Ponencia del ELN en el seminario "Problemas de la Revolución en América Latina"
Fecha: 2007 07 15
Grupo: Ejército de Liberación Nacional (ELN)
País: Colombia
Categoria : Comunicado
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PONENCIA DEL ELN EN EL SEMINARIO INTERNACIONAL "PROBLEMAS DE LA REVOLUCIÓN EN AMÉRICA LATINA"

ELN: 43 años, Siempre Junto al Pueblo y sus Luchas

Presentamos una aproximación de la visión que tiene el ELN sobre la realidad del mundo, desde una concepción marxista leninista, holística e integradora de los fenómenos sociales y naturales. Desde ahí nos acercamos a leer el reacomodamiento del capitalismo como sistema económico de dominación y sus implicaciones para Colombia.

Pensamiento propio
Es el camino emprendido por los pueblos originarios construyendo su paso por la historia, su resistencia contra la invasión extranjera, en esa doble lucha por vivir en armonía con la naturaleza y en libertad.

Desde la resistencia de los pueblos africanos para no ser capturados y enviados como esclavos hacia América, hasta su lucha por ser libres con sus palenques en suelo extraño.

De Galán el comunero con su consigna inclaudicable de “ni un paso atrás y lo que fuere menester sea”; precursor de la gesta rebelde que sembró con su sangre y con cada una de las partes de su cuerpo mutilado, las tierras que harían nacer el rojo y negro de nuestra bandera.

De Bolívar su estatura libertaria, su visión antiimperialista y el sueño de la Patria americana, el estadista de los nuevos tiempos, el que se apartó de la riqueza para construir libertad con los más pobres.

De Martí el anticolonialismo.

De Mariátegui, visión y pensamiento indoamericano.

De Gaitán la lucha antioligárquica de contenido nacional, voz y razón de un pueblo que nos dio sentido de nación.

De Camilo Torres Restrepo el cristianismo revolucionario, quien fusionó su ser de sacerdote, sociólogo y revolucionario, para llamar con su práctica a la nueva reflexión teológica y de unidad popular.

Del Che Guevara el internacionalismo y nuestros valores éticos latinoamericanistas.

De Manuel Vásquez Castaño su acerbo de dirigente estudiantil, su condición de pionero del ELN y su compromiso de liberación o muerte.

De Fidel Castro su espíritu solidario, su talento de conductor de un pueblo, defensor del sueño y realidad socialista, ejemplo de dignidad y de firmeza en la lucha antiimperialista.

De Manuel Pérez Martínez, su entrega, permanencia, presencia y continuidad en la lucha siempre al lado del pueblo, el ser insobornable, el internacionalismo, el cristianismo revolucionario.

Estos y otros nos llevan a configurar el pensamiento y la acción que es la ruta para liberación latinoamericana.

Durante más de cuatro décadas de lucha, el ELN ha inscrito su acción en los máximos ideales y valores de la humanidad, el respeto a la vida, libertad, igualdad, el derecho a la diferencia, a la tolerancia, respeto a las ideas, costumbres, religiosidad, formas de vida, de género y/o sexualidad.

Nuestra acción libertaria aporta en la construcción de una corriente de pensamiento en América Latina. Buscamos siempre la correspondencia de la palabra con los hechos, haciendo de estos la continuación de nuestra voz. La búsqueda de la verdad como imperativo de nuestra práctica social. La transparencia, la actitud autocrítica frente a las fallas o errores.

Rechazamos el trato humillante y degradante al ser humano.

Estamos por el respeto y defensa del bien público, deslindamos con el narcotráfico.

Mantenemos un espíritu unitario con todos los revolucionarios, demócratas y patriotas, con el propósito de construir una propuesta de Nación donde prime el ejercicio de la democracia directa y la paz sea objetivo de lucha y de vida.

Los elenos tenemos claro que la realidad no esta en la cabeza de nadie, ella existe objetivamente e independiente de nosotros, es múltiple y muchas veces no alcanzamos a comprenderla, lo que hace indispensable escuchar a los demás, para construir verdades más allá de nosotros mismos.

Para el ELN en Colombia la realidad es diversa y existen múltiples experiencias; es necesario respetar el pensamiento de muchos buscando el reencuentro, la confluencia; porque si se pretende construir nueva sociedad desconociendo lo diverso y lo múltiple, la conquista de los objetivos será muy esquiva. El llamado es a, ser con otros.

