Carta abierta a la Conferencia Episcopal de Colombia

CARTA ABIERTA A LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE COLOMBIA

Señores Obispos, respetuoso saludo.

El Ejército de Liberación Nacional, hace votos para que su encuentro de reflexión, logre los mayores frutos en aras de su compromiso por la paz de Colombia.

Estamos convencidos que el pueblo espera el acompañamiento de la iglesia, en la búsqueda de cambios hacia una vida digna.

Este pueblo espera que la iglesia se coloque del lado de las víctimas, para construir entre todos una salida política al conflicto interno, ello requiere escuchar sus angustias y perspectivas de futuro, donde brilla la exigencia de la verdad, pues sin ella no habrá justicia ni reparación.

Los anteriores elementos hacen parte de la reconciliación, que ha recomendado la iglesia en desarrollo de la unidad nacional, pero a su vez ésta depende, de que las Partes enfrentadas cambien.

¿Qué debemos cambiar las fuerzas populares? ¿Qué deben cambiar las elites dominantes?

Sería muy interesante que la iglesia lo señale y con esas reflexiones avanzar por el camino de la salida política, que es hoy una expresa solicitud de los sectores populares.

El gobierno llama este momento, de “post conflicto”, pero la realidad muestra que día a día se agrava el conflicto social y armado que desgarra al país.

Las victimas aumentan en vez de disminuir y el deterioro de los Derechos Humanos aumenta, así las cifras oficiales lo disimulen.

La verdad sobre la tragedia nacional sigue estando muy lejos, a pesar de los esfuerzos de quienes desafían la persecución del régimen para conseguirla, porque los victimarios se escudan en el poder para mantener la impunidad. La iglesia ha aportado en el esclarecimiento de dicha verdad y puede aportar mucho más.

Es urgente que la realidad del país se mire sin sesgos políticos que disimulan la tragedia y se afronte tal cual es.

De manera reiterada el ELN ha planteado al país y al gobierno, su disposición a buscar caminos de solución política, porque seguimos convencidos que por esta vía se pueden discutir los motivos que nos llevaron al alzamiento en armas y establecer acuerdos duraderos sobre cambios sustanciales de la realidad política económica y social de Colombia, así el país se ahorra los costosos esfuerzos del enfrentamiento armado.

Con motivo de la reciente temporada invernal que dejó cerca de tres millones de personas damnificadas, el ELN expresó su disposición de acordar con el gobierno nacional un cese al fuego y las hostilidades de manera bilateral, para darle así prioridad a la atención de las víctimas, sin embargo la respuesta pública del alto gobierno, reafirma los planteamientos guerreristas del gobierno que lo antecedió, conducta que lamentamos porque no permite soluciones dialogadas donde todos los colombianos y colombianas puedan expresar lo que consideran, en torno a la construcción colectiva de país y de futuro.

La historia de Colombia es prolífica en demostrar, que cuando a los pobres les cierran los caminos de las soluciones dialogadas, la dignidad se coloca por encima del oprobio y no les queda más camino que la rebeldía.

Justo es recordar en este mes de febrero, en sus respectivos aniversarios, dos pastores cristianos, los sacerdotes Camilo Torres Restrepo y Manuel Pérez Martínez; el primero de ellos dijo promediando la década de los años sesenta: “El pueblo sabe que las vías legales están agotadas. El pueblo sabe que no queda sino la vía armada. El pueblo está desesperado y resuelto a jugarse la vida para que la próxima generación de colombianos no sea de esclavos”.

El segundo de ellos identificado con su profundo amor al prójimo, se sacrificó en la lucha como lo han hecho muchos otros cristianos en este y otros confines de la tierra, en aras de la redención de los humildes.

Ayer como hoy la clase dominante subestima la inconformidad de los pobres y sólo les ofrece la guerra o la claudicación a sus justas aspiraciones, que no son otras que una verdadera democracia, justicia, equidad social y el derecho a su autodeterminación, para que el futuro sea de una paz auténtica para todos los colombianos.

No hay duda que la iglesia debe jugar importante papel en estos propósitos de las grandes mayorías, así lo esperamos y sean bienvenidos sus esfuerzos en ello y los intercambios que podamos tener al respecto.

Cordialmente:

Nicolás Rodríguez Bautista.

Responsable político del ELN.