividades del comité de relaciones, las definiciones partidarias para la presente etapa y otros. Impulsó la descalificación hacia algunos de sus miembros. También trató de ganarse a otros militantes usando halagos y estimulando lo que podían ser resentimientos.

En febrero, F fue incorporado a CNI. Desde la primer reunión F, buscó culpar a Hu y J de la situación en Gro como una forma de ir recomponiendo a su favor la correlación de fuerzas en el CC. Esta acción inicialmente fue dirigida hacia los responsables de CNI y posteriormente hacia otros de los miembros de este colectivo y hacia los miembros del Comité Militar (CM), un colectivo de jóvenes y hacia el Comité Zonal de Zongolica. Criticándosele y llamándosele en repetidas ocasiones en CNI a actuar responsablemente y hacer sus planteamientos en el colectivo del CC. Trató de crear y estimular resentimientos y exacerbar conflictos personales de algunos compañeros. Ofreció puestos de dirección a incondicionales suyos. Hizo frecuentes comentarios entre telones desconociendo la validez de los 42 puntos de nuestro autocrítica. Se planteó víctima de una injusticia por su suspensión, negando la necesidad de sancionar su adulterio. Después de instarlo repetidamente a que hiciera llegar sus críticas, observaciones y objeciones al CC, y no hacerlo, se le criticó en la reunión plenaria del CC en marzo. Proponiendo él posteriormente al compañero que lo criticó en el CC que estos señalamientos no se conocieran en dicho colectivo.

En la reunión plenaria del CC en marzo de 98 hubo el señalamiento de que en el partido existía una pugna por el poder entre F y Hu, que nos estaba destruyendo. En ese momento varios compartíamos esa visión.

Su labor continuó, con el argumento “las bases dicen” y con la finalidad de enfrentar a compañeros y colectivos con el CC promovió que se enviaran hacia este colectivo cuestionamientos que el podía contestar (ver carta que algunos compañeros de CNI mandaron al CC).

Aquí es necesario precisar que a excepción de la última reunión de CC, nunca planteó sus posiciones políticas en este colectivo. Por lo que nunca se apegó a nuestros principios partidarios de funcionamiento.

En marzo se constituyó una nueva CoCo. Los compañeros Ali, L y An, aceptaron iniciar un nuevo esfuerzo por reorientar y solucionar nuestras contradicciones. En ese momento necesitábamos una CoCo que eliminara los motivos de nuestras discrepancias, que uniera a los miembros del CC que lograra que estos se disciplinaran. El esfuerzo inicialmente fue bueno, pero se empezó a empantanar al abordar problemas como el de los jóvenes (ver informe de la CoCo del mes de julio), o el de Fuentes (ver mi carta a la reunión representativa del CC en julio, carta de Lu a la CoCo y al CC).

La mayoría estábamos interesados en resolver la situación partidaria, y coincidíamos en que esta CoCo legalizaría una línea política y de organización en cierto sentido, de acuerdo a los principios revolucionarios, el interés partidario y el de la revolución. Una parte importante del funcionamiento de esta CoCo, fue que aunque no nos reuniéramos, nos mandaron cartas para obtener el consenso sobre algunos problemas. Esta forma no la habíamos usado antes.

Entre marzo y julio en varias ocasiones los miembros de la CoCo fueron informados por compañeros de la CNI de la labor de zapa que continuaba realizando F. En el colectivo regional de CC, también se le criticó y llamó varias veces a actuar responsablemente, llegando en una de esas ocasiones a decir que debíamos reconocer que la intriga era una forma de hacer política en el partido.

En una reunión del regional una compañera de la CoCo le hizo un llamado oficial a que dejara esa actitud de promover sus posiciones políticas sobre problemas que no estaban discutidos o discutidos insuficientemente, ni acordados en el CC y que mejor planteara sus posiciones en el CC, pues con eso solo traía confusión entre diferentes compañeros.

Entre junio y julio intensificó su labor de seguir promoviendo ilegalmente su posición política y ampliando su labor de descalificación hacia otros compañeros del CC y del partido. Un ejemplo, en una reunión entre F y Ger (miembro del colectivo estatal de Oax.), de la que nunca informó F en CNI, F le pidió a Ger, que abriera una investigación sobre Or y le dijo que eso eran cosas que solo iban a quedar entre ellos.



La “salida” de CNI


De esto saco algunas conclusiones. Esta reunión fue impulsada por F de esa manera, con la finalidad de cuestionarme, no para dar lucha ideológica, sino para “echarme montón”, manejando que me niego a darles información. Partiendo de los esquemas de F, de que las mujeres hacen lo que les dice el marido trae a los de la casa a la reunión a que me pidan cuentas de Lu. A Lu, F “ya la mandó de vacaciones” y “sacó de CNI”. El fondo de esta actitud la hallo en mis cuestionamientos hacia él y en no ser afín a sus posiciones. ¿Qué papel jugó la CoCo en esta maniobra?



Reunión de Julio del CC



En la reunión ampliada del CC de julio se hicieron críticas a Hu por lo dicho en una conferencia de la Sierra Madre sobre varios aspectos entre ellos sobre la revolución interrumpida, por ser un concepto en el que no hay consenso y se ha considerado “trotsko”.

Se discutieron y aprobaron parcialmente unas propuestas que presentó Hu, entre las que iban una caracterización de nuestra situación actual interna y un plan de trabajo para 4 meses. Se discutió sobre el caso de un colectivo de jóvenes.

