En recuerdo del compañero Hugo Cores
Fecha: 2006 12 10
Grupo: Otros documentos
País: Uruguay
Categoria : Comunicado
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EN RECUERDO DEL COMPAÑERO HUGO CORES

La noche del pasado 6 de diciembre fallecía el secretario general del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), Hugo Cores, a consecuencia de un fallo cardíaco.

Como a todos, su muerte nos tomó por sorpresa. Desde hacía algunos meses, trabajábamos de manera conjunta en una edición digital de la "Crítica al foquismo" de Raúl Cariboni. Hugo quería reelaborar y corregir una introducción al documento que, tiempo antes, nos había hecho llegar. Pretendía también aportar material gráfico con el que ilustrar este texto.

Su marcha no detendrá la elaboración de esta edición. Estamos seguros de que sus compañeros harán lo que a él no le dio tiempo a hacer.

Desde el CeDeMA, envíamos nuestras condolencias y un abrazo de apoyo a todos sus amigos y compañeros en estos momentos.

Centro de Documentación de los Movimientos Armados
CeDeMA

PD: Como muchos otros, accedimos a la historia de las FAU, de la ROE, de la OPR-33 y del PVP a través del libro "Memorias de la Resistencia", elaborado por Hugo Cores y publicado por Ediciones de la Banda Oriental. Por ello, incorporamos una entrevista con Hugo Cores, realizada en 2002, en la que se aborda el contenido de este libro, que en estos momentos ya sabe a legado histórico.

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ENTREVISTA A HUGO CORES, EN EL PROGRAMA UTOPIA, DIRIGIDO POR HUGO CASTILLO, SOBRE EL LIBRO HISTORICO “MEMORIAS DE LA RESISTENCIA”

Hugo Castillo: Estamos recibiendo con mucho gusto aquí en Utopía a Hugo Cores, es u uruguayo que nació en Villa Crespo, Bs. As. a quienes ustedes bien conocen, profesor de Historia egresado del Instituto de Profesores Artigas.

Militante estudiantil, sindical, en la participación de a formación del PVP, fue diputado del FA en 1989 y ha publicado varios libros de los cuales recordamos el 68 Uruguayo, y ahora acaba de editar en Ediciones de la Banda Oriental Memorias de la Resistencia.

Gracias por estar Aquí Cores...

Cores: Muchas gracias a ti porque es un gusto dialogar contigo y con los oyentes de CX 36.

Castillo: Se podría hablar en plural de Memorias de las Resistencias...

Cores: Si, lo he llamado así porque no pretendo en este trabajo hacer una crónica general sino mi mirada, lo que vi.

Castillo: Allí hay miradas y evocaciones a resistencias en la década del 50, 60, 70. Hay resistencias internas y exteriores...

Cores: En una persona que estuvo y que militó en distintos ámbitos como tu reseñabas y además que trata de mirar esos años desde las angustias perentorias de la acción política actual, del drama del Uruguay que parece estar llegando al final de su destino como nación independiente.

Uno mira a atrás y busca los augurios de la crisis, del autoritarismo, del agotamiento de un determinado modelo económico.

Lo busca atrás, en las primeras manifestaciones, en los primeros indicios, de cómo se situó la consciencia del país frente a esos indicios y busca las primeras resistencias.

El trabajo es una mirada personal de mi pasado y de algunos familiares y personas que han sido muy cercanos, militantes sindicales y políticos con la vida muy afectada por las opciones políticas que hicieron.

Después compañeros, la mayoría de los cuales están desaparecidos.

En general traté de profundizar todo lo que se podía averiguar acerca de los compañeros que no están, o sea los que ya no tienen oportunidad de contar su historia.

Entre otras cosas porque me parece que sobre mucho de ellos no hay un reconocimiento, una estimación de todo lo que significó su vida y su aporte.

Procuré a lo largo de esto, has visto que es un libro de memoria que no reposa solo en la memoria, en la primera página tiene un agradecimiento que es para los funcionarios de la Biblioteca Nacional.

