Documento Nº 4
Fecha: 1969 01 01
Grupo: Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros
País: Uruguay
Categoria : Comunicado
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DOCUMENTO 4

PARTE 1 - INFORME

"Los acontecimientos sucedidos en los últimos meses, que han tenido como protagonista al MLN, lo han puesto en el tapete de la publicidad nuevamente, pero en condiciones más favorables que en situaciones anteriores, dado el nivel combativo demostrado y la situación general del país.

Se puede decir que se ha logrado, a través de estos hechos, que toda la población de país conozca ahora al Movimiento, hacer saber que vive aún, y perdura en sus propósitos; y frente a sectores radicalizados se ha ganado cierto respeto y prestigio. Tampoco hay que despreciar el temor que empezamos a inspirar en la reacción y en las fuerzas represivas". (Suplemento de Enero de 1968 al Documento 1).

"En oportunidad de las revoluciones nuestras el gobierno sabía quiénes eran los revolucionarios, dónde estaban y para qué luchaban. Ahora todo es oculto, no se sabe cómo, ni dónde, ni cuando van a actuar". (Alfredo Lepro, Ministro del Interior, ante el Parlamento, 8/1/69).

Con esta y otras afirmaciones, Lepro argumentaba frente a la oposición parlamentaria, la necesidad de mantener las Medidas de Seguridad. En la reunión, él y Francese se dolían del hecho de que (los Tupamaros) "cuentan con la simpatía de algunos sectores de la población, la prensa y el Parlamento".

Por los mismos días, el Comisario Rodríguez Moroy declaraba a la prensa que teníamos una célula en cada barrio y que iban a necesitar 2 ó 3 años de trabajo intenso para liquidarnos. El diario BP COLOR reconocía en su página editorial que contábamos con el apoyo de la población postergada, mientras el Presidente de la República consideraba los resultados del allanamiento de la calle Caramurú.

No es la primera vez, desde hace un año a la fecha, que el Presidente y aún el Consejo de Ministros se reúne para considerarnos. Los mismos políticos que hace un año se referían a nosotros con una sonrisa irónica y de lástima, comienzan no sólo a preocuparse sino a reconocer públicamente en sus editoriales que "lamentablemente hemos entrado en la historia política del país" (Acción y El Diario, Agosto 1968).

Algunos de esos políticos han recibido directamente los golpes del MLN.

Una encuesta universitaria nos adjudicaba a mediados del año pasado un respaldo popular superior al obtenido por toda la izquierda junta en las últimas elecciones.

El MLN ha tenido y tiene resonancia internacional.

A todo lo que esto significa y trasunta, hemos llegado después de cinco años de trabajo silencioso, y después de un año de lucha como fue 1968. No es nuestro mérito el fundamental, sino que en todo caso es debido a una situación peculiar de nuestro país en la que nadie creyó. (Releer el libro de Debray y "El Uruguay no era una excepción", Ariel Collazo, Revista América Latina, No. 2, 2da. época).

Mientras tanto hemos asistido:

-Al agotamiento de los partidos políticos tradicionales como soluciones políticas de las clases dominantes. Estas se constituyen directamente en resortes del poder sustituyendo a los políticos profesionales.

-Al agotamiento de las posibilidades de lucha reales del sindicalismo dentro de la actual legalidad. A ello hemos llegado pasando por la represión y por la instalación de la COPRIN.

-Al agotamiento y finiquitación del Uruguay "batllista" o de la "Suiza de América"

-A la irrupción de la violencia y aún de la lucha armada como única alternativa en la conciencia de los sectores de vanguardia, mientras en el pueblo cunde el escepticismo luego de la represión incontestada y la lucha estéril. Las vanguardias buscan afanosamente nuevos caminos y formas de lucha para afrontar los nuevos tiempos, mientras la masa asordina su disconformidad a la espera de una alternativa que aún no ve. En este último aspecto es en el que quizás hemos estado omisos durante 1968, año que ofreció oportunidades y condiciones propicias para "salir" y construir la alternativa.

Eso no puede volver a pasarnos.

Pero aparte de los éxitos, el MLN ha recibido en los últimos meses duros golpes de la represión, y es necesario que los tengamos en cuenta. Para ello es imprescindible hacer un poco de historia.

En Setiembre de 1968 se realizó una reunión de Comité Ejecutivo del MLN ampliado con varios compañeros con responsabilidades de conducción para considerar algunos problemas, analizar la situación y sacar algunas conclusiones de futuro.

Las conclusiones más importantes y las que interesan al análisis de los últimos golpes recibidos son:

a) Cuando "aflojen" las luchas callejeras y las tensiones sociales, la represión se dedicará a nosotros plenamente, le demos o no motivos inmediatos para ello.

b) A raíz del crecimiento del MLN y de la descentralización necesaria que se reafirmaba en esa reunión como necesidad organizativa impostergable, se abre un margen de fallas posibles que van a constituir un tributo insoslayable del crecimiento.

Hoy asistimos a la confirmación de estas conclusiones y entonces se hace necesario profundizar el análisis de esta nueva situación tan peculiar en que estamos.

Hasta hoy el MLN se ha dedicado primordialmente a ganar el apoyo mínimo necesario para desarrollarse a nivel de vanguardias, ha ido preparando las condiciones organizativas internas mínimas y ha tratado por todos los medios posibles de modificar la imagen casi exclusivamente policial que el pueblo tenía del Movimiento. Esto es lo que ha pautado los esfuerzos de la Organización y fundamentalmente su acción militar.

En esta tarea se ha logrado el éxito y simultáneamente se ha creado una nueva situación. Los hechos nos han colocado justamente en el polo opuesto a las clases dominantes, cada vez más como su principal enemigo. Estamos en su punto de mira, justamente porque hemos obtenido éxitos. Estamos en el tapete en forma cada vez más seguida. Los triunfos y derrotas tácticas siempre se transforman en victorias estratégicas para nosotros, por lo menos por ahora.