E fue un día a la reunión (no participaba en ella) a llevar por escrito una reflexión y señalamiento de que la dinámica de las contradicciones en el CC habían llevado a la conformación de dos tendencias claramente definidas (las de F y H), y que la misma dinámica estaba llevando a la aparición de una tercera. Así mismo, que la persistencia de F en usar formas ilegales de hacer política en el partido, nos estaba minando y que aunque llevaran al fortalecimiento de su posición política a la larga nos llevaría a destruirnos y llamaba a que colectivamente le cerráramos el paso a esas formas. Que el objetivo de F era llegar al poder en el partido usando esas formas. Hoy podemos decir que era restituir al anterior BP y tener un CC manejable.

En la reunión del colectivo de conducción del regional Sur-sureste a principios del mes de agosto (la cual se realizaba en una casa que F conocía), se presentó F, para estar presente en la reunión. Los compañeros Alb, Rob y Or, le plantearon que por encontrarse en marcha un proceso de discusión de las contradicciones que existían en el CC, el cual no estaba agotado y la actitud asumida por F ante este proceso no había sido la que le correspondía como miembro del CC y toda vez que la reunión era para ver aspectos del trabajo relacionados con este regional, al que él no pertenecía, consideraban que no procedía que estuviera presente.



En agosto llegó Ambrosio



En agosto se presentó el problema de seguridad, algunos no lo advertimos inicialmente como era. El día de la persecución sobre Hu, un compañero de Pue, estuvo cerca, supo que hubo este hecho y supo que ya no había problemas, así me informó un día después (sin detalles). Unos días después casualmente vi a J, me dio la información, que se había dejado una casa y se había tirado un vehículo. Después vino la alerta de seguridad y la orden de no relacionarse entre compañeros de diferentes zonas y de dejar de vernos entre los del CC, a mí se me definió a Om como el único del CC con quien tendría relación. A varios del CC la información nos llegó insuficiente y contradictoria (la información la centralizaron F, L y An).

Por insistencia de un compañero de Pue que quería ver a otros compañeros de los que parecía que tenían problemas de seguridad, después de recibir la información que todo estaba bien, entre el 24 y 26 de agosto, le autoricé unas llamadas telefónicas, pero desconfiado llamé a Ber, el cual me dio adelantos de la información del desalojo de la casa de Hu. Ese mismo dÌa me trasladé a México, a verme con Ber para conocer los detalles de la información. En la cita con Ber vi a Rol, después de conocer la situación, conocí una propuesta que traía Rol, estuve de acuerdo con lo ahí planteado y lo firmé, con el entendido de que se consensaría con los demás compañeros del CC. Estuve en una reunión que tuvieron, Ber, Ces y Rol, en donde los dos primeros dieron la información que tenían sobre la situación de seguridad y la analizamos colectivamente.

A mediados de agosto Om, localizó una casa en donde estaban los vehículos que habían seguido a Hu, fuimos a verificar y vimos uno de los vehículos, se pasó el dato a los que estaban en la acción.

Un día (o dos), después asistí a una reunión de CoCo y EM el (28 de agosto). Los de CoCo, dieron información, se analizó y recibieron cuestionamientos. Yo critiqué la forma incorrecta e irresponsable (hubo compañeros que en el chequeo de casa de H, pudieron haber sido ubicados y ya se tenía más información que no se había vertido), en que se manejó la información del enemigo (por F, L y An), otros también lo hicieron.

A mi me fue reiterada la decisión de la CoCo, de que siguiera en Pue. De esta reunión salieron varios puntos para enfrentar la situación de seguridad. Quedamos de analizar la información y traer unos días después nuestro análisis.

Al asistir a entregar mi análisis de la información (un día por la noche), Ber me invitó a una reunión que sería al día siguiente en la mañana. En esa reunión estuvimos Rol, L, Ali, Om, Ces, Ber, Alb y yo. Ahí se discutió sobre la carta elaborada por Rol que para entonces ya tenía siete firmas, así como otras aprobaciones de compañeros de los que no aparecían sus firmas. L cuestionó el procedimiento seguido por la carta y al final la aprobó. Quedando a partir de esa reunión, funcionando (temporalmente) el EM con Ces, Ber, Rol y Om, determinándose el repliegue de la CoCo y otros compañeros entre ellos L (el que después de aprobarla, pidió que se quemara la carta porque había algunos conceptos que no le gustaban). En general los acuerdos anteriores fueron retomados y surgieron otras orientaciones. La reunión había sido convocada por L a pregunta expresa de Rol, de si habían visto su carta en la reunión del 28 de agosto.

De Pue y Zong, fueron trasladados cuatro compañeros para apoyar en el repliegue de diferentes compañeros de partido.

En la casa de CNI, desde agosto no contestaban en el teléfono, hubo la información de que estaban en los chequeos y que habían tenido un problema (uno de los checadores estuvo tres días perdido), ya estaba la orientación de no vernos entre los de CC. Nunca recibí información como miembro de CNI.

Los primeros días de septiembre asistí a otra reunión con el EM, en la que estuvo J.

Yo propuse al EM conformar un equipo con N y Chic (previa consulta con sus responsables), dedicado al seguimiento de Ambrosio. La idea era estar aparte de los equipos que ya existían por razones de operatividad y para no agudizar más las contradicciones que ya existían al interior del CC. Una emergencia en Pue, hizo ya no participar en esto.

