Nuestra estrategia y táctica militar
Fecha: 2001 01 01
Grupo: Partido Democrático Popular Revolucionario-Ejército Popular Revolucionario
País: Mexico
Categoria : Comunicado
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NUESTRA ESTRATEGIA Y TACTICA MILITAR.
LAS ENSEÑANZAS DEL MARXISMO.


En la lucha por la toma del poder político, la instauración de la dictadura del proletariado y la construcción del socialismo en nuestro país una de las tareas estratégicas de nuestro partido es construir los pilares de la revolución y entre ellos se encuentra el ejército del pueblo como el instrumento para enfrentar militarmente y destruir la columna vertebral del Estado burgués mexicano.

La necesidad de construir un ejército del pueblo con carácter revolucionario tiene fundamento en la teoría marxista leninista que nos plantea que las masas trabajadoras deben organizarse militarmente para enfrentar a sus explotadores en la lucha por la transformación revolucionaria de la sociedad capitalista.

Las tesis marxistas leninistas de la organización militar del proletariado son producto de la larga experiencia de la lucha del proletariado contra los opresores capitalistas, de ellas extraemos las siguientes conclusiones:

1. Que el ejército es el instrumento principal para llevar a cabo una guerra y sus objetivos y su carácter dependen del origen de clase y a la clase social a la que responde, como instrumento de la clase que se encuentra en el poder sirve para llevar adelante los objetivos políticos de dicha clase en el poder. En el caso del ejército burgués tiene como objetivo ahogar en sangre y fuego las aspiraciones de liberación de las masas explotadas, su principal misión consiste luego entonces en la represión para imponer por medio de la violencia reaccionaria el sometimiento de ellas para que la clase explotadora capitalista siga en el poder explotando y oprimiendo al pueblo trabajador por la clase explotadora y del régimen capitalista.

2. Las masas oprimidas en el transcurso de la larga lucha de clases sostenida contra sus opresores han enfrentado a la violencia reaccionaria con la violencia revolucionaria, construyendo en el transcurso de su lucha revolucionaria sus propias fuerzas militares de carácter revolucionario. El marxismo leninismo vino a sistematizar toda esta experiencia y resuelve el problema de la organización militar de las masas oprimidas con el planteamiento de la ciencia militar del proletariado.

3. En la lucha contra la burguesía y el sistema capitalista es necesaria la formación de un ejército popular dirigido por el partido de vanguardia producto del desarrollo de la lucha de clases, sin él no es posible –y más aún en estos tiempos- la toma del poder político por el proletariado. Si el ejército explotador es el sostén de los explotadores el objetivo principal del ejército del pueblo es aniquilarlo para poner fin a la dictadura de la burguesía, de otra manera la revolución socialista y la transformación revolucionaria de la sociedad son solo una quimera y se sufrirá una derrota estratégica de las fuerzas de la revolución.

4. Armar al proletariado, las masas oprimidas y explotadas que constituyen el pueblo en armas, viene a ser el principal problema de la organización militar del proletariado y su solución permite que se cuente con el instrumento político militar en la lucha contra los explotadores y por la consecución de los objetivos estratégicos del proletariado.

5. Al triunfo de la revolución el papel del ejército del pueblo viene a constituir un instrumento de las fuerzas revolucionarias triunfantes para aplastar la resistencia de los explotadores, defender los triunfos revolucionarios de la contraofensiva de la burguesía y sus defensores.

6. El pueblo en armas, expresa el desarrollo de los planteamientos marxistas leninistas y constituye una de las tareas fundamentales del partido de vanguardia y de la revolución socialista. Esta es la base sobre la cual se debe construir el ejército del pueblo. Mantener un pueblo en armas contra la explotación capitalista constituye en nuestro tiempo una de las principales tareas, sin dicha base política no existe la posibilidad de crear exitosamente un ejército revolucionario al servicio de ese pueblo que lucha por su liberación económica, política y social.

7. En la lucha por el socialismo el partido de vanguardia no solo construye el ejército del pueblo, sino que lo organiza, lo instruye política y militarmente, dirigiéndolo bajo objetivos revolucionarios, bajo el programa estratégico de la revolución.

8. El ejército del pueblo es el instrumento del partido de vanguardia y en él se concreta la organización militar de las masas explotadas y oprimidas, por ello sus combatientes son de origen obrero y campesino fundamentalmente y de las demás clases oprimidas.

9. Dado que la guerra es la continuación de la política por otros medios, la lucha armada revolucionaria constituye la lucha de las masas trabajadoras en su máxima expresión en la lucha por la toma del poder político. Y cuando la lucha de clases se agudiza, la lucha armada revolucionaria va constituyendo la principal forma de lucha, el papel del ejército se torna más importante.

10. Las masas armadas revolucionarias y el ejército del pueblo devienen en una tarea estratégica cuando la lucha armada está en el primer plano y renunciar o aplazar dicha tarea constituye un error estratégico de la revolución y del partido de vanguardia.

Las tesis marxistas leninistas de la organización militar del proletariado se han llevado a la práctica de manera creadora y según las condiciones histórico concretas por diferentes pueblos del mundo en la lucha por liberarse de la opresión y la explotación, enriqueciendo con su propia práctica y experiencia la estrategia político militar del proletariado, desarrollo que el pueblo vietnamita condensó en la estrategia de guerra popular prolongada derrotando al imperialismo japonés, a los colonialistas franceses y a los imperialistas norteamericanos en su larga lucha de liberación nacional y de construcción del socialismo.

De estas diferentes experiencias revolucionarias de otros pueblos en la construcción del ejército del pueblo y del triunfo de esas revoluciones podemos extraer las siguientes experiencias:

1. Sin un ejército revolucionario no se puede pensar en la toma del poder político y en la destrucción el régimen capitalista y el pueblo seguirá en la explotación.

2. El ejército del pueblo está estrechamente ligado al pueblo que lo protege, lo alimenta y lo fortalece con sus mejores hijos en sus filas.

3. El partido de vanguardia es quien dirige al ejército cuyos objetivos son los del partido, de esta manera el ejército del pueblo ejecuta las tareas políticas de la revolución, siendo el ejército del pueblo un destacamento de combate.

4. Lo fundamental dentro del ejército es el recurso humano por encima del aspecto técnico. Por eso el factor político moral es el determinante en una guerra revolucionaria, en la revolución socialista.

5. En ejército del pueblo por sus objetivos y su carácter de clases se rige por una férrea disciplina pero asumida de manera consciente y voluntaria por sus combatientes y mandos.

6. La formación del ejército del pueblo solo es posible si el partido es capaz de organizar, movilizar, estructurar y dirigir la voluntad de combatir de nuestro pueblo. La formación del ejército político de masas es la garantía de la formación del ejército del pueblo, sin masas organizadas dirigidas por el partido de vanguardia no puede existir un ejército revolucionario.

7. Su desarrollo y crecimiento corresponde al grado de desarrollo de la lucha de clases y del propio partido, partiendo de un desarrollo dialéctico de lo pequeño a lo grande, de lo simple a lo complejo.

EL EJÉRCITO FEDERAL COLUMNA VERTEBRAL DEL ESTADO MEXICANO.

El ejército mexicano constituye la columna vertebral del Estado burgués mexicano, sin él la burguesía mexicana no puede garantizar la explotación y la opresión capitalista de nuestro pueblo. En la historia de nuestro país el ejército mexicano siempre a figurado como el principal instrumento de represión y aniquilamiento de las fuerzas opositoras al régimen. Durante la guerra de independencia contra la España colonialista el ejército realista se encargó de tratar de ahogar en sangre y fuego las aspiraciones independentistas de las fuerzas progresistas y revolucionarias de ese tiempo; en la revolución de 1910-17 el ejército federal fue el ejecutor de la dictadura porfirista contra los revolucionarios que estaban organizando la revolución, posteriormente fue ese mismo ejército federal bajo las órdenes de los constitucionalistas asesinan a los caudillos de la revolución y dispersan a las fuerzas revolucionarias de Zapata y Villa; en la historia reciente de nuestro país el ejército ha sido la máquina represiva en contra del descontento popular (1958, 1968, 1971, 1995, 1997, 1998) y en su momento al movimiento revolucionario (1965, 1972, 1994, 1996), sin embargo, con la apertura de la etapa de la lucha armada revolucionaria por el socialismo en nuestro país el 23 de septiembre de 1965 con el asalto al cuartel madera por los revolucionarios comandados por el Profr. Arturo Gámiz, el papel del ejército mexicano en la lucha por tratar de aniquilar las nacientes fuerzas de la revolución su papel es cada vez más importante para el sostén de la burguesía mexicana en el poder.

La estrategia de guerra de baja intensidad (GBI) aplicada por el Estado mexicano contra nuestro pueblo en general y en particular contra el movimiento revolucionario busca aniquilar todo intento de lucha que afecte los intereses de la burguesía y la oligarquía mexicana. En relación con los diferentes sectores progresistas en rebeldía de nuestro pueblo pretende infundir miedo y desmovilizar la voluntad de combatir contra el régimen y en cuanto al movimiento revolucionario le ha declarado la guerra en diferentes momentos pretendiendo primero aislarnos de nuestra base política para después aniquilarnos. Y en esta guerra declarada el ejército mexicano y los diferentes grupos policiacos y paramilitares son la punta de lanza, el principal instrumento de la represión institucionalizada en contra de nuestro pueblo. El saldo ha sido más de 800 detenidos desaparecidos en los años 60’s y 70’s, los más de 600 militantes del PRD asesinados; los presos políticos del PROCUP-PDLP, del EZLN y del EPR en los años 90’s, éstos como los hechos más sobresalientes de la contante y sistemática represión contra las fuerzas democráticas y revolucionarias que pugnan por un cambio progresista unos y revolucionaria los otros en nuestro país.

