Michoacán de Ocampo, 3 de octubre de 2005
Fecha: 2005 10 03
Grupo: Partido Democrático Popular Revolucionario-Ejército Popular Revolucionario
País: Mexico
Categoria : Comunicado
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AL PUEBLO MEXICANO
A LOS PUEBLOS DEL MUNDO
A LAS ORGANIZACIONES SOCIALES Y POLITICAS
A LOS DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS
¡MICHOACANOS!

¡HERMANAS, HERMANOS, CAMARADAS!


En nuestro país el narcotráfico es una expresión de las desigualdades sociales y del empobrecimiento de una gran parte de los ciudadanos, que viene a favorecer como fenómeno social-económico al sistema capitalista que le brinda oxígeno para seguir existiendo como sistema de explotación asalariada; de la misma manera beneficia a los grupos de poder económico y político de la burguesía que se han enriquecido mediante esta práctica amasando su fortuna no sólo en la sobreexplotación de los mexicanos sino también con la producción, distribución y realización económica que genera el narcotráfico.

Las diferentes esferas de la sociedad mexicana se han impregnado tanto del narcotráfico porque tiene que ver con los diferentes grupos de poder económico, político y militar que hoy se disputan el control en la administración pública, no sólo del “gobierno del cambio” sino de sus antecesores, que han utilizado la administración pública, las leyes, los centros educativos, los cuerpos policíacos y militares para ejercer impunemente su labor. Toda la ola de asesinatos y ajuste de cuentas contra periodistas, empresarios, familiares de políticos, policías y funcionarios de diferente nivel tiene que ver con el reacomodo de las mafias ligadas directamente al poder y al gobierno foxista.

Ejemplo de ello es que ayer y hoy las campañas políticas en buena medida, en su mayoría, se realizan con dinero proveniente del narcotráfico, porque en ese mismo juego está implícito el nuevo control de las mafias y de los puestos públicos que deberán de desempeñar, aunado a ello claro está el lavado de dinero.

El narcotráfico en Michoacán tiene profundas raíces y vínculos con los gobiernos priístas, estos grupos como ya señalamos con anterioridad tienen intacta su estructura de poder y de inteligencia al interior del gobierno de Cárdenas Batel, por tanto la pregunta sería ¿Por qué no se combate a estas estructuras intactas del régimen priísta?, ¿Se quiere o no se quiere combatir?, ¿Qué presiones de la oligarquía local lo impiden? Nuestro pueblo hace rato que espera una explicación al respecto, sobre todo cuando fue la voluntad popular la que decidió llegara un gobierno, autodenominado de corte progresista.

El asesinato del Sr. Rogelio Zarazúa titular de la Dirección de Seguridad Pública en el Estado, obedece a las pugnas de los grupos de narcotraficantes ligados a la ultraderecha y al PRI que presionan para que se asuman decisiones que conduzcan a una mayor militarización y represión política en nuestro estado.

Los diferentes grupos de inteligencia impulsados por los gobiernos represivos de Martínez Villicaña, Genovevo Figueroa Zamudio, Ausencio Chávez Hernández y Tinoco Rubí, siguen operando, infiltrados en diferentes instancias de gobierno, pero que sirven como siempre al CISEN, a la SEDENA, la PGR operando subrepticiamente para presionar y generar un ambiente que justifique una escalada represiva y el retorno del PRI a la administración pública estatal y federal. Para ellos el espionaje a los luchadores sociales, a los opositores de la ultraderecha del régimen foxista, la coerción contra ciudadanos progresistas, contra líderes honestos sigue siendo parte de su actuar cotidiano. Estos son los que hoy se regocijan con la muerte de Rogelio Zarazúa, porque para ellos el asesinato es parte de su modus operandi.

Como siempre la violencia proviene y ha sido patrimonio del Estado, hoy esa violencia al estar vinculada a los cárteles de la droga no pierde su esencia, por lo contrario se devela para justificar un endurecimiento de las políticas gubernamentales generando un escenario “propicio” para todos aquellos que son proclives a la militarización, para los grupos de ultraderecha que pugnan por la profundización de las medidas de contrainsurgencia a la lucha social y política que es a la que se combate en esencia. Bajo estas condiciones los diferentes grupos de narcotraficantes son parte orgánica del gobierno mexicano y esos allí están y no es necesario realizar desplantes de fuerza para “aplicarles la ley”, porque eso implicaría autocombatirse.