Después hay transcripciones textuales, un elemental respeto al lector que si yo hablo de que un día tuve un impacto oyendo a Víctor Raúl Ayala Torre y una discusión que se armó en el Paraninfo con estudiantes de mi edad con aquel gran líder latinoamericano saber la fecha, y tratar de con la ayuda de el diario El día que en ese momento estaba muy próximo a Ayala Torre, transcribir cuál es el pensamiento.

Y como esta las 60 u 80 referencias concretas que acá si hablo del drama de las denuncias, el aislamiento y el suicidio de el Dr. Carlos Viera quiero también ser preciso en las fechas, en los términos, qué denunciaba aquel profesor universitario que un día hizo un discurso y esos discursos salieron a la calle, ocuparon una primera plana en los diarios y desde el poder del diario Acción, El País, El Plata, lo cercaron, lo agobiaron, lo acosaron y lo condujeron al suicidio.

Un número uno de la cátedra de Economía Política de la Universidad de la República, un hombre honrado y bueno que comenzó a decir que en el país había corrupción, clientelismo, manejos.

Castillo: Estamos hablando del año 58...

Cores: Casualmente, en la redacción de uno de los diarios que más lo atacó estaba el Dr. Jorge Batlle, por eso el asunto tiene cierto interés.

Se podría decir que con el Dr. Carlos Viera pasó algo que yo cuento que también pasó con Julio Herrera Vargas, salvo que diez años después.

Herrera Vargas denunció también la infidencia y terminó aislado con una campaña en contra desde el diario Acción, desde el poder muy fuerte, una campaña de aislamiento sobre Herrera Vargas, director del Banco República que denuncio la incidencia en que también estaba el Dr. Jorge Batlle.

Esto de la memoria tiene algo de zona riesgosa, uno tiene que fundamentar, no dice eso gratis, fundamentarlo con referencias a los periódicos.

Castillo: Un tema tan tocante, que fuiste partícipe de la mayoría de los temas que planteas, es muy difícil tomar distancia y hacer un planteo desapasionado y con rigor.

Este libro ha logrado estas dos cosas, por un lado tomar distancia por más que estuviste metido en toda la experiencia y e rigor de las fechas, de los nombres olvidados como los que nombrabas y esa recuperación, es un libro que pretende recuperar una memoria que a pesar de 30 o 40 años atrás tiene muchas lagunas...

Cores: Otra arista que me pareció importante de estos bolsones de olvido son algunas aproximaciones al destino.

Muchas veces el destino trágico de personas comunes, trabajadores, no sobresalieron, no fueron dirigentes de ningún sindicato y de ningún partido y que sin embargo sufrieron y padecieron todo el terrorismo de estado.

Castillo: Los sencillos anales de los pobres por ejemplo, refiriéndote a el investigador británico Historiaros Osman...

Cores: Exacto, si nosotros miramos la historia del período de las grandes confrontaciones como una historia que se limita a la confrontación entre una insurgencia militar y las medidas cautelares y represivas adoptadas por otro aparato militar estamos mutilando lo que significó el despotismo en la vida cotidiana para decenas de miles de personas que tenían una identificación de izquierda.

Hace muchos años tanto Wilson Ferreira como Zelmar Michelini en oportunidad de realizar denuncias en el exterior acerca de la dictadura uruguaya ponían de manifiesto el hecho de que Uruguay había tenido entre el 86 y el 73 50.000 presos, después de eso siguieron los presos.

Nosotros estamos en un momento de la vida política del país en los años 60, 70, con una sociedad en la cual una proporción gigantesca de familias han padecido ese paquete de tratamiento represivo que se aplicó durante esos años.

De esa epopeya no hay casi registros, conozco un solo libro que es excelente que es Memoria para Armar, un libro colectivo de las mujeres presas que hace a partir de 52 relatos una aproximación serena, objetiva, rica en detalles de una gran parte de esa masa que nos aplicaron, ese programa de desconocimiento, aislamiento y repudio hacia la izquierda que se aplicó durante 13 o 14 años en Uruguay.

Esos textos debieran de formar parte de la educación en este país, que la gente joven tendría que saber lo que pasaba en el Hospital Militar, porqué dejaban morir a la gente, cómo la salud era un instrumento terrible, perverso para quebrar la dignidad, para doblegar la resistencia de los hombres y de las mujeres en prisión.

Eso en ese libro está muy bien tratado.

