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Cartas de Fernando Hoyos a sus compañeros jesuitas

CARTAS DE FERNANDO HOYOS A SUS COMPAÑEROS JESUITAS JUAN HERNÁNDEZ PICÓ Y CÉSAR JEREZ

9 de septiembre de 1980

Dentro de las exigencias de la lucha revolucionaria actual, hoy doy el paso de integrarme más a la lucha revolucionaria donde lo exige la situación: en un lugar de la montaña de Guatemala. Pienso que es lo que de mí exige la lucha revolucionaria en este momento. Mi fidelidad es a ese pueblo en el que Dios está presente y lo demás son instrumentos para esa lucha.

Mi decisión está tornada después de pensarlo suficientemente, es el resultado de un proceso de evolución y el fruto de la exigencia del momento de la lucha revolucionaria de nuestro pueblo. No es una decisión fácil, y, en todo caso, la menos cómoda, pero hoy es en ese puesto concreto donde pienso que debo estar y doy este paso con toda la decisión, alegría y esperanza con la que siempre he procurado dar los pasos decisivos en mi vida.

Para mí este paso no significa dejar la Compañía de Jesús, aunque estoy abierto al futuro y puede ser que dentro de unos meses no piense así. Pero si esto es incompatible con seguir siendo jesuita, tendré que aceptar, no sin dolor, el dejar de serlo. En todo caso, nunca dejaré de ser cristiano, pues pienso que aunque yo dejara de creer en Dios, El nunca dejaría de creer en mí. Ahí está el principio y el secreto de mi esperanza para avanzar por la vida. Esperanza que no evita ningún sacrificio, ningún dolor, ni ninguna lágrima, pero que ayuda a transformar toda la vida, aunque sea dejando la de uno. Los principios cristianos que siempre me han guiado, seguirán guiándome en cualquier parte que esté y Dios, presente en el pueblo, seguirá siendo mi brújula hasta la victoria siempre, que está aquí y más allá. El momento de lucha es tan grande, tan fuerte, tan importante que exige que los que estamos luchando, vayamos caminando hacia compromisos cada vez mayores, que exigen nuevas formas de lucha.


19 de marzo de 1981

Mi camino va por otro rumbo. Como las estaciones y la claridad del día, todo tiene su tiempo y es ahora que ese tiempo ha llegado.

La Compañía de Jesús era un instrumento para mí en la lucha revolucionaria, como forma de aportar en la liberación definitiva de nuestro pueblo. Instrumento que fue muy importante para mí durante muchos e importantes años de mi vida. Pero hoy, encuentro otro camino, mi participación en el EGP (Ejército Guerrillero de los Pobres). Que me ayuda más a realizar el objetivo de mi vida.

Cuando hablo de instrumento, sé que puede haberlo mejores para cada uno. Hoy, para mí, en la lucha revolucionaria de Guatemala, el mejor camino, el mejor instrumento, es mi pertenencia al EGP. Eso no quiere decir que sea un instrumento sin defectos ni deficiencias, pero es el mejor que encuentro y en el que daré mi aporte a la lucha revolucionaria.

Después que logremos el triunfo, seguiré en las tareas necesarias a la construcción de una nueva sociedad revolucionaria, siempre en las tareas que la revolución me asigne.

Respeto y aprecio otros caminos, pero cada quien tiene la responsabilidad de hacer la opción por el camino que cree más apropiado para uno mismo. Una vez echada la suerte con la del pueblo, yo sentiría grandes contradicciones sabiendo que aún en el caso de no llegar al triunfo, podría sobrevivir. Si fracasa nuestro pueblo (cosa que no sucederá), prefiero correr todas sus consecuencias.

Donde quiera que me llegue la última hora, estaré sirviendo al pueblo con los mismos ideales y luchando siempre con la misma esperanza y seguridad del triunfo y haciendo que el amor esté presente por encima de las demás cosas en todo lo que haga. El hombre Nuevo tardará mucho en crecer en mí, pero al menos, daré los primeros pasos para lograrlo y contribuiré a que sea el hombre nuevo el que viva en la nueva sociedad.
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COMANDANTE FERNANDO HOYOS

Y vendrá Fernando Hoyos con su oración alegre y su cruz en el pecho, y se verá a Chepito, volar su papagayo, anunciando la vida, sobre los cementerios. Guatemala es Corazón.