La represión ha sido lo mismo para las fuerzas progresistas y para las fuerzas revolucionarias, y ha sido el Estado mexicano el que históricamente por su carácter de clase quien ha generado la violencia en contra de nuestro pueblo. Pero éste por medio de sus destacamentos de avanzada, de vanguardia ha creado su propia organización militar para enfrentar la violencia de nuestros opresores y para lograr los cambios revolucionarios de nuestro país en las diferentes etapas de nuestra historia. En la colonia nuestro pueblo se organiza en torno al ejército insurgente formado por Hidalgo, Morelos, Guerrero y otros insurgentes lo que permite la independencia nacional y emerger como nación independiente en el mundo; durante la lucha contra los conservadores y la intervención imperialista francesa nuestro pueblo se incorpora al llamado que hacen los liberales para derrotar tanto a los conservadores y a los intervencionistas francesas; durante la revolución de 1910-17 contra la dictadura porfirista se crearon los ejércitos revolucionarios encabezados por los caudillos de la revolución, representantes de nuestro pueblo, en el norte fue la división del norte y en el sur el ejército libertador del sur, ambos ejércitos fueron el instrumento militar de nuestro pueblo en la lucha por su liberación total, no se logró pero nos dejó gloriosas páginas de heroísmo y de ejemplo revolucionario a seguir; la represión contra los ferrocarrileros, los médicos, los maestros, los electricistas en 1958 dio paso al surgimiento de la lucha armada revolucionaria por el socialismo a través de diferentes grupos y organizaciones revolucionarias que enfrentaron política y militarmente al Estado mexicano y sus amos la burguesía y la oligarquía mexicana, en sus filas se agruparon cientos de jóvenes que vieron la necesidad de la revolución socialista y en ese noble esfuerzo muchos de ellos perecieron consecuentemente, pero también otros llegaron vencer en esa confrontación político militar con el Estado sobrevivir políticamente, tal es el caso de nuestro partido que logró en la lucha diaria contra el enemigo en 35 años, no solo sobrevivir, sino desarrollar nuestras fuerzas.

Nuestro partido desde el primer núcleo que se constituye en 1964 se planteó como estrategia general la lucha armada revolucionaria y como una tarea táctica la preparación militar, en su desarrollo de grupo a organización y de ésta a partido arribamos a la concepción de asumir como estrategia general la guerra popular prolongada y una de las tareas estratégicas fue la de construir, consolidar y desarrollar el ejército del pueblo. En el cumplimiento de esta tarea partimos de la concepción general de que todo militante del partido es al mismo tiempo un combatiente del ejército del pueblo, así desde el inicio el carácter político militar de nuestro partido ha sido una necesidad por que la historia de la lucha de clases en nuestro país nos ha demostrado que nuestro pueblo requiere organizarse militarmente para lograr su liberación de la dictadura burguesa.

Es en la década de los 90’s en el esfuerzo por cumplir esta tarea logramos de manera formal construir el EJERCITO POPULAR REVOLUCIONARIO (EPR), su formalización y oficialización “parte del principio de que la guerra es la continuación de la política por otros medios y de que sin derrotar políticamente al enemigo es imposible derrotarlo en el terreno militar, se establece como premisa fundamental que el partido es la dirección ideológica, política y militar del proceso revolucionario en un país y una época históricamente determinada y para la consecución de sus objetivos estratégicos se requiere la creación de un instrumento que, mediante la guerra, sea capaz de vencer al enemigo e imponerle su voluntad, este instrumento es el ejército. Así, el ejército está ligado al fenómeno de la guerra y la guerra revolucionaria a la lucha de clases, la cual le da origen y la determina” [1]

Del análisis histórico de nuestro pueblo, de la situación económica, política y social de nuestro país y de la correlación de fuerzas en el plano internacional es la otra parte del fundamento de la necesidad de construir el ejército del pueblo, de ello podemos concluir que:

1. Nuestro pueblo en la lucha contra sus explotadores y opresores en los diferentes momentos históricos de nuestra historia ha creado diferentes fuerzas militares al servicio de las clases explotadas.

2. Estos esfuerzos de organización militar populares han sido derrotadas, hasta 1910-17, por la inexistencia de un partido revolucionario de vanguardia que dirija correctamente la lucha político militar de nuestro pueblo.

3. El Estado burgués mexicano históricamente es quien genera la violencia reaccionaria y ha declarado una guerra abierta y sin cuartel a nuestro pueblo y al movimiento revolucionario mexicano, bajo la estrategia de guerra de baja intensidad, siendo el ejército mexicano el principal instrumento para llevarla a cabo y garantizar la continuidad en el poder de la burguesía.

4. La lucha legal o pacífica hasta hoy ha demostrado la imposibilidad de cambios revolucionarios por lo que la lucha armada revolucionaria en estos tiempos es necesaria e inevitable para lograr los objetivos históricos del proletariado.

5. Demostrado está que de manera voluntaria la burguesía y sus defensores no resolverán los problemas de nuestro pueblo, necesariamente tenemos que destruir la capacidad militar de ella en el transcurso de la lucha revolucionaria.

6. Para derrotar política y militarmente a la burguesía mexicana es necesario destruir su columna vertebral, el ejército mexicano, para imponerle la voluntad popular. La toma del poder político está ligada a la confrontación militar dado que la burguesía mexicano no está dispuesta a dejar el poder que detenta.

7. Los explotadores mexicanos están ligados a los intereses de sus amos imperialistas, principalmente de los norteamericanos, por lo que lucha también es contra el imperialismo y éste en cuanto vea peligrar sus intereses no se detendrá para invadir nuestro país y gobierno lo permitirá para tratar de destruirnos.

8. La historia de la lucha de clases en nuestro país nos ha demostrado que las masas trabajadoras necesitan además de un partido revolucionario un ejército revolucionario del pueblo, sin él no podremos lograr los objetivos estratégicos del pueblo mexicano y de nuestro partido.

9. La necesidad de la organización militar de las masas trabajadoras de nuestro pueblo es inevitable e imprescindible, por eso nuestro partido debe plantearse la consolidación y desarrollo del EJERCITO POPULAR REVOLUCIONARIO, para que pueda cumplir su objetivo de destruir la columna vertebral del Estado mexicano.

10. Las fuerzas de la revolución hasta hoy han creado diferentes esfuerzos de la organización militar de nuestro pueblo, esfuerzos que unos han concluido en una derrota pero en el caso de nuestro partido persistimos en el esfuerzo de la construcción de los pilares de la revolución, el EPR es el resultado de más de 30 años de lucha armada revolucionaria.

Podemos concluir que la necesidad de construir y desarrollar el ejército del pueblo nuestro partido lo concretó con la formación, formalización y oficialización del EPR, el cual tiene como objetivos los objetivos del PDPR y su principal objetivo es ser el instrumento del partido para enfrentar militarmente al ejército mexicano para derrotarlo, la destrucción de la columna vertebral de la burguesía está ligada a la toma del poder político. Este solo será posible desarrollando la lucha armada revolucionaria como la principal forma de lucha para el triunfo de la revolución socialista que se desarrolla en nuestro país. La relación dialéctica entre el PDPR y el EPR está determinada por la dirección revolucionaria del partido, cuando existe incapacidad en la conducción estratégica del partido los errores y fracasos en el ejército responderán a esa falta de capacidad.

Balance de los objetivos de la construcción, desarrollo y consolidación del ejercito del pueblo por nuestro partido.

Desde que se forma el primer núcleo de profesionales, que viene a constituir el embrión del partido se plantea como tarea estratégica la necesidad de la lucha armada revolucionaria y como tarea táctica la preparación militar, planteando así el doble carácter de la organización, el carácter político militar para poder desarrollar la lucha por la toma del poder político. Concibiendo que “esta tarea tendrá que cumplir ciertas etapas de pequeñas unidades de resistencia en todo el país, pequeñas en número pero basadas en el apoyo, la ayuda y la simpatía de todo el pueblo, hasta los comités estatales y nacionales del partido, así como las guerrillas rurales, urbanas y el ejército regular de liberación” [2].

Del proceso de desarrollo de grupo a organización y de ésta a partido podemos decir que el partido cumplió con el objetivo de desarrollar la lucha armada revolucionaria, de la preparación militar y del carácter político militar de la organización. Se partió como principio político que en la revolución el recurso humano es fundamental, el determinante, por que un militante políticamente consciente, ideológicamente consolidado y técnicamente eficiente será capaz de utilizar cualquier objeto como un arma contra sus opresores. En nuestra historia está registrado que hubo momentos de la lucha en los que nuestras armas fueron las piedras y más adelante un rifle .22 para desarrollar las tareas político militares.

Los primeros núcleos del partido en correspondencia con el carácter político militar a la par que estudiaban el marxismo leninismo se vinculaban a las masas descontentas, las organizaban, las estructuraban y las preparaban militarmente al mismo tiempo que los militantes de partido se preparaban en el terreno de los hechos.

El carácter político militar se expresó en la estructura orgánica del partido, ya en los primeros años se concibió la formación del Comando de Resistencia Popular (CRP) en el cual recaía la “responsabilidad de cumplir las tareas de hostigamiento político militar y de resistir política, ideológica y militarmente al enemigo” [3], partiendo también del criterio político que el CRP sería el embrión del ejército del pueblo. Hasta 1994 el trabajo militar de partido se desarrolló bajo este concepto y los resultados fueron que de los militantes que pasaron este proceso surgieron compañeros que con el tiempo fueron asumiendo responsabilidades de dirección en el partido. Fue una escuela para la formación de los cuadros político militares del partido en sus diferentes momentos de su desarrollo y hoy podemos afirmar que quienes pasaron este proceso aún se mantienen en las filas del partido.

El saldo de las etapas de 1964-1972 y 1972-1989 fue positivo para el partido, se desarrolló la lucha armada revolucionaria y el hostigamiento político militar; se preparó política y militarmente a la militancia en el enfrentamiento directo con el enemigo, en la lucha diaria observando no solo la actitud ante el enemigo sino también la actitud correcta ante la vida de los militantes; se adquirió la experiencia y capacidad de combatir política y militarmente al enemigo demostrando en los hechos la posibilidad real no solo de enfrentar al ejército mexicano sino también de destruirlo en el terreno militar; se incorporó a las masas a la lucha política y militar obedeciendo a la concepción de que son las masas las que hacen la revolución y no los héroes, de esta manera nuestros militantes y nuestros combatientes eran proporcionados por las masas politizadas que constituían la base política del partido; con el accionar político militar se logró detener la represión y arrancar al Estado demandas de las masas, así como a los militantes que eran detenidos desaparecidos por el enemigo. De los costos podemos mencionar que fueron mínimos pues en toda guerra revolucionaria hay costos de sangre, murieron compañeros valiosos para el proceso en todo este proceso entre ellos podemos mencionar al compañero inolvidable Héctor Eladio Hernández Castillo comandante póstumo de nuestro partido y cofundador de éste y el militante Isacc Estrada Estrada; los detenidos en diferentes momentos de nuestra historia que los rescatamos de las garras del enemigo con el accionar político militar y la movilización de las masas.

CONSOLIDACIÓN Y DESARROLLO DEL PARTIDO Y EL EJÉRCITO DEL PUEBLO.

Alcanzado el desarrollo como partido nos planteamos entre otras la tarea estratégica de consolidar y desarrollar el partido y el ejército del pueblo y la de destruir el poder económico, político y militar, así como la ideología y la cultura de los enemigos nacionales y extranjeros. Para ellos nos planteamos como objetivos a mediano alcance “la consolidación y desarrollo del partido y el ejército del pueblo, en base al engrandecimiento y fortalecimiento ideológico, político y militar de la militancia; lograr el equilibrio de fuerzas con el enemigo; la ampliación y fortalecimiento de las formas estratégicas de organización…” [4] del cumplimiento adecuado de estas tareas estratégicas y de los objetivos a mediano alcance está relacionado dialécticamente con la formación, consolidación y desarrollo del ejército del pueblo.