El 25 de sept, hubo un incidente de seguridad en la ciudad de México, relacionado conmigo que yo tipifiqué como seguimiento de Ambrosio.

Por esta situación y para no incurrir en las mismas actitudes individuales que se le habían criticado a otros, busqué al EM.

De esta situación entre otras saco como conclusiones, no buscar a los compañeros del EM en caso de otra situación de emergencia, pues esto se aprovechó para correr rumores, descalificaciones y prestigiarse otros.

Entre septiembre y diciembre hubieron cerca de 50 escritos del CC, yo mandé 4 tratando de apoyar en esta situación, con análisis, críticas y propuestas.

Desde mi perspectiva los compañeros del EM tuvieron buenas intenciones, pero les faltó habilidad y cayeron en algunos de los problemas de funcionalidad ya criticados al interior del CC a otros compañeros. El momento era para ser muy mesurados y prudentes y no revolver más las aguas.

Algunos hechos que enrarecieron más el clima político, fueron:

—Una carta de Ali al EM, donde les señala una actitud de grupo.

—La respuesta del EM a la carta de Ali.

—La negativa de L y Mar a reunirse con el EM

—La carta del CE de Mich.

—Las actitudes de F.

—Una carta de L.

—La falta o escasa información de parte del EM.

Sobre lo anterior podría decir. Para mí lo que Ali señala es la existencia de un fenómeno que no tipifico como actitud de grupo, pero que desde hace años era evidente, la actitud de los compañeros que venían de la ORAP, de acudir con Rol o Ber cuando tenían un problema, o buscarse entre ellos dos, lo que para mi evidenciaba nuestra incapacidad como partido para integrarlos totalmente. En esto abonaban actitudes encubiertas o abiertas de rechazo, hostilidad y competencia hacia algunos de ellos, generándose este fenómeno, defensivamente. Un caso claro para mi, fue la resistencia a su planteamiento sobre el CME, sin argumentos convincentes, pero con la razón de “ser los jefes” o “somos la colectividad”. Otro ejemplo es que en una reunión del CC, al mismo tiempo que se tuvo una actitud enérgica, inflexible hacia Rol y se planteaba una crítica oficial para el, por haber tardado dos meses en entregar una carta que un compañero del colectivo del norte enviaba al CC, se tenía una actitud flexible, “comprensiva” con R a quien reiteradamente le veníamos señalando su actitud de no asumirse como CC y había turnado al CC una carta que el podía responder y en la que eran claras la desinformación y tergiversación de la información bajada por el CC, como parte de su maniobra de generar contradicciones entre CC y CE de Gro.

Era un fenómeno latente y preocupante la posible separación de los compañeros que venían de la ORAP (no solo de ellos, también algunos de Chis, de los que recibimos un informe en enero del 98 en donde se hacía evidente la reedición de los conceptos "los de México", "los de Chiapas"). En diciembre planteé a un compañero de Pue, que en enero había que buscar un curso de morteros con el CM, pues quien sabe como siguieran las contradicciones y no fuera a ser que luego no hubiera quien nos lo enseñara, (no le dije que porque pensaba que se podían ir los compañeros que venían de la ORAP). Solo los desinformados y los que no querían verlo no habían advertido este fenómeno.

Para mi Rol, era uno de esos compañeros que han existido, no formalmente, pero si en los hechos, como los que “oficialmente”, “están mal”, los que se quedaron con la etiqueta “para siempre” o está muy difícil que se la quiten, aquellos con los que “hay que ser duros”, entre los que para mí han estado Ali, Or, Ded. No porque no hayan tenido errores, sino porque dentro de la dinámica partidaria a veces son como “chivos expiatorios”, de errores y deficiencias que no se han querido asumir partidariamente. Pero que hacen posible que sigan existiendo formas que fortalecen una visión “única” de los fenómenos, lo que psicológicamente es más cómodo y mantiene las cosas igual.

En la carta de Mich, en el razonamiento de que durante 30 años no tuvimos errores, hay un respaldo tácito a L y F, así como a la versión de que la crisis apenas comenzó y los responsables son los del ex CC. Visiones que por correlación de fuerzas pueden llegar a imponerse, pero que no soportan el rigor de un método científico. Lo que trae de nuevo al primer plano que la visión del pasado es una de las contradicciones principales, que es correcto en ese sentido el análisis de Hu, y da fuerza al argumento (también enarbolado por Hu), de que el proceso se empantanó por la resistencia de L y F a ser autocríticos y esa resistencia es más añeja que nuestro paso por el CC.



Ultima reunión del CC



Así asistimos a la ultima reunión plenaria del ex CC. Tal vez, con pesimismo en la razón pero con optimismo en la voluntad. Personalmente llevaba la decisión de renunciar al CC y salir de la zona de Pue, trasladarme a otro lugar en donde pudiera trabajar para el partido y la revolución y mantenerme al margen de esas intrigas palaciegas, con las que hoy se ha querido sustituir al leninismo.

Nuestra dinámica en el CC había sido desigual en el tratamiento de los problemas que se nos presentaban, por ejemplo, considero que solo Ali, Om y Hu fueron críticos permanentes de las actitudes de F.