El marxismo leninismo se ha venido estructurando como teoría y práctica, como referente y guía dinámico en la lucha por la superación de la crisis de civilización.

El marxismo como filosofía se integra a las diferentes corrientes humanistas que luchan y están en la permanente búsqueda de la libertad y dignidad humana. Como ciencia está en permanente construcción y se enriquece con múltiples experiencias y procesos de los pueblos que luchan por su liberación.

Las religiones en la humanidad y sus diversas expresiones representan para los pueblos un patrimonio histórico que hacen parte de su identidad. Desde ahí los pobres se inspiran y construyen caminos de redención social y liberación.

En América y en particular en Colombia los dioses originarios, negados y desconocidos por los poderosos, siguen vivos en el alma de los pueblos indígenas y negros, se encarnan y viven en cada lucha, se mantienen en la eternidad de la resistencia, hasta el día que se rompa definitivamente la imposición colonialista del imperialismo y el capitalismo.

Desde el cristianismo originario y vivido en comunidad por los cristianos perseguidos por el imperio romano, edifica Camilo Torres Restrepo su nuevo compromiso con los pobres de la tierra, haciendo de la práctica de fe un testimonio presencial en la lucha, es el encarnarse en los pueblos para ser junto con ellos, para hacer de la redención el mejor acto de liberación humana.

Por la misma senda abierta por Camilo asumieron el compromiso revolucionario el Comandante Manuel Pérez Martínez, Domingo Laín, Diego Cristóbal Uribe, Bernardo López Arroyabe y José Antonio Jiménez Comín. Quienes representan con su vida y su obra al lado de los pobres y oprimidos, el patrimonio sagrado de las luchas y la vida del ELN.

Hoy en dicha batalla de ideas continúan desarrollándose pensamientos como el de Pedro Casaldáliga, Leonardo Boff y Frey Betto del Brasil, así como también Giulio Girardi, quienes siguen aportando desarrollos a la Teología de la Liberación.

Los diversos pueblos originarios y afrodescendientes son componentes esenciales de una realidad pluricultural y diversa que aún no ha podido configurarse como nación, aportan con su sabiduría, sus luchas y su existencia misma, en el proceso de construcción de la nueva sociedad. Los Pueblos Originarios los entendemos como pueblos que construyen su autonomía, que tienen un territorio, su lengua, su gobierno, sus costumbres y sus valores culturales que los identifican, enriquecen y son parte del proyecto de soberanía y nación. Por ello reivindicamos la obra de Benkos Bioho y Quintín Lame.

Por un proyecto de humanidad
Estamos en un momento de crisis de civilización, de crisis de humanidad, por cuanto la teoría y la práctica capitalista gira en torno a una doble explotación y dominio. Por un lado está la explotación del hombre por el hombre y por otro el dominio irracional de éste sobre la naturaleza; ambos con resultados nefastos para el planeta y la humanidad. La ciencia y la tecnología deben servir a la humanidad, para la defensa de la naturaleza, para vivir en equilibrio y en armonía con ella.

Las civilizaciones de dominación y explotación han profundizado la crisis humana y social en todos sus órdenes, llevando a ser inviable el proyecto de humanidad. Todos estos problemas son intrínsecos al sistema capitalista, agravándose aún más en el neoliberalismo, jamás podrán resolverse en el marco de una civilización de dominación y explotación.

Solo podrá encontrarse solución cambiando estructuras; lo cual exige, a más de una profunda transformación social y política, nuevos valores, ideas y actitudes. La lucha de resistencia de los pueblos ha ido gestando la nueva textura espiritual, de idearios y de fuerza social para afrontar con valor de titanes al más grande enemigo del género humano: El imperialismo norteamericano.

Mientras una parte de la humanidad vive solo por ‘tener’ (cosas materiales, capital, privilegios, etc.) para el disfrute individual; para nosotros el objetivo de la vida está en el ‘ser’ y la satisfacción plena del hombre: conocerse, superarse y ser útil a los demás, el respeto a la cultura, a los pueblos originarios, a la defensa de la naturaleza y el tener para el disfrute colectivo.

