Chiapas, 8 de noviembre de 2006
Fecha: 2006 11 08
Grupo: Partido Democrático Popular Revolucionario-Ejército Popular Revolucionario
País: Mexico
Categoria : Comunicado
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 Ficheros del Artículo:

AL PUEBLO DE MEXICO
AL PUEBLO DE CHIAPAS
A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN NACIONALES E INTERNACIONALES
A LOS ORGANISMOS DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS

¡HERMANAS, HERMANOS, CAMARADAS!


Vicente Fox, la caterva de funcionarios de su gobierno y Felipe Calderón mandan mensajes claros del verdadero carácter de este gobierno, sostenido únicamente con la fuerza policíaco-militar y reforzado con la acción de los grupos paramilitares ahora conocidos con el eufemismo estúpido de “civiles armados” que en Oaxaca han desplegado un amplio operativo represivo para sostener contra viento y marea a Ulises Ruiz, empleaducho de los empresarios identificados con la ultraderecha.

Responsables del asesinato de 17 manifestantes, 56 detenidos y 45 desapariciones forzadas durante este largo proceso de lucha popular contra un opresor que derrocha ignorancia y prepotencia en cada uno de sus actos lo son no únicamente Vicente Fox, Carlos Abascal y “comunicadores” que clamaban la intervención policíaco-militar; responsabilidad tienen también todos aquellos empresarios que apuntalan el gobierno de URO y Vicente Fox, vampiros que no sacian su sed de explotación y opresión; responsables resultan desde luego los jerarcas reaccionarios de la cúpula religiosa demostrando en los hechos que como siempre siguen siendo aliados incondicionales de quienes detentan el poder.

Oaxaca es el claro ejemplo en estos momentos de que el régimen neoliberal sólo existe y beneficia a la burguesía y la oligarquía mexicana, que toma cuerpo en ese puñado de grandes empresarios que deciden y ordenan a su gobierno los destinos del país según la conveniencia de sus intereses.

La movilización y resistencia popular ponen en evidencia que este régimen opresivo sólo puede seguir manteniéndose en pie con el blindaje de la PFP, de la AFI, del Ejército Mexicano, de la Armada de México, de los grupos policíacos y no podía faltar el accionar impune de los grupos de paramilitares, instrumentos todos de represión para inyectar oxígeno a este remedo de democracia.

Absurdo resulta sostener que la actuación de la PFP no es violenta, cada acto de estos militares vestidos de gris constituye violación permanente a los derechos humanos, instrumento de represión que tiene en su haber el asesinato de manifestantes en Sicartsa, en Atenco; instrumento de violencia del régimen neoliberal, independientemente de que esté timoneado por el PRI o el PAN, para el caso representan los mismos intereses; instrumento de la ultraderecha para imponer su dictadura con su plan programático de 20-30 años de dictadura difundido en boca de Felipe primero.

El despliegue de las diferentes fuerzas policíaco-militares y paramilitares en Oaxaca sintetiza el supuesto cambio que ofreció demagógicamente Vicente Fox en su campaña, a la vez es el anuncio del verdadero carácter de la política que sostendrá el impuesto enano político de Felipe Calderón, quien constantemente ha venido enseñando su vocación fascista desde el momento que le dará prioridad a los asuntos de “seguridad” y defiende la pena de muerte en el supuesto de solucionar los grandes problemas sociales que vive el país y que padece el pueblo trabajador.

En Oaxaca se libra una batalla de las diferentes fuerzas populares organizadas del pueblo contra el poder de los opresores y sus instituciones que están para defender primero a estos magnates y sus funcionarios que administran los intereses empresariales, mandando al garete los intereses del pueblo. Funcionarios e instituciones que huelen a podredumbre, instituciones que sólo sirven para defender el estado de derecho oligárquico, ¿Cuál democracia?, ¿Cuál libertad de manifestación y expresión?, ¿Dónde queda el espíritu esencial de la constitución del Artículo 39?; ¿Qué a caso no es pueblo el que pide la renuncia de este mequetrefe?

Oaxaca también enseña que ante la embestida de la ultraderecha, ante el gran operativo represivo es necesario reflexionar profundamente sobre las acciones políticas que debe enarbolar nuestro pueblo; enseña fundamentalmente la necesidad de preparar meticulosa y organizadamente la autodefensa popular.

Y si el instrumento para tratar de desarticular cualquier expresión organizativa lo son los cuerpos policíacos-militares, el pueblo debe responder acorde a las necesidades que exija la lucha popular en estos momentos. Quedando claro que quienes conforman estos grupos represivos tienen sólo dos disyuntivas o están del lado del pueblo o están en su contra, nada justifica que estén del lado de este gobierno empresarial, estarlo es el síntoma de su desclasamiento que por un salario reprimen y asesinan a sus propios hermanos de clase.