Al crecer hemos cambiado, generado nuestra propia dinámica, nuestras propias y nuevas contradicciones, nuestras propias y nuevas necesidades. (Por ej.: antes podíamos decidir actuar o no actuar, de acuerdo a nuestra conveniencia. Ahora, querámoslo o no, hemos contraído compromisos que debemos respetar y asumir a veces indefectiblemente).

Con el crecimiento y los éxitos hemos adquirido nuestro propio "peso", que asimilado y utilizado correctamente puede ser una fuerza útil a la Revolución, pero que de lo contrario puede transformarse en peso muerto, "obesidad" estéril, que se vuelve en nuestra contra.

Algo de esto último nos está sucediendo. Paradójicamente estamos recibiendo golpes porque somos demasiado grandes, porque significamos e importamos demasiado. Este fenómeno, que se expresa en mil formas distintas, es la "causa final" estratégica, diríamos, de los golpes recibidos. Causa que está en el fondo de todos los errores o fallas que puedan explicar en lo inmediato cada golpe. (Sobre esto volveremos en la Parte 3).

Asistimos, pues, a una ofensiva sistemática de las fuerzas represivas; la primera de una larga serie que ya no se detendrá hasta nuestro triunfo (o el de ellos).

En el futuro será siempre así o peor, en la medida -repetimos- en que signifiquemos algo políticamente hablando.

A esta altura es casi seguro que el enemigo tiene en su poder un panorama de indicios (léase ficheros) lo suficientemente amplio como para abarcar la Organización totalmente.

Esto no quiere decir que la mayoría de los miembros del MLN esté detectada. Pero sí quiere decir que muchos de sus sectores están "tocados" en mayor o menor grado por el enemigo. Esta situación con el tiempo se irá agravando...

Aún es legítimo pensar que puede haber en manos del enemigo en muchos casos, pruebas e indicios suficientemente serios como para adelantarse a 'proceder" con perspectivas de éxito contra muchos compañeros.

Es natural. Máxime en una etapa como ésta, en la que reclutamos casi exclusivamente del seno de las vanguardias que más se han "quemado" en la lucha, o entre viejos militantes de nuestra izquierda y nuestros sindicatos, cuyas posiciones son sabidas o imaginadas por los servicios de Inteligencia. Máxime en una etapa en la que cada vez son más tajantes y claras las definiciones, y entonces, para el enemigo es también fácil clasificar a la gente: hoy, quien honestamente está con la revolución, está con la lucha armada, y quien está con la lucha armada...

Puede preguntarse entonces: si es así, ¿por qué no actúan?

Ellos no lo hacen porque saben que es inútil, que lo único que ganarían en la mayoría de los casos es mostrarnos lo que saben, o lanzar a la clandestinidad, y por lo tanto perderle la pista, a un número cada vez mayor de gente.

Y eso no les conviene. Ellos tienen que guardar -como el avaro- y utilizar con máximo rendimiento los datos que manejan. Ellos tienen, en fin, que golpear duro y si es posible en la cabeza. (La Organización es para ellos una tenia: de nada vale capturar o destruir segmentos mientras quede la cabeza siempre cabeza siempre capaz de reproducirlos).

Además les conviene 'guardar' para mantener la iniciativa táctica y para usar lo que tienen en respuesta adecuada a algún golpe nuestro.

El crecimiento, el grado de desarrollo alcanzado, etc., significa además mayores posibilidades, también mayores riesgos: distensión de los controles internos por mayor cantidad de Compañeros, mayores posibilidades de infiltración. mayores fallas a la discreción y la compartimentación, proliferación de enlaces y movimientos peligrosos, etc. En fin, un mayor margen de riesgo.

Todo ello lo podemos menguar con medidas tácticas, pero nunca eliminar, porque es inherente al peso alcanzado. Como medida de fondo, la única que podemos tomar es la de invertir pronto ese capital de forma que rinda más de lo que la represión nos va quitando sistemática e inexorablemente

Frente a todo esto tenemos dos respuestas:

Una, táctica: la clandestinidad y las condiciones que la hagan posible y útil

Otra, estratégica: el MLN hoy, ya con lo que tiene, con lo ganado debe jugar la carta de las masas. Apostar a las masas antes de que nos hagan polvo lo que tenernos, lo que hemos ganado.

En fin, ellos juegan pero nosotros también. Nosotros a favor de la historia; esa es nuestra única ventaja.

Si no contamos con el pueblo deberemos enfrentar los aparatos represivos solos, mano a mano, como ellos. Ese pleito lo perdemos.

Si contamos con el pueblo entonces ellos no tendrán que derrotar al MLN: tendrán que derrotar al pueblo.

Lo peor, -o lo mejor- es que ya no se puede retroceder. Hemos engendrado una dinámica en la que el retroceso es igual a la claudicación o sólo se compadece con ella. Ahora, si tenemos fe y confianza en el pueblo, en nosotros, en nuestras ideas, sólo cabe ir para adelante en una opción de hierro planteada una vez más y ya sabida desde hace mucho tiempo, pero quizás nunca con tanto calor. Esa opción alguien la expresó así: "EN LAS REVOLUCIONES, CUANDO SON TALES, SE TRIUNFA O SE MUERE".



PARTE 2 - LA CARTA DE LAS MASAS

1.- "Por las condiciones del país por la situación del Continente, por la expectativa creada a nuestro alrededor, debemos pasar a una etapa superior de lucha, que en nuestro caso es la instalación del foco armado operante, al menor plazo posible".

2.- "Lanzar un foco armado que pueda inscribirse en la estrategia de "crear muchos Viet Nam"... (Suplemento de Enero '68 al Doc.1).

3. - "Nuestra experiencia, empero, es limitada; explica cómo se puede organizar un movimiento armado, no explica como se gana el apoyo del pueblo, de las grandes masas; explica sí cómo se gana el apoyo de los sectores más combativos y esclarecidos" (Doc.1 - Cap. V).