Antes de comenzar la reunión le comenté a J sobre mi deseo de irme a trabajar a otro lado, de abrir una zona o me gustaría trabajar en Gro o Ver, si esto fuera posible. Or, que estaba escuchando, me invitó a trabajar en la zona de Oax., y estuvimos platicando de la situación en la zona, de lo cual yo convine solicitar al partido integrarme como militante en la zona de Oax, creyendo que habían muchas posibilidades de ello pues ha habido interés por apoyar a la zona y que esta resuelva la situación de seguridad que se le ha presentado, desde hace algún tiempo.

De Pue, quería salir, porque veía inminente el paso siguiente. Después de sacarme de Zong y CNI, seguía el aislamiento al interior de la zona. Para esto una de las posibilidades era hacerlo a partir de un compañero (S) cercano a F y L, que si bien había tenido hasta ese momento una actitud, más o menos objetiva, existía la posibilidad de que esto cambiara, pues le faltaba firmeza en sus planteamientos, ya que señalaba actitudes incorrectas, pero ese señalamiento solo quedaba entre nosotros; siempre estuvo presente la petición de no plantearlas al CC.

La reunión fue una lucha principalmente entre dos posiciones, una la de pasar de los dimes y los diretes y llevar la discusión responsable y conscientemente, al plano de las posiciones y propuestas políticas buscando una solución en base al interés del partido, la revolución y los principios revolucionarios, y, la otra de “ajustar cuentas” al EM y a los que firmamos la carta de agosto.

La primera posición poco a poco fue quedando más clara, la compartíamos Rol, Hu, Ali, Om, Or, Ber, Rob y yo.

La segunda posición sostenida principalmente por L, F, Mar y An, parecía que querían alguna sanción para los que firmamos la carta contra Hu esta vez la “bronca” fue menos.

Algunos compañeros no parecían tener una posición definida.

Era necesario llegar a acuerdos que limitaran las formas ilegales de hacer política, para poder pasar a resolver las demás contradicciones de las cuales las de organización y funcionamiento son una precondición para llegar a la solución de las de programa y táctica.

En este proceso era necesario la participación de la militancia, la cual debía de llevar adelante un proceso de discusión y análisis (real, no formal), de las contradicciones y las propuestas de solución. Para arribar al congreso y ahí elegir nuestras instancias de dirección, realizar las adecuaciones que por consenso consideremos necesario hacer a la línea política y la metodología, aprobar nuestros estatutos (dándonos el funcionamiento que consideremos adecuado), y el plan general para la etapa. En fin, refundar el partido retomando lo positivo de nuestro pasado y agregando los cambios necesarios.

Cuando ya parecía que nos entendíamos, pues estábamos en la discusión del pasado y tratando de ubicar conceptualmente nuestras diferencias, volvió a aparecer la actitud cerrada de no ser autocríticos respecto a ese pasado, de considerar su visión crítica y autocrítica una afrenta personal, principalmente F y cancelada esta posibilidad, llegamos a la renuncia colectiva.

En ese momento se evidenció como la contradicción principal, la existente entre la actitud de proponer cambios a situaciones que se consideraban erróneas, o insuficientes en nuestro proceso partidario, enfrentada a la actitud de no aceptar una visión crítica y autocrítica de este proceso.

La renuncia del CC y la conformación de la comisiones de Enlace y Nacional abrieron nuevas expectativas, positivas y negativas.

¿Pero, cómo ha sido el proceso posterior a la renuncia del CC?

En la actual crisis era necesario que todos los miembros del partido emprendiéramos con serenidad, responsabilidad y la mayor escrupulosidad el estudio de 1) el fondo de las discrepancias al seno del ex CC, sus repercusiones y posibles soluciones y 2) conocer como se había dado el desarrollo de la pugna en el partido. Pero sobre todo los compañeros de la comisión de enlace, pues en ellos se había depositado la confianza de varios colectivos y una gran responsabilidad.

Posteriormente a la reunión mencionada se dieron a conocer algunos documentos a la militancia y se han emprendido algunas acciones, pero eso no ha bastado para que las contradicciones sean conocidas y tratadas a profundidad y el proceso se consolide y no esté bajo sospechas de parcialidad.

Ha faltado un mayor esfuerzo por dar a conocer a la militancia, de manera sistemática nuestras discrepancias, por poco importantes que aparentemente sean. Ha faltado dar al partido la oportunidad de medir la profundidad o la poca importancia de las discrepancias, para poder determinar colectiva y concretamente dónde, cómo y por parte de quién se manifiesta inconsecuencia.

Podríamos cerrar los ojos y no ver lo que nos está carcomiendo, decir que todo está bien que ya existe unidad en el partido que ya no hay sectores en pugna, que hemos mantenido la discusión y la acción en el nivel de los principios, que ya no está afectada la unidad de acción, pero sobre todo que ya no hay formas ilegales de hacer política, ni complicidades con esas formas, ni “soluciones” cocinadas, que hemos logrado superar los fenómenos que empantanaron al ex CC.

El 7 de marzo en Pue, S, manejó dos argumentos que planteé en la plenaria del CC: 1) “Estar bajo la conducción de S, era estar bajo la conducción de Fuentes”, en la crítica que hice de nuestras fallas dije 2) “que había muchachos soberbios”. La comisión de enlace, planteó que ellos no dieron esos elementos ¿entonces quién? Había el acuerdo de que los del ex CC no hablaríamos de lo visto en la reunión plenaria. ¿Otra vez la misma actitud de no respetar los acuerdos, de usar la información de manera discrecional y de acuerdo a intereses políticos?