Se parte de que todo militante del partido es un combatiente del ejército del pueblo, pero que no todo combatiente es militante del partido, este criterio político nos permite tener de hecho a un ejército del pueblo que se expresó en los diferentes momentos para la realización de las tareas político militares del partido, se formaron unidades temporales de guerrilla dispersa y concentrada según las circunstancias y tareas a desarrollar.

Las escuelas político militares jugaron un papel importante en la formación del militante y del combatiente, éstas eran primero un incentivo en reconocimiento del trabajo del militante y a la vez un filtro político que permitía hacer una selección de los militantes con más disposición y compromiso revolucionario. Como partido no hemos compartido el criterio de dar a cualquier compañero un arma si aún no se tiene la conciencia y la ideología proletaria, por que si damos entrenamiento y armas a individuos carentes de conciencia e ideología solo estaremos entrenando futuros delincuentes o bandas paramilitares que pasarán al servicio del enemigo central o local.

En 1989 el partido definió a partir del análisis de la situación nacional la necesidad de construir el frente de guerra para dar paso a las hostilidades militares contra el enemigo central y de esta tarea se derivaba también la creación del fondo de guerra que nos permitiera sostener las hostilidades por lo menos durante un año y poder darle continuidad y sostenimiento a esta tarea.

Esto vino a poner como una necesidad de primer orden la consolidación y desarrollo del ejército del pueblo, para ello se dio paso a la formación de pelotones de guerrilla concentrada, integrados fundamentalmente con militantes del partido, al mismo tiempo que se concretizaba en un plan general nacional para la creación de los frentes de guerra en cada zona dándole prioridad a Gro. como la zona en donde se construiría el frente de guerra formando la primera columna político militar para la construcción político militar donde se pensaba iba a ser el escenario del frente.

Para la formación político militar de la militancia y de los combatientes se pasa a prepararse en la escuela viva tanto en los pelotones para la recaudación del fondo de guerra, como en la columna que iba a construir el frente de guerra.

La columna se integra por militantes del partido no solo de la zona sino de todo el partido, constituyendo más los que venían de otras zonas que los locales, su trabajo lo realizan en el área geográfica donde el PDLP se había movido, existiendo una base social que simpatizaba con la guerrilla y en concreto con el PDLP que aún no se olvidaba la lucha de los años 60’s y 70’s a pesar de la brutal represión. Se realizan las exploraciones armadas de la zona y se entra en contacto con la población, identificando a todos aquellos que simpatizaban con la lucha armada e iniciando un proceso de educación política revolucionaria lo que permite con el tiempo construir una base política de la revolución.

Los pelotones de expropiación se forman con carácter temporal y por ellos pasó la mayoría de la militancia que tenía el partido en esos momentos, éstos permitieron una formación político militar al militante y a la vez lograron obtener los recursos que requería el partido para el reinicio de las hostilidades con el enemigo central.

De los resultados podemos señalar que tanto la columna como los pelotones fueron una escuela viva para la militancia, se adquirió capacidad y desarrollo como partido en el terreno militar y en el aspecto organizativo y de construcción y fue también una filtro de depuración de los elementos inestables y de poca firmeza ideológica. Podemos preguntarnos ¿dónde están esos pelotones y esa columna?

En cuanto a la columna “madre” como se le denominó el resultado es que los compañeros que participaron en ella la mayoría sigue en el partido y cuentan con la experiencia de la construcción de una zona guerrillera, experiencia que aún no ha sido conceptualizada, asimilada y transmitida al conjunto del partido. Respecto a los pelotones no olvidemos que eran unidades temporales, de sus integrantes la mayoría se encuentra ocupando responsabilidades de conducción en el partido.

La formación político militar, la capacidad operativa y la experiencia en este terreno son los principales logros de este esfuerzo. Los principales errores fueron el haber aplicado una táctica al inicio del trabajo con los pelotones que nos trajo costos considerables con la muerte y detención de varios militantes; el no haber sido más vigilantes en el proceso que estaba llevando la columna y haber dejado todo el proceso de conducción con el tiempo en un solo individuo.

Con la irrupción del EZLN en la vida nacional nuestro partido realiza el hostigamiento político militar de carácter limitado en la capital del país y la zona conurbana con lo cual contribuimos a parar la contraofensiva de aniquilamiento del Estado mexicano contra el EZLN, las acciones de hostigamiento político militar correspondieron a la concepción de la estrategia y táctica de la guerra popular prolongada con la cual contribuimos a detener la escalada represiva del gobierno mexicano y de sus fuerzas represivas. Estas acciones fueron desarrolladas por los pelotones que estaban concentrados en ese momento y que dejaron temporalmente la tarea de recuperación económica para realizar el hostigamiento.

FORMALIZACIÓN Y OFICIALIZACIÓN DEL EPR.

Con la irrupción pública del EZLN y el hostigamiento político militar del PROCUP-PDLP el movimiento político de masas tuvo un repunte en su movilización y organización que con el tiempo vino decayendo y para el partido se puso en el centro de la discusión la necesidad de formalizar y oficializar el ejército del pueblo tarea que en el partido se concreta con la oficialización y formalización del EJERCITO POPULAR REVOLUCIONARIO en 1994 el cual lo damos a conocer públicamente en 28 de junio de 1996 en el aniversario luctuoso de la masacre de Aguas Blancas, Guerrero. No se trataba de crear algo nuevo si no que “el desarrollo actual de nuestras fuerzas impone al partido como tarea de primer orden la formalización y oficialización del ejército del pueblo. Es necesario precisar que no se trata de empezar a formar un ejército, sino de dotar de las formalidades legales y de oficializar, a las unidades militares que actúan bajo la dirección de nuestro partido” [5]

En 1995 el EPR realizó sus primeras acciones no reivindicadas como tal en respuesta a la masacre de Aguas Blancas, y durante ese año y parte del 96 nos abocamos a la preparación político militar de la militancia y de las unidades militares que se iban creando, éstas en su mayoría fueron integradas por militantes del partido, por regla general por profesionales de la revolución, solo después del 96 se fueron incorporando compañeros que no eran militantes.

Los cursos básicos de guerra, los de oficiales y otras especialidades trataron de cubrir el aspecto de la formación teórica y técnica de los combatientes. Estos cursos si bien proporcionaron de manera más sistemática los conocimientos militares del partido, podemos decir que no fueron asimilados de manera sistemática dado que dichos cursos se dieron fundamentalmente en la ciudad y muy pocos en el monte.

Esto trajo como consecuencia que algunos compañeros tuvieron una visión muy corta de lo que nos esperaba al enfrentar a las fuerzas centrales del enemigo por que en la mayoría de los casos hizo falta cubrir la preparación en el monte.

Nuestras fuerzas se tensaron en la preparación para el reinicio de las hostilidades militares contra las fuerzas centrales del enemigo. Del análisis económico, político y social de la realidad nacional se determinó dicha necesidad por la falta de una alternativa revolucionaria para nuestro pueblo, ya que en esos momentos el descontento popular ya no le satisfacía la alternativa del EZLN, el cual solo planteaba la realización del programa mínimo pero por medio de las armas. En nuestro caso el partido veía la necesidad de plantear la lucha por la realización del programa mínimo y máximo por medio de la lucha armada revolucionaria y la necesidad de la revolución socialista. Se planteó enfrentar a las fuerzas centrales por ser la columna vertebral por un lado y por otro para desenmascara a los oportunistas y a los defensores del sistema que estaban difundiendo la leyenda negra contra nuestro partido.

El partido creo una comisión militar (el Comité Militar) la cual debería de organizar, preparar y planificar el accionar político militar. El 28 de junio de 1996 el EPR se dio a conocer públicamente y en esa misma noche ya estábamos como tal realizando los primeros enfrentamientos con el enemigo. En las masas politizadas generó moralización y despertó nuevos bríos para la lucha al saber que contaban con un ejército, su ejército para enfrentar en ese terreno al ejército federal; el Estado mexicano trató de desvirtuar nuestra lucha, de desconocer y negar nuestro carácter revolucionario, de tratar de aislarnos por todos los medios de las masas, evitar el apoyo popular; y los oportunistas por su actitud conciliatoria y timorata hicieron eco de las calumnias del Estado y las repitieron sin empacho.

Políticamente fue un éxito la acción de presentación, ni los esfuerzos del Estado y quienes lo defendían por comisión o por omisión pudieron acallar nuestra presencia política en la vida nacional del país, de la simpatía que generamos con nuestra presencia en nuestro pueblo. Operativamente se cometieron errores que nos expusieron ante el enemigo al grado que de darse los enfrentamientos hubiéramos estado en desventaja, sin embargo a pesar de los errores obtuvimos también una victoria militar con muy pocas bajas en el combate. Fue después del accionar que sufrimos bajas, pero estas fueron producto de la indisciplina de compañeros que manifestaron en ese momento debilidades ideológicas, también fue por la desorganización e irresponsabilidad de quienes fungían como mandos inmediatos y responsables de esas zonas.

Entre junio y agosto del 96 los intentos del Estado por negar nuestra presencia y nuestro carácter revolucionario no solo por él, sino también por quienes se dicen ser de la “izquierda” y que en el fondo todos deseaban que así fuera y que nos aniquilara el enemigo. Nuestra respuesta fue dar a conocer nuestros planteamientos políticos y preparar al mismo tiempo una campaña político militar contra las fuerzas centrales del enemigo.

El 28 de agosto en 10 estados de la república mexicana nuestras fuerzas estaban golpeando en sus posiciones al enemigo, estaba claro que nuestra existencia era innegable y que nuestra capacidad operativa y de fuego eran efectivas. El saldo era positivo para nuestro partido, políticamente habíamos consolidado nuestra presencia en la vida nacional, militarmente habíamos logrado una victoria también, a pesar de las bajas que tuvimos en combate con el enemigo, bajas que fueron mínimas en número pero valiosos compañeros y éstas fueron producto no de la capacidad del enemigo, sino de nuestras deficiencias las cuales se dieron en los responsables de partido.

De algunos obtuvimos reconocimiento, de la “izquierda” una posición titubeante e incluso condenatoria por que veían tambalear sus feudos políticos, del Estado mexicano la guerra declarada en el informe de gobierno el 1 de septiembre por Zedillo. Para el pueblo estaba claro nuestro carácter y objetivos revolucionarios; para los vividores del movimiento social su odio y rechazo a nuestra propuesta; para la burguesía y sus representantes en turno el miedo ante nuestra propuesta al pueblo de México. Cabe destacar que el mismo EZLN opinó sobre nosotros de manera precipitada y subjetivamente y de alguna manera se prestó al juego de la guerrilla buena y mala que el gobierno zedillista manejó en su ofensiva política contra nuestro partido. La “pantomima” era una realidad que enfrentaba al ejército mexicano en su propia guarida y que se luchaba por una patria socialista.