La alternativa es justamente explicar o demostrar cómo se gana el apoyo de las masas como condición indispensable, no sólo del triunfo, sino ya de la mera perduración. Ello significará para nosotros en cambio un aumento de nivel de la lucha. Es iluso pensar que todavía podemos hacer retroceder la situación.

Desde el punto de vista represivo, la guerra contra nosotros está desatada independientemente de nuestra acción o inacción. Ahora sólo se trata de golpear más que el enemigo.

De la misma forma siempre se puede pensar que una organización puede ser mejor mañana que hoy. Pero postergar el pasaje a la acción -o a otro nivel de acciones- a la espera de ese mejoramiento, es ignorar aquel principio que dice que es imposible mantener por mucho tiempo una organización clandestina sin pasar a la acción. Ese principio está actuando sobre nosotros con todas sus fuerzas.

¿En qué consiste para nosotros pasar a la acción o pasar a otro nivel de acción? En rigor el MLN ya ha pasado a la acción. ¿A qué nos referimos entonces cuando ahora hablamos de ello? ¿Cómo se producirá ese salto?

Las dificultades de comprensión o de exposición del asunto se deben a las condiciones peculiares de nuestro país. En otros países (Cuba y Argelia, por ej.), el "momento" fue de relativa fácil elección para los revolucionarios. Eran países donde las condiciones objetivas externas se daban en forma clara. La elección del momento del pasaje de la lucha a otro nivel del inicio era fácil; dependía casi totalmente de las condiciones internas de las organizaciones revolucionarias, o más genéricamente de las condiciones subjetivas mínimas. Una vez reclutados los cuadros mínimos, los medios mínimos, (armas, etc.), era mucho más fácil que acá trazar los planes, y aún fijar las fechas exactas: 26 de julio de 1953 en Cuba, 1 de Noviembre de 1954 en Argelia).

La necesidad de la lucha armada en esos países no era cosa discutida por los sectores progresistas. La posibilidad de apoyo popular era inmensa y dependía exclusivamente de la corrección de los planes revolucionarios.

En nuestro país no es así. Además de tener que respetar y medir las posibilidades internas, nosotros tenemos que medirnos constantemente con la situación política externa o más genéricamente con las condiciones objetivas. En ese terreno hemos avanzado mucho en los últimos tiempos. Pero la situación, a pesar de que cada vez es más clara para la conciencia de la población, todavía no lo es en la medida de lo que era en esos países.

Noventa años de tranquilidad, estructuras políticas que, aunque cada vez más desnudas, todavía encubren el carácter dictatorial de la dominación de las clases dominantes y el factor imperialista. Fuertes tendencias reformistas aún actuantes llenan el panorama de falsas salidas, entorpecen la comprensión de las grandes masas, las confunden. Lo tendencial es que esa situación evolucione en favor de la revolución. Puede hacerlo paulatinamente o puede hacerlo a través de saltos bruscos. El año pasado con su secuela de lucha y represión ha sido una demostración de ello.

Este hecho ha pautado el accionar y los planes del MLN desde su nacimiento (1963). La acción militar y política se ha debido adecuar a esa realidad, y así si nos analizamos y analizamos nuestra acción veremos algo muy distinto a lo que sucedió por ej. en los países citados. Avanzamos hacia la instalación de la lucha armada en forma gradual, con retrasos y aceleramientos dependientes de nuestra situación interna, de los golpes recibidos, etc. y a veces de la situación externa. En nuestro país y para nosotros el proceso ha sido ambivalente: hemos tenido que trabajar para construirnos internamente (conseguir hombres, medios, lo mismo que Cuba y Argelia) y hemos tenido que trabajar y actuar adecuándonos a la situación externa y aún laborando sobre ella. No podemos fijar fechas con la exactitud de los ej. aludidos pero podemos predecir si que avanzamos a un salto de la misma calidad o categoría de los saltos que en la historia se conocen con fecha como el 26 de Julio, elegido por nosotros a la vuelta de cualquier esquina del desarrollo de los acontecimientos o quizás debamos construir este 26 (en cuanto salto cualitativo) a lo largo de días y meses de labor graduada y cuidadosa. Todo eso es propio del Uruguay de hoy. En definitiva, si tuviéramos que definir el salto, el pasaje a otro nivel de acción diríamos: ahora se trata de actuar en todos los frentes de lucha para lograr un solo objetivo:

captar y movilizar al pueblo para y en la lucha armada revolucionaria. Este viejo objetivo estratégico del MLN puesto ahora en ler. orden implicará cambios importantes de todo tipo en la Organización y en el accionar. Hasta ahora hemos actuado pautados por la tarea central de construir el MLN, ganar el apoyo de los sectores de vanguardia, crear condiciones mínimas y contrarrestar los embates represivos y propagandísticos del enemigo, que siempre son peores o más peligrosos al principio. Hemos entonces hecho acciones espectaculares, de alta calidad técnica y cuidadosamente seleccionadas para obtener los fines buscados: o un buen lote de materiales necesarios o buenos resultados propagandísticos. Pero cuando se trata de encuadrar al pueblo, forzosamente se cambia el ritmo y la categoría.

Ya no se trata de grandes acciones periódicas, aunque se sigan haciendo, sino de ataques sistemáticos donde puedan participar sectores cada vez más amplios de compañeros y de pueblo.

"Desde el punto de vista periodístico las acciones de guerrillas no alcanzan generalmente el brillo de una noticia espectacular: son casi infantiles esos incendios de plantaciones, los postes caídos en el camino, los ataques nocturnos a puestos militares, los camiones que "saltan" o los trenes descarrilados. Sorprenden la primera vez y entonces son noticia. Después se repiten a diario" (Argelia, 1954).