Castillo: Aquí también hay mención en ese aspecto, la fuga de un integrante del PVP que se fuga como última, porque sabía que su destino estaba marcado...

Cores: Exactamente, estaban esperando que se repusiera después de grandes sesiones de tortura, se le había formado una especie de hernia, es operado y cuando se restablece va a marchar nuevamente a tortura, él sabe eso y en su desesperación sale con una túnica de médico en un plan de emergencia, logra escapar y exiliarse en la embajada de Venezuela y finalmente está en Venezuela todavía hoy.

Es el director de la revista Coeyú, la revista que se edita desde hace muchos años en Venezuela.

Yo lo defino a este trabajo como una contribución, mi contribución a la memoria colectiva.

Pongo el acento en las cosas que yo vi directamente, salvo algunos casos que tengo mucha documentación de ellos, que es un trabajo que hizo Raúl Olivera y Sara Méndez, muy largo y detallado que en algunos tramos extraigo algunas circunstancias que yo desconocía sobre algunos compañeros que no traté personalmente.

El resto de gente con la que tuve una larga amistad, una relación a veces más estrecha que con mis hermanos como el caso de Gerardo que tenemos una amistad desde los años 54 - 55 hasta su desaparición en Argentina en el año 76.

20 años que incluyeron largos períodos de prisión juntos, casi un año estuvimos juntos en el penal de Punta de Rieles que lo inauguramos como prisión de presos políticos que después fue de mujeres.

Castillo: Tu perigrinaje carcelario o turístico como a veces dice Mauricio Rosencof fue en el Interior...

Cores: Si, estuve aquí, estuve en el CIOR 2 veces, en San Ramón.

Después tuve un peregrinar por Argentina en el penal de Cierra Chica.

Allí ya estaba operando el grupo de gente que secuestró después a los compañeros, el grupo de Gavazo, Silveira, Cordero, Rama, toda esa patota que está operando allí en el marco del Plan Cóndor con absoluta impunidad.

Castillo: Si bien el libro sigue una cronología a veces hay algún salto que eso le viene bien al lector porque lo hace entrar más en el asunto.

Para mí ese tema lo tratas con mucho interés para el lector, el tema de la importancia que tuvo en la década del 50.

Acontecimientos importantísimos y aquí en el libro tu haces una referencia bastante detallada de eso, la década del 50, reforma universitaria, reforma de la ley orgánica de la universidad, las primeras manifestaciones obreras y estudiantiles.

Esa recuperación era necesario hacerla...

Cores: Es que estamos con una dificultad en el país con respecto a la transmisión del pasado reciente.

Siempre es un poco complicado, en Uruguay a raíz de la impunidad y de la cola de paja que una gran parte de los civiles tienen sobre su participación en actos autoritarios es una zona vedada de la historia.

Por eso los sistemas de educación tanto público como privado se aborda poco.

Incluso la producción Universitaria sobre la historia reciente es escasa y a menudo chueca. Libros importantes de historia escritos por gente de izquierda no mencionan las palabras Detenidos - Desaparecidos lo cual lo coloca en una situación incómoda a ese historiador que no habla de la historia reciente, cuestiones del imaginario, de los sueños y las representaciones.

Y no habla de los desaparecidos, no habla de la tortura, del verdugueo en las cárceles.

Las manifestaciones más grandes en el país son recamando por los desaparecidos y este historiador no los menciona en sus libros de historia.

Otro problema es la idealización burguesa, conformista que se hace desde el poder de un pasado sin izquierda donde había bienestar, el Uruguay era una gloria.

También hay un elemento que es importante, en ese momento yo estaba despertando a la juventud, la adolescencia, la militancia en la FEUU, las manifestaciones callejeras, las primeras lecturas de Marcha.

Despertaba con una avidez que queda registrada porque uno absorbía todo, uno se acuerda hasta de los editoriales que lo impactaron de Carlos Quijano.

Si yo me viera obligado a escribir sobre los 90, años en los cuales tuve un protagonismo mucho mayor, incluso durante un tiempo fui diputado, no todo el período porque renuncié antes de que este terminara, es posible que no tenga la riqueza de percepción de todo.