Cuando yo platiqué con la zona de Pue, les informé de mi interés de trabajar con los compas de Oax, lo cual fue usado para decir que me iba del partido junto con Or, no bastaron las razones, no se quisieron entender.

Cuando Rol, planteó su renuncia Ces y Mig, platicaron conmigo y me autorizaron para que hablara por teléfono con Rol, Ber y Om y que podría ver a Rol, ¿para que me lo autorizaron, para decir después que había platicado con el?, ¿para dar fuerza al corrillo que me iba con Rol? ¿Quién (es) han impulsado el corrillo de que me iba con Rol? ¿Cuál ha sido el papel de los compañeros mencionados en esto?

Desde fines de febrero solicité permiso para ver a Re pues ella tiene interés de platicar sobre los criterios y contenidos que manejaba para la labor de información y ni la zona ni la CE lo han autorizado. ¿Esos obstáculos que se nos han puesto a algunos para ver a otros compañeros, los tienen para todos? ¿Me van a permitir platicar con Om, Ber y Pa?

¿Cómo se está manejando el caso de la zona de Zong?, ¿por qué se ha dicho que no se sabe como están las cosas ahí? ¿cuál es el papel de Ces en el caso de la zona de Zong, su relación con el Abi y F? ¿Debemos de jugar los roles en que algunos compañeros hacen como que me convencen y yo como que les creo?

El martes 9 o jueves 11 de marzo vino a verme el compañero N. Lo vi en la calle vino con su compañera.

De esto concluyo que se me está presionando, ¿para qué?, para que doble las manos y me calle, para que me vaya, o se preparan condiciones para otras medidas ¿cuáles?

¿Quién(es) y para que busca(n) la salida de otros, “echando lodo” sobre ellos?

¿Al mismo tiempo que se hace el esfuerzo porque me vaya, se plantea que me quiero ir? ¿hay esta actitud hacia otros compañeros ex de CC?

Estamos ante el mismo problema que se presentó en el manejo de la información con R. Pero ¿allí surge este problema o es resultado de nuestra metodología? ¿No hay compañeros que desde antaño han manejado la información de acuerdo a su conveniencia, no como un criterio de centralismo democrático (aunque tratan de justificarse en él), sino como una forma de generar una visión determinada de ciertos fenómenos?

¿No hay jóvenes que por el hecho de ser parte de un núcleo familiar tenían más información de algunos problemas, que varios miembros del ex CC? ¿y cual ha sido la actitud cuando se ha señalado el hecho?

¿Ya se investigó sobre lo dicho por N que en el CM se hacían reuniones con gente de las zonas, desde el año pasado? ¿Cuál sería la responsabilidad de F, que ha estado muy apegado a este colectivo desde febrero del 98? ¿Ces es ahora miembro de la Comisión Nacional y cual es su responsabilidad, porque el impulsaba esto?

Con estos cuestionamientos acudí a una cita con Mar y Mig, donde al plantearles algunos de estos cuestionamientos, palabras mas o palabras menos, hubo lo siguiente. Al decirles que yo consideraba que por las posiciones que manejaba N, que esto venía o de F de Ces, ellos me dijeron que venía de Ces. Que se habían dado posiciones y actitudes de Ces con las que no estaban de acuerdo, como llevarlos a reuniones que no estaban convocadas, manejar como acuerdos cosas que no lo eran. Que la posición de Ces se debía a su resentimiento y a ambición de poder, que borracho había dicho que quería la cabeza de los cuatro primeros (F, L, H y J) y que todos los demás que habían estado en el CC, porque habían sido unos pendejos, también había que mandarlos a la chingada y que se fueran a abrir zonas como militantes de base.

De entrada me pareció bien el interés de Mig y Mar expresado en aprovechar para la revolución toda la experiencia acumulada en los compañeros viejos y aparentemente resolver en base a los principios y el interés revolucionario, la actual situación.

A esto agrego que S, el comisionado de Pue a la Comisión Nacional, después de la primera reunión de la CN, me pidió que me mesurara en mis señalamientos para que no aprovecharan esto los del CM que consideraban que “ya era hora de que les tocara el poder a ellos”, concluyo que S, Mar y Mig tienen la misma posición y que Ces y el Ded tienen “otra”.

Pero viendo la actitud permisiva que han tenido ante las actitudes de Ces, (que contrasta con la actitud radical hacia otros compañeros), leyendo la carta que manda la compañera 21, en donde refiere una reunión en la que estuvieron Ces, Mig, Mar y F, me parece que en cuanto a los objetivos no hay dos posiciones, que es una sola, pero están buscando como atraer compañeros hacia su posición desde dos frentes diferentes. Sus diferencias son secundarias.

La acción contra Ambrosio no está clara en sus objetivos, los que parecen politizados, para “prestigiar” a individuos. La información ha sido analizada, centralizada y compartida, deficientemente; desde el año pasado debimos concluir que había participación del CISEN, en los chequeos de varios compañeros había suficientes elementos para ello.