Quizás el valor real de esa forma de actuar no residía en la espectacularidad o en la resonancia periodística tanto como en la repetición y en la cantidad, con lo que significa para el pueblo participante o testigo y para el enemigo impotente.

Esta alternativa que tiene para nosotros el valor que ya hemos señalado, acusa para el pueblo mayor valor aún.

Hemos aportado el embrión de la organización armada, herramienta imprescindible para comenzar la lucha. Pero como revolucionarios tenemos ahora un déficit con el pueblo. El año 1968 ofreció condiciones para pasar a la acción y no pudimos, por errores, por limitaciones. No corresponde aquí analizar por qué.

Hemos concitado esperanzas y expectativas; la realidad va más rápido que nosotros. Antes no importaba tanto como ahora actuar o no actuar en el momento oportuno.

La lucha armada es la única alternativa que le queda al pueblo. Además de haberlo predicado nosotros y otras fuerzas políticas, el pueblo lo va comprendiendo, a través de sus vanguardias especialmente.

La principal forma de organización de las masas, el movimiento sindical, ha resultado ineficaz, con los métodos tradicionales de lucha, para enfrentar los nuevos tiempos preñados de represión, las medidas represivas de todo tipo, de mayor o menor grado de violencia, según lo ha necesitado el Gobierno. La "legalización" de la represión, plantea la necesidad de nuevos encuadres organizativos y nuevos métodos de lucha para el movimiento popular, que se va insinuando espontáneamente o se va desarrollando a través de la labor consciente de las vanguardias revolucionarias. Hemos llegado al punto de agotamiento total de las posibilidades del sindicalismo del viejo estilo. Ahora resta para mantener la actividad sindical dentro de la legalidad, sólo la claudicación y la colaboración en mayor o menor grado con el régimen. Las masas buscarán y encontrarán, -aún para luchar por sus reivindicaciones más elementales formas y métodos nuevos, dadas las condiciones del país, el propio sindicalismo honesto trascenderá sus específicos marcos para transformarse en otra cosa: en la lucha política armada y revolucionaria para voltear al régimen. Eso sucederá más tarde o más temprano, pero sucederá.

Aquí como en Cuba, Argelia, Vietnam, etc., las masas se expresarán -aún para las luchas más elementales- a través de la lucha armada y de los movimientos que la llevan adelante, (ML 26, FLN argelino, FLN Viet Nam, etc.). Las huelgas generales en definitiva serán llamadas desde esos organismos y no desde centrales obreras legales puesto que si estas representan verdaderamente los intereses de las masas trabajadoras dejarán de ser centrales legales, por obra y gracia de las clases dominantes. Se terminó definitivamente el Uruguay batllista y hay que comprenderlo y actuar en consecuencia

¿Por qué estos planteamientos? ¿Por qué esta dilapidación de energías populares? Por una razón: en las fuerzas progresistas de algunos países de América existe una confusión terrible entre objetivos tácticos y estratégicos; en pequeñas posiciones tácticas se ha querido ver grandes objetivos tácticos y estratégicos. Hay que atribuir a la inteligencia de la reacción el que haya logrado hacer de estas mínimas posiciones ofensivas el objetivo fundamental de su enemigo de clase.

"En los lugares donde ocurren estas equivocaciones tan graves, el pueblo apronta año tras año sus legiones para consultas que le cuestan enormes sacrificios y que no tienen el más mínimo valor. Son pequeñas colinas dominadas por el fuego de la artillería enemiga.

La colina parlamento, la colina legalidad, la colina huelga económica legal, la colina aumento de salarios, la colina constitución burguesa, la colina liberación de un héroe popular... Y lo peor de todo es que para ganar estas posiciones hay que intervenir en el juego político del Estado burgués, y para lograr el permiso de actuar en este peligroso juego, hay que demostrar que se es bueno, que no se es peligroso, que no se le ocurrirá a nadie asaltar cuarteles, ni trenes, ni destruir puentes, ni ajusticiar esbirros, ni torturadores, ni alzarse en las montañas, ni levantar con puño fuerte y punitivo la única y violenta afirmación de América: la lucha final por su redención". (Che Guevara: Táctica y Estrategia de la Revolución Latinoamericana).



PARTE 3: ¿COMO PROCESAREMOS LA ALTERNATIVA, O QUE HACER?

Según Lenin, tres condiciones objetivas, que no dependen de la voluntad de los revolucionarios, configuran "una situación revolucionaria".

Veamos si ellas pueden detectarse en el Uruguay de nuestros días:

"PRIMERA CONDICIÓN: imposibilidad para las clases dominantes de conservar su dominación sin producir cambio alguno; crisis en las alturas, crisis de la política de la clase dominante, que abre una grieta por la que se filtran el descontento y la indignación de las clases oprimidas. Para que la revolución se produzca no es bastante que los de abajo no quieran sino que se requiere además que los de arriba no puedan vivir como antes (...)".

"SEGUNDA CONDICIÓN: una agudización superior a lo ordinario, de las necesidades y calamidades de las clases oprimidas (...)".

"TERCERA CONDICIÓN: una elevación considerable, en virtud de las causas anteriores, de la actividad de las masas, que en una época de paz se dejan expoliar tranquilamente, pero que en tiempos turbulentos son incorporadas, tanto por todo el ambiente de la crisis, como por las propias alturas, a una acción histórica independiente (...)".

En suma, de las 3 condiciones, la primera se da plenamente, la segunda se da como tendencia exultante y muy cercana a la plenitud, la tercera como tendencia aunque menos acusada que la anterior. De modo que si el Uruguay no está viviendo ya una situación revolucionaria, se acerca a ella inexorablemente (...).

Pero en cambio, si hay situación revolucionaria puede haber revolución, pero no necesariamente.

Lenin es también muy claro a este respecto. Para que a la situación revolucionaria siga la revolución, deben sumarse a las condiciones objetivas otras condiciones de carácter subjetivo. Puesto, explica, el poder opresor no cae por sí mismo si no lo tiran.