Inclusive hay otro fenómeno, uno a los 18, 19, 20 años todavía la vida no lo ha encasillado en ámbitos ni intelectuales, ni partidarios.

Castillo: Pero hay tendencias. Qué edad tenías cuando lloraste leyendo un libro de Diquens...

Cores: Era un niño, tendría 10 u 11 años.

Tendencias al socialismo, sí.

Pero desde el punto de vista de la sociabilidad, yo conocí una cantidad de gente interesante que después tuve que dejar de tratar porque la clandestinidad me fue colocando en u lugar donde muchos años veía las mismas 20 o 25 personas que estaban vinculadas a la resistencia obrero estudiantil que después estuvieron en la fundación del PVP, mientras que cuando tenía 17 años iba a aquellas reuniones de la FEUU donde se reunían 50 muchachos a discutir, uno termina conociendo una verdadera generación.

Gran parte de esos compañeros que después militaban conmigo después tuvieron una gran trayectoria académica, o política, o sindical en el Uruguay.

De alguna manera traté de que aquel momento histórico que dio lugar a la existencia de personalidades como esas quedaran a partir de fragmentos de historias de vida.

Castillo: La importancia que tuvo la década del 50 en lo que pasó después...

Cores: Yo creo que ahí está el embrión de una parte de la problemática que después irrumpe de una forma muy dramática, sobre todo con Pacheco a mediados de los 60.

Creo que ahí están los primeros indicios de que el modelo aquel basado en el estado de bienestar, una industria de sustitución de importaciones, de clientelismo político.

Los partidos tradicionales con sus salas más o menos populares, era la época que en el Cerro ganaba la 15 a muerte y cuando dejó de ganar la 15 comenzó a ganar el herrerismo con los votos de Nardone.

Esto ocurrió hasta el año 58, a pesar de que había combatividad, había sindicalismo clasista, había mucha gente que yo adoraba militando en el Cerro, una masa trabajadora que había sido ganada electoralmente por Blancos y Colorados y que después la lucha de aquella época, las grandes huelgas, toda la agitasión que siguió al cierre de los frigoríficos, la formación de la cooperativa.

Todo eso fue llevando a que en un lapso muy breve de tiempo decenas de miles de trabajadores rompieran con los partidos tradicionales y comenzaran a buscar opciones en la izquierda.

Entonces, es un momento de enorme importancia, por algo los partidos tradicionales sacaban entre los dos el 90% de los votos y toda la izquierda unida incluyendo la Unión Cívica que no era tan izquierda no llegábamos al diez por ciento.

Entonces hubo después de ese momento de auge de ese Uruguay, se comenzó a desarrollar una crisis irreversible que creo que los grupos económicos y políticos más poderosos, la presión externa, llegó a la conclusión de que los salarios de los obreros uruguayos era demasiado alto, y que se propusieron la desigualdad como estrategia.

Bajar el salario, comenzó una larga lucha que se extendió desde los finales de los 50, toda la década del 60 y continuó durante la dictadura y en cierta forma continúa hoy.

Una lucha que consiste en mejorar la rentabilidad del capital a costa del salario real del trabajador, del asalariado.

Es una larga lucha que va por debajo de todas las incidencias políticas y culturales pero que a cada giro de la lucha de clases ellos se adueñan de una parte mayor de la torta y le deja una parte mejor.

Esto va por el salario pero también por los recursos de la educación, para la vivienda, en cómo se atiende la calidad de vida de los que viven en los barrios obreros que se van reduciendo y reduciendo, y los servicios públicos vinculados a la atención de la población trabajadora, la salud pública, las asignaciones familiares, en fin.

Castillo: Es una década que además rompe con 90 años del partido Colorado...

Cores: Ellos pasaron del momento en el cual dan todo lo que podían dar, ese mejor país no era viable.

Pero no era viable no por los obreros ni a causa de Tabaré Vázquez ni del EP, no era viable porque lo que habían construido tenía base de barro, reposaba sobre una economía donde funcionaban los mecanismos prevendarios de clientelismo, de reparto de influencias donde muchas veces el destino de la empresa no estaba vinculado a la capacidad tecnológica o productiva sino a los favores que conseguía en el Concejo Nacional de Gobierno o en la pirámide burocrática del Partido Colorado y del Partido Nacional.

