Entrevista a Jaime Wheelock, miembro de la Comisión Política del FSLN-Proletario
Fecha: 1978 11 01
Grupo: Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)
País: Nicaragua
Categoria : Comunicado
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ENTREVISTA A JAIME WHEELOCK ROMAN,
Miembro de la Comisión Política del FSLN -PROLETARIO

Concedida a la Revista Dialogo Social, de Panamá

¿Qué significa la Tendencia Proletaria del FSLN?

Para comprender el surgimiento y el papel vital que desempeña nuestra organización en la vida política de nuestro país es preciso auscultar un poco la historia de Nicaragua en sus últimos cuarenta años. Como se sabe, la instauración de la Dictadura Militar Somocista significó primeramente el aplastamiento de todo vestigio de oposición democrática. No solamente se persiguió con la mayor saña criminal a los sandinistas que habían defendido con formidable heroísmo la soberanía nacional, sino también a cualquiera que se identificara con alguna posición progresista. La intelectualidad, los líderes populares, los dirigentes gremiales, etc., fueron asesinados, encarcelados y expatriados, mientras por muchos años se mantuvo sobre las clases trabajadoras y los campesinos una vasta e intensa represión. Nosotros llegamos a 1959 sin tener un sólo partido político como no fuera los viejos y archireaccionarios partidos liberal y conservador que ya a estas alturas solamente quedaban como figurones vacíos tras los cuales buscaba enmascararse la Dictadura Militar Somocista. Incluso, disposiciones Constitucionales les daba a estos dos partí dos la potestad de ser los únicos partidos reconocidos legalmente. Por supuesto, la Constitución la hacían precisamente los círculos de la oligarquía supeditada totalmente a los intereses de los Estados Unidos quienes fueron desde un comienzo los gestores y el sostén de la Dictadura Militar. El Frente Sandinista rompe con estas tradiciones oligárquicas y se lanza a luchar contra la Dictadura Somocista, levanta la bandera de la lucha armada como medio para conseguir la democracia y la plena independencia, tareas políticas estas que habían quedado como la continuidad precisamente ce la lucha que en la década de los veinte y treinta había librado Sandino contra la intervención yanqui. El FSLN se convierte rápidamente en una opción política, y recibe el respaldo de ¡a juventud revolucionaria. Pero en la medida que se fue avanzando en ¡a lucha, también las condiciones económicas y políticas fueron cambiando. Me refiero a la ascendente presencia económica y política del proletariado. En los últimos veinte años, el desarrollo del capitalismo, primero con ¡a expansión del cultivo algodonero ce gran magnitud, y segundo con el Mercado Común Centroamericano fue descomponiendo de una manera notablemente acelerada, tanto a los campesinos como a los artesanos de la ciudad. Allí donde había antes extensas capas de producción campesina se implantaron las grandes explotaciones agrícolas, y los campesinos mediante una serie de mecanismos pasaban en un tiempo corto a trabajar ya como proletarios a estas haciendas. En la ciudad, los artesanos eran liquidados por las industrias nacientes, y con bastante celeridad ya para 1975 había en Nicaragua más de 250.000 trabajadores agrícolas, y más de 60.000 "obreros fabriles y de la construcción. Claro, la economía nos da datos, pero estos fenómenos se traducían también en intensas y cada vez más frecuentes luchas reivindicativas. El campo de la política en Nicaragua fue cambiando; ya no se trataba de un diputado conservador o liberal arrastrando a la gente hacia el terreno escabroso de los fraudes electorales. No. Se estaba fundando talvez por primera vez con una particular claridad, la lucha de clases del proletariado contra los explotadores. Ya las luchas de los trabajadores no aparecían aisladas, es decir no ya como una lucha de personas sin intereses comunes, sino como la lucha de toda una clase de personas: los obreros. En 1970 y desde entonces hasta hoy grandes huelgas han sacudido la vida política del país. Esta modificación económica y política que convierte a los trabajadores en una clase numerosa y al mismo tiempo que conforma su propia lucha política -hasta entonces sin una dirección de vanguardia-, es lo que va a explicar por qué surge la Tendencia Proletaria del FSLN. Dentro de nuestra Organización precisamente surgió un conjunto de compañeros que tomaron el camino de trabajar para que el Sandinismo en las nuevas condiciones económicas y políticas de Nicaragua, fuera más que una simple columna guerrillera, o una organización de estudiantes universitarios más o menos radicalizados, la Organización vanguardia de la clase obrera, y desde esa clase, la dirigente de todo nuestro pueblo en la lucha contra la Dictadura Militar. Nosotros tomamos el justo e histórico camino de elevar la lucha de clases del proletariado, es decir, organizar a los trabajadores del campo y la ciudad, educarlos, estar al frente de todas sus luchas, sus problemas, sus esperanzas; llegar hasta ellos con el mensaje revolucionario, y también en gran medida reinvicar el sandinismo haciéndolo precisamente actual en correspondencia con los cambios que después de los años treinta habían ocurrido en nuestro país.