Esas otras condiciones de carácter subjetivo consisten, en esencia, en la existencia de una alternativa de poder revolucionario, de un Movimiento o Partido o Fuerza con los atributos ideológicos y políticos necesarios para derivar la situación revolucionaria en revolución" (VIVIAN TRIAS: "Economía y política en el Uruguay contemporáneo" - Conclusiones - Julio 1968).

1. - LA ORGANIZACIÓN

Para poder llevar adelante lo que nos planteamos y aún para meramente continuar, necesitaremos realizar una verdadera proeza organizativa. Así lo determinan las condiciones del país y fundamentalmente las leyes de la lucha urbana. La gran batalla inmediata será pues organizativa. Debemos cuidarnos empero de no transformar la Organización en un objeto en si, encerrándonos en nosotros mismos. La organización que hoy necesitamos surgirá justamente de lo contrario. La población deberá darnos los medios para una nueva etapa. Más valdrán entonces los hombres que los materiales, la población que los medios.

a) ANÁLISIS CRITICO DE LOS ÚLTIMOS GOLPES RECIBIDOS:

Ya hemos analizado en la primera parte de este trabajo cual es a nuestro juicio la causa de fondo de los mismos. Veremos ahora las causas inmediatas, diríamos tácticas, a través de las cuales se expresa, adoptando distintas formas, la causa estratégica.

a. 1 - Posibilidad de una infiltración: Por una razón de método y de principios, jamás debemos descartar esa posibilidad. Siempre tenerla en cuenta a los efectos de estar siempre vigilantes. Tampoco la podemos descartar dado el grado de crecimiento de la Organización. Lo que si podemos descartar con total seguridad es que estos últimos golpes (desde Octubre a la fecha), sean motivados por la actividad de un infiltrado. Los hechos, analizados a la luz de esa hipótesis y el análisis, han demostrado que ello es imposible. No hay un infiltrado al nivel que haga posible por sí sólo esos golpes. Lo que puede haber actuado -y sobre ello debemos tomar medidas- en todos los casos es la delación inconsciente, producto de la falta de discreción y las fallas de la compartimentación. Esas fallas fueron notadas en el correr de los últimos tiempos e incluso motivaron una circular interna. Ellas pudieron determinar que llegara a "oídos receptivos" ubicados dentro (aunque a un nivel muy alejado) o fuera de a Organización, información que sirviera para articular alguna de las medidas represivas.

a. 2 - Descuido de las medidas de seguridad y/o menosprecio del enemigo. Este factor o causa ha actuado sí intensamente en todo este proceso. En la mayoría de los casos se nota. Al punto que consideramos que la mayoría de los golpes han sido fruto más de nuestros propios errores que de la labor represiva. Ya sea porque hemos creado el campo propicio para que el enemigo actuara, ya sea porque cuando el enemigo trabajó mal, delatándose, no respetamos las alarmas que lo anunciaban.

Lo más lamentable es que esta falla reaparece periódicamente dentro de la Organización. Es decir, lo notamos siempre que hemos recibido algún golpe, en virtud de ello nos corregimos y luego volvemos a aflojar las guardias, volviendo a ser golpeados.

A esta altura cabe hacer una apreciación de fondo. Explicar algo que debe ser una ley del trabajo clandestino en la lucha urbana: cuando una guerrilla rural avanza o acampa, se rodea de una serie de medidas de seguridad que aseguran el aviso con tiempo de cualquier enemigo o elemento extraño que se acerque. Esto opera perfectamente en terreno perfectamente conocido, amigo, donde además reside población que apoya y donde por otra parte el enemigo es un elemento extraño que cuando viene se nota. En la ciudad eso es imposible. No podemos tener vigías, ni vanguardias, ni retaguardias, ni flancos, que cuiden el paso del núcleo central. Nos movemos en medio del enemigo, en un ámbito donde puede encontrar cómplices, donde no es un elemento extraño. La labor del enemigo y la nuestra es esencialmente de inteligencia. Así como nosotros podemos golpearlos fácilmente, ellos nos pueden golpear con la misma facilidad.

La labor, que en la guerrilla rural es cumplida por el vigía o centinela que avisa con suficiente antelación que el peligro se acerca y que permite tomar las medidas necesarias, al no poder efectuarla en la ciudad, debemos sustituirlos por una actitud de constante vigilancia y de inmediato respeto a cualquier signo alarmante.

El enemigo en la ciudad no se presenta (salvo cuando culmina su acción) en forma aparatosa. Realiza una labor de pesquisa que debe necesariamente ser sigilosa para no echarlo todo a perder. Por ello el enemigo se presenta o se advierte la mayoría de los casos por pequeños signos, "cosas raras", intuiciones, caso en el que el militante tiene que dar aviso. En esos casos vale mucho más pecar por subjetivismo, tomar una medida de seguridad inútilmente, que desperdiciar el único aviso previo que pudo haber de la acción inmediata y casi siempre irremediable del enemigo. En materia de seguridad, es la única oportunidad donde la minoría vale tanto como la mayoría.