A las lógicas que tienen los ricos y poderosos del planeta de imponer políticas a la mayoría de la humanidad; desde el lado de los pobres y explotados se ha logrado convocar a una gama muy amplia de movimientos sociales y populares en el Foro Social Mundial, donde se analizan y construyen políticas de resistencia y lucha para la defensa de la humanidad, la naturaleza y por la construcción de un mundo mejor y posible, donde exista la equidad, paz, armonía y coexistencia de los pueblos soberanos.

Identidad de Nación
Luego de la independencia del colonialismo español, las oligarquías nativas impidieron que la unidad latinoamericana continuara edificándose, así como lo soñó el Libertador.

A la fractura de la Gran Colombia vino la repartición de los territorios acorde al interés de una élite, imponiendo de esta manera el modelo español parcelado, negando la construcción de un destino común y favoreciendo los intereses gamonales y clientelistas.

Colombia es una historia de conflictos sucesivos, de polarizaciones gestadas desde el odio y la avaricia oligárquica, de múltiples problemas sin resolver. Sólo con Bolívar, con Jorge Eliécer Gaitán y más recientemente con Camilo Torres Restrepo, el país y sus gentes se han sentido interpretados y por tanto convocados a una lucha con claro contenido popular y nacional, que nos ha colocado sobre la ruta de lo que puede ser una propuesta de nación.

Identidad nacional y proyecto nación, son conceptos más amplios y profundos, ellos van más allá de los artificiales límites fronterizos, y están referidos a nuestra historia común, como pasado, como presente y como futuro. Síntesis de sangres, colores, cantos, tragedias y epopeyas; sobre un mismo territorio y cobijados bajo un mismo cielo. Mezcla de dioses y tambores; de danzas y batallas. Una historia no escrita sobre el papel, sino sobre la piel y el alma de los pueblos.

Esta historia nos colocó sobre el camino y sólo ella es portadora de nuestra identidad. Es la historia de nuestros pueblos originarios con sus formas de vida y sus luchas de resistencia.

Es el mestizaje y la lucha junto a los criollos. Es la lucha de los negros, su alzamiento libertario, su proyecto de pueblos soberanos, sus palenques. Son las batallas de la primera independencia y la gesta del Libertador con su pensamiento emancipador. Son las guerras civiles del siglo XIX, y el pensamiento liberal radical, socialista utópico y antiimperialista del mismo siglo.

Son las luchas de la segunda década del siglo veinte lideradas por María Cano, Tomás Uribe Márquez, Raúl Eduardo Mahecha e Ignacio Torres Giraldo.

A La violencia oligárquica bipartidista de mediados del siglo XX, el pueblo respondió con la resistencia y la lucha guerrillera.

Luego del engaño ofrecido como amnistía, las cenizas libertarias que dejaron esos tiempos, volvieron a reanimar el fuego indomable que nos anima desde el fondo de los pueblos. De la mano de la resistencia popular se ha labrado la ruta hacia la segunda y definitiva independencia.

Una nación se construye con el alma de los pueblos, con su historia, su cultura, sus costumbres; como vida en comunidad de intereses y en dirección a un futuro común; ella misma encarna la lucha que reivindica el bien-estar y el bien-ser de una sociedad y desata todos los lazos de la dominación y la dependencia para abrir la puerta de la reivindicación humana en una sociedad concreta, para ser una sociedad soberana.

En Colombia tanto la identidad nacional, como el proyecto de nación han sido negados por la oligarquía. El sistema económico y social está hecho para favorecer el interés de una minoría, aprovechándose de las riquezas del país, entregándolas a la voracidad de los imperios. Un sistema político excluyente y de represión brutal, como muy pocos en el mundo; bloqueado a las mayoría, a través de la violencia y la aniquilación física, la posibilidad de construir su propio destino.

Somos un país de ciudades, regiones y de múltiples potencialidades naturales y humanas, donde la diversidad hace parte de nuestra identidad, y donde la intolerancia oligárquica busca profundizar las distancias y colocar muros entre los colombianos para evitar que desde el seno mismo de las mayorías crezca la fuerza que nos convoque y nos junte. El reto actual es trabajar por construir escenarios que viabilicen consensos e identidad sobre idearios de futuro, donde la identidad nacional se construya por las mayorías y fundamentalmente por los sectores populares y por todos aquellos que reconozcan la prioridad del bienestar social y la soberanía nacional.

La historia común de los pueblos latinoamericanos, su identidad, los sueños y esperanzas truncadas por la traición al proyecto del Libertador, hoy hacen necesario caminar hacia una concepción más amplia de nación, que vaya más allá de las fronteras imaginarias, para ser sobre este mismo suelo una sola patria, grande y soberana, que no pueda ser doblegada por el agresor imperialista.