Después del 28 de agosto nos planteamos darle continuidad a nuestro accionar político militar, objetivo que no logramos mantener por mucho tiempo y según pasaba el tiempo nuestro accionar se hacía menos consistente en el plano nacional, nuestra mayor actividad operativa la registramos hasta mediados de 1997. Después de esta fecha nuestra accionar fue esporádico y se evidenciaba a estas alturas una serie de problemas que impedían o hacían cada vez más difícil nuestro accionar. Esto se hizo más evidente e inocultable en el mes de junio-julio de 1998 al tratar de accionar en respuesta de la masacre del Charco contra militantes de nuestro partido que habían sido concentrados para informarles los separatistas de Gro, su aventura para escindirse y formar el ERPI.

De esta primera etapa del reinicio de las hostilidades militares contra las fuerzas centrales podemos evaluar los siguientes aciertos y errores:

1. Políticamente fue un acierto del partido acudir a la cita con la historia y dar a conocer públicamente la existencia del EPR y de reiniciar las hostilidades directamente con el ejército federal al cual se demostró en los hechos que es vulnerable y se le puede derrotar.

2. Nuestra presencia y nuestro accionar político militar generaron en nuestro pueblo la simpatía por la lucha del partido y de nuestro ejército, nuestras estructuras de partido y de ejército se vieron fortalecidas con el reclutamiento de nuevos compañeros a partir del accionar y de la propaganda armada que se estaba realizando.

3. Militarmente enfrentamos a las fuerzas centrales en sus objetivos fijos, y obtuvimos una victoria en el campo de batalla producto de la capacidad acumulada en años por nuestro partido en el arte de la guerra. Fueron pocas bajas en el combate las que sufrimos, éstas se dieron después de los combates y sucedieron por la indisciplina y la desorganización.

4. El principal acierto y aprendizaje es que como partido y ejército logramos adquirir mayor experiencia político militar.

5. Se adquirió la experiencia de abrir, construir y consolidar zonas de partido desde la columna guerrillera. Las columnas vinieron a enriquecer la experiencia de construcción con otra modalidad, al mismo tiempo que se construían militantes y combatientes.

6. Desde las columnas se reclutó no solo a individuos, sino también a pueblos enteros que vieron en el partido y su ejército como una alternativa revolucionaria en la lucha contra el régimen neoliberal. El error consistió en no haber podido consolidar estas relaciones.

7. No fuimos capaces de darle continuidad a las hostilidades en contra del enemigo central, el esfuerzo se centró a las primeras acciones y desde ese momento quedaron al descubierto una deficiente preparación de nuestras fuerzas, de tener una concepción incorrecta de la táctica a impulsar.

8. El principal error de las hostilidades fue haber incorporado a todas las zonas a la confrontación, predominó la sobrevaloración de nuestras fuerzas en unos y en otros la ocultación real de las fuerzas en sus zonas.

9. Si en un principio se puso mucha atención en el reclutamiento de calidad, por tratar de cumplir con las tareas de reinicio de hostilidades, en algunas zonas se empezó a reclutar sin observar el principio de calidad.

10. Se le da prioridad en algunas zonas al trabajo de preparación táctica y técnica, dejando de lado o en un segundo plano la formación política del combatiente y del militante. Esto trajo como consecuencia que al no haber conciencia política al dar entrenamiento a este tipo de individuos, solo formamos delincuentes y renegados de la revolución.

11. Nuestro principal error fue el de habernos saltado una etapa de nuestro desarrollo en la construcción del ejército del pueblo. Estábamos en la etapa de la formación de las unidades irregulares y nos pasamos a la operatividad como ejército regular. Necesariamente esto constituye un desfase y muchos de los errores derivaron de esta falla estratégica.

El habernos saltado etapas de desarrollo trajo otros errores producto de la misma concepción de cómo se construía el ejército, tal es el caso del intento de formar las FES (Fuerzas Especiales Selectas). Se perdió de vista que estas son producto del desarrollo en cantidad y calidad del ejército del pueblo y que quienes las integran deben ser los compañeros de mayor consolidación política e ideológicamente. En nuestro caso éstas se trataron de construir solo contemplando el aspecto de juventud de quienes se promovieron sin tomar en cuenta su desarrollo político e ideológico. De este intento fue un fracaso y como consecuencia de este error algunos se convirtieron en delincuentes traidores que se pasaron al bando enemigo.

SITUACIÓN ACTUAL DEL EPR.

Del análisis de los resultados de los objetivos y tareas estratégicas para la presente etapa del partido podemos concluir que el reinicio de hostilidades política y militarmente fue un triunfo para nuestro partido que nos permitió acumular mayor experiencia político militar en el enfrentamiento con las fuerzas centrales del enemigo; logramos tener mayor presencia política y militar en el plano nacional e internacional; obtuvimos reconocimiento de nuestro pueblo como una fuerza revolucionaria y este reconocimiento se manifestó con la solidaridad, el apoyo directo y la incorporación de nuevos compañeros a las filas del partido y del EPR.

Podemos decir sin equivocarnos que el EPR existe en la medida que cada militante del PDPR es un combatiente del ejército del pueblo. Nuestro desarrollo actual es que contamos unidades militares conformadas fundamentalmente por militantes del partido, combatientes y las milicias armadas de las zonas de trabajo partidario, por ello en esencia somos un ejército guerrillero en constante desarrollo.

Podemos concluir que en la construcción, desarrollo y consolidación del ejército del pueblo como partido hemos cometido errores al mismo tiempo que no se le ha puesto la atención debida para cumplir esta tarea estratégica.

Ya en la prioridad del reinicio de las hostilidades fue más la sobrevaloración de nuestras fuerzas y capacidades que no nos permite sostener la operatividad militar, los errores que se cometen en la operatividad son producto de la visión política que fue prevaleciendo en el partido sobre el ejército aunado a la incapacidad y falta de responsabilidad de quienes se designaron como mandos tanto estratégicos como táctico operativos.

A pesar de los errores en estos últimos años en la construcción del ejército del pueblo podemos señalar que como partido y ejército acumulamos y asimilamos mayor experiencia militar y esta experiencia debe constituir una base sólida para la consolidación del EPR.

Contamos con militantes y combatientes con capacidad táctico operativa y sobre todo con experiencia en el combate y la construcción desde las columnas.

Para algunos que reflejando su ideología burguesa pensaron que el accionar político militar de finales del 96 y 97 era su triunfo personal y para la mayoría de la militancia y del partido era el esfuerzo partidario y la necesidad de asumir un papel revolucionario con el pueblo y en el país.

El ejército debe ser dirigido política, ideológica y militarmente por el partido. se debe estructurar el partido en el ejército y los mandos estratégicos o los que estén en este momento deben ser militantes de partido y además nuestro ejército debe ser instruido en la educación política revolucionaria.

ESTRATEGIA Y TACTICA MILITAR.

TIPO DE EJÉRCITO.

La naturaleza de nuestro PDPR-EPR determina nuestro deber histórico para triunfar en la revolución y construir la sociedad socialista; es necesario ir consolidando constantemente la formación ideológica, político militar a los hombres que forman nuestro ejército. El partido en todo momento alentara principalmente a los jóvenes a convencerse así mismos como comunistas, manifestando que las tareas principales serán realizar sus actividades; aprender a organizarse, al agruparse y a luchar por construir constantemente el espíritu comunista.

El partido debe preocuparse por la educación política de sus combatientes, que les inculque y desarrolle una clara conciencia de clase proletaria, es por ello que el partido destinará al ejercito mandos y cuadros políticos militares capaces, con la ideología comunista, los cuales serán los formadores de cuadros con la ideología proletaria y con una concepción marxista leninista utilizando la metodología partidaria, la pedagogía, la didáctica, la psicología que nos permita construir un hombre íntegro y combativo con en el temple en acción militar.

Como movimiento revolucionario el partido necesita para llegar al triunfo de un ejercito de carácter popular y socialista que defienda a la clase explotada de las garras del imperialismo, y por consiguiente debe formarse y apoyarse con el pueblo. Debe ser disciplinado, organizado, crítico, autocrítico y combativo, por lo que requiere de una moral comunista y una ideología proletaria. La concepción científica del mundo, el lineamiento político y la estrategia de la GPP, que establecen los objetivos estratégicos a lograr: La toma del Poder Político, La Instauración de la Dictadura del Proletariado y La Construcción del Socialismo.

Se debe destacar que el actual estado de cosas regido por el imperialismo y su ideología han limitado a la mayoría de los seres humanos como ente pensantes y racionales, ha lumpenizado a tal grado la conciencia por la colectividad y su armonía a hacerlo egoísta e individual, que lo a hecho considerarse lo más destructivo y una amenaza para el planeta.

Sin embargo, el hombre de hoy es el producto de ese sistema político social, al cual pertenece. Así se considera que esta ideología debe ser combatida y derrotada o esperar el trágico final de la humanidad.

Es así que surge la necesidad de forjar al hombre nuevo que surge de entre las ruinas de esta sociedad, para transformarla en otra donde el sentido fraterno y solidario sean mutuos y las bases donde se construya las nuevas relaciones de producción y humanas del desarrollo social.

El ejército popular en general y el guerrillero en particular lo identificamos como seres que hacen suya la ansia de liberación del pueblo, y agotados los medios pacíficos para lograr la revolución, inician la lucha, convirtiendo en la vanguardia armada de la población combatiente. Al comenzar la lucha tienen la intención de destruir un orden injusto y de colocar algo nuevo en lugar de lo viejo.

El guerrillero como elemento consciente de la vanguardia popular, debe tener una conducta moral que lo acredite como verdadero profesional de la revolución. A la austeridad obligadas por las difíciles condiciones de la guerra debe sumar la austeridad nacida de un rígido auto control que impida un solo exceso, un solo desliz, en ocasión en que las condiciones pudieran permitirlo. La vida y las características de este, fundamentalmente esbozadas, exigen una serie de condiciones (morales, físicas, ideológicas) para adaptarse a ella y cumplir la misión encomendada.

Al mismo tiempo ha de ser reservado, en tal sentido de que lo que se diga o se haga delante de él, debe permanecer reservado a su propio conocimiento, nunca permitirse una sola palabra de más, aún con los propios camaradas de lucha, pues la infiltración del enemigo es un riesgo permanente para tratar de enterarse de planes, lugares, y medios de vida seguidos o utilizados por ella.