El 13 de julio de 1982 moría a los 39 años en las montañas guatemaltecas de Huehuetenango Fernando Hoyos, gallego y guatemalteco a la vez. Jesuita, educador, intelectual coherente y guerrillero heroico.

Nació en Vigo el 24 de marzo de 1943, hijo de un notario de esa ciudad. Estudio en el colegio de los jesuitas de Vigo y después ingresó en la Compañía de Jesús, estudiando en las universidades de Salamanca y Munich, donde presentó una tesis en alemán. En 1967 fue destinado a El Salvador donde permaneció dos años, para luego continuar sus estudios en las universidades de Lovaina (Bélgica) y Madrid, donde paralelamente a la carrera sacerdotal, comenzó sus estudios de Pedagogía. En 1972 fue destinado a Guatemala, país en el que residió hasta su muerte diez años después.

Nada más llegar a Guatemala, la miseria generalizada, la injusticia social, la discriminación étnica y la brutal represión que sufre el pueblo, hizo que adoptase un compromiso con las clases mas desfavorecidas, los indígenas desposeídos de todos los derechos y también con los ladinos (mestizos pobres). Por la noche acudía a clase a la universidad Rafael Landívar para concluir sus estudios de Pedagogía. Vivió y se integró con las poblaciones indígenas de distintas etnias, aprendiendo la lengua quiché e iniciándose en la lengua ixil.

Hombre cuya entrega al pueblo de Guatemala le llevó junto a otros jesuitas a establecerse en la barriada marginal de zona 5 de Ciudad de Guatemala y fundar un grupo de estudio que uso énfasis en la opción de la iglesia por los pobres, utilizando la metodología de Paulo Freire para la concientización y se sirvió del marxismo para analizar la realidad y buscar las causas de la miseria en Guatemala. Su empeño en la defensa de los campesinos y pobladores de barrios marginales convirtió a Fernando Hoyos en objetivo de la policía judicial, que intentó secuestrarlo en 1977.

En 1978 la coherencia con sus ideas hizo que fuese uno de los promotores de la organización campesina CUC (Comité de Unidad Campesina) organización de masas para formar, concientizar y exigir derechos para las mayorías oprimidas. En 1980 ante las contínuas atrocidades del ejercito guatemalteco secuestrando y matando a lideres populares lo mismo que masacres de poblaciones enteras como la de Panzós con mas de 100 indígenas quiches asesinados y 300 heridos, Fernando Hoyos tras una reflexión profunda y agotadas todas las posibilidades de alcanzar la justicia por las vías pacíficas en un país donde las elecciones fraudulentas tenían la finalidad de mantener los privilegios de unos pocos y asegurar la situación de marginalidad de las grandes mayorías, da el paso supremo de acompañar al pueblo en las labores de autodefensa y luchar contra una de las mayores dictaduras de América Latina. Comunica su decisión de salir de la Compañía de Jesús y se incorpora a la guerrilla del EGP (Ejército Guerrillero de los Pobres) en las montañas del Quiché y Huehuetenango, junto a otros compañeros, muchos de ellos cristianos, otros marxistas, la mayoría hijos del pueblo oprimido, algunos procedentes de familias acomodadas, pero todos arriesgando sus vidas por un cambio de estructuras que pusiese término a siglos de injusticia y exclusión social.

Pronto destacó como ideólogo y combatiente sufrido. Formó parte desde septiembre de 1980 de la Dirección Nacional del EGP con el sobrenombre de Comandante Carlos intentando acabar con la impunidad y frenar las masacres del ejército de Guatemala que asesorado por la CIA, ejercía la estrategia de tierra arrasada para convertir a Guatemala en un escenario apocalíptico. Se estima que en los años que duró el conflicto armado hubo más de 200.000 personas muertas o desaparecidas, la mayoría indígenas, 45.000 personas permanecen aún desaparecidas. El 13 de julio de 1982 Fernando Hoyos cayó abatido en una emboscada junto con Chepito un niño de 14 años a cuyos padres asesinó el ejército en una de las muchas masacres contra la población civil.

Hoy vive en cada uno de los que con su esfuerzo y empeño continúan día a día la lucha revolucionaria.

"Pero Chepito nació, con la edad de combatir,y tal vez nunca jugó, pero a su pueblo dejó, más luz en su porvenir. Porque Guatemala es hoy, lucha de la humanidad, con