Para establecer una mejor relación en el partido, no basta con que en los organismos estratégicos de conducción algunos de sus miembros se pongan de acuerdo, sobre cuáles formas de lucha y de relación no son válidas en el partido. La actual situación nos reafirma que no. Razón por la cual debíamos haber llevado la definición, con toda claridad, de cuales formas de lucha son correctas en el partido y cuales no lo son, hasta la militancia. Aclarando y abriendo la información de problemas y actitudes que atañendo a compañeros del ex CC y del partido, no se han aclarado lo suficiente.

¿Cómo abordar eso, para que el proceso no se desvirtúe, no entre en sospecha de parcialidad? El momento es difícil y requiere de una gran prudencia de la CN. Por ejemplo, no se pueden poner a investigar el caso F, o sobre Ali y Om, compañeros que por sus actitudes y cercanía pueden se considerados incondicionales de F y L, o investigar sobre el alcoholismo a compañeros considerados alcohólicos, o sobre Rob, compañeros que desde antes expresaban su resentimiento por situaciones en las que este tuvo que ver y que no estaban lo suficientemente dilucidadas.

Otros ejemplos, hace unos días el compañero representante de Pue a la CN, al hablar del tema de “la élite” decía, “pero de cual élite hablan los del CM, como si no supiéramos que Ces y el Ded (CM) gastan dinero del partido en sus borracheras”. Y ahora que la compañera 21 en su carta menciona el alcoholismo, resulta que no se sabe de qué habla, que "no es precisa" "que está desinformada". Esto solo contribuye a aumentar las sospechas sobre el proceso interno.

Sobre el mismo caso, la compañera habla de una actitud inadecuada hacia las compañeras, misoginia, dice ella, ¿no conocemos estos ejemplos?, hace falta recordar que F en esas reuniones en que hablaba y hablaba y hablaba, llegó a decir “que todas las mujeres eran putas” o “pendejas”, o que el y otros compañeros (entre ellos Ces), afirman con hechos y/o con palabras que las compañeras dicen y hacen lo que sus compañeros les dicen, negándoles con eso capacidad de raciocinio y cuántas cosas podríamos señalar así entre todos. Por eso me parece lógico decirle a una compañera que tiene mi apoyo moral y yo también se lo brindo a la 21. No podemos cerrar los ojos ante los problemas.



Conclusiones finales


De lo aquí expuesto puedo concluir que:

—La actual crisis partidaria no comenzó con el renunciante CC, sino que se vino gestando durante varios años y tuvo diferentes expresiones en el curso de estos. Después de varios años algunos cuestionamientos volvieron a repetirse.

—Ante las nuevas necesidades del desarrollo se fueron conformando contradicciones en aspectos metodológicos, de programa, de organización y de táctica. Algunos militantes percibieron deficiencias, insuficiencias y errores, ante los que elaboraron propuestas que no fueron recogidas. Algunos por esto, fueron “encasillados” como individuos desequilibrados, con afán de reconocimiento; ¡están mal! Por ejemplo, Pan (muerto por el enemigo en ¿1991?), que señaló nuestro deficiente conocimiento del marxismo leninismo y otras cosas.

—Teníamos una dirección centralizada, mal pero centralizada, nos faltaba (de acuerdo a nuestras condiciones y necesidades crecientes), una participación realmente democrática. Faltaba una discusión amplia, real (sin cortapisas, sin calificativos, sin colgar etiquetas, a los que proponían y criticaban), de los problemas, para recoger todas las opiniones, aprovechar las iniciativas, solucionar las dudas y en lo posible, las divergencias. El desarrollo nos llevaría y llevó, a buscar que la democracia en nuestro partido se manifestara mínimamente en la elaboración y discusión de la línea política del partido y la elección de los dirigentes, en darle al congreso y al CC ( en los tiempos en que el congreso no estaba reunido), el papel de máximas instancias partidarias. Estas formas de la democracia (que para Stalin, en el tomo 17 de sus obras, solo lo son del centralismo) harán posible una mayor integración de los militantes a todas las tareas, su participación creadora en la discusión y solución de los problemas fundamentales y la consolidación del proceso de participación de la militancia que habían iniciado J, L y Hu.

—La forma de centralización inicial en el BP, la búsqueda de lealtades personales, la ausencia de dirección colectiva y la dirección unipersonal en los colectivos, generó cotos de poder, siendo el originario y originador el de los compañeros del BP.

—La insuficiente vida democrática en el partido nos ha impedido desplegar toda la iniciativa creadora de los militantes, con la consiguiente baja de su rendimiento político.

—Con la cantidad y calidad de nuestros cuadros era posible resolver las necesidades que se nos estaban presentando, el problema fue la actitud cerrada para enfrentarlas de una sola manera, la resistencia a las propuestas por el solo hecho que eran diferentes a otras soluciones emprendidas antes. Diferentes, no quería decir opuestas a los principios marxistas leninistas, aunque así se les vio muchas veces, la esencia de la resistencia fue el temor de que ponían en peligro la continuidad del partido como posesión de un individuo o núcleo pequeño. La solución era poner a trabajar con toda su iniciativa, experiencia, disciplina, responsabilidad y capacidad creadora, a nuestros cuadros, a todos, también a los marginados, descalificados, subutilizados, “conflictivos”. Nuestra insuficiente democracia ha sido un freno a la capacidad creadora de nuestra militancia , y eso ha limitado la capacidad combativa de nuestro partido, nos ha llevado al anquilosamiento importante, de una parte de nuestra estructura.