Entonces e alguna manera mirar el país que ellos arruinaron y que llevaron al proceso que conduce primeramente a Pacheco y después a la dictadura también importa.

Nosotros tenemos que rechazar profundamente la teoría que Uruguay llegó a la dictadura como resultado de la existencia de dos demonios, el demonio subversivo y el demonio represivo.

Esas interpretaciones de la Historia Uruguaya debe ser sustituida por una que examine los hechos tal como ocurrieron incorporando no solo los fenómenos político militares sino los fenómenos económicos sociales que se expresaban en la vida de todos los días de las grandes mayorías trabajadoras.

En este sentido acercarse a una explicación de porqué este período autoritario en el Uruguay siempre es como previo incluso a una discusión política actual.

Aunque a veces uno dice que el FA hoy de un debate, señales de apoyo para asegurar la credibilidad del sistema financiero.

Yo digo no, nosotros somos otra cosa, venimos de otro lado y los responsables de que se haya llegado a esta situación son otros, es el gobierno, son las clases dominantes, desde la década del 40, 50, son ellos los que designan los ministros, los que trazan las políticas económicas, los que hacen los programas sociales, los que le dan un rumbo a los entes autónomos, los que han arruinado muchos entes, son ellos.

Que no nos hagan sentir ahora una responsabilidad a nosotros cuando a la hora de tomar decisiones nos dejan afuera.

Castillo: Volviendo al libro y a la resistencia.

La atomisación de esa resistencia hasta qué medida entiendes tu Hugo Cores fue responsable de la duración de ese largo período dictatorial...

Cores: Hubo algunos momentos que provocaron debilitamiento y desacumulación de fuerzas, circunstancias que no ayudaron a armar una resistencia democrática convincente con grandes capacidades.

Castillo: Estás hablando del 73...

Cores: Si, comunicados 4 y 7, etc., etc., yo creo que eso fue un error de una gravedad extrema, además no fue episodio, comenzó antes de febrero del 73 y siguió muchos años después.

Siguió hasta el 74 - 75, hay indicios de eso muy adelante, es un tema del cual yo me he ocupado en algún otro libro que en general nadie ha recogido el guante para discutirlo con serenidad.

Yo tengo un fundamento, hubo un momento histórico en que desde la Unión Soviética se apostó a los ejércitos Latinoamericanos, creo que por un gran error estratégico, la academia de ciencias de la URSS había estudiado a fondo lo que había pasado en otros países como Egipto, algunos países de Africa.

Castillo: Pones el ejemplo de la Argentina de Vidiella...

Cores: Acuerdo comercial de varias cosechas de trigo de la dictadura argentina. El fenómeno es complicado pero lo que la Unión Soviética sostenía de fueras de oposición al imperialismo le da una gran importancia al papel de los ejércitos, y eso que quizás tenía sentido en Egipto, quizás tenía sentido en Yemen, donde no había tradición sindical, partido de izquierda, donde no había prensa, donde reinaba el analfabetismo, donde las masas eran predominantemente campesinas, a lo mejor ese ejército no lo estudió a fondo.

Uno de los casos más característicos es un país que tuvo una gran tragedia, país que queda cerca del cuerno de Africa, no es Eritres, ya me voy a acordar, donde la URSS hizo una gran apuesta a la modernización del ejército y confió como lo hizo en Perú.

No nos olvidemos que una parte del ejército peruano estuvo armada con aviones soviéticos, fue a tomar instrucciones a la URSS porque se entendía que el ejército era capaz de llevar adelante una acción antimperialista de carácter popular, un error tremendo sobre todo en países que tenían movimiento obrero desde hacía mucho tiempo, que tenían izquierda desde hace mucho tiempo y ejército hace mucho tiempo.

El ejército uruguayo que ya estaba conformado ideológicamente de acuerdo a las pautas de los norteamericanos desde el 50 donde muchos de los generales salvo las excepciones de Licandro y Seregni el grueso de los generales tenían el cerebro lavado con las teorías contra la subversión internacional y las teorías de la seguridad nacional.

Esos militares jamás iban a ser un vehículo de agitasión popular.