Ha de ser infatigable. Habrá que recurrir a la fuerza moral e ideológica para enfrentar dignamente el momento en que el cansancio ha de ser intolerable. Siempre tiene que relucir su gesto, sacado de lo más profundo del convencimiento que obligue a dar otro paso, que no será el último, pues conseguirá otro y otro, hasta llegar al lugar designado por los jefes.

Ahora bien, para formar, desarrollar y consolidar nuestro ejército, partimos del principio de que el hombre en la guerra es el factor estratégico, por lo que consideramos que no queremos uno en el que haya elementos con características como éstas:

Fanfarrones.

Chantajistas.

Indisciplinados.

Liberales.

Mentirosos.

Irresponsables.

Inmorales.

Entonces debemos de combatir todos y cada uno de estos defectos, vicios y lastres del sistema capitalista, de manera colectiva e individual, esforzándonos por consolidarnos en lo político, militar, ideológico y cultural, que nos permitirá dar alternativas prácticas y teóricas a las necesidades históricas, al contar con mandos y combatientes con una ideología, una moral y actitud combativa que les permite un alto valor político moral para enfrentar exitosamente a nuestro enemigo de clase.

Debe tener madurez revolucionaria e impulsar y desarrollar una relación humana y política correcta y fraternal, como condición indispensable de todo revolucionario para poder relacionarse con el pueblo y poder construir en su seno el partido y el ejército del pueblo.

Debe ser autodidacta contando con una rutina de ejercicios que debe llevar de manera periódica, para estar en cualquier momento y circunstancia en disposición de combate.

Se requiere transformar el hombre que se incorpora al partido y al ejército, para forjar al hombre nuevo con las más altas cualidades del ser humano. El ejército popular lo identificamos como seres que hacen suyo el anhelo de liberación del pueblo. Agotados los medios pacíficos para lograr sus objetivos, inician la lucha armada revolucionaria, convirtiéndose en la vanguardia armada de la población combatiente. Al comenzar ésta, tienen la intención de destruir un orden injusto y de colocar algo nuevo en lugar de lo viejo.

En todo combatiente y el ejército se caracterizará por contar con las mejores cualidades y principios de un revolucionario, como:

- Amor incondicional al pueblo.

- Fidelidad absoluta a la revolución.

- Honestidad.

- Humildad.

- Solidaridad.

- La crítica y autocrítica constructiva.

- Actitud correcta ante la vida.

- Fraternidad.

- Disciplina férrea, consiente y voluntaria.

- Disposición permanente al combate y estudio.

- Sentido de responsabilidad.

- Convicciones firmes de la moral comunista.

Debemos de desarrollar la capacidad de ser sencillos, saber escuchar, para poder ganar la confianza de los demás, esto deben desarrollarlo los combatientes y los jefes del PDPR-EPR.

Al aprender la teoría de la guerra revolucionaria el jefe adquiere mayores conocimientos en la dirección y conducción de las unidades, aprende a ser inteligente, justo, diligente, exigente y participa en el trabajo activo del PDPR-EPR dando atención política a los combatientes. El fortalecimiento en lo ideológico va ligado a la disponibilidad militar. Estos responsables político militares son cuadros oficiales ante el partido.

A medida que se desarrolla el armamento moderno y se dota a las tropas de complicado y variado material de guerra en cantidades notables, crece el papel de la preparación táctico militar de los combatientes, responden a exigencias siempre más altas, haciendo más complejo el proceso de instrucción.

Ahora corresponde al PDPR inculcar esta educación, que será la estructura del futuro, la educación político militar como el desarrollo moral con cualidades ideológicas en sus combatientes.

Todo combatiente del EPR que está bien educado, sentirá que nada le duele más que el ver y sentir cualquier injusticia, la violencia, la opresión y la masacre, al cual tiene sometido el sistema capitalista y el imperialismo a nuestro pueblo y a nuestra patria en general. Con su actitud y comportamiento deben de mostrar que cuenta con una moral inquebrantable, con una ideología revolucionaria, así mismo el desempeño en el trabajo, en el estudio y la sencillez de un verdadero militante que debe tener siempre presente el cumplimiento de su deber, mostrando el ímpetu para que las bases tengan el mismo espíritu de lucha y respeten los principios y estatutos del partido y del ejército.

Partiendo del principio básico de la guerra, que es el conservar las fuerzas propias y destruir las del enemigo, de las condiciones objetivas y subjetivas de nuestro país y de la experiencia que se tiene como partido y ejército, se concluye que nuestro ejército en estos momentos, debe estar estructurado de forma piramidal en el orden siguiente: Milicias Armadas, Guerrillas Dispersas y Guerrillas Concentradas. Se debe pasar por estas formas para ir desarrollando cuantitativa y cualitativamente las cualidades combativas de los combatientes y estructura del EPR para poder arribar a la conformación de unidades regulares en el plano local, regional y nacional.

Se requiere la formación de buenos combatientes que vayan en ascenso en todos los aspectos y no en descenso y así se pueda desarrollar las especialidades del ejército, situación que debe empezar desde la formación de las milicias armadas, ya que es ahí donde se empiezan a construir los cimientos del combatiente. Es por ello que se debe empezar a construir el ejército desde las milicias armadas.

MILICIAS ARMADAS:

Una condición necesaria y una exigencia fundamental, es el cumplimento del lineamiento político para poder cumplir con los objetivos estratégicos revolucionarios, a la misma vez una correcta actitud ante la vida y ante el enemigo. Haciendo un buen uso de sus conocimientos y capacidades para que le ayuden a mantener la seguridad personal y partidaria.

Dentro del marco de la autodefensa armada tan necesaria para nuestro pueblo en general y en lo particular para nuestras bases políticas en nuestras zonas guerrilleras en proceso de construcción y desarrollo, nuestras milicias armadas se ven en la urgente necesidad de responder en forma organizada, con preparación militar y bajo estructura y mando de nuestro EPR, como expresión del desarrollo dialéctico necesario para garantizar la seguridad de nuestras bases políticas y con ello la garantía de la continuidad de nuestro embrionario poder en las zonas que surge esta necesidad producto del desarrollo orgánico, político y militar al desarrollarnos como Partido, Ejército y Masas.

Las milicias son el fundamento para realizar la limpieza y contra limpieza planeados y apoyados con la practica revolucionaria, es donde adquieren la experiencia, deben salvaguardar los intereses del pueblo. Pasando de un proceso de construcción en la acción, es necesario incorporarlo como parte de la guerrilla dispersa.

Las milicias armadas populares están en estrecha vinculación con las masas e incorporadas a la producción, estructurarlas significa un paso más para incorporar a todo el pueblo a la guerra revolucionaria en forma gradual y dialéctica y su siguiente paso para los que logren consolidarse y destacarse política, ideológica y militarmente pasarán a formar parte de las guerrillas dispersas.

GUERRILLAS DISPERSAS:

En estas unidades los combatientes deben estar agrupados con sus respectivas particularidades, cuando se les ordene deben tener disposición al combate, iniciativa y creatividad para el accionar militar, conocer el lineamiento político militar del partido y estar por voluntad propia, así mismo estar sujetos a las normas y estatutos de partido, ser comandados en las acciones por un elemento de guerrilla concentrada, el cual debe ser dirigido e instruido directamente por el partido, para que las operaciones sean exitosas y así destruyamos las fuerzas del enemigo y conservemos las nuestras. Políticamente y operativamente tienen un mayor grado de conocimientos y preparación táctica operativa e ideológicamente están en un proceso de consolidación y en una relación más estrecha con el partido, a pesar de seguir ligados a la producción.

Los elementos que cuenten con mayor desarrollo político e ideológico deben saber colocar los explosivos y la detonación, de ahí que deban saber operar en lo rural y urbano. Deben estar en constante vigilancia revolucionaria para corregir los errores y vicios que perjudiquen a la revolución y así evitar y prever a tiempo que estos compañeros se corrompan y traicionen a la revolución ya que es un fenómeno que se ha dado mucho en esta etapa del partido.

Los méritos, logros y participaciones políticas y militares, que hagan en esta etapa serán la base principal para poder determinar su asenso a guerrilla concentrada, dando prioridad a los de carácter político, pero fundamentalmente por su consolidación ideológica que le permite adquirir la conciencia socialista la cual le permite un mayor compromiso con la revolución socialista.

GUERRILLAS CONCENTRADAS:

Los integrantes de las guerrillas concentradas deben ser candidatos o militantes de partido con un compromiso para la revolución y se debe, bajo análisis partidario, elegir las zonas geográficas adecuadas para su entrenamiento y operatividad.

Estos combatientes deben desarrollar la capacidad de operar en las diversas acciones y operaciones del partido, en las diferentes condiciones y en cualquier parte del país, a la misma vez de que se utilizarán en el combate directo a las fuerzas centrales y policiacas del enemigo o en la limpieza y contralimpieza cuando las fuerzas en la zona no pueden actuar por cuestiones políticas. Deben estar un proceso de mayor consolidación en el terreno ideológico, político y militar en el ámbito teórico y práctico el cual cotidianamente deben desarrollar y enriquecer.

Su trabajo debe ser colectivo y combativo para lograr una mayor operatividad táctica y estratégica, su conocimiento en cuanto el explosivo debe ser en algunos aspectos, más especializado que la guerrilla dispersa.

COMBATIENTES:

Son los elementos más importantes en la guerra, pues son ellos quienes forman las líneas del ejército y enfrentaran las encarnizadas batallas contra el enemigo, pero para esto deben estar preparados político, militar, moral y psicológicamente, conocer ampliamente el marxismo leninismo; así como tener una amplia comprensión de la guerra en defensa de la patria y una cultura general, así como el conocimiento de la historia de nuestro pueblo.

Una de las tareas más importantes es la preparación de los combatientes por lo que es responsabilidad de los mandos, debido a que son estos los organizadores de la preparación político militar, moral y psicológico de las unidades militares. Depende en mucho de sus conocimientos políticos, tácticos y técnico militares, una excelente preparación en los combatientes, su ejemplo personal y sus altas cualidades desempeñan un esencial papel en el sentido de reavivar el espíritu combativo de los subordinados y excluir fenómenos inconvenientes como el miedo, la confusión, el pánico y crear en los combatientes una firme convicción ideológica que fortalezca su capacidad en el cumplimiento de sus misiones y actuar en condiciones duras y peligrosas condiciones.

El cultivar elevados ideales comunistas se hace aun más importante para elevar la disposición combativa, la necesidad de que los combatientes actúen con energía, iniciativa, audacia sin encontrarse bajo el control de sus mandos y ser guiados por su propia conciencia, ocupando un lugar especial la autodisciplina del combatiente la necesidad de desarrollar sus capacidades por si mismo sin esperar a que el partido o el jefe se lo dé.