¿Entonces los objetivos políticos de la Tendencia Proletaria se encaminarían a dirigir a los trabajadores de Nicaragua contra la burguesía?

Esto no es así. Nosotros consideramos que la tarea política de primer orden de los trabajadores, y de nuestra organización sandinista es la de derrocar a la Dictadura Militar Somocista, y abrir para nuestra pueblo sin exclusiones un proceso de verdadera democracia. Podrá resultar extraño que tomando nosotros el camino de defender antes que nada los intereses de la clase obrera nicaragüense, digamos estas cosas. Hay algunos que se imaginan que nosotros somos ultras y también muy sectarios. Pero esto es ridículo y nada parecido con las verdaderas posiciones y los legítimos intereses del proletariado. Antes que nada, para conducir responsablemente a nuestro pueblo y a la clase obrera, tenemos que ser objetivos, digamos, muy serios en el análisis de los problemas políticos de nuestro país; solamente la pequeña burguesía es errática en este sentido, y por ello nosotros incluso hemos chocado dentro del FSLN con círculos pequeño burgueses que desconocían totalmente la realidad nicaragüense: Unos decían que Nicaragua era semifeudal y que por lo tanto la vanguardia tenía que ser el campesinado; y decían también que el enemigo inmediato era el imperialismo yanqui -esto dejaba a oscuras a la Dictadura Militar y ocultaba que en cualquier caso la expresión realmente del imperialismo a nivel local era justamente la Dictadura desde que fue implantada en 1933 por los yanquis-. Otros decían que los trabajadores no debían luchar sino contra la burguesía, sin tomar en cuenta que también a nivel político, la Dictadura Somocista era y es al mismo tiempo la forma particular mediante la cual la burguesía domina a los trabajadores en Nicaragua. Para nosotros la Dictadura era y es el obstáculo principal. Es el enemigo inmediato y encarnizado no sólo de los trabajadores sino de todo el pueblo. Y desde luego nos toca impulsar una lucha de carácter democrático en la que participen todos aquellos que de veras tienen la disposición de enfrentarse a la Dictadura. Por eso nosotros hemos llamado, los primeros, a la unidad no sólo de las fuerzas democráticas y progresistas, sino de todo el pueblo sin excluir a la propia burguesía. Porque es necesario afirmar que el proletariado jamás es sectario, busca el interés de la nación siempre, sin llevar intenciones particulares o poner sus intereses de por medio. Y si examinamos cuál es el interés vital de la nación nicaragüense debemos decir que tres cosas lo constituyen: Salir de la opresión dictatorial, batallar contra la miseria creciente que sufre nuestro pueblo en grado sumo, y desatar los lazos de irritante subyugación económica y política que padecemos; en pocas palabras: DEMOCRACIA, PROGRESO SOCIAL y AUTODETERMINACION. Fíjese, estas reivindicaciones nosotros no las sacamos de la cabeza, sino de un riguroso examen del desarrollo económico y sus tendencias fundamentales, de la situación política y su evolución. Tampoco queremos engañar a nadie. Se ha puesto muy de moda en los últimos tiempos esta tendencia al metamorfisismo, al cambio de piel, y por lo que he leído últimamente ya casi se llega al ridículo.

¿Puede decirse que estos tres puntos son algo así como su programa mínimo?