Imaginarse como lo hizo el PCU en el 73 que estos militares iban a estar codo con codo en la calle, yo transcurso un discurso de Arismendi en El Galpón dicho cuando ya estamos con el Golpe encima.

Los militares eran Gregorio Alvarez, Balestrino, toda la majuga y mafia golpista de estado que después se mantuvo en el poder durante los años que siguieron, un error de evaluación trágico porque el error al primer partido que le costó sangre fue al Partido Comunista y al propio Arismendi.

Pero esto tuvo un efecto en el conjunto del movimiento popular de mucha confusión.

Castillo: Un tema que es necesario e interesante de tratar. Tu mensionas tres deserciones de integrantes del PVP en este libro...

Cores: Más que deserciones hablo de traiciones, deserciones hubo algunas otras, pero las deserciones no las contabilizo como traiciones.

Hubo gente que dijo en un tiempo hasta aquí llegó mi amor y no estoy dispuesto en seguir en estas condiciones.

La cifra de 500 integrantes en el PVP la se firmemente por los informes, hay una tendencia a documentar todo lo que hacía al PVP en ese momento y el valor que tiene es que ha pasado el año 72, el golpe del 73, hay una dictadura militar en el Uruguay , una persecución a los opositores en Argentina y después hay un golpe militar que instaura el terrorismo de estado en Argentina. Y hay un asesinato de Michelini y de Gutiérrez Ruiz.

Después de eso hay un partido que tiene 500 personas para organizar la resistencia en Uruguay contra la dictadura Uruguaya.

Mi trabajo no es una vida de héroes pero los que hicieron eso empezando por Michelini y por Guriérrez Ruiz, seguir alzando banderas de dignidad y de denuncia a la dictadura después del golpe en Argentina y de todo este proceso en el cual todos los países del Conosur estaban en manos de dictaduras como la de Pinochet, Banser, Silva, Heisel, Bordaberry, haber mantenido en ese momento formas organizativas, de denuncia, de propaganda, de agitasión, eran actos heroicos.

Yo rescato de ese esfuerzo la condición de Militante, de hombre de la resistencia y no lo quiero presentar como una víctima pasiva, estaban peleando y en condiciones muy adversas.

La mención del coraje, la referencia a esas formas de coraje cívico por más que la resistencia tenía aristas que podían ser conspirativas, es el coraje moral, el coraje de decir no me doblego, no les acepto la paz de los sepulcros, la paz del miedo.

Esas evidencias de coraje colectivo muchas veces de muchachos y muchachas muy jóvenes no es bueno que se olvide.

Castillo: El libro plantea justamente el rescatar esa memoria, no contribuir al olvido...

Cores: La izquierda uruguaya no nació de un repollo, no tenemos nada de que avengorzarnos.

Castillo: Para la resistencia que diferente se veía de dentro o de afuera del país...

Cores: En Argentina era estar como de adentro y de afuera.

Castillo: Incluso organizativamente en Argentina el PVP funcionó con todos los puntos, fue un activo militante de la resistencia en Argentina.

Te llevaron esposado en un avión a Francia, allí tuviste un peregrinaje junto a Wilson Ferreira, planteaste una denuncia al Tribunal Russel que luego te llevó a Roma y hay un episodio que recoges en el libro con un personaje respetado por muchos que es la entrevista con un montonero Argentino...

Cores: Exactamente. Yo participé como testigo en el tribunal Russel y hubo un pequeño mal entendido en el sentido de que se supone que los organizadores me invitaron para que yo diera un testimonio de lo que estaba pasando en las cárceles argentinas de donde yo venía.

Hablé un poco, me lance inmediatamente a denunciar la dictadura uruguaya que además en ese momento era mucho más dictadura que la de Argentina.

Hablamos de enero de 1976.

Eso dio lugar a un cierto malestar de los dirigentes montoneros que estaba en Roma que me citaron allí.

Hablé 10 o 15 minutos acerca de lo que yo estaba más comprometido.

Ellos promovieron una reunión para aclarar este punto y me reuní con el principal dirigente montonero que había en Roma que había escuchado con atención la cita, me dijo que dado que sos un militante de una organización política uruguaya yo creo que esto estuvo correcto y que no hay nada que reprochar por lo que queda cerrado el incidente.

