Cuadernos de Campaña
Fecha: 1973 03 01
Grupo: Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP)
País: Colombia
Categoria : Libro
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CUADERNOS DE CAMPAÑA

Manuel Marulanda Vélez

PRESENTACION

Los hechos históricos, tal como han sucedido y la historia escrita sobre ellos se parecen un tanto a los polos geográfico y magnético de la Tierra. Aunque están cerca, no coinciden. La tragedia de la historia real consiste, generalmente, en que sus interpretes encargados de narrarla a generaciones que no la conocieron objetivamente suelen distorsionarla vertiéndola al través de su prisma subjetivo, parcializado o unilateral, negando de esta manera en su historia escrita el derecho de los acontecimientos de haber sucedido así como se presentaron.

Sobre la violencia en Colombia, sus causas, sus responsables, sus administradores y usufructuarios, se ha escrito bastante. En todos los géneros de la literatura ese fenómeno de la violencia, pleno identificador de las clases que hasta nuestros días vienen distribuyéndose el poder político, ha recibido un tratamiento diferente. Aquellos que más se han acercado a la investigación científica de lo que sociológicamente significa la violencia como alienante del proceso de desarrollo, como traumatizadora de las masas populares por sus explotadores amparados en el aparato estatal, como elemento de la agudización de la lucha de clases haciendo irreversibles los intereses del desarrollo social, tienen el mérito de haber enfrentado los esfuerzos que otros vienen haciendo para desvirtuar lo que en nuestro país sucedió y sigue sucediendo a través de la violencia estatizada contra los colombianos.

Pedro Antonio Marín, más conocido con el nombre del mártir comunista de la agresión imperialista a Corea, Manuel Marulanda Vélez, surge por entre la maraña de la violencia para combatirla, para denunciar a sus autores intelectuales y ejecutores materiales, para señalar con sencillez admirable sus orígenes en uno de los departamentos más devastados y reprimidos: el Tolima.

Campesino del viejo Caldas se fue al monte un día de 1949, como lo hicieran miles de sus compatriotas, ante el peligro de caer asesinado dentro de la clasificación de “chusmero nueveabrileño”. Desde entonces, él mismo contribuyó a producir los acontecimientos que recoge a pinceladas en las ilustrativas páginas de este Testimonio. Y él mismo ha sido cincelado, bruñido en el fragor de los combates, como conductor militar y dirigente político cabalgando siempre en el arisco y peligroso lomo de los deberes del combatiente guerrillero.

Ciertamente que escribir un libro no es tarea fácil para un hombre que, obligado por las circunstancias, abandona la herramienta y el surco para empuñar el fusil. E intentar una historia sin los elementos de trabajo indispensables, como los datos cronológicamente recopilados y ateniéndose únicamente a su extraordinaria capacidad de observación y a su memoria, es empresa doblemente difícil. Pero, abstracción hecha de las deficiencias, el testimonio contenido en el relato es una admirable pieza de análisis de las características de la guerrilla campesina en Colombia, que nunca se sometió a ningún esquema estereotipado o a las recomendaciones de los recetarios publicados por "especialistas" en planes estratégicos sobre la lucha armada del pueblo y que la vida misma puso en evidencia como charlatanería de un origen no muy claro.

Aquí, Pedro Antonio Marín, comandante Manuel Marulanda, responde a las mil y una fábulas y calumnias que se han lanzado contra su honesta vida de guerrillero, vinculado al Partido Comunista desde 1.951. Quienes parapetados tras la majestad de la Patria lo han condenado en consejos de guerra de los cuales son parte al mismo tiempo, se ruborizarían de vergüenza ante sí mismos en presencia de un hombre modesto, afable, conocedor profundo de la realidad nacional, estudioso y conductor militar insuperable. Y quienes más de una vez han vendido panfletos truculentos enlodando la vida de quien simboliza la esperanza de redención del campesinado y de la clase obrera sentirían arder en sus manos las monedas ganadas con su obra disociadora.

No es pues, un libro más que se agrega a la voluminosa producción literaria sobre la violencia. Antes que nada es resumen de impresiones, de experiencias. Es el contestatario de todas las tergiversaciones con que se ha pretendido opacar a los combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y de la distorsión y el simplismo con que otros "analizan " los primeros años de la guerrilla colombiana.

Es, además, una fundamentada defensa del derecho que tienen los hombres del pueblo a responder con la acción organizada a la violencia reaccionaria. En fin, constituye una cabeza de proceso contra los responsables de la miseria de los trabajadores, la carencia de tierra en manos productivas, el neocolonialismo que padece el país y los centenares de miles de muertes durante las tres generaciones del Estado de Sitio.

José Modesto Campos,
Marzo de 1.973

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