Voy a serle franco. No sé exactamente la dimensión de estos puntos programáticos. Pero sin atender a si corresponderían a un programa mínimo o medio, estoy seguro que se ajustan a las más vitales y urgentes necesidades de nuestro pueblo. Amplias libertades democráticas y gremiales no ha habido jamás en los ciento setenta años de vida independiente; y en los últimos cuarenta años se han aplastado hasta los más elementales derechos civiles, poniendo en primer lugar el de la vida. Yo mismo he presenciado en las últimas semanas el asesinato de gente indefensa, de niños de pocos años. Cómo podría concebirse que la clase obrera de Nicaragua y su vanguardia estén pensando que es más importante luchar por sus reivindicaciones propias de tipo económico, cuando de lo que se trata es de librar y ponerse a la cabeza del combate contra la Dictadura, no ya por mejora miento de condiciones materiales sino por el propio derecho a la vida, a la defensa de todo nuestro pueblo. Por ello en gran medida nuestra lucha es NACIONAL. Al proletariado de Nicaragua le corresponde encabezar ahora está lucha, sin sectarismos, sin errores en cuanto a apreciar quien es el enemigo más acérrimo.

¿Entonces la Tendencia Proletaria del Frente Sandinista se plantea también organizar y dirigir a otros sectores sociales no proletarios?

Exactamente. Primero hay que decir que si algo estable ha hecho la Dictadura Militar Somocista es impedir precisamente la organización del pueblo. El Frente Sandinista se ha encontrado desde sus orígenes con el problema del bajísimo nivel de organización que ataca por igual a las masas populares. El Frente Sandinista al principio fue un conjunto de jóvenes patrióticos que vieron la impostergable necesidad de emprender sin tardanza la lucha tenaz v violenta contra la Dictadura. Digamos que había que volver a izar la bandera de la rebeldía nacional. Ese es uno de los grandes méritos de Carlos Fonseca y los primeros dirigentes del Frente Sandinista. Con el tiempo hubo ya preocupación por la organización de las masas. Pero aquí, unos insistían en organizar a los campesinos, o a los estudiantes, o a los barrios -aunque esto último resulte un poco paradójico-. Nuestra Tendencia sandinista desde octubre de 1975 plantea rectificaciones: Primero, organizar la base social más estable, es decir los obreros fabriles y del campo por ser los aliados más seguros y naturales del proceso revolucionario nuestro que por supuesto habrá de ser largo y difícil; luego los campesinos, la intelectualidad progresista y los estudiantes, y ya en un orden descendente pero no menos importante, los comerciantes e industriales pequeños, los empleados, y otros sectores -digamos, medios- que tienen un gran papel en todo proceso democrático. Todo el mundo sabe por ejemplo, el formidable trabajo y las grandes reservas de patriotismo que han demostrado los periodistas nicaragüenses; ellos han estado en las primeras líneas de todas las luchas que se han librado desde el pasado año y algunos de ellos son mártires muy queridos por nuestro pueblo como Pedro Joaquín Chamorro, Mario José Estrada. Y en efecto, el FSLN Proletario trabaja con gran ahínco en la organización campesina, con los estudiantes universitarios y de secundaria, en los barrios marginales con los jóvenes y los vecinos, con las mujeres sin distingo de clase. Voy a decirle algo que quizás usted ya conoce. He leído en algunos diarios del exterior sobre las "luchas espontáneas" en Nicaragua. Claro, siempre hay algo de espontáneo en toda lucha; pero muchos no saben que una movilización de masas para que pueda materializarse es el resultado de a veces largos años de trabajo incansable, cotidiano y gris, y que para realizarse ya prácticamente es preciso trabajar en ella noches y días enteros, preparando las consignas, el orden, las medidas contra la represión, haciendo labores de agitación previa. Algunos creen que una acción armada aislada puede ser la causa de todo un movimiento político de gran envergadura. Digo esto porque en algunos documentos -muy exagerados por cierto- me parece que de la tendencia tercerista dicen que en Nicaragua toda la lucha ha comenzado a partir de las acciones que ellos ejecutaron aquí creo que allá por la segunda semana de Octubre de 1977. No hay nada más ridículo. El FSLN, en primer lugar viene luchando desde 1961, y aún antes para formarlo sus dirigentes trabajaron varios años. El FSLN viene realizando una resistencia continuada, inclaudicable y tenaz contra el régimen, y esta lucha es el ingrediente fundamental de la crisis política que ahora sufre la Dictadura Militar. El régimen político fue incapaz de contener la resistencia creciente del FSLN que al cabo logró también incorporar a vastos sectores populares a la lucha directa y violenta. Y aquí vuelvo por la línea donde empecé, precisamente el trabajo de organización, agitación y movilización poli tica de estos últimos años, donde nuestra Tendencia Proletaria jugó un rol decisivo, y al mismo tiempo la lucha consecuente incluyendo la lucha armada de nuestros hermanos en las montañas de Nicaragua, son los factores políticos más sobresalientes en la generación del colosal movimiento de masas que ha sacudido a Nicaragua entera. Esto no quiere minimizar el rol desempeñado por las acciones organizadas por los terceristas, sino darles una ubicación de veras ausente del sensacionalismo amarillista de que han sido rodeadas. Esas acciones de los terceristas han dado confianza a todos en la vía armada, han agitado a nuestro pueblo y a sectores amplios del exterior que nunca se había asomado a la gran tragedia y a la grande también epopeya nicaragüense.