OFICIALES:

Los oficiales del partido deben contar con varias características, con una firme ideología revolucionaria, deben tener experiencia en la historia del arte militar, para que no se limite y se equivoque en sus acciones, las cuales serán de gran importancia estratégica en el desarrollo de la revolución, deben conducir batallas y operaciones de acuerdo a sus conocimientos y capacidades.

Los oficiales deben dirigir la política del partido hacia las tropas, deben ser organizadores de la instrucción y educación del personal, luchadores y con una disposición combativa de las unidades militares, su actitud debe ser plenamente partidista con respeto y cumplimiento de sus obligaciones ante las necesidades del partido y ante el pueblo.

Tener un gran espíritu creador en el cumplimiento de sus obligaciones, iniciativa y capacidad de enseñar y educar a sus subordinados, además una actitud de superación ante cualquier deficiencia. Todo oficial deberá contar con las mejores características, primeramente con una firmeza moral y de espíritu, un abnegado amor a nuestro pueblo, gran fidelidad al partido y en consecuencia una gran superación personal.

El oficial debe consagrar su vida a la revolución, así mismo, engrandeciendo el valor y la valentía de una moral elevada y un profundo respeto a sus subordinados, ya que esto lo ayudará a ser un digno ejemplo a seguir.

Los oficiales del partido deben de contar con la concepción marxista leninista y luchar por el internacionalismo proletario, concientizarse de la importancia de las tareas encomendadas por el partido, deben ser dignos de la confianza depositada en ellos, por su abnegación y lealtad hacia nuestro partido para obtener el reconocimiento de todo el pueblo. Debe conocer la importancia de cada uno de los métodos implementando los más convenientes para el aprendizaje de cada uno de sus militantes, llevando una preparación político militar con un conocimiento psicológico que les permita exponer programas de preparación, en las escuelas, obteniendo un mutuo apoyo con la colectividad para cumplir con mayor eficacia las tares que ordene el partido.

Su preparación ideológica y el alto nivel de un conocimiento político militar y su experiencia ayudará a cada combatiente a tener un verdadero respeto y afecto a los oficiales que cuenten con estas cualidades y capacidades, hará que cumpla sus tareas con un gran éxito para que la milicia adquiera la experiencia de los verdaderos hombres que serán un ejemplo a seguir.

JEFES:

Debido a las pasadas experiencias de nuestro partido donde se dio la expulsión de varios ex compañeros que se creían y se daban a conocer como “jefes” por su gran concepción teórica y política, pero que nunca lo demostraron en la práctica, lo cual nos dio la necesidad de una reorganización completa donde la formación de los nuevos jefes debe pasar dialécticamente por un largo proceso en las diferentes ramas de preparación revolucionaria, y poder nombrarlos jefes cuando demuestren y den a conocer su capacidad teórica en la práctica así como en la organización y preparación, una disposición activa y combativa. Es por ello que deben ocupar un lugar de máxima responsabilidad en la revolución sus obligaciones son complicadas y variadas, por lo tanto para cumplir con ellas tiene que llevar un estudio sistemático del M-L, la teoría de la guerra aplicado en la práctica para dirigir y ver con claridad y objetividad el trabajo militar, en la conducción de la guerra y de las unidades militares.

MANDOS:

Los mandos son un factor estratégico en la dirección, organización y construcción de las unidades militares y en la planificación de los combates. Juegan un papel estratégico en la construcción política, militar e ideológico de los combatientes del ejército y de las masas trabajadoras. Con el objetivo de construir, desarrollar y consolidar la conciencia de la lucha, estos mandos de nuevo tipo que debemos construir, deben ser los más ejemplares de toda la estructura, para ello se requiere la estricta vigilancia y exigencia en el cumplimiento de los principios revolucionarios y de la actitud correcta ante la vida y el enemigo, que sea ejemplo a seguir por los militantes en todos los sentidos. Sin excepción tanto los oficiales, jefes y sobre todo los mandos deben ser militantes del partido, con una experiencia probada en la práctica revolucionaria.

Por ello, el partido debe tener especial atención y aplicar la vigilancia revolucionaria y el método adecuado en la formación de los dirigentes actuales y futuros, desde el principio de su desarrollo revolucionario; pues los mandos que están al frente del partido en estos momentos deben esforzarse y exigirse al máximo ellos mismos para alcanzar una mayor consolidación en todos los aspectos.

Debido a las circunstancias actuales y por experiencias pasadas donde el partido tuvo que expulsar a varios ex jefes por su ideología pequeño burguesa, lo que nos dio la necesidad de reorganizar el partido y construir jefes y mandos, los cuales, para ser nombrados jefes han de pasar por un largo proceso de preparación (política, ideológica y militar), y que comprendan la necesidad de la guerra, así como que le tengan amor a nuestro pueblo y a la revolución. El partido ha abordado la importancia de instruir y educar las masas obrero campesinas como primordial importancia para la preparación de cuadros de mando concentrando principal atención la dirección de nuestro partido en la clase obrera, para poder lograr la revolución socialista.

El ejército defensor de los intereses de los trabajadores debe contar con mandos, que no sean engendros de capitalistas y terratenientes sin nexo alguno con el partido, sino hijos del pueblo trabajador, de obreros y campesinos extraídos en la lucha de la revolución socialista. Estos deben tener las siguientes características:

1. El jefe y oficial debe accionar con capacidad, audacia, brío y habilidad, con espíritu innovador de buscar el modo más eficaz de combatir al enemigo para evitar un mayor costo de sangre de nuestras filas.

2. El espíritu de iniciativa, osadía, y la capacidad de sintetizar las experiencias positivas para enseñar y educar a sus subordinados, en el cumplimiento de sus obligaciones partiendo de ella, en la confianza que el partido y el pueblo depositen en ellos

3. Debe contar con una firmeza, moral, espíritu abnegado, amor a su pueblo y fidelidad al partido así como el cumplimiento del deber, sacrificando todas sus fuerzas hasta su propia vida en aras de la revolución y del partido.

Estas son las actitudes que deben ser inseparables de los jefes y oficiales del PDPR EPR. Deben ser con respeto al cumplimiento de sus deberes en su intransigencia para cualquier deficiencia.

La inexistencia de suficientes mandos expertos fieles a la causa revolucionaria, nos dio la necesidad de la preparación especial de estos, conforme a la época dada, de alcanzar el nivel científico, de la táctica y la estrategia militar en las tareas, para garantizar una alta disposición combativa de las fuerzas armadas.

En el partido además de prestar gran atención a la preparación de los nuevos cuadros de mandos obreros campesinos, se considera necesario inculcar en estos una apreciable cualidad, en su oficio a los estudios de preparación política marxista leninista, y profesional militar con el deseo permanente de prepararse. Tomando simultáneamente las medidas necesarias para perfeccionar sus conocimientos.

Los jefes y oficiales que nuestro EPR deben proponerse crear y consagrar su vida a la revolución, su valor de un nuevo modelo de jefe con una elevada moral y profundo respeto hacia sus subordinados inferiores (oficiales y combatientes). El trato en nuestro ejército es el trato camaraderil entre los jefes y la militancia en todo momento su firmeza será la alta moral, en la tropa habrá buena combatividad, así como sólidos conocimientos, militares y teóricos capaces de conducir resueltamente a los combatientes y de llevar adelante sin titubeos las directrices del partido.

COMO FORMAR LAS COLUMNAS Y LAS UNIDADES MILITARES

En la etapa actual de la GPP en la que nos encontramos, siendo la primera, la cual todavía no la hemos desarrollado y consolidado para pasar a la segunda, se hace necesario la creación de las columnas guerrilleras para que sean uno de los ejes rectores en la consolidación y desarrollo de las zonas guerrilleras, para lo cual debemos de partir de lo que objetivamente se tiene como partido, debemos retomar las buenas y malas experiencias que en el partido se han dado a lo largo de sus más de tres décadas de lucha revolucionaria y trabajar en función del desarrollo dialéctico del partido, ejército y masas.

La metodología que debemos emplear para formar las columnas y unidades militares es de conformarlas en este momento por militantes de partido, que cuenten con características de cuadros políticos militares, que realicen trabajo de construcción en las zonas por que sólo con el trabajo de construcción y su desarrollo podremos ir formando las unidades y las columnas militares. Sin trabajo de construcción en las zonas no se puede construir las unidades militares, ni las columnas guerrilleras.

En ese sentido éstas sólo pueden ser producto del crecimiento y desarrollo de la zona. No debemos adelantar procesos y no retrasarlos, no es necesario en estos momentos tener columnas numerosas, porque no contamos con ese desarrollo ni las condiciones organizativas en las zonas, debemos reorganizar las zonas y de allí partir para poder construir esas columnas que tengan como fin la construcción y el desarrollo de la zona a nivel político y organizativo, de allí partir para la formación de las unidades militares.

Para construir las unidades lo principal es la formación política e ideológica, para que se templen y se fogueen es necesario la acción revolucionaria en los combates contra el enemigo en la zona y las fuerzas centrales del enemigo. Por ello en esta etapa en que contamos con fuerzas pequeñas es necesario aplicar la táctica guerra de guerrillas por las condiciones políticas, geográficas, demográficas y nuestro desarrollo, es lo que nos garantiza la perseverancia y desarrollo de las columnas.

Para construir las columnas y las unidades militares hay que partir del principio básico de la guerra, que es el conservar las propias fuerzas y destruir las del enemigo ya que éste es la base de todos los principios militares, los relativos a los de la técnica militar, a la táctica, a las campañas y a la estrategia, deben estar orientados a asegurar la realización de este principio básico de guerra.

Debemos inculcar en las columnas estos tres principios generales de la lucha guerrillera:

1. Las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el imperialismo.

2. No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución, el accionar revolucionario puede crearlas si se hace una interpretación correcta de la realidad y del desarrollo de la lucha de clases.

3. El terreno de la lucha armada debe ser en estos momentos principalmente en el campo, donde tenemos mejores condiciones de enfrentar al enemigo.

4. Deben caracterizarse por ser unidades pequeñas con gran movilidad, capacidad, creatividad e iniciativa en el terreno político y militar.

Para llevar a la práctica estos principios y formar las columnas, debemos empezar con la formación de unidades militares conformadas con combatientes con los mejores elementos de las guerrillas concentradas con capacidad política, militar y de construcción, porque la tarea fundamental de nuestras unidades en esta etapa es la construcción política en las zonas, su tarea inicial debe ser la de combate al poder local y crear los factores necesarios para el inicio o desarrollo de la lucha de masas, ya que esta debe ir estrechamente ligada al accionar político militar.