Y si lo que defienden son los intereses de los grandes empresarios, el pueblo organizado debe empezar a orientar los efectos de la acción política contra estos intereses dado que son ellos los que definen el carácter de este gobierno saliente y entrante a través de su Pacto de Chapultepec.

Pero también los últimos acontecimientos en Oaxaca llaman a los luchadores sociales, a los ciudadanos progresistas, a los mismos revolucionarios a cerrar filas en torno a los intereses populares, a practicar la unidad de acción, a la coordinación de los esfuerzos en la legalidad y desde la clandestinidad.

Son tiempos de lucha en torno a los intereses populares, en defensa de nuestro pueblo que en diferentes momentos ha sido y es reprimido por este gobierno de ultraderecha a través de instrumentos e instituciones que en nada representan al pueblo.

Es tiempo de combinar creativamente todas las formas de lucha que comprenden desde la lucha legal hasta la clandestina, sobre todo cuando la ultraderecha ha mostrado el rostro fascista y la oligarquía pretende a través de ella seguir sosteniendo su dictadura.

El Estado, sus instituciones y sus instrumentos represivos son quienes ejercen la violencia institucional contra el pueblo, es tiempo de que el pueblo organizado empiece a estructurar conscientemente también sus instrumentos de autodefensa armada, porque ante la violencia reaccionaria la violencia revolucionaria siempre será necesidad y alternativa válida.

En Chiapas los gobernantes no se quedan atrás practicando el desprecio burgués hacia el pueblo, desprecio que se caracteriza por el odio, el racismo y la discriminación. Pablo Salazar con su política fascista y “modernizadora” sólo limpió la fachada con la construcción de malas carreteras, aeropuertos “modernos”, centros comerciales y turísticos que en nada benefician a los pobres, equipos de futbol para tratar de mediatizar el descontento social, derrochando el dinero del erario público en “obras” que en nada beneficia a la clase explotada dejando los rezagos sociales sin resolver.

Basta con adentrarse un poco en estas tierras para palpar la miseria, el hambre, la marginación que ni con las altas remesas de dólares de los chiapanecos que están en el extranjero logran paliar la crisis que se vive, las regiones de la sierra y la selva son claro ejemplo de ello; lo que sí ha crecido en Chiapas es la emigración, el desempleo y más aún la miseria, mientras los cuerpos policíacos se preparan en su efectividad de represión ante el pueblo descontento y las bandas paramilitares siguen siendo punta de lanza de cualquier represión de los intereses de la oligarquía y este gobierno corrupto e ineficiente.

Desde Chiapas queda claro que la construcción del muro en la frontera norte para contener la creciente emigración constituye un acto más de brutalidad imperialista, que utiliza como argumento infantil la defensa de sus intereses en claro intento por no quitar el dedo en la expansión de su frontera hasta nuestra frontera sur para seguir con la expoliación de nuestras riquezas.

Mientras la crisis hace sus estragos en las familias chiapanecas, los grupos de poder que ahora son representados por Juan Sabines Guerrero los poderosos de siempre celebran la continuidad del régimen burgués enmascarándose los caciques de horca y cuchillo en un ramillete arco iris de los colores de partidos que aún logran mediatizar el descontento social.

Nuestra experiencia como pueblo, los resultados de la lucha electoral, la parlamentaria, la extraparlamentaria, la creciente pobreza y miseria, la permanente burla de los intereses populares, las alianzas indignas de quienes dicen defender al pueblo, los discursos demagógicos de políticos con poses mesiánicas… indican claramente la profunda descomposición de este sistema, de este régimen.

De Atenco a Oaxaca es un largo proceso de represión sistemática, un sexenio que llega a su fin pero que se apresta a pasar la estafeta al nuevo tirano que habrá de seguir profundizando las políticas neoliberales con el respaldo de la ultraderecha, el apoyo de los grandes empresarios y el apuntalamiento de los instrumentos represivos que comprenden los cuerpos policíacos, militares y paramilitares.

Acontecer que exige a quienes luchan contra este régimen ya sea desde posiciones progresistas, de la lucha popular o desde la trinchera revolucionaria a trabajar en función de organizar la lucha en torno a las banderas de una nueva revolución. Que la acción política de masas sea una táctica permanente de lucha y que la acción revolucionaria sea oportuna para que fortalezca los intereses populares. ¡A cerrar filas contra la ultraderecha!


¡POR NUESTROS CAMARADAS PROLETARIOS!
¡RESUELTOS A VENCER!
¡POR LA REVOLUCION SOCIALISTA!
¡VENCER O MORIR!
¡CON LA GUERRA POPULAR!
¡EL EPR TRIUNFARA!

COMITÉ ESTATAL DEL PARTIDO DEMOCRATICO POPULAR REVOLUCIONARIO
PDPR
COMANDANCIA MILITAR DE ZONA DEL EJÉRCITO POPULAR REVOLUCIONARO
EPR

Año 42.
Chiapas, a 8 de noviembre de 2006.

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