Un compañero que afirme haber visto algo y pida medidas de seguridad debe ser escuchado y atendido teniendo en cuenta todo lo antedicho. Por supuesto que no debemos incurrir en el error de transformar la seguridad en un objetivo en sí, paralizando el accionar del Movimiento para el cual casi siempre hay un margen de riesgos que queda sin cobertura, que es necesario correr. El ejemplo más claro de esto último es la acción militar en sí, a la cual se va con una serie de medidas de seguridad tomadas (todas las que es posible tomar) pero con un enorme margen de riesgos que se acuerda correr para que la acción se efectúe.

a. 3- Fallas referidas a la compartimentación y a la discreción: hay compañeros que parecen creer que la compartimentación se refiere exclusivamente a la identidad de otros, la ubicación de algunos locales; actuando en consecuencia con eso, manejan con ligereza otra serie de datos e informaciones, que deberían ser bien administradas en algunos casos y en otros completamente secretos. Como en el Uruguay somos pocos y nos conocemos, a veces bastan pequeños indicios para llegar a saber grandes cosas. En resumen, se anotan fallas en el cumplimiento de la regla "conocer sólo lo necesario para actuar" y un no respeto de los canales orgánicos especialmente cuando se producen por circunstancias fortuitas o por razones de funcionamiento, contactos "horizontales" ...

a. 4- La descentralización última y sus consecuencias: este factor ha actuado especialmente en lo que tiene que ver con la falta de experiencia de algunos compañeros que han tenido que asumir nuevas responsabilidades. A raíz de la descentralización, muchos compañeros están haciendo un aprendizaje en muchos campos de la militancia, que acarrea o puede acarrear fuertes golpes. Además, por la descentralización, el crecimiento y la compartimentación, se han distendido algunos controles internos y se hace difícil a veces unificar criterios acerca de aspectos que pueden resultar claves (por ej. el reclutamiento realizado ahora por compañeros relativamente nuevos).

a. 5 - Por último y a raíz de los recientes sucesos, se ha notado en algunos ámbitos del MLN signos de desmoralización. La crítica ligera sobre los sucesos es uno de esos signos. Esto es propio de una Organización que venía de "ganar" desde hace tiempo y donde de pronto no había preparación (en algunos ámbitos) para recibir golpes. Un arduo trabajo contra la idealización de la Organización junto a otras medidas, deben preparar el terreno para seguros golpes futuros quizás más graves que los actuales. Es de primer orden tener en cuenta que justamente estas circunstancias difíciles son las que sirven para realmente conocernos. Debemos abrir las puertas de la Organización para que todos aquellos que se sientan débiles frente a los nuevos tiempos, puedan recusar compromisos apresurados, contraídos en tiempos de bonanza. (Releer Doc. 2 de II Convención Nacional.)

b) DESCENTRALIZACIÓN:

Este principio regirá el trabajo organizativo inmediato. Ya se ha recogido alguna experiencia, puesto que se está llevando a la práctica desde abril de 1968. Conviene hacer hoy algunas puntualizaciones: el objetivo que buscamos con las medidas de descentralización es que la Organización no dependa vitalmente de una cabeza que pueda ser fácilmente ubicable y golpeable para el enemigo.

La descentralización que se busca actualmente se basa en el principio de centralismo estratégico con autonomía táctica planteado en el Art. 19 de nuestro Reglamento. Como estamos haciendo una nueva experiencia debemos avanzar con cuidado a los efectos de ir aprendiendo todos a funcionar de acuerdo a la nueva situación; ya hemos visto cómo algunas de las causas directas de los golpes recibidos provienen justamente de esta medida. La descentralización es fundamentalmente administrativa, de ningún modo puede serlo política, pues de otra forma estaríamos creando varias organizaciones. Para comprender bien esto, no debemos perder de vista que el objetivo que buscamos con la descentralización es puramente técnico, está vinculado a la seguridad interna, a garantizar la supervivencia del MLN, a facilitar su acción, su funcionamiento. La base orgánica para obtener los resultados buscado es la COLUMNA; concebida como unidad orgánica político-militar que reúne en sí misma las posibilidades (todas) de autonomía (servicios, grupos de acción, agitadores, infraestructura, periferia, etc.). El objetivo máximo de la Columna es: poder ejercer la autonomía creando para ello las condiciones que lo posibiliten. La consigna de cada Columna debe ser: capacitarse para estar en condiciones de mantener la lucha en nombre del MLN aún cuando el resto de la Organización haya sido destruida, y contar con los medios internos como para reconstruir lo destruido. En la medida que el crecimiento lo indique (cuando se entorpece la administración, cuando sobran fuerzas productivas, etc.) debemos crear nuevas columnas como única forma de ajustarnos a los nuevos tiempos y garantizar organizativamente la perduración de la lucha sea cual sea la suerte que corre tal o cual parte del MLN.

Esta descentralización nos obliga además a ser vigilantes en cuanto la preservación del estilo de trabajo. Nos obliga además a trabajar rápidamente en el sentido de trasladar a la mayor cantidad de Compañeros la experiencia recogida por el MLN en varios años de trabajo.

En esta labor deberán cumplir el papel preponderante los compañeros más veteranos.

Una forma de trabajo que se ha llevado a la práctica en toda la historia de la Organización adopta a esta altura de los acontecimientos, carácter de principio inviolable: LA DIRECCIÓN COLECTIVA, los órganos colegiados de dirección. Esta forma de trabajo deberá ser aplicada en todos los niveles de dirección del MLN. La lucha será larga y dura. En ella caerán muchos dirigentes. Debemos tener cuadros de recambio y condiciones organizativas que permitan paliar esas contingencias. La lucha será contra enemigos poderosos. El MLN necesitará la capacidad de varios equipos de dirección para poder enfrentarlos con éxito.

c) LA POLITIZACIÓN INTERNA:

La lucha urbana tiene sus propias leyes. Una de ellas es la necesaria politización de los cuadros que la llevan adelante. Durante su transcurso es inevitable que en varias oportunidades se produzcan cortes en la vinculación estrecha que de ordinario existe entre la dirección y las bases, ya sea con referencia a la Columna entera, o con referencia a la célula. La única garantía para que la autonomía pueda no sólo ser ejercida, sino ser ejercida bien, es el grado de politización de los combatientes, sea cual fuere la tarea que desarrollen. En una organización donde los grupos de base pueden tener con el tiempo importante capacidad operativa y donde por las mismas circunstancias del medio donde se procesa la lucha, puede haber dificultades para los contactos durante mucho tiempo, es necesario que los grupos militares posean un nivel político mínimo que les permita seguir adelante golpeando al enemigo aún cuando estén aislados, sin cometer grandes errores.