Cuando las unidades hayan alcanzado cierta capacidad de construcción en las zonas, en la operatividad, están en condiciones de que se deberá proseguir con la formación de nuevas columnas, donde una parte se quedará en lugares donde hemos crecido, mientras que las nuevas deberán penetrar en otros territorios dominados por el enemigo siguiendo el mismo proceso de construcción de reproducción: trabajo de construcción, acciones militares y la formación política e ideológica.

Uno de los principales constructores que debemos contar es con el mando, el responsable que esté a cargo de las columnas o unidades, debe tener o estar en la disposición de adquirir el conocimiento y la experiencia en la construcción de las unidades, reuniendo cierta capacidad político militar y de dirección, con cualidades que nos permita ir consolidando a las unidades y columnas, deben ser los mejores cuadros político militares que estén al frente de ella, no debemos caer en el error de qué sólo por el hecho de que existan compañeros con capacidad política o militar deben estar al frente, sino que debe tener una actitud correcta ante la vida y esa capacidad político militar.

Esta es una condición indispensable para que tengamos éxito en los objetivos que nos planteamos, pues nuestra principal relación que debe existir es política con las bases, las masas y el pueblo en general al cual tenemos que organizar y construir donde debe existir una relación adecuada con madurez y responsabilidad, construyendo en ellos más que por el decir por nuestros hechos, de esa manera también con los integrantes de la columna o la unidad militar.

No podremos construir política y militarmente si no hacemos lo que les enseñamos, es decir si decimos que estudien y el responsable no estudia, si se dice que hay que ir al combate y él tiene miedo, si en las primeras condiciones adversas nos rendimos ante el trabajo no estamos construyendo, sólo se esta cumpliendo formalmente y se estará llevando al fracaso a las columnas y a la pérdida de las bases políticas en construcción ó la desmoralización.

Lo mencionado solo es una mínima parte de lo que debemos aplicar en esta tarea estratégica de la construcción real de nuestro ejército pues debemos especificar la esencia de las columnas desde su origen y razón de ser:

Es producto del desarrollo político e ideológico de nuestra base política cuando alcanza el grado de madurez y desarrollo como zona guerrillera

Su origen y razón de ser está condicionado por el desarrollo político e ideológico de la base política y su desarrollo orgánico en las zonas guerrilleras y responde a la necesidad dialéctica de garantizar la continuidad, desarrollo y consolidación de las zonas guerrilleras

La fundamental y garantía para la consolidación y concreción es la mayor amplitud numérica de nuestras bases políticas, de las más amplias zonas guerrilleras de las cuales debemos pertrecharnos de la mayor y mejor reserva humana de las cuales selectivamente y bajo proceso dialéctico necesario surgen los mejores elementos, los más combativos, firmes y fieles al partido y ejército. Sólo con ello podremos garantizar la formación real de nuestro ejército revolucionario

Con el accionar militar de contenido, desarrollo y dimensión dialéctica se va fogueando, su esencia está en lo local, regional y alcanzar el desarrollo y capacidad nacional.

No existe cifra matemática como si fuera fórmula de éxito en sus integrantes, esto depende en esencia del grado de desarrollo en la zona y los objetivos que nos planteamos es decir de la base política real con que se cuenta y los cuadros de partido o ejército que podamos concentrar para ello.

COMO HACER PARTICIPAR A LAS MASAS EN LAS ACTIVIDADES MILITARES.

Es importante que nuestro partido de una manera tenaz, con imaginación, iniciativa, y combatividad, den a conocer los planteamientos, principios y justeza de nuestra lucha en las regiones donde se han acentuado los problemas, invitándolos a participar bajo la línea del partido y convencerlos de la necesidad de una transformación profunda que de cómo resultado una revolución que nos conduzca al socialismo.

De esta manera se propicia una conciencia proletaria, dando lugar a la posibilidad de formación de estructuras que operaran al lado del pueblo, contribuyendo de esta manera a la educación, crecimiento embrionario, dotándolos de una línea correcta propiciando la formación de círculos de estudio que conformarán los cuadros y grupos de autodefensa.

Conforme se vayan asignando responsabilidades a los elementos más destacados de las masas se va consolidando la relación individuo masas, individuo partido, dando como resultado la integración de este al ejército revolucionario, fortaleciendo la estructura partido ejército, en este proceso las masas irán adquiriendo una identidad propia, respondiendo oportunamente a las acciones militares cumpliendo estas un papel decisivo. El recurso inagotable, del cual se nutre el ejercito popular y el partido, cuando los elementos de esta van adquiriendo nuevas capacidades militares que estas se traducen en desarrollar la logística (comida, materiales, escondidos, etc.), para la guerra, enarbolando las banderas del Partido. También, destruyendo la ideología y cultura de la burguesía nacional y extranjera para ir construyendo una nueva antes, durante y después de la guerra, educándose en el sentido de que habrán de implantar y salvaguardar el nuevo poder SOCIALISTA.

A la vez se convertirán en los ojos y los oídos que informan a la insurgencia sobre los movimientos del enemigo en sus campañas militares, también sirven de correo, desinforman al enemigo del actuar de las unidades guerrilleras; además lo inducen a emboscadas o situaciones difíciles para presentar combate. Denuncian y ayudan a identificar a elementos conspiradores en sus propias localidades para liquidarlos. Para el cumplimiento de las tareas, las masas deben partir de tener una actitud combativa, participar conscientemente en la revolución, madurando en el transcurso de ésta.

Para hacer participar las masas en las acciones militares se debe organizarlas, educarlas político militarmente, para que comprendan la necesidad de la guerra y movilizarlas en las acciones militares para que se fogueen y adquieran experiencia para la revolución, las masas son los pilares fundamentales para el desarrollo social y revolucionario, por ello debemos educarlas en función de su amplia participación en el movimiento revolucionario.

En lo militar hay que hacerlas ver que no hay que confiar en un “salvador”, que son ellas las que deben y pueden liberarse, pero que para eso deben estar bajo la dirección de un partido marxista leninista, hacerlas comprender que estamos en guerra y que hay que luchar despiadadamente contra el enemigo si es que queremos ganar esta guerra justa que estamos desarrollando.

El método de trabajo político militar del partido en las masas es el de incorporar su participación a la guerra en todos los frentes donde se encuentra el enemigo; el frente político, el frente ideológico, el frente militar y el frente económico, destruyendo al enemigo sus pilares y sus puntos más débiles y fortaleciendo los nuestros. A la misma vez que en el terreno organizativo, se debe ir estructurando al partido y ejército dentro de las masas, donde en primer término exigir la educación política ideológica sobre los principios del comunismo en las masas de las zonas donde hay trabajo de partido para que éstas adquieran conciencia de la necesidad de su participación activa en la revolución y se vayan incorporando por convicción a la lucha clandestina revolucionaria.

Con mayor impulso de educación político e ideológico y militar que lleve como objetivo construir los nuevos hombres que formen el ejercito y los futuros jefes de dirección, estaremos en la posibilidad de construir nuevos cuadros militares que nos permita tener una mayor capacidad militar y de combate, que le infrinja derrota tras derrota al enemigo y nos posibilite ir desarrollándonos y creciendo firmemente, por ello el trabajo político ideológico es primordial para lograr un buen ejército.

Al paso del tiempo este trabajo político, militar e ideológico, el partido debe ser capaz de transformar al pueblo y que conscientice para participar en la revolución, el principio en una fuerza pequeña y poco numerosa hasta lograr la participación de todo el pueblo en armas: combativo, disciplinado, aguerrido y unido.

Por tanto debe corresponder a las organizaciones intermedias las tareas de constituirse en un ejército político de masas, para movilizar y organizar al pueblo en sus reivindicaciones políticas, sociales, culturales y económicas, y al mismo tiempo servir de instrumento radicalizador, o puente entre el partido y el pueblo, que eduque y construya adecuadamente a los futuros militantes del partido y combatientes del ejército.

El partido debe estar vigilando rigurosamente el proceso de desarrollo de todos sus integrantes sin excepción alguna y los jefes de dirección deben ser los primeros en poner el ejemplo de esta adecuada construcción revolucionaria, mediante el uso de la crítica y autocrítica constructiva en todos los miembros del partido, se debe entablar la buena relación entre jefes, combatientes, ejército y masas como principio de la moral comunista la cual nos otorgará un mayor avance en nuestra formación revolucionaria y en el desarrollo de nuestras tareas y objetivos militares, que se tienen como partido.

Las milicias armadas, las milicias dispersas y concentradas deben foguearse mediante la realización de pequeñas acciones político militares bajo un plan estratégico y táctico del teatro de operación en lo urbano y rural, en contra del enemigo y en trabajos de limpieza contra los terratenientes, oportunistas, pistoleros y todo aquél que afecte y trate de afectar los intereses del partido. Pues con este método de trabajo y construcción en los combatientes se deben ir consolidando todas nuestras fuerzas de las cuales deben salir los miembros del ejército revolucionario que debemos construir. Todos los problemas políticos y militares deben darse a conocer oportunamente al partido mediante la instancia que corresponda, se deben discutir, y tomar decisiones objetivas que resuelvan los problemas.

Las milicias y guerrillas dispersas y concentradas deben estudiar la teoría de la guerra, analizarla, discutirla, presentar un análisis y una conclusión colectiva que nos sirva como experiencia y conocimiento.

En lo político deben consolidarse bajo la teoría del marxismo leninismo, nuestro lineamiento político, estatutos y al mismo tiempo deben poner en práctica en el trabajo de organización y movilización del pueblo, su aprendizaje de construcción revolucionaria, pues requerimos que nuestro ejército sea político militar y que sea capaz de educar en todos los ámbitos al pueblo y sea eficaz en las operaciones y acciones militares.

LAS IDEAS LENINISTAS SOBRE LA VIGILANCIA Y EL APRESTO DEL EJERCITO Y EL PUEBLO A DAR REPLICA AL AGRESOR

La historia de las guerras nos a demostrado que para ganar ésta, el ejército o tropas deben estar altamente preparadas, político, ideológico y militar-organizativo, así como saber hacer uso de la estrategia y la táctica en todas las formas de lucha, que en esta se empleen. Un factor importante en ellas es la disposición combativa de las tropas así como contar con el armamento necesario y acorde a las necesidades y circunstancias del momento.

La teoría leninista es un magnifico aporte científico a la teoría de la guerra pues mas que ciertos son el resultado del triunfo de la revolución socialista. Un valioso aporte a la teoría estratégica de la guerra. (LENIN) sobre las cualidades de un ejercito comunista revolucionario. Sus ideas sobre esta cuestión han sido retomadas por nuestro partido revolucionario PDPR EPR como una de las principales bases teóricas de sus principios y objetivos de la guerra.

Uno de los principales objetivos del partido en la actualidad son la movilización, educación, y consolidación de las masas populares en el partido y ejercito. Para esto primeramente se tiene que preparar, ideológico, político y militar a quienes serán los comisionados a la movilización e integrar a las masas a nuestra lucha popular.