Democracia
La democracia es parte integrante de nuestro pensamiento. Es el ejercicio directo de las mayorías, es participación protagónica de ellas definiendo su destino, su futuro y su autodeterminación. Es el rescatar para su control el derecho de gobernarse. Totalmente diferente a la pregonada por el capitalismo y el imperialismo. En la auténtica democracia la sociedad no se hace representar, sino que ella misma se presenta.

La democracia que concebimos no es la vulgar caricatura que hace de ella el imperialismo, para justificar la intervención y agresión a los pueblos, así como dice defender los derechos humanos cuando los viola de manera flagrante con sus guerras de agresión.

La soberanía, la democracia y la libertad están mas allá de los derechos, ellas son la razón de la existencia de los pueblos, y han sido vulneradas por el imperialismo y las oligarquías nacionales. A una sociedad la une destinos comunes, y la lucha por ellos le dan sentido a su vida y razón de existencia.

Convirtiéndose la lucha en la fuente de donde nace la fuerza transformadora para alcanzar la paz, la justicia y la vida digna. Tener una vocación democrática implica ser incluyentes, dialogantes, recoger y materializar las aspiraciones y esperanzas de todos. Esta es la esencia de una propuesta de mayorías, que se irá convirtiendo en pensamiento y acción para futuro de nación.

La democracia nace de la capacidad de organización de los pueblos que se vuelve poder popular, dándole fuerza a la lucha y soberanía popular.

Este poder del pueblo que se va construyendo en el mismo proceso de lucha, para cambiar las estructuras del actual poder oligárquico. Proceso en el que se articulan las luchas de los revolucionarios y las luchas de masas, se nutre en ellas, para hacer germinar un nuevo liderazgo social, político y colectivo, nacido desde las raíces mismas de las organizaciones sociales y políticas que hoy se levantan en Colombia.

El poder popular, como nueva sociedad en gestación, que se va edificando en el curso de la lucha. Esta propuesta de acción y construcción dinámica, que va de lo simple a lo complejo, hace parte de una propuesta de mayorías, con la que habrá de confluir para terminar de gestar una propuesta de nación.

Poder popular también es la lucha de las masas en sus más diversas expresiones de rebeldía y de protesta, es la insurgencia popular que responde con sus dinámicas de resistencia ante la agresión oligárquica.

La suerte de los pobres está echada y estamos sobre la ruta. La esperanza de futuro mejor para la humanidad nos convoca. El movimiento guerrillero no puede ser inferior al reto de la historia, unidos podemos más y el pueblo espera de los revolucionarios una vanguardia con sentido colectivo, con el mismo sentido que han de ser las revoluciones.

Liberación y Paz
El ELN nace como fuerza alzada en armas en respuesta al régimen oligárquico pro imperialista, en la búsqueda y solución de los graves problemas sociales que afectan las mayorías en Colombia. Es una respuesta de pueblo en resistencia, en el propósito de ser poder y construir la paz. Inicialmente la concebimos como una realidad después del triunfo.

Posteriormente nos planteamos la solución política al conflicto, como un camino que nos debe conducir a la paz; entendida ésta como el proceso que produzca las grandes transformaciones políticas, económicas y sociales y en tal sentido, un objetivo permanente y de alcance estratégico.

Nuestro II Congreso, realizado en 1989, definió políticas para adelantar las primeras conversaciones en Caracas (Venezuela) y Tlaxcala (México), con el gobierno de César Gaviria (1991-1992), realizadas como Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar; los análisis y reflexiones del III Congreso del 1996, afianzó esta línea de acción política convirtiéndola en un elemento permanente en la vida del ELN.

Hemos transitado más de una década en la búsqueda de una salida política al conflicto y la solución de los problemas que han originado el alzamiento armado de la insurgencia Colombiana, seguimos creyendo que ella sólo será posible con la participación protagónica de la sociedad y en el marco de los nuevos consensos que se deben crear.

El sistema de dominación imperialista liderado por los Estados Unidos es de largo aliento; se impone por la fuerza; utiliza diversas formas, expresiones y tentáculos dominar todo el planeta. La paz para ellos es la desmovilización y el desarme, además buscan desconocer la existencia del conflicto con la pretensión de negar que lucha encarna un proyecto alternativo y de liberación nacional.