—La ampliación de la democracia en la vida del partido es un paso indispensable para su consolidación y desarrollo, un arma importante que lo habilitará para ser más activo y vigoroso en la lucha, estar a la altura de sus tareas, crear nuevas fuerzas y salir airoso de la prueba de la guerra.

—Hubo un esfuerzo por desorganizar al ex CC y por ende al partido, emitiendo descalificaciones sobre distintos organismos y compañeros. La principal labor en este sentido fue de F, quien durante más de un año no cumplió con “...Ejercer la crítica y la autocrítica interna dentro de los principios del centralismo democrático...”. Así mismo incumplió los preceptos de que, todo militante debe cumplir y hacer cumplir el programa, el lineamiento, los principios y los estatutos. Incumplió medidas de disciplina y clandestinidad. No cumplió con las tareas políticas que las instancias superiores designaron. No ha tenido una actitud correcta ante la vida.

—F violó aspectos esenciales del centralismo democrático, pues nunca estuvo dispuesto a aceptar al CC como autoridad, en su práctica, nunca se ciñó a los acuerdos allí tomados ni usó este como el lugar adecuado para ventilar las diferencias que tenía con miembros de este colectivo. Sino que buscó en la militancia (con una información parcializada), el consenso y resonancia que quería para su posición política. Generando no solo una posición, sino también una oposición de algunos militantes hacia este colectivo.

—En el CC los acuerdos significaron para algunos de sus miembros, diques a la posibilidad de informar a los compañeros que atendíamos y esto no fue algo acatado por todos. Hubo compañeros, como F, que manejando parcialmente la información del CC y de la situación partidaria buscaron atraer colectivos y compañeros hacia su posición política.

Minar los acuerdos del CC, buscar tener mayoría a como diera lugar, llevó a relajar los lazos de la organización, a minar la cohesión y la disciplina del partido, a "glorificar" a un individuo.

—Debemos aprender de la experiencia vivida y contar con una disciplina proletaria única, que obligue por igual a todos los miembros del partido, tanto a los dirigentes como a los militantes de base. En el partido no pueden hacerse distinciones entre gente “selecta”, a la que no obliga la disciplina del partido, y gente “del montón”, obligada a sujetarse a ella.

—Existe un alejamiento del leninismo, evidenciado principalmente en,

1. La aplicación continua al interior del partido de formas burguesas de hacer política, por compañeros de diferentes niveles.

2. La falta de voluntad para hacer de nuestro proceso partidario, un proceso crítico y autocrítica. De asumir en la práctica, la dirección colectiva, la participación creadora de la militancia y la critica como motores de nuestro desarrollo interno.

3. La incongruencia e incapacidad política que nos ha llevado contradictoriamente a decirnos impulsores y defensores de tal o cual planteamiento y en los hechos desvirtuarlos, por ejemplo de “...La Guerra Popular Prolongada es una teoría político-militar revolucionaria basada en la asimilación de las experiencias históricas de los pueblos del mundo y del proletariado internacional, del análisis del desarrollo histórico de nuestro país y de la aplicación creadora del marxismo-leninismo a nuestras condiciones concretas...”. En general, tenemos una actitud de no recoger las experiencias de otros pueblos, sin visión científica de los hechos hemos descalificado otras experiencias y las que hemos recogido ha faltado tener en cuenta su desarrollo y su aplicación concreta a nuestra realidad. Los esfuerzos de una aplicación creadora del marxismo-leninismo a nuestra realidad concreta se han asumido con descalificaciones, con sospechas de que no son revolucionarios, sin dar lucha ideológica y a veces sin siquiera tomarlos en cuenta, ejemplo documento sobre una propuesta de aplicación militar de la GPP (para poder contar con una proyección estratégica en lo militar), para nuestro partido que hace mas de año y medio le entregué al CM.

—El proceso iniciado en el anterior CC (el de L, J y Hu), se desvirtuó, fundamentalmente por la actitud que tomaron los compañeros F y L ante la critica del pasado, principalmente la del primero, dispuesto a recuperar y/o conservar el poder, sin tener en cuenta las normas partidarias, lo que llevó a dispersión ideológica y falta de unidad orgánica.

—F ha abusado de la presencia y confianza política que le daba ante la militancia el hecho de haber sido miembro del BP y ser un fundador del partido.

—El desarrollo y la continuidad del partido depende de que se reconozca el alejamiento del leninismo y hagamos realmente el esfuerzo de apegarnos a este.

Debemos luchar contra esa resistencia (sutil o abierta) a hacer una correcta combinación (para este momento) del centralismo y la democracia que estimule la iniciativa de los dirigentes y de todos los militantes del partido, oponerla a esa forma de, que en el colectivo se dice “está bien que el compañero, critique, escriba, que proponga, ojalá todos lo hagan” y privadamente, entre telones, decir que está mal, colgándole calificativos que en el partido son considerados sinónimos de traidores, como yo he visto a F hacerlo con Hu. Necesitamos la iniciativa creadora en todos los niveles del partido. En la práctica esta iniciativa se expresaría como energía creadora, sentido de responsabilidad, orden en el trabajo, coraje y actitud para resolver problemas, para expresar opiniones, para criticar defectos, así como en el control ejercido, con actitud de camaradas, sobre los organismos superiores.