En nuestro partido existen leyes y normas, las cuales debemos de seguir y apegarnos a ellas, dentro de estas se incluyen las medidas de seguridad, que disciplinariamente, debemos de tomar siempre en cuenta y darle la mayor importancia ya que dentro e estas, se encuentran la seguridad del partido, y las vidas de valiosos compañeros.

En la adopción de las medidas necesarias de precaución para proteger los intereses de la revolución e intensificación de la capacidad combativa del partido. Debemos de adoptar una vigilancia permanente de nuestro partido y ejercito ya que esta nos a demostrado a lo largo de la historia, una de las condiciones mas importantes de la victoria y la destrucción del enemigo.

Retomando la importancia de saber guardar los secretos partidarios, que son los que determinan en gran medida el éxito de las operaciones de nuestro ejercito y resguardan la seguridad de toda la militancia de nuestro partido.

Elevar, por todos los medios el poder defensivo de nuestro pueblo, educando e inculcando en los obreros, campesinos y demás clases explotadas el espíritu de una alta vigilancia y la constante disposición a defender las grandes conquistas sociales, políticas y revolucionarias de él y de nuestro partido (el socialismo), que debe continuar siendo una de las mas importantes tares partidarias.

Dentro del partido los responsables deben de vigilar al máximo las actividades de todos los sectores, las relaciones y posición de todos y cada uno de los integrantes militantes del partido dentro de la clandestinidad su participación en las acciones y su ideología comunista revolucionaria para prever la infiltración de los enemigos. Esto se entiende por vigilancia revolucionaria, la cualidad de los comunistas que se manifiesta en saber guardar rigurosamente los secretos del partido, políticos y militares, todo para la seguridad de éste y evitar golpes por el enemigo a causa de la inseguridad y la subestimación de éste.

Para suprimir las clases explotadoras y construir el socialismo, el partido tendrá que educar al ejército del pueblo en el espíritu de los legados de quienes iniciaron nuestra lucha por una patria socialista que dan su vida a la revolución. Hoy en día nos hemos propuesto continuar y desarrollar la lucha que no pudieron terminar nuestros camaradas.

Para la realización de perturbaciones de tipo ideológico, en los Estados Unidos se ha creado un organismo especial, la agencia de la información (USIA) enorme corporación fabricadora de falsedades, en la propaganda del anticomunismo se utiliza ampliamente, la televisión, la radio y la prensa nacional e internacional.

El sistema, capitalista ha causado a millones de personas torturas indecibles, y la burguesía esta dispuesta a todas las salvajes crueldades y crímenes, para salvaguardar la esclavitud capitalista. El imperialismo estadounidense es el principal opresor de todos los países subdesarrollados, como el nuestro, por ello se da la tarea de luchar por esta es mostrando nuestra capacidad en el cumplimiento del deber revolucionario, de luchar por la patria, en contra del imperialismo.

Es por eso que la vigilancia estricta del partido también señala la importancia de proteger la seguridad del partido de no desaparecer por alguna traición dándose necesidad de guardar lo mas minuciosamente posible los documentos de importancia y observación del secreto al transmitir datos por medio de comunicación que no deberían ser divulgada. Las indicaciones acerca de que se acentuase la vigilancia estricta del partido también señala la importancia de guardar minuciosamente los documentos de valor estratégico.

EL ALTO ADIESTRAMIENTO COMBATIVO, FACTOR IMPORTANTE EN LA DISPOSICION COMBATIVA DE LAS TROPAS.

Retomando las ideas de Lenin, para alcanzar el poder y defender las conquistas revolucionarias, el partido ha exigido intensamente que aprenda él mismo y que enseñe a las masas populares a dominar la profesión político-militar. “Si la clase oprimida no quiere aprender el arte de combatir, merece que la traten como esclavos, una clase explotada que no aspire a empuñar las armas, a aprender a manejarlas y a conocer la profesión militar, será una clase de lacayos”. Esto lo debemos contemplar y palpar de manera delicada y objetiva dentro de las zonas de construcción, tomar en cuenta que si están dentro de este criterio entonces nada tenemos que hacer y debemos buscar otros lugares para la construcción no sólo del partido sino concretamente para el ejército que es lo que nos ocupa en este sentido.

El adiestramiento de los grupos de combate del partido, la formación de destacamentos, entre los representantes más consientes del proletariado, el trabajo revolucionario diario de los mejores comunistas en el seno de las masas de combatientes, la creación de un centro especial del partido que prepare y dirija la insurrección (local, regional o nacional en su justo momento que se requiera), debe constituir el aspecto más importante de toda la actividad del partido en los años revolucionarios. Esta situación no la debemos confundir con la cuestión de estrategia insurreccional, al contrario no olvidar que nuestra estrategia es de GPP, que dentro de ella incluye las insurrecciones y es solo en ese sentido que se plantea, ahora bien, el adiestramiento y formación de las unidades militares según el momento político de la revolución y de la realidad nacional se define y concreta según las necesidades que nos plantean dichas circunstancias, sean inmediatas, mediano plazo o largo plazo.

¿CÓMO FORMAR EL EJRCITO PARTIENDO DE LO QUE EXISTE OBJETIVAMENTE?

Cualquier cosa que se utilice para atacar al enemigo es un arma, cuando está en manos de un militante y combatiente ideológicamente consolidado. Si entendemos que la guerra no es solo un encuentro entre dos ejércitos, en el campo de batalla, pues esto nos conducirá solamente a organizar unidades militares y no hacer la revolución, el enemigo no tiene solamente ejército sino que también posee una retaguardia económica, política, cultural, etc., destinada a servir a su ejército. De manera que la guerra es una síntesis de todos estos aspectos que se expresan en el campo de batalla, pues debe tenerse presente que toda fuerza combativa tiene su retaguardia combativa.

Se nos plantea entonces una interrogación: ¿en qué consiste la lucha política, en el momento que la lucha armada es la decisiva, y cómo precisar éstos momentos?, veamos, la lucha política consiste en:

Cuando las masas tienen definida la lucha por el socialismo y luchan por lograrlo.

Destrucción de las ideologías reaccionarias y formación de la ideología revolucionaria, popular.

La lucha armada consiste en:

Aniquilar las fuerzas enemigas por partes.

Construir las fuerzas armadas del pueblo.

De manera que en todo momento debe considerarse una sola lucha, que es la GUERRA POPULAR.

Si llamamos puntos a las ciudades, líneas a las vías de comunicación y superficie al campo, podemos decir que nuestro punto de partida será la superficie, pero cuidando siempre de no ser mecánicos al aplicar las experiencias de una zona a otra.

La preparación táctica de nuestras fuerzas consiste fundamentalmente en:

Aprender a colocarse en una posición segura y ventajosa.

Aprender a tirar en movimiento y aprender a cambiar de posición rápidamente.

Saber correr disparando y protegiéndose.

Debemos tener en cuenta que las fuerzas armadas son una forma elevada de agrupamiento de las masas pero con una característica imprescindible si es que queremos hacer la revolución y están bajo la dirección absoluta del partido de manera que las fuerzas armadas forman parte del frente como una organización más.

Así pues debemos de pasar de:

La lucha política a la armada;

La lucha armada se apoya en la política:

La lucha armada y política se complementan hasta que: la fuerza militar se convierte en la fuerza que decide la victoria o el fracaso.

La insurrección general y la ofensiva militar deberá ser en todo el país (donde la ofensiva consiste en que las fuerzas armadas ataquen fuerzas vitales del enemigo)

La insurrección parcial es en cada zona.

La fuerza principal es la política

Y la de apoyo es la militar.

Hay que insistir que en la guerra debe tomar parte todo el pueblo, para lo cual hay que educar políticamente a las masas en especial a los sectores obrero campesino.

Organizando a las masas.

1. Formando grupos clandestinos armados y prepararlos en:

a) Ataque sin armas.

b) Ataque con armas rudimentarias.

c) La preparación y realización de ataques armados

2. Transformar las milicias en guerrillas dispersas.

3. Neutralizar a los que no tienen un espíritu de combate consecuente.

Al cumplir con estas tareas nos damos cuenta quien viene de la lucha de masas y además podemos formar las unidades militares o sea, el ejército en el cual debemos de destinar a elementos para las diferentes áreas de logística que abarcan:

a) Artillería. “cuerpo militar destinado a utilizar armas y máquinas de guerra dividido en varias vertientes: ligera, de costa, montaña, de plaza, de sitio”.

b) Infantería. “tropa de un ejército que combate a pie, en tierra”

c) Zapadores. Los cuales deben de ser especialistas en fabricar y desactivar todo tipo de explosivos (bombas, minas, granadas, etc.).

Sanidad. Los elementos que forman parte de este equipo deben tener los conocimientos mínimos de enfermería o primeros auxilios. En este aspecto podemos decir que hay tres tipos de elementos (de personal), los primeros, los móviles que andan en las columnas en los combates, los semimóviles, los que andan con las columnas, pero se quedan en el campamento o aparte (fuera del combate), y tres, los fijos, los que están en un lugar fijo a donde llevan los heridos o enfermos de gravedad.

Comunicaciones. Aparte de conseguir deben de saber fabricar y conocer el funcionamiento de los aparatos (teléfono, radio comunicaciones, etc.).

Sastrería. Esto comprende la elaboración de los pantalones, camisas, fornituras, mochilas, etc.

Zapatería. Taller de fabricación de botas (aunque al principio no es urgente pues se pueden comprar pero si es necesario que se forme)

Reparación y fabricación de armas. Igual se debe de tener un taller de reparación del armamento (debemos de pensar en posteriormente hacerlo para fabricarlo).

Inteligencia y contrainteligencia militar. (inteligencia, recabar información para nuestro accionar y sobre el enemigo, contrainteligencia, investiga la seguridad interna y analiza la información, que el enemigo recabó sobre nosotros, y está orientada a destruir los planes del enemigo).

Finanzas. (administración de ingresos y egresos, recaudación y utilización de ellos).

Estos son algunos de los puntos que debemos de cubrir para poder formar el ejército y construir adecuadamente nuestro ejército.


DESDE ALGUN LUGAR DE LA REPUBLICA MEXICANA,

JULIO DE 2000 – ENERO DE 2001.

“AÑO DE LA UNIDAD Y CONSOLIDACION DEL PARTIDO”

PDPR-EPR



[1] Documento del PROCUP-PDLP de formalización y oficialización del EPR.

[2] Entrevistas del PROCUP.

[3] Entrevistas del PROCUP.

[4] Entrevistas del PROCUP.

[5] Documentos del PROCUP-PDLP sobre la oficialización y formalización del EPR, 1994.

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