Que les permita, en fin, tomar resoluciones que pueden ser graves en nombre de toda la Organización con la misma responsabilidad y justeza con que serían tomadas por la dirección central del Movimiento. Ya dijimos que uno de los objetivos buscados con la organización por columnas es que haya en el seno de cada una de ellas posibilidades de autonomía y reproducción; una de esas posibilidades, quizás la básica, es la necesaria madurez política al nivel que permita quedar con toda la responsabilidad del MLN sin mayores problemas.

La politización deberá darse fundamentalmente a través de la participación de los Compañeros en la discusión y dilucidación de todos aquellos problemas que puedan ser considerados sin lesionar la disciplina, la compartimentación interna y la seguridad.

Es decir: hacer conciencia de los grandes problemas del MLN, de su resolución; la participación en la discusión de ellos; la descentralización y el ejercicio de la autonomía, son los hechos que le van dando madurez al militante y lo van preparando para cosas cada vez más graves.

Todo esto puede parecer una herejía para una organización político-militar como la nuestra. En verdad los ejemplos que más conocemos, que son los de la guerrilla rural, no han practicado este tipo de vida política interna. Nosotros decimos: no lo han necesitado o no lo han podido hacer. Una guerrilla rural no necesita hacerlo con la vitalidad que lo necesitamos nosotros, porque los militantes conviven en grandes núcleos comparados con las células de la lucha urbana. Conviven con sus dirigentes, el control mutuo se ejerce directamente, el aprendizaje es mutuo también.

La organización argelina urbana para la batalla de Argel (1957) era centralizada; una pirámide que pudo ser destruida. No hubo más remedio por el tipo de gente que se encuadraba en ella: el pueblo mismo, con bajo nivel no sólo político sino intelectual. Era necesario un gran control central, era difícil la práctica de la autonomía. Algo de eso sucede en la guerrilla rural que recluta campesinos con bajo nivel político, que deben ser formados durante un tiempo de convivencia con los combatientes. Nuestro país ofrece posibilidades peculiares. Hemos heredado del régimen que cae fuerzas productivas calificadas que tendrán importancia en el desarrollo de la lucha. Este fenómeno particular ya ha operado notoriamente en la experiencia interna. Incluso el nivel intelectual de nuestro pueblo (que tarde o temprano comenzará a ser encuadrado en el MLN) difiere substancialmente del nivel medio de la mayoría de los países latinoamericanos y permite que la autonomía sea posible, además de necesaria.

La politización y la austeridad o proletarización en la forma de vida de los combatientes, serán las vallas principales que podremos poner a las deformaciones propias del medio urbano.

d) NUEVA MENTALIDAD DE COMBATE:

La nueva etapa de lucha exigirá y creará una nueva mentalidad en los combatientes. Mejor diríamos exigirá y creará la mentalidad de combate. Ello sucederá a nivel de cada combatiente, a nivel general, al nivel de la forma y el estilo con que se planificarán y ejecutarán las acciones militares del MLN en el futuro inmediato. Deberemos estar adaptados para ello y prontos al cambio de la mentalidad actual que es producto de una forma de trabajo y de acción. Es decir que nueva etapa de lucha necesitará nueva mentalidad. Debemos estar prontos a cambiar. Debemos exigir "dureza", disciplina y compromiso a todos y cada uno de los militantes.

e) LA DIVISIÓN DEL TRABAJO:

Este punto, como veremos, está muy relacionado con la necesidad de los órganos colectivos de dirección, con la necesidad de organismos colegiados de dirección a todos los niveles.

Al ir creciendo la Organización ha ido creciendo la cantidad de trabajo y con ello se han ido dividiendo por necesidad las tareas, puesto que han ido cobrando mayor envergadura y complejidad. Tareas que en un principio pudieron y debieron ser encaradas por un mismo Compañero u organismo aunque fueran distintas, ahora no pueden ser encaradas. Su envergadura propia requiere especialización y dedicación total de Compañeros y organismos. Ello no sólo es necesario sino también posible puesto que con el crecimiento han llegado también los Compañeros a mayor capacidad y en número suficiente.

La envergadura actual del MLN requiere la división a todo nivel de 3 grandes tareas o aspectos del trabajo: LABOR POLÍTICA, LABOR MILITAR, LABOR DE LOS SERVICIOS.

Repetimos: esta subdivisión antes no era necesaria ni posible, por eso no se dio. Ahora debe comenzar a producirse por los organismos de conducción primero, dividiendo las responsabilidades por especialidad para trasladarse de inmediato, aunque gradualmente a toda la organización.

Esa división del trabajo deberá darse fundamentalmente al nivel de Columna. A los efectos de eliminar los riesgos de deformación que tanto hemos visto en otras organizaciones, cada Columna deberá desarrollar las tres tareas. Es decir: no puede haber una Columna política, o militar o de servicios. Sino que cada organismo de dirección en el seno del cual se subdividen estos tres grandes aspectos, deberá ser la suma de los mismos puesto que, como veremos, las tres tareas se complementan e interdependen. En suma, la organización es el fruto equilibrado del desarrollo de los tres aspectos íntimamente unidos interinfluenciados.

¿Qué papel cumplirá cada una de las responsabilidades a nivel de Columna, que es donde se expresarán cabalmente?



-Responsabilidad militar:

Se ocupará de todo lo referido a la acción militar: la acción misma, los equipos de combate, el entrenamiento, el mejoramiento técnico, las bases de operaciones, las escuelas de cuadros, tenencia y administración de los medios de combate, etc.



-Responsabilidad técnica:

Desarrollar los servicios, distribuir las tareas a toda la Columna, administrar los equipos especializados, locales, medios, etc. Suministrará los recursos técnicos para la labor militar y la labor política.