Por ello, el narcotráfico no se combate con militarización ni con los estados de sitio que han aumentado en el estado, con la prepotencia de los cuerpos policiacos y militares porque genera un ambiente de violación de los derechos humanos, la negación y anulación de facto de las libertades políticas y de las libertades individuales. En esto han redundado los operativos policíaco-militares en toda la geografía michoacana, que ahora abarca la misma capital en donde se ha impuesto a la sociedad moreliana un estado de sitio, aunque se niegue o se afirme lo contrario.

Por ello, “México seguro” no busca la lucha frontal contra el narcotráfico sino su esencia está diseñada para la búsqueda de los grupos de revolucionarios, porque a final de cuentas la estadística sólo refleja la captura de chivos expiatorios con los que pretenden justificar la contrainsurgencia, la militarización y la violación sistemática de los derechos políticos, constitucionales y de los derechos humanos.

Insistimos, no es haciendo eco de las exigencias de la ultraderecha como se van a resolver los problemas del narcotráfico en Michoacán, sino desbaratando por un lado a las estructuras de poder vinculadas a la ultraderecha y al priísmo reaccionario que siguen vinculados e incrustados en la administración pública, los cuales hoy han empezado a actuar para crear confusión y retomar el poder administrativo en la entidad; por el otro creando un real desarrollo económico que genere empleo y bienestar social, de otra manera la migración, el narcotráfico y la violencia que de ello deriva serán los eternos acompañantes de la cotidianidad de los michoacanos.

La administración de Lázaro Cárdenas Batel se definió como un gobierno progresista, por lo que a estas alturas los michoacanos esperan que se combata a la verdadera delincuencia que está vinculada con el régimen panista-priista, pero también la solución de los problemas sociales que se han vivido desde antaño, porque mientras no se generen empleos remunerados y suficientes la descomposición social irá en aumento.

Independientemente de los auto elogios la migración en nuestro estado es un fenómeno social no resuelto que afecta a amplias regiones donde ahora el campo luce no sólo en el abandono sino también sin habitantes, hecho que por sí solo refleja la incapacidad de solucionar de manera profunda esta problemática, así que con las “importantes” remesas de dólares el gobierno del estado no debe estar eufórico porque ello en sí representa la consecuencia de la iniquidad social que expatría a nuestros hermanos en busca de un sueño que muy pocos, pero muy pocos logran, eso sí sobre la base del racismo y la discriminación a la que son objeto allende la frontera del norte.

Ante la descomposición social y política en el país se refleja la agudización de una crisis política de este régimen y sistema, que anuncia una nueva etapa de lucha de los explotados, los oprimidos y los excluidos por el capital, que exige la unidad y coordinación de los diferentes esfuerzos organizativos en el plano estatal y nacional pero que tienen que ser bajo un programa, estrategia y táctica anticapitalistas, antineoliberal y antiglobalizadoras, sustentada en la congruencia política y la realización de transformaciones profundas que vayan generando condiciones para la solución política y económica de la situación de los mexicanos.

Como siempre la realidad se impone, siendo una necesidad política la coordinación de la lucha popular que conduzca a la unidad de todo el pueblo contra los responsables de las crisis económicas, del empobrecimiento de los 78 millones 500 mil mexicanos, de la descomposición social, de la existencia del entreguismo servil al extranjero; y es la misma realidad objetiva la que nos impone a todos la necesidad de la lucha anticapitalista mediante el impulso de todas las formas de lucha que vayan dirigidos a transformar este sistema injusto e inhumano. No puede haber ambigüedad, es tiempo de tomar partido a favor o en contra de los desposeídos.


¡POR NUESTROS CAMARADAS PROLETARIOS!
¡RESUELTOS A VENCER!
¡POR LA REVOLUCION SOCIALISTA!
¡VENCER O MORIR!
¡CON LA GUERRA POPULAR!
¡EL EPR TRIUNFARA!

COMITÉ ESTATAL DEL PARTIDO DEMOCRATICO POPULAR REVOLUCIONARIO
PDPR

COMANDANCIA MILITAR DE ZONA DEL EJERCITO POPULAR REVOLUCIONARO
EPR

Michoacán de Ocampo, a 3 de octubre de 2005.

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