La paz con justicia social es nuestro objetivo estratégico. La paz es cambio, es lo nuevo, es fuerza aglutinadora que viene gestando una corriente de opinión favorable a las 48 transformaciones inaplazables para Colombia. Es la identidad de mayorías que sueñan en una nación de diversidad regional, equidad social y democracia participativa.

La paz en Colombia no es solo la desaparición conflicto armado, sino la construcción de democracia participativa, de equidad económica y social, la superación de la impunidad, es la sanación de los espíritus y heridas sangrantes en los millones de víctimas producidas por la barbarie del estado. La paz será producto de un gran consenso nacional, como unidad de voluntades y como parte integrante de la corriente por la paz mundial.

Si no hay cambios sustanciales la guerra continuará. La guerra no es solo la confrontación armada, pues existen muchas otras formas de violencia abierta y soterrada ejercidas en el mundo por el capitalismo, que obliga a los pueblos a construir sus luchas y cultura de resistencia y liberación.

El recurso de la rebelión es el legítimo derecho de los pueblos para usar las formas de lucha y de defensa que les permita proteger su vida y construir el destino que les ha sido negado por la oligarquía y el imperialismo.

Los orígenes de la rebelión se encuentran en unas causas políticas, económicas y sociales, que niegan a las mayorías la razón de una existencia digna.

La guerra la inventaron los poderosos como un instrumento de usurpación para acrecentar sus privilegios. En los momentos actuales, los imperialistas y la oligarquía la hacen y la disfrazan como defensa de la libertad, la democracia y la justicia.

En Colombia el Estado y sus instrumentos han degradado la guerra, para acrecentar la espiral de violencias y atrapar hacia su fondo el alzamiento armado del pueblo, equiparándolo a una violencia más; por eso la actuación militar del ELN se aparta de los caminos que niegan la ética y los límites, reafirmando en cada acto que el objetivo de nuestro alzamiento es la paz con justicia social.

La Política subordinada a la ética
Nuestra política está supeditada a la ética, en una visión de un mundo libre, justo y posible, al respeto de la vida, las ideas de los demás y a la autodeterminación de los pueblos; el legado del ELN hace parte del pensamiento latinoamericano, enriquecido en valores y comportamientos de identidad revolucionaria.

Toda nuestra actividad revolucionaria en los diferentes espacios políticos y militares, está regulada por la ética y una ruta que busca siempre una patria libre. Para el ELN objetivos y medios son en sí mismos una identidad ética inseparable.

La política debe ser camino hacia libertad, como comunidad, como construcción de nación, como proyecto de humanidad. En la multiplicidad de intereses existentes, heredados de los desarrollos del capitalismo y de su sistema de dominación, en una realidad diversa y compleja, no solamente habrá de tenerse en cuenta a una clase, sino la gama de intereses nacionales que confluyen en un objetivo común, así como el andar por los rumbos que se oponen a la oligarquía y a su sistema de dominación.

Entendemos la política como emancipación, en armonía y equilibrio con la naturaleza para transformar la vida, para servir a los intereses del pueblo, la defensa del planeta y para construir un proyecto de nación y humanidad sustentado en la justicia, la verdad y la libertad.

La guerra de resistencia que libramos busca unos objetivos políticos, nuestros enemigos son la oligarquía y el imperialismo norteamericano, es en lo militar contra los aparatos militares del Estado y está regulada por el Derecho Internacional Humanitario y los aportes del humanismo latinoamericano.

Cuando hablamos de lucha lo entendemos diferente a guerra pero tienen entre ellas unos conectores, unos puentes que se activan en diferentes momentos, pero no se puede confundir la lucha con la guerra. La lucha social se da en un plano, la lucha política, ideológica y la lucha militar se dan en diferentes planos, cada una en su respectivo escenario. La oligarquía colombiana ha desencadenado una guerra contra la sociedad, dándole tratamiento de guerra a las justas protestas del pueblo, confundiendo la lucha social con la guerra, siendo esta la razón que sustenta el terrorismo de estado.