El período comprendido entre febrero y julio de 1999, está caracterizado por el ajuste de cuentas hacia una parte de la militancia (en el argot militar, aniquilamiento por partes).

—El actual proceso partidario ya tiene sobre si sombras de dudas ¿cómo se puede superar esto? Acuerdan un resolutivo contra las actitudes fraccionales, eso está bien ¿cuáles?, las de F, las de los que lo han apoyado en este esfuerzo? ¿las de irnos excluyendo poco a poco a algunos militantes, porque somos críticos y hemos enarbolado propuestas, no es eso fraccionalismo? F y los que lo han apoyado tienen más de un año de estar haciendo una labor fraccionalista en el partido, esto no es ningún secreto, es redescubrir el agua tibia.

—No ha habido una clara difusión de las posiciones políticas al interior del partido.

Las medidas coercitivas en el momento en que deberíamos ser más prudentes y políticamente propositivos, no solucionan los problemas.

Todos tenemos derecho a tener nuestra posición política, la que creamos, la que consideremos mas correcta, pero diciéndonos marxistas leninistas, debemos apegarnos a ciertos principios. Una vez más, no se trata de negarle a nadie su derecho a expresar sus posiciones políticas y buscar la hegemonía para su posición, sino la necesidad de normar nuestra lucha ideológica interna y erradicar las formas burguesas de hacer política. Una vez más eso nos está destruyendo. La victoria pírrica de imponer una posición puede a la larga convertirse en una derrota estratégica.

¿Cuánto tiempo se puede mantener esta situación partidaria sin darle la solución real, sin imponer posiciones, sin dividir, sin marginar, sin purgas, que retrazan pero que finalmente no resuelven la situación?

¿Para que va a servir este escrito?, ¿para reflexionar?, ¿para justificar una actitud represiva?, ¿Cuánto tiempo se puede esconder todo este fondo?

¿Si muchas de estas cosas que digo hoy ya las dije antes y solo sirvieron para descalificarme, mientras la labor de F y Ces seguía avanzando, en este caso servirá para algo?

¿Se va a fincar responsabilidad sobre F, por usar formas ilegales de hacer política en la que ha involucrado a otros compañeros, dándoles el triste papel de ser alfiles desechables de sus posiciones políticas?

¿Bastará con la rectificación de actitudes para restaurar la confianza, de los que desde hace más de un año venimos señalando las formas ilegales de hacer política? ¿no están los hechos impugnando el actual proceso?



Apuntes para una historificación


1. Falta de una tradición democrática al interior del partido.

2. No hubo un dirigente que fuera un factor de equilibrio entre las diferentes tendencias.

3. Una sola concepción ideológica, denominada marxismo-leninismo, pero alejada de ciertos planteamientos de Marx y Lenin, como la democracia, el centralismo democrático,

4. Todo debate que señalara los excesos del estalinismo fue visto con recelo y abordado con descalificaciones, el partido se negaba a creer que esto fuera verdad. Nos faltó frente al estalinismo tener una posición política e ideológica independiente y ante su influencia ser autocríticos. Debimos apegarnos más a Marx y a Lenin y guardar distancia frente a los excesos de Stalin.

5. No se nos presentó una crisis política, ideológica ni existencial, no se afectó nuestra identidad socialista, pero vimos el derrumbe de la URSS y de los países llamados socialistas de Europa del este, como el resultado de errores en la conducción política de los gobernantes en esos países, sin advertir más profundamente que era el fracaso de todo un modelo de realización del socialismo en condiciones adversas. No pudimos deshacernos de las creencias sostenidas durante mucho tiempo con nuestras cuotas de dolor y esperanza. Tardamos varios años más en despertar de nuestro sueño dogmático.

6. No advertimos que el “Marxismo Leninismo del PCUS” fue una idea legitimadora de Estado. Una concepción filosófica y científica que había surgido de una reelaboración inicial de las ideas de Marx, Engels y Lenin, una combinación que deformó muchas de sus tesis originales. Abordado doctrinariamente llevó a una esquematización y esterilización del pensamiento revolucionario. Se sustituyó el marxismo por aquellas formas esquemáticas difundidas en los manuales soviéticos. Las obras y tesis de los marxistas clásicos fueron convertidas en legitimaciones ideológico-políticas de los regímenes autoritarios que se establecieron tanto en la URSS, como en los llamados países socialistas de Europa del Este.

7. Necesitamos una lectura crítica de los clásicos a la luz de todas las transformaciones actuales.

8. Hace falta mantener e incrementar un diálogo critico con todas las corrientes filosóficas. Muchas preocupaciones y problemáticas han sido ampliadas y desarrolladas por otras concepciones, no podemos ver al marxismo como una concepción para todo, aunque tiene importantes elementos que son útiles para diversas formas de conocer y valorar.

9. Nuestras relaciones humanas se caracterizaron por la deformación de la conciencia proletaria, el abandono de su racionalidad y de su tendencia histórica hacia la rehumanización de nuestra conciencia.

10. Permitimos que algunos planteamientos ideológicos sustituyeran a la teoría revolucionaria.

Redefinir utopía tomarlo como la prefiguración de una situación deseada y deseable, no confundir con lo realizable

Debemos pasar de la crítica mediatizada dentro del partido en que estuvimos a una emancipación racional de la crítica fuera de este. De la crítica de una visión deformada del partido a una propuesta y conciencia del partido que planteamos y deseamos.

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