-Responsabilidad política:

Administrará todos los equipos que no tengan un encuadre militar o técnico, se encargará de la formación mínima, reclutamiento, labor sindical y en el frente de masas, administrará la periferia, desarrollará acciones militares adecuadas al nivel de los Compañeros que están bajo su jurisdicción, etc.

Cada uno de estos aspectos deberá montar su propio aparato. Se compartimentará uno del otro, con lo cual se aumentará la compartimentación general.

Quizás no se comprenda hoy a cabalidad la necesidad impostergable de esta subdivisión. Para comprenderla debemos pensar en el futuro. En un futuro quizás no muy lejano, cuando la acción militar adquiera envergadura propia distinta (mayor) a la actual, será necesario contar con Compañeros y organismos dedicados totalmente a la tarea, y lo mismo sucederá a los otros aspectos. En ese entonces las 3 etapas no deben molestarse ni interferirse (cosa que puede pasar si no las dividimos adecuadamente), sino complementarse.

f) LA CREACIÓN DE LOS EQUIPOS DE COMBATE:

La experiencia ha demostrado la utilidad de equipos especialmente dedicados a la acción. Cuando son necesarias respuestas rápidas, cuando se necesita alto grado de especialización para tareas complejas, resulta imprescindible contar con equipos especializados que tengan además los medios necesarios para actuar eficaz y rápidamente.

Esta será la tarea central de la responsabilidad militar a nivel de cada Columna. Seleccionar, capacitar y crear las condiciones que permitan contar a la brevedad con dichos equipos. Ellos conformarán la base del futuro ELN, estarán constantemente en orden, serán rápidamente movilizables, se dedicarán totalmente a la actividad militar entendiendo por tal no sólo la acción, sino la administración de los recursos militares de cada Columna, la capacitación de los demás Compañeros para la acción, etc.

Esto no quiere decir que en el MLN habrá en adelante Compañeros que actúen y Compañeros que no actúen militarmente. Significa que habrá niveles de acción y para cada nivel se requerirá determinada especialización.

La acción militar deberá "gradarse" de forma que en ella participen o puedan participar todos los Compañeros, sean o no del aparato militar.

Pero ahora el MLN necesita contar con resortes organizativos de tipo militar o suficientemente rápidos como para golpear e intervenir allí donde sea necesario sin pérdida de tiempo. Ese mecanismo estará formado por los equipos de combate que serán pues una verdadera reserva estratégica, base del futuro ELN.



2. - LA TAREAS POLÍTICAS INMEDIATAS

"Sea de izquierda o de derecha, el Movimiento de los Tupamaros es sin duda terrorista y de negación. La acción desarrollada por los grupos que lo integran y la fragmentaria exposición de principios a la que puede llegarse luego de conocidos los documentos que sus mismos integrantes han creído oportuno dar a conocer, permiten afirmar en efecto, que no se busca sino el caos por el caos mismo, sin nada que deba sucederlo, ni una sola afirmación sobre el orden a venir una vez logrado el objetivo" (La Mañana 16-1-69).

El MLN debe publicar a la brevedad su manifiesto-programa. Ya están creadas las condiciones para ello. Además es imprescindible; de la misma forma el MLN debe contar a la brevedad con un instrumento periódico de contacto con el pueblo.

Ambas medidas se encuadran perfectamente y surge de todo lo dicho anteriormente.

Debemos despertar y encauzar en la medida de nuestras posibilidades la mayor cantidad de energía sociales de forma de no quedar solos en la lucha. Eso lo haremos primero a través de la acción, pero luego necesitaremos de instrumentos de consolidación sean ellos organizativos o teóricos.

El MLN ha concitado el apoyo de vastos sectores. Es imposible meterlos a todos en los cuadros internos. Ante ello nos queda el encuadre político a través de la línea y de la influencia que podemos trasladar mediante documentos.

La Orgnización no sólo debe orientar a los hombres que la integran, sino también al pueblo. Nuestro crecimiento se orientará en la próxima hacia el pueblo.

Toda nuestra propaganda deberá continuar pautada por la seriedad y la sobriedad.

"La propaganda no es la agitación que se caracteriza por la violencia verbal y a menudo estéril y sin futuro. En este momento en que el pueblo argelino está maduro para la acción armada positiva y fecunda, el lenguaje del FLN debe traducir su madurez, bajo formas serias, medidas, sutiles sin que por eso falte la firmeza, el ardor revolucionario y la franqueza" (F.L.N.. - Argelia, agosto 1956).

Paralelamente a estas medidas debemos tomar otras de tipo organizativo. Debemos "gradar" el MLN hasta el pueblo mismo dibujando para ellos los niveles necesarios (de la misma forma que gradamos la acción militar).

La tarea consistirá en crear a nivel del pueblo mismo una infraestructura política que reduzca el desequilibrio de fuerzas, que sea el basamento del MLN, que haga fracasar las tácticas del enemigo.

Es así como ganaremos y movilizaremos al pueblo.

Debemos tejer con paciencia una inmensa telaraña política a nivel del pueblo, conectándonos con él si es preciso a través de células MLN a su nivel.

Debemos dar organicidad a la base de apoyo lograda. De otra forma dicho apoyo será difuso y no se podrá expresar útilmente.

Sin contacto con el pueblo, -como hemos visto- nos destruirán fácilmente.

Debemos sustituir las formas actuales a través de las cuales se expresaba el pueblo y que hoy se vienen al suelo, por otras nuevas.

De ahí sacaremos el avituallamiento para la lucha, la cobertura, la información, los nuevos cuadros, etc.

Debemos crear formas de autodefensa popular, umbral de la acción militar, más consciente y organizada.

Esta será la clave del triunfo.

Esta será la tarea central del aparato político del MLN.

ENERO DE 1969

"DEBEMOS TEJER CON PACIENCIA, UNA INMENSA TELARAÑA POLÍTICA A NIVEL DEL PUEBLO...".



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