La ética es definitiva en una guerra. Cuando esto no es claro en los contendientes, será imposible llegar a una solución, y se impondrán las guerras de exterminio, como ha acontecido con el genocidio realizado por el paramilitarismo. En este particular, el ELN se ha planteado desde sus inicios un trabajo muy profundo en sus filas, que tiene que ver con el reconocimiento y el respeto al Derecho Internacional Humanitario -DIH-. En este marco, cuando cometemos errores buscamos esclarecerlos y rectificar en la medida de nuestras posibilidades, los reconocemos públicamente y solicitamos perdón. De igual manera ante los errores que cometemos, se aplican las sanciones correspondientes de acuerdo a nuestros códigos disciplinarios.

Socialismo
Los idearios de los pueblos, su pensamiento, como racionalidad para la construcción de futuros colectivos, se va construyendo en los caminos de la historia, unas veces ocultos y otras transparentes, pero siempre siguiendo el rastro de los pies descalzos, la ruptura de cadenas y grilletes, los patíbulos y guillotinas. Pensamiento y acción, siempre juntos, jamás se sabrá cual fue primero, lo importante es la ruta de libertad que nos espera en el siguiente paso, para volver a pensar y actuar.

La ruta libertaria viene desde el socialismo Indoamericano, originario como los mismos pueblos que habitaron y habitan esta tierra, construido desde unas relaciones de equilibrio entre los seres humanos y la naturaleza, de solidaridad en la relación económica entre las personas, de armonía en el tiempo con el cosmos, sentido colectivo de la historia y pertenencia a la madre tierra.

El capitalismo en su nacimiento revolucionó al mundo y sepultó la vieja estructura feudal; esto sin duda fue un salto significativo para la humanidad, pero en sí mismo y en la medida de los desarrollos fue incapaz de resolver las contradicciones sociales convirtiéndose en un sistema retardatario contrario a las necesidades del desarrollo humano, arrasando además y sin contemplación alguna, la armonía natural del hombre, la mujer y el planeta.

Hoy es indiscutible que el capitalismo ha generado una de las mayores y más profundas crisis por las que haya pasado la humanidad; por esto todos los pueblos estamos obligados a luchar en la búsqueda y construcción de un nuevo modelo de sociedad; donde se garantice la dignidad y la armonía de la humanidad con la naturaleza. Jamás se detendrá la búsqueda y materialización de los ideales de libertad, la marcha seguirá hacia un sistema social que permita preservar y proyectar la vida, en nuevas calidades de sociedad y armonía.

El socialismo que concebimos es una propuesta de un nuevo sistema social y proyecto de humanidad, nace como respuesta al sistema capitalista y su modelo neoliberal, busca construirse desde las mismas organizaciones sociales y comunitarias. Esta experiencia, recreada en la diversidad de hoy, se abre paso en varios pueblos de Latinoamérica y el mundo.

El socialismo sigue siendo nuestro ideario; cursará por unas etapas y fases intermedias; transitando por luchas y escenarios que posibiliten acercarnos a ese objetivo que hemos denominado: Paz con justicia social, donde se ejerza la democracia directa y participativa.

Los países socialistas de hoy, a diferencia del neoliberalismo, combaten la pobreza ancestral heredada del capitalismo; construyen mejores niveles de calidad de vida; impulsan un desarrollo humano sostenible; interactúan con el mundo capitalista para bien de sus economías y sus pueblos, sin perder su dignidad y soberanía; reafirmando una vez más que existen otros caminos, distintos al capitalismo, para construir futuro de humanidad.

La lucha por un sistema humanista sigue siendo la opción lógica para los pueblos excluidos de la tierra, hoy es imprescindible un nuevo orden social propio de los pueblos, donde prime la dignidad, el respeto entre las personas y los pueblos, que ese sistema, de manera integral y creadora, recoja el sentir por una convivencia en armonía con nuestro entorno natural, espiritual y cultural.

La humanidad ha transitado por diversos caminos, en aras de buscar salidas a las crisis de civilizaciones que se han presentado en sus respectivos momentos.

El socialismo es un camino o búsqueda a los problemas de la humanidad, despunta como una propuesta realizable a largo plazo, pero apenas nace, si lo comparamos con el medio milenio que ya cursa el capitalismo.

Hoy las luchas se extienden por el mundo, todas ellas se articulan en la propuesta de “otro mundo es posible”. Nuevos esfuerzos nacen de los encuentros de los pueblos.

Diversidad de organizaciones confluyen para gestar nuevos consensos y renovados idearios. Es el trabajo de todos por construir el mundo que nos esperará en el futuro.

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