¿En qué situación se encuentra la lucha actualmente en Nicaragua?

La situación es singularmente compleja. No podría dar respuestas fáciles y creo que esto es lo más difícil de explicar. Quiénes luchan, cómo luchan, porqué luchan, cómo se alinean; todo esto se nos viene encima e incluso algo más, porque la lucha de Nicaragua tiende a internacionalizarse, y ya incluso me atrevería a decir que no pertenece sólo a los nicaragüenses. Tal vez entre todo este abigarrado tejido podríamos comenzar por lo último. La crisis política y su carácter. Alguien dijo por allí que todo comenzó cuando a Somoza le dio un ataque al corazón; otros que la muerte de Pedro Joaquín Chamorro, los terceristas tienen su propia versión que ya di. Los sandinistas de nuestra tendencia proletaria vemos en la crisis política de la Dictadura algo más hondo, se trata de la impugnación histórica de una forma clásica de dominación imperialista que es común a otros pueblos que como el nuestro se han visto sumidos en la dependencia, el atraso, la miseria creciente. Para mantener sometidos a estos pueblos y evitar las naturales tensiones políticas y sociales que acarrea la condición irritante en que viven, el imperialismo de las grandes compañías neocoloniales y transnacionales, promueve, apoya y mantiene Dictaduras Militares sumamente represivas como forma de asegurar su hegemonía y dominación. Es una forma clásica empleada por los imperialistas, y eso precisamente es lo que está en crisis en Nicaragua. Si los nicaragüenses sabemos erradicar esta Dictadura y marchar seguros a la democracia nacional, entonces allí se abre un camino, una vía digamos. Y no se puede olvidar que hacia el norte de Nicaragua el imperialismo también tiene implantadas varias Dictaduras Militares más o menos intermediarias; y hacia el Sur -saltando desde luego varios países- hay una frondosa huerta de regímenes militares. Aquí ya encontramos una primera confrontación -la más difícil para nosotros los nicas: Nos toca luchar de un modo quizás bastante especial, contra los intereses imperialistas más recalcitrantes que observan cómo una forma general de dominación -un instrumento de subyugación- que ha sido hasta ahora más o menos eficaz, se encuentra desgastada, aislada y en total crisis. Esta lucha le correspondería librarla realmente a todos los pueblos sojuzgados y oprimidos por el imperialismo a través de las Dictaduras. Esto quizás sería lo mejor para nosotros, pero en realidad, la lucha nuestra hoy tiene la particularidad de estarse librando desde cierta soledad, y nada menos que contra un adversario sumamente fuerte y lleno de recursos: sus aliados militaristas, el fascismo, la oligarquías reaccionarias, y hasta instrumentos continentales como la misma OEA. Mientras nuestro pueblo luchaba a brazo partido contra la guardia dictatorial, había en las costas nicaragüenses barcos norteamericanos aguardando el desenlace. 1.200 soldados de Guatemala y 300 salvadoreños fueron enviados a Nicaragua, y al mismo tiempo los gobiernos militares de esos países enviaban a Somoza rockets, armas y municiones. Esto no podía ser una realidad sin la anuencia de los círculos guerreristas del Pentágono. Así que tenemos encima y en primer lugar, el aguijón del hegemonismo yanqui tratando de salvar a la Dictadura que una vez instalada por ellos mismos hace más de cuarenta años, desde entonces había sido el garante de los intereses económicos y geopolíticos que tienen comprometidos en Nicaragua.

Claro, las condiciones para el imperialismo ya no son las mismas; ahora tienen que pensar más detenidamente antes de intervenir con sus propias fuerzas armadas. Y desde la última intervención directa en 1927 1933, el panorama del mundo ha cambiado Hay ahora fuerzas progresistas, pueblos más conscientes de sus derechos democráticos, y los mismos imperialistas han tenido que recoger con desgano y sin demasiada consecuencia el tema de los Derechos Humanos.

¿Y aquí en Nicaragua cómo se está desarrollando la lucha por la Democratización?

Bueno, yo señalaba primeramente la situación internacional, o de otro modo la confrontación entre los intereses imperialistas y los propios de nuestro pueblo por darse una democracia plena. Claro que a nivel internacional ya hay otro conglomerado de fuerzas que si bien no tienen el mismo interés geopolítico del imperialismo yanqui y adversan esta forma clásica de subyugar a un pueblo mediante la dictadura represiva y criminal, quisieran que la explotación que sufren los trabajadores pudiera siempre garantizarse con formas políticas acaso menos irritantes, tales como las democracias burguesas europeas. Pero es importante explicar la lucha al interior de nuestro país. Este es el segundo campo de enfrentamiento: El del pueblo Nicaragüense contra la Dictadura Militar. Aunque aquí no podemos parar en superficialidades. Vea, a nosotros se nos ha criticado por este término Dictadura Militar Somocista, y lo cierto es que no se trata de una discusión con Académicos de la Lengua, sino con políticos que a su vez portan intereses particulares. Es cierto, todo el pueblo de un modo u otro lucha contra el régimen, y esto es lo que se aprecia quizás en el exterior -los combates de la superficie- pero la verdad es que hay otro plano interior, más subrepticio pero no menos agudo que el primero, y es la lucha entre los sectores democráticos y revolucionarios con el proletariado a la cabeza y los grupos que representan los grandes intereses financieros locales por determinar quien va a imponerle al proceso de democratización su propio sello, su particular interés. Todos estamos contra el régimen político, pero no todos quieren batirlo de la misma manera y con el mismo alcance. Vuelvo a la discusión semántica que planteaba antes. Nosotros consideramos la necesidad de derrocar a la Dictadura de la manera más completa posible para poder erigir un orden democrático de amplia participación que además promueva el progreso social y nos devuelva nuestra autodeterminación nacional. Sin embargo, la burguesía financiera plantea que basta quitar a Somoza. Por otro lado ciertas capas de la burguesía no monopólica van un poco más allá y hablan de erradicar el "somocismo" -la inmoralidad, las torturas vesánicas, la corrupción-. Desde cierto punto de vista y atendiendo a diferencias de matices, casi todos ellos coinciden en un cambio de tripulación, de estilos, pero conservando lo fundamental del aparato de dominación dictatorial que ha sido y es la Guardia Nacional. En el fondo hay una elección: votan por la continuidad de un sistema, y le temen al pueblo. Porque la raíz y la explicación de este tipo de ejércitos nada tiene que ver con la democracia sino todo lo contrario, es la dictadura de una minoría que para asegurarse y preservar todos sus intereses sobre los intereses de las grandes mayorías organizan y sostienen esos ejércitos. Nosotros nunca hemos dicho que queremos desbaratar a los hombres que han sido enrolados en esa Guardia Nacional, sino que hemos planteado la necesidad de modificar sustancial mente las bases de odio, represión y vileza en que lo han construido. Muchos soldados dignos han comprendido esto con cabalidad y ahora están luchando según ellos mismos dicen al lado de su pueblo. Estos hombres se han dado cuenta de la trampa y el engaño en que los habían metido, los Somoza, los guerreristas del Pentágono, los monopolistas locales.

¿Hay entonces división dentro de la oposición somocista?

Yo no hablaría de división, tal vez son más propiamente corrientes de intereses cuyos objetivos, estrategia, aliados y táctica son en diversos puntos divergentes y hasta contradictorios. Yo le decía un poco antes que nosotros estamos luchando por la unidad nacional, y buscamos mantenerla siempre que exista una consecuencia en la lucha contra la Dictadura, para ellos hablamos, escribimos, persuadimos y también criticamos duramente. No nos perdemos en todo este laberinto porque sabemos con bastante claridad que la lucha principal y la tarea política inmediata es el derrocamiento del régimen político, el cambio hacia la democracia.

¿En qué divergen entonces?

Vamos a tomar un ejemplo para no correr demasiado. Comprenda que nosotros somos fanáticos por las cuestiones de nuestro país y de nuestro pueblo. Ahora hay una mediación. La mediación es por supuesto un instrumento político que jamás hay que descartar si ella va a conducir a adelantar soluciones beneficiosas para nuestro pueblo. Pero esta mediación tiene ribetes tenebrosos. En primer lugar el clarísimo camino que los nicaragüenses hemos escogido para llegar a la democracia es quitar a la Dictadura de la única forma posible agotadas las demás, la lucha armada y la violencia popular contra un enemigo que la está asesinando sin piedad. Es una violencia razonable, lógica, justa que persigue la paz y el bienestar para todos. Y es precisamente cuando nuestro pueblo está luchando en todas las ciudades y en el campo contra las fuerzas somocistas que se declara una mediación recomendada por la... OEA! Los mediadores comienzan su labor hasta que Somoza ha desbaratado poblaciones enteras con el resultado de miles de muertos y el aplastamiento temporal de las sublevación popular. Buen comienzo para la Dictadura. En segundo lugar, los mediadores seleccionan de la oposición a Somoza a los sectores menos consecuentes: Las agrupaciones que se articulan en el llamado Frente Amplio de Oposición. Marginan pues, a las organizaciones populares, a los partidos democráticos que son quienes se han desangrado en esta dura lucha, y apartan al Frente Sandinista de Liberación Nacional. En tercer lugar, los llamados mediadores no lo son puesto que el mediador central es nada menos que un enviado de los Estados Unidos quienes han sido los artífices vitales de la Dictadura Somocista y su principal apoyo; el otro mediador un delegado de Guatemala, etc. Y por supuesto dentro de la negociación que se entabla la parte pesada de la misma está representada por la propia Dictadura Militar. Qué solución política puede salir de esta maniobra intervencionista de los Estados Unidos que busca nuevamente por enésima vez la complicidad de los elementos más reaccionarios. Incluso dentro de la parte negociadora que representa al FAO, los intervencionistas yanquis, en alianza con el gran capital monopólico local, fue paulatinamente desplazando a aquellos elementos que dentro del FAO tenían posturas progresistas y prácticamente arrojaron del FAO a través de una serie de maniobras sucias al Grupo de los Doce. Ahora están en esa "mediación-negociación" tanto Somoza como los propios yanquis en el centro, y lo más reaccionario de la burguesía criolla. Pero lo peor de todo esto es que mientras la abyecta mediación adelantaba su labor, la Dictadura se empeñaba en una feroz escalada represiva contra el movimiento de las masas y contra los dirigentes democráticos y revolucionarios. Es muy clara la estrategia intervencionista destinada a sacar de la crisis a su Dictadura Militar: primero, dividir a la oposición marginando al Frente Sandinista y negociando en representación de todo el pueblo antisomocista con un sector ultrareaccionario pactista. Segundo, conservar a Somoza mientras pueda aguantar la situación y emplear a la misma Dictadura para reprimir al movimiento popular, pero tener una salida negociada de emergencia por si la lucha popular recrudece.

Por supuesto, nosotros no podemos estar de acuerdo bajo ningún punto con este tipo de salidas y de políticas. La conciliación es el peor enemigo de los revolucionarios y también de los procesos democráticos. En la historia de la Dictadura Militar uno de los factores políticos de tipo interior que le han servido más para su prolongación ha sido el pactismo mediante el cual los Somoza han ¡do absorbiendo cíclicamente a la oposición vacilante que hoy habla de democracia y de libertad ante el pueblo y mañana se encuentra en algún puesto público, en el Congreso, recibiendo las migajas por su traición. Así han pasa do los Chamorros, los Agüeros, los Paguaga, los Sandino, Argüellos, etc., y así podremos próximamente ver otros nombres aliados a la negra estirpe de los Somoza.

¿Ustedes se oponen a cualquier coincidencia con estos sectores?

Si es bajo las condiciones que ellos imponen desde luego que sí. Ya desde ahora hemos declarado que no vamos a aceptar ninguna solución que signifique la continuidad del somocismo y de la Dictadura Militar que es algo más que eso. Pero sí estamos dispuestos y deseamos coincidir, pero antes se debe reconocer que la mayo ría de Nicaragua quiere el derroca miento de Somoza; que la mayoría en número y condición debe determinar el camino a seguir, y esa mayoría son los trabajadores, los campesinos, la juventud y las mujeres democráticas. Jamás podríamos aceptar supeditarnos a la dirección de la burguesía. Podemos ir juntos,.pero preservando nuestra independencia, y cuidando que la lucha de nuestro pueblo sirva de instrumento o de peldaño para las ambiciones de los políticos corrompidos. Nosotros les hemos señalado varias veces a los compañeros del Partido Socialista que su inclusión en el FAO sólo ventajas le representa a la burguesía que allí es absolutamente hegemónica; y también le hemos indicado a los compañeros terceristas del FSLN el peligro de montar acciones armadas que la burguesía utiliza como medios de presión para chantajear al Departamento de Estado yanqui sobre la necesidad de quitar a Somoza. evitar que el pueblo se desborde, y ser reconocidos Helios -la burguesía y sus agrupaciones- como la alternativa de sustitución.

¿Qué papel le asignan Ustedes a la lucha armada y cómo consideran las luchas de Septiembre?

Nuestra organización sandinista considera que el medio más adecuado para lograr la democratización de Nicaragua es la de preparar ahora la Insurrección Armada de todo el pueblo contra la Dictadura. Pero esto es un proceso que no puede decretarse de la noche a la mañana, y menos lanzarse desde la actividad de unos cuantos hombres armados que atacan cuarteles en las ciudades. Para nosotros la insurrección debe ser el resultado de la combinación máxima de las formas de lucha fundamentales que nuestro pueblo conoce y emplea. No vamos ahora a inventar y decirle al pueblo hagan esto que lo de ustedes no sirve. Y ciertamente el pueblo nicaragüense está empleando tres básicas formas de lucha que al desarrollarse y converger articularían nuestra peculiar modalidad de hacer la insurrección. ¿Cuáles son estas formas? Bueno, primeramente, la huelga política y toda su constelación de modalidades adicionales como el paro estudiantil, las huelgas obreras parciales, y hasta el lock out político que han practicado los comerciantes e industriales; en segundo término las Sublevaciones locales de tipo popular con todas las subformas que han surgido, tales como, las tomas de colegios e iglesias, las movilizaciones masivas, las barricadas y luchas de barrio, el hostigamiento a patrullas enemigas con brigadas populares. En alguna ciudad nosotros hemos llegado a impulsar más de treinta y cinco de estas brigadas que se integran con 7 y hasta doce combatientes populares que emplean bombas de contacto y armas rudimentarias. Y desde luego, la Lucha Armada organizada por el Sandinismo donde hay que tomar en cuenta la fuerza disponible de las tres tendencias del FSLN. La Insurrección sería la convergencia de estas tres formas fundamentales de lucha con prominencia de la Lucha Armada. Porque aquí se trata de derrotar a un ejército y esto no lo vamos a lograr con facilidad sino a través de un formidable esfuerzo colectivo, y tácticas de lucha armada adecuada. Nosotros debemos forjar un ejército, y no grupos más o menos irregulares que atacan las posiciones más fuertes del enemigo. A este hay que desgastarlo primero mientras al mismo tiempo formamos este destaca mentó militar profesional, por ello la lucha no podrá resolverse en un corto tiempo, ni resultar de los combates de ciudad. Aquí el papel de la guerra de guerrillas desde terrenos favorables deberá cumplir ese papel de constitución de nuestro ejército estratégico que se iría forjando en plena lucha de desgaste contra el enemigo. Pero no se trata ya de la vieja concepción guerrillera que asignaba a ésta el papel totalizante de resolver en un mismo tiempo, la organización de las masas, la dirección de la lucha en su conjunto, la movilización e incorporación de las masas al proceso de derrocamiento de la Dictadura. Aquí la guerrilla es un ingrediente insurreccional absolutamente indispensable, en tanto que la lucha de comandos y escuadras sandinistas, las luchas de las Brigadas, jugarían por supuesto un destacado papel político y militar. La crisis de la Dictadura sigue en pié y ahora hay más condiciones que antes para elevar la lucha popular.

¿Qué nivel adquiere la crisis económica?

Nicaragua no está sufrie ******* menos en este momento una crisis económica del tipo cíclico y estructural que suele atacar a nuestra economía dependiente cada cierto número de años.

Tal vez en los últimos años la situación económica considerada las exportaciones en volumen y precio nunca había sido tan bonancible, sin embargo es muy probable que en los próximos meses entremos a una de estas crisis, y la crisis política de la Dictadura coincida con señalada grave dad con una fuerte recesión económica. Pero también la misma crisis política ha determinado una suerte de crisis económica coyuntural y quizás más bien mecánica en la medida que al deteriorarse el poder dictatorial y elevarse al mismo tiempo la lucha de las masas, las inversiones se han detenido, masivos flujos de capitales se han fugado, los impuestos junto a las ventas y compras han caído enormemente descapitalizando al Estado; muchas industrias y comercios de distinta escala han quebrado; la desocupación se ha elevado y ahora la Dictadura sólo confía en la inyección que significará las ventas de los productos agrícolas de exportación. Estaba leyendo ahora mismo un informe del Banco Central al parecer confidencial que indicaba que la disponibilidad de divisas de Nicaragua sólo alcanzaría para pagar una semana de importaciones hasta el mes de Enero. Considere que el país ha estado prácticamente en una guerra, y que durante varias semanas por lo menos tres veces ha habido huelgas generales de gran envergadura

¿En caso de una eventual ofensiva del FSLN que rol asumiría la Tendencia Proletaria?

Más bien usted pregunta en caso de que una de las tendencias se lanzara sola a una lucha de tipo militar creyendo que con ello va a tomar el poder, qué haríamos nosotros. Bueno, primero decirles que no se dejen arrastrar por las provocaciones de la derecha a quien le vendría muy bien un desangre del movimiento revolucionario, y el respaldo de acciones armadas para indicarle al imperialismo la necesidad de acabar de una buena vez con Somoza. El director de uno de los clanes financieros locales decía hace unas semanas que si los yanquis no quitaban a Somoza en un corto plazo los paganos iban a ser todos ellos porque la ira del pueblo los iba a barrer sin discriminación por igual. Claro, él se imagina que estamos en la época de las cavernas o que se procedería con ellos como quizás ellos han procedido siempre con nosotros y con el pueblo, ahora hay una vanguardia que sabe para donde va. Nosotros queremos el derrocamiento de la Dictadura y para ello debemos preparar bien esta lucha, sin las desesperaciones, sin aventuras, y con una posición unitaria. Vea, en Septiembre nosotros no estábamos de acuerdo con el plan ofensivo de los terceristas, menos en condiciones en que la derecha podría sacar todas las ventajas políticas. Ahora ellos saben que el pueblo los hace responsables de lo ocurrido, porque fuerzas se han perdido y energías ciertamente se han gastado, aunque nuestro proceso es tan vigoroso que ya sabrá hacer de este revés parcial una ventaja política. Volver a caer en errores donde se juega la vida de miles de hombres sería un acto de escandalosa irresponsabilidad política. Pero nosotros aunque estábamos en desacuerdo de todas maneras fuimos a la lucha, y en muchos lugares ocupamos el papel de primera línea de combate. Nuestras escuadras, nuestros coman dos, las Brigadas Populares, aun sin estar preparadas se trabaron en fuerte combate. Por aquí tengo un informe de Chinandega donde señalan los compañeros que una escuadra nuestra se quedó combatiendo a la GN con una ametralladora treinta para proteger la vida de muchos que no tenían retirada segura. Usted ya sabrá que al fallar la acción ofensiva y al estar el pueblo en disposición de combatir, lo que se libró fue una guerra de posiciones donde el grueso del pueblo expuso todas sus líneas quedándose entrampado y a la defensiva, y sin tener resuelta la retirada'. Yo he oído por allí algunas declaraciones que causan indignación que dicen algo así como qué "nuestras escuadras se retiraron sin baja". ¿Y quien se responsabiliza entonces por los muertos que no lograron retirarse tan airosos? Nosotros sí tuvimos bastantes bajas, sabíamos incluso el costo de todos estos desde el comienzo, sin embargo nuestro pueblo se lanzó y la responsabilidad de toda organización de vanguardia es estar junto a su pueblo, porque si no logramos orientarlo adecuadamente tenemos que sacar valor y dignidad para hundirnos junto con él. Ya puede imaginarse, la lucha de Nicaragua es compleja. Hay corrientes encontradas, en épocas en que se vislumbra la posibilidad de acceder al poder, se desatan los intereses acaso con mayor intensidad. Cada una de las clases que componen la sociedad quiere imponer sus condiciones a las otras. Y este es el papel de la vanguardia sobre todo en el proceso democrático que estamos atravesando : actuar con una gran calidad política, sin ventajismos, ni hegemonismos, re conociendo los méritos de los que han luchado, sabiendo ser comprensivos con los que por ignorancia o mezquindad no han sabido actuar en el mejor interés de la nación; e incluso perdonando a los enemigos que quedaron confundidos en el bando contrario. Si, las ideas y los propósitos de la clase trabajadora de Nicaragua y de su vanguardia, son de construcción de paz, de progresó social, dé democracia. De lo que todos pueden estar seguros es de que estamos luchando y sabremos luchar como lo enseñó Sandino hasta ver a nuestra

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