Colombia: 2009, un año desastroso para el país

COLOMBIA: 2009 UN AÑO DESASTROSO PARA EL PAÍS

Las consecuencias nefastas de casi 8 años del mal gobierno de Álvaro Uribe se han sentido con mayor fuerza en el presente año, todas ellas reflejo inequívoco del cauce anti popular que marca al país por cuenta de un corrupto, inequitativo, mafioso y guerrerista modelo de Estado impuesto por el régimen Uribista.

Y no es para menos, ya que por cuenta de los afanes reeleccionistas del presidente, el país va de “crisis” en “crisis”; fracaso de la economía interna, desempleo, escasa cobertura y atención en salud, corrupción, violencia y pobreza, irrisoria productividad, ineficaces políticas educación y vivienda, desatención del campo, desplazamiento, deterioro de relaciones internacionales con los países vecinos, aumento de la violación de los derechos humanos y, en el especial, aumento de presupuesto para el programa bandera del gobierno, la seguridad, en detrimento de la necesidad de inversión social.

Pero no sólo ha sido un tema de mal manejo del país, lo más preocupante resulta ser que todas sus consecuencias han sido vendidas por los medios masivos de desinformación como “escándalos”, cuando en realidad son el reflejo de una política que revela la real podredumbre del gobierno Uribista; Tratado de Libre Comercio (TLC), la Ley de Justicia y Paz, el falso desmonte del Paramilitarismo, Zonas Francas, Falsos Positivos, Parapolítica, “Yidis Política”, Carimagua, Agro Ingreso Seguro, el Referendo Reeleccionista, la Financiación del Referendo, la Rifa de notarias y presupuestos nacionales a favor de los congresistas que votaron el Referendo, las Bases Militares Gringas en Colombia, Invias, el Inco, La Ruta del Sol, y la Privatización de las empresas estatales, entre otras, son pruebas contundentes de la inequidad y la corrupción permanente que nos impone a los colombianos este remedo de Estado Social de Derecho llamado Colombia.

Y es que, un país que se encuentra en recesión económica, cuyo producto interno bruto (PIB) será de menos uno (-1) al finalizar el 2009, con una tasa de desempleo del 13 %, con 20 millones de Colombiano sumidos en la pobreza y 8 millones más absorbidos en la indigencia; donde el 70 % de los trabajadores no están afiliados a Cesantías, cajas de compensación, fondo de pensiones y riesgos profesionales; donde la informalidad se ha convertido en la única fuente laboral para millones de compatriotas, es un país en el que indudablemente las políticas económicas del gobierno lo único que garantizan es la precarización generalizada de las condiciones laborales de todos los trabajadores.

Pero como si fuera poco, los sectores sindicalizados que luchan para que los trabajadores del país tengan unas condiciones laborales dignas y una remuneración salarial justa, han llevado la peor parte de las políticas guerreristas de la Seguridad Democrática; en el periodo de gobierno de Álvaro Uribe la violencia contra los sindicalistas en Colombia ha crecido un 85 % y los niveles de impunidad superan el 96%.

La desigualdad en Colombia es palpable. Mientras la inmensa mayoría de colombianos, es decir, los pobres, los desplazados y los desempleados (el 70 % de la población) sólo tenemos “acceso” de forma limitada al 27% del Producto Interno Bruto (PIB), el 30 % restantes, entre los que están los ricos del país y sus familias; los Dávila, Lacouture, Vives y Dangond, los Santos, entre muchos otros, reciben el 73%. Claro, en este país es completamente “normal y tolerable” que unas pocas familias reciban 25 mil millones de pesos en forma de subsidio, a través del programa Agro Ingreso Seguro (AIS), mientras que el país tiene 5 millones de desplazados, donde en el 2008 las cifras aumentaron en un 24.47% es decir 380.863 nuevos desplazados, que conforman 76.172 familias campesinas, que se encuentran en condiciones críticas de miseria en las principales ciudades del país, pero estas cifras no cuentan en el país del Sagrado Corazón, un desplazado más o desplazado menos, ¿a quién habría de importarle?

En lo que va corrido del período de gobierno de Álvaro Uribe 385.000 familias campesinas abandonaron de manera forzada 5.5 millones de hectáreas cultivables, que equivalen al 10.8% del área agrícola del país, sumado a los 40 millones hectáreas dedicadas a la ganadería por los grandes terratenientes del país, entre esas están las tierras del presidente, donde monta potros de paso fino tomando tinto al mejor estilo de narco paisa, y zonas como el departamento del Cesar donde sólo el 3% del territorio agrícola está en manos de pequeños y medianos agricultores, es apenas comprensible el 97% restante es de los Dangond o de algún paramilitar de los que estuvieron sentados en Ralito. Es por esto que vivir en el campo y dedicarse a la agricultura de manera artesanal o a pequeña escala sea un oficio de alto riesgo y también una empresa insostenible y nada rentable, frente a esto la solución del gobierno es firmar el TLC para importar la comida de los EE.UU.

Y es que vivir en Colombia es por sí sólo peligroso, si uno vive en un barrio popular y no tiene empleo, es posible que esté en la mira de las bolsas de empleo de las fuerzas armadas; primero, lo entrevistan, luego le ofrecen una oferta de trabajo como labriego o como Paramilitar, después lo trasladan a una región del país, como por ejemplo el Catatumbo, y finalmente, le ponen un uniforme y lo presentan como un guerrillero muerto en combate. Los héroes de la patria que si existen, reciben las medallas, la plática, los permisos para irse de juerga. Y, el país gana, gana más desempleo, más inseguridad Democrática, un presidente feliz y, claro, un pueblo más miserable.

Pero, allí no termina todo. Quien no fue víctima de un Falso positivo, tiene un alto porcentaje de probabilidad de verse inmiscuido en una de las tantas guerras que se libran entre bandas, paramilitares, reinsertados y grupos emergentes en nuestros barrios populares. Un clásico ejemplo es Medellín, donde la tasa de homicidios como resultado de este conflicto urbano supera las 2.000 víctimas en el 2009, un aumento del 105.9%, pero esto mismo pasa en ciudades como Cali con un aumento del 24.6%, Bogotá con un 15.8%, Barranquilla con un 12.6% y Cartagena con un 26.5% etc. Esta es una clara muestra de que la cacareada política de Seguridad Democrática de este gobierno es un fracaso más, la única Seguridad que existe en el país es para los grandes ricos de este país, la oligarquía criolla que tiene garantizada la construcción de sus emporios económicos y sus grandes megaproyectos.

En conclusión, este es el gobierno de los ricos: donde se gobierna para ellos y se promulgan leyes a su favor, se les entrega subsidios, se les protege con ejército, policía y paramilitares, se les da inmunidad, donde pueden ser dueños de todo lo que genere riqueza; desde los bancos, la industria, el comercio, la tierra, las recursos naturales, las zonas francas y hasta de la basura, porque reciclar es un negocio redondo, o si no que lo digan los hijos de Uribe.

Pero este privilegio no es sólo para ricos nacionales, también tienen todas las garantías para el saqueo las multinacionales y las grandes “potencias”. Esta vez, además de llevarse todos los recursos naturales, han logrado hurtar la dignidad del pueblo colombiano. Entregar la soberanía nacional permitiendo la instalación de bases militares norteamericanas es una evidencia para afirmar que Colombia es una colonia más. Una colonia con una oligarquía oportunista y descarada, con un gobierno arrodillado y vendido. Frente a esta realidad debemos movernos todas las fuerzas vivas del país. Es urgente iniciar una campaña por la segunda independencia de Colombia y de América Latina, esta vez contra el dominio Yanqui en nuestro territorio y contra fascismo camaleónico del gobierno de Álvaro Uribe.

Caminemos juntos, de la mano de la resistencia, como lo hizo el heroico pueblo Vietnamita y como lo sigue haciendo el pueblo cubano, pero también como lo hacen hoy con tenacidad y sagacidad el pueblo afgano y el pueblo paquistaní. Nosotros debemos triunfar en esta digna lucha contra el Imperialismo Norteamericano, es la única batalla que no se nos permite perder. Como ayer lo dijo el comandante de los ejércitos libertadores del sur de México, Emiliano zapata; “… Nosotros nacimos de la noche, en ella vivimos, moriremos en ella, pero la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se les niega el día, para todos la luz, para todos todo...”

NI UN PASO ATRÁS LIBERACIÓN O MUERTE

NI RENDICIÓN, NI ENTREGA, SIEMPRE JUNTO AL PUEBLO

POR UN NUEVO GOBIERNO DE NACIÓN, PAZ Y EQUIDAD

DIRECCIÓN FRENTE DE GUERRA CENTRAL
MONTAÑAS DEL ORIENTE ANTIOQUEÑO, EJE CAFETERO Y TOLIMA

DICIEMBRE DE 2009