Me lo habían presentado como Pablo, o Luis, algo así, y en eso se acerca un Argentino que dice bueno, no te olvides Juan de que lo tuyo es la poesía.

Castillo: Era Juan Gelman...

Cores: Si, era Juan Gelman que en ese momento era uno de los dirigentes montoneros conocidos y que actuaba en ese campo de relaciones políticas en Europa con su inteligencia y cultura para el tratamiento de estos temas.

Castillo: Hcer un detallado análisis de lo que pasó con los desaparecidos que integraban el grupo, unos cuantos.

Si yo te digo que definas hoy a tantos años de aquellos acontecimientos qué me dirías de Gerardo Gati...

Cores: Una personalidad muy rica, con una voluntad de hierro, con un interés muy basto, estudiaba Literatura en el IPA, un gran lector de poesía, de literatura.

Un hombre que teniendo condiciones para haber tenido una vida intelectual hizo un cambio de clase, trabajó en Imprentas, militó en Artes Gráficas, anarquista convencido en los años 50, como sindicalista tuvo un papel muy activo en la creación de la CNT.

Era un hombre tenaz.

Tuvo importancia su presencia junto con la de León Duarte que eran anarquistas con un pensamiento global muy bien articulado, con una conducta pública de anarco sindicalistas.

La decisión de ellos de apoyar una central obrera en la que estaban los comunistas fue tomada por muchos sindicalistas como una señal positiva de que eso era viable.

Los anarquistas aparecíamos como muy opuestos, con mucho antagonismo con el PC.

Ese paso de haber colaborado con la creación de una central única que le valió a Gerardo que muchas revistas anarquistas ortodoxas lo condenaran como anarco traidor o anarco dictador, aliado a los comunistas que era muy mal visto.

Gerardo fue un constructor de esa unidad con ese aspecto de apoyo simbólico que le sirvió a muchos sindicalistas como una guía para decir vamos a colaborar en este esfuerzo.

Así quedó fundada esta central que tanta importancia ha tenido en la historia de nuestro país.

Quizás no exista ningún caso de una personalidad pública conocida, además era amigo personal de Carlos María Gutiérrez, de "Ducho" Feire, de Zelmar Michelini, de una cantidad de intelectuales que había conocido en el IPA o trabajando en los diarios o en el Montevideo de la izquierda.

Un hombre muy apreciado de ese nivel extraordinario, fue secuestrado por Gavazo, Cordero, Silveira y Rama y sobre ese secuestro quizás no haya ningún otro caso tan documentado.

En las últimas páginas del libro recopilo todos los testimonios de la gente que desfiló por Orleti y que vio a Gerardo y a otros compañeros como León Duarte, Jorge Zafaroni Castilla, Alberto Mechoso, Adalberto Zoba, una cantidad de compañeros.

Pero el caso de Gerardo como fue el primero que capturaron y sobre el cual Gabazo y Cía. pretendió hacer un canje mafioso, un secuestro al estilo de otra gente, salvo que ellos tenían el uniforme del estado, con banderas uruguayas y el respaldo del ejército uruguayo, secuestros por dinero en Argentina.

Hay hasta fotos de él secuestrado junto a Washington Pérez Rosina, un dirigente de FUNS hoy fallecido.

Es un caso que lo estamos peliando, lo hemos llevado a los juzgados porque la desaparición es un delito permanente.

Cuando los hijos que sobreviven, porque a Gerardo también le mataron a su hija menor Adriana, cuando sus hijos Daniel Gatti que trabaja en Brecha y Gabriel que está en España, cuando su esposa o sus sobrinos esta noche o mañana no lo encuentran es un delito.

El estaba en manos del ejército y no volvió con los suyos, ese delito con tantos testigos, no puede ser que nos den la callada por respuesta por 25 años cuando los testigos siguen diciendo, se siguen presentando, lo hemos presentado en las audiencias de España, tenemos una causa en Italia por descendiente de Italiano y una causa judicial presentada en la justicia uruguaya.

No vamos a aflojar.

Castillo: El libro está abierto en su final porque hay que seguir trabajando con la memoria.

"Memorias de la Resistencia" de Hugo Cores quien nos ha visitado esta tarde en Utopía



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