Manifiesto de la Dirección Revolucionaria Unificada al pueblo salvadoreño

MANIFIESTO DE LA DIRECCION REVOLUCIONARIA UNIFICADA DE LAS ORGANIZACIONES POLITICO-MILITARES, AL PUEBLO SALVADOREÑO, A LOS PUEBLOS CENTROAMERICANOS Y DEL MUNDO

Las Fuerzas Populares de Liberación FPL “Farabundo Martí”, el Partido Comunista de El Salvador (PCS), la Resistencia Nacional (RN) y el Partido de la Revolución Salvadoreña-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRS-ERP), nos dirigimos al pueblo salvadoreño, a los pueblos centroamericanos y del mundo, para comunicarles que hemos alcanzado un nuevo y superior nivel de unidad entre nuestras Organizaciones Revolucionarias, constituyendo el 22 de mayo una Dirección Unificada, que trazará y aplicará la línea político- militar, única para todas, y dirigirá la guerra revolucionaria de nuestro heroico pueblo hasta su victoria; lo conducirá a la instauración del Gobierno Democrático Revolucionario y a la realización de los profundos cambios políticos, económicos y sociales de su Plataforma Programática, ya conocida nacional e internacionalmente.

El histórico acuerdo alcanzado en diciembre de 1979 por FPL, PCS y RN, en base del cual se creó la Coordinadora Político-Militar, hizo surgir condiciones propicias para la unificación general de todas las fuerzas democráticas y revolucionarias de nuestro pueblo. Coincidiendo con los anhelos unitarios populares, surgieron la Coordinadora Revolucionaria de Masas y el Frente Democrático Revolucionario, que expresan y reúnen a la inmensa mayoría del pueblo salvadoreño.

Este es un gran torrente de inmensa potencialidad renovadora, en el que confluye una amplia variedad de corrientes políticas, ideológicas y sociales, entre las cuales hay respeto y democracia reales, unidas cada vez más, en una firme y resuelta lucha por el objetivo común y supremo de la liberación definitiva del pueblo salvadoreño del brutal régimen criminal que hoy lo oprime y lo condena a la injusticia social y el atraso, que ahoga su independencia cono nación, pisotea su dignidad y le niega incluso el derecho a la vida.

El poderoso ascenso de lucha y unidad promovido por el acuerdo de diciembre de 1979, hizo necesario y posible realizar este nuevo paso, desde el nivel de la simple coordinación a la creación de una Dirección Unificada que, sin duda, promoverá el espíritu de ofensiva y la resolución de conquistar la victoria en las extensas filas populares, elevándolos a escalas superiores y decisivas.

Habrá en adelante una sola dirección, un sólo plan militar y un sólo mando, una sola línea política nacional e internacional.

Llenos de fervor revolucionario, con profunda e inquebrantable fe en la capacidad revolucionaria y el heroísmo de nuestro pueblo, resueltos a emprender las grandes batallas definitivas por su liberación, decimos la creación de la Dirección Unificada acerca y asegura la victoria de la revolución! El terrible martirio que hoy sufre el pueblo salvadoreño, con tanto estoicismo y heroísmo, no será en vano! La victoria está próxima!

La Tiranía Militar, armada, asesorada, empujada y conducida por el imperialismo yanqui y la peor reacción nacional, se han lanzado a realizar brutales operaciones de cerco y aniquilamiento contra la población del criminales acciones militares y policiales en las ciudades, han incrementado la matanza a niveles superiores a cincuenta muertos diarios, como promedio, destruye centenares de humildes viviendas campesinas, asesina a mansalva en las calles y se ha coaligado con los ejércitos de Honduras y Guatemala para masacrar en conjunto al pueblo salvadoreño en lucha y disponerse a invadir nuestro suelo, tras la pretensión de aplastarlo, encadenarlo y sumirlo en muchas décadas más de humillación y opresión.

Los sectores más reaccionarios del ejército hondureño empezaron ya a cumplir sus compromisos matando campesinos salvadoreños en la frontera. La dura experiencia de la vida demuestra a los pueblos hermanos de El Salvador y Honduras que los ejércitos de sus países son instrumentos serviles del imperialismo yanqui y de las oligarquías; y que la guerra de 1969 se realizó en provecho de esos amos y en ningún momento defendiendo los intereses de ambos pueblos.

La historia señala que los pueblos centroamericanos deben ayudarse mutuamente, unir sus fuerzas contra sus enemigos, que son los mismos, empuñar la bandera de la liberación revolucionaria de las oligarquías aijadas del imperialismo y llevarla resueltamente a la victoria.

Los cercos militares de aniquilamiento genocida emprendidos en las últimas semanas en nuestro país, han encontrado firme resistencia combativa de parte de nuestras Organizaciones; en diversos puntos nuestras aguerridas unidades milicianas, guerrilleras y regulares han golpeado al enemigo y lo seguirán golpeando cada vez más. Valiéndose del estado de sitio y de su control sobre los medios de comunicación, la Junta Militar-Democristiana trata de ocultar los golpes que reciben los criminales cuerpos de seguridad y las unidades de la llamada “contra-insurgencia” adiestradas por los yanquis; su propósito es presentar las matanzas que realizan contra el pueblo, sus huestes criminales, como si fueran derrotas de las fuerzas revolucionarias, desmoralizar así a nuestro pueblo y confundir a la opinión internacional. Pero cada día se les irá volviendo más difícil ocultar la verdad; derrotaremos sus ofensivas militares y también su propaganda mentirosa, pasaremos a la ofensiva general y conquistaremos la victoria.

El Ejército está siendo arrastrado, más y más, por los imperialistas yanquis y sus títeres en el Alto Mando, a comprometerse en la matanza genocida, pero sabemos que en sus filas hay elementos y sectores patrióticos, sanos y progresistas, que repudian el genocidio, desaprueban el intervencionismo yanqui y aspiran a ir al encuentro del pueblo salvadoreño para ayudarlo a liberarse. A ellos les decimos: no nos ciega ningún sentimiento revanchista, sabemos distinguir lo bueno y lo malo y dejamos abiertas las puertas para que también ustedes se incorporen junto al resto de fuerzas democráticas. A ustedes los consideramos como elementos y agrupamientos democráticos, nuestra posición ante ustedes es la misma que sustentamos y demostramos en la práctica ante todas las fuerzas democráticas: favorecer su unión, su entendimiento y su alianza entre sí y con las fuerzas revolucionarias, hacia el objetivo común de la liberación de nuestro pueblo, en un marco de respeto a las diversas ideologías y creencias.

Tenemos la convicción de que los militares patriotas, demócratas y progresistas, en situación de alta, de baja, o de retiro o reserva; soldados, sub-oficiales y oficiales desecharán los esquemas ideológicos de la propaganda contrarrevolucionaria que procuran inculcar a diario y sabrán aislar a los jefes reaccionarios y demás elementos responsables de la masacre; junto con el querido e inolvidable Arzobispo del pueblo Oscar Arnulfo Romero, la historia los llama a desobedecer sus órdenes criminales, a alzarse en su contra, a unirse al pueblo en lucha y a asumir el lugar que les corresponde en este magno e incontenible proceso de unidad y revolución.

El pueblo salvadoreño está orgulloso de la nueva Iglesia, identificada con su causa, que construyeron y pusieron en pie los curas asesinados su Arzobispo mártir. Estamos seguros que esa nueva Iglesia y todos los cristianos fieles a los principios fundadores fundamentales de su religión, seguirán firmes luchando junto al pueblo hasta el final.

La criminal y demagógica fórmula de “matanza y reformas’’ dictada por el imperialismo yanqui y aplicada con excepcional brutalidad por la Junta militar-democristiana, ha fracasado rotundamente. No le sirvió para engañar y doblegar a nuestro pueblo, ni logró contundir a la opinión internacional. El Partido Demócrata Cristiano ha quedado reducido a un ridículo puñado de dirigentes reaccionarios. Tanto las bases democristianas, como lo sano y progresista que había en su dirigencia. rompieron con la política de traición crímenes que encabezaba Duarte y vinieron a incorporarse en el Frente Democrático Revolucionario. El llamado PDC no puede sustentar políticamente al régimen, no puede siquiera llenar todos los puestos del Gabinete ministerial, ni los cargos de Alcaldes y Concejales en la mayoría de Municipios del país. El desmoronamiento del grupo que queda en su dirigencia aún no ha concluido.

El Gabinete se está integrando con elementos provenientes de las asociaciones reaccionarias de la empresa privada; la Guardia Nacional es quien indica en cada lugar a qué personas nombrar de alcaldes o jueces; la llamada Organización Democrática Nacionalista (ORDEN) rellena cada día más el aparato administrativo y político del Estado; se anunció oficialmente el fin de las reformas, la tierra ocupada por el gobierno para realizar la supuesta reforma agraria, ha comenzado a devolverse a los terratenientes en diversos lugares del país, y todo ese fracaso de la trampa reformista y ese entendimiento con las mismas reaccionarias asociaciones de empresarios privados, que vienen apoyando la matanza desde hace muchos años, procura ser encubierto y afirmado con el anuncio de elecciones futuras, increíble pero cierto, en este país hastiado de las asquerosas farsas electorales.

La descarada puesta en libertad de los golpistas fascistas, encabezados por el Mayor D’Abuisson ha reforzado la hegemonía de los sectores más reaccionarios, asesinos de la Fuerza Armada bajo la batuta yanqui, expresada en los Coroneles Abdul Gutiérrez, José Guillermo García y Nicolás Carranza, desde hace muchos años agentes de la CIA. La continuación de Duarte y demás elementos del grupito democristiano en el gobierno, constituye más que nunca el esfuerzo por conservar la cobertura necesaria para amarrar el apoyo de algunos gobiernos al plan de los imperialistas yanquis, de impedir la liberación del pueblo salvadoreño.

En los mismos momentos que nos reuníamos para acordar la creación de la Dirección Unificada, tenía lugar en Washington una reunión secreta presidida por Brzesinsky y varios Generales del Pentágono, con elementos de la dirigencia democristiana de América Latina y otros personajes oficiales, en la cual se buscaba concertar un compromiso traidor para favorecer la intervención militar en nuestro país.

Ya antes hemos definido nuestra posición frente a una eventual intervención militar de Estados Unidos, sólo, acompañado o por medio de otros: resistiremos, combatiremos todo el tiempo que sea necesario hasta expulsar a los invasores y derrotar a sus instrumentos y sirvientes internos. ¡La revolución salvadoreña no será impedida por la intervención!

Los pueblos centroamericanos y sus Organizaciones Revolucionarias comprenden bien el grave peligro que la intervención militar extranjera en El Salvador implica para sus intereses vitales y no nos cabe la menor duda que lucharán junto a nosotros. Estamos seguros que el pueblo venezolano no podrá ser arrastrado por el sector democristiano más reaccionario de su país, vendidos al Pentágono, y se negará a prestar apoyo a la agresión contra nuestro pueblo; estamos seguros de que todos los pueblos latinoamericanos y los gobiernos amantes de la independencia, la libertad y la paz, en este continente y el mundo, condenarán ese crimen del imperialismo.

El imperialismo yanqui no pisoteará nuestra tierra sin castigo; nunca como hoy en nuestra América afronta el riesgo de que su agresión desate una respuesta concertada de nuestros pueblos para resistirla y lo empantane en una derrota humillante, como en Viet Nam.

Llamamos a los pueblos del mundo a condenar el genocidio que realizan las fuerzas militares de la reacción, armadas y empujadas por los peores sectores del gobierno yanqui y por el agresivo gobierno de Israel; llamamos a solidarizarse activamente con la lucha de nuestro pueblo a todas las Organizaciones, personalidades, sectores y gobiernos democráticos y progresistas del mundo; hacemos especial exhortación a los gobiernos que en América Latina y el Caribe se opusieron en ocasión anterior, a los abusivos designios intervencionistas del gobierno de los Estados Unidos, a cerrar de nuevo el paso a los planes agresivos del imperio y a defender así la dignidad de nuestros pueblos, el legado de todos los próceres de la Independencia Americana.

El pueblo salvadoreño, sus Organizaciones Revolucionarias y democráticas, admiran el ejemplo de firmeza y dignidad soberana de Cuba, reconoce en ella a la vanguardia de los pueblos latinoamericanos en lucha por la justicia social, la libertad, el desarrollo y la verdadera independencia nacional, siente una profunda admiración y solidaridad hacia el pueblo nicaragüense y su obra revolucionaria ejemplar: la Nicaragua liberada, auténticamente democrática e independiente, que marcha airosa hacia su destino de desarrollo, prosperidad y justicia social; se llena de fraterna disposición solidaria hacia la larga y martirizada lucha del pueblo guatemalteco, que hoy asciende incontenible; se siente cada vez más profundamente hermano del pueblo hondureño y no permitirá jamás ser llevado de nuevo a agredirlo en beneficio de nuestros opresores y enemigos comunes; admira la devoción democrática y solidaria del pueblo costarricense y la vocación independiente del pueblo panameño, empeñado en la lucha por el rescate total de su soberanía sobre el canal inter-oceánico; apoya el derecho inalienable del pueblo de Belice a su autodeterminación; vibra con la victoria revolucionaria y los rápidos logros del pueblo de Granada, con las luchas de todos los demás pueblos hermanos de nuestro continente; con el lejano bregar por su causa liberadora de los pueblos asiáticos, de los pueblos árabes, especialmente de los palestinos enfrentados a la barbarie sionista y de los pueblos africanos, particularmente la del pueblo de África del Sur y la del pueblo saharaui, encabezado por el Frente Polisario; sus luchas y sus victorias -las de Viet Nam, Laos, Campuchea, Angola, Mozambique, Etiopía, Afganistán, Irán y Zimbabwe-, nos inspiran y enseñan, ayudan a nuestro pueblo a comprender que todos los pueblos tenemos los mismos enemigos, los imperialistas norteamericanos en primer lugar, que luchan ayudándose unos a otros y que la humanidad se alza y marcha sin contención posible, pueblos grandes y pequeños, hacia su mismo destino de libertad y justicia.

La indoblegable combatividad de nuestro pueblo luchador, su resuelta decisión de liberarse, la sangre mártir y héroe que derrama a diario, sin vacilar ni arrodillarse, sus hondos anhelos y esperanzas de ver unida a su vanguardia, esa es la principal fuerza que nos promueve a superar nuestras divergencias y a unirnos cada vez más sólida y profundamente. Sólo así podremos ser dignos hijos de este pueblo insurgente.

La creación de la Dirección Unificada será recibida, estamos seguros, con unánime aprobación y gran entusiasmo; ella pondrá prontamente en tensión las inmensas energías del pueblo salvadoreño, todas las capacidades morales, políticas, organizativas y militares de nuestras cuatro organizaciones revolucionarias. No dudamos que el pueblo salvadoreño elevará aún más su incorporación a este proceso insurreccional y de crecientes combates militares revolucionarios que ya se libran y dará sustento a las grandes batallas, decisivas y victoriosas, que no tardarán.

22 de mayo de 1980

¡UNIDOS HASTA LA VICTORIA FINAL!

¡Revolución o Muerte!
¡El Pueblo Armado Vencerá!
FUERZAS POPULARES DE LIBERACION —FPL—
FARABUNDO MARTI”

¡Proletarios de Todos los Países, Unidos!
PARTIDO COMUNISTA DE EL SALVADOR (PCS)

¡Lucha Armada Hoy, Socialismo Mañana!
RESISTENCIA NACIONAL (RN)

¡Luchar hasta Vencer o Morir!
PARTIDO DE LA REVOLUCION SALVADOREÑA
Y SU BRAZO ARMADO EJERCITO
REVOLUCIONARIO DEL PUEBLO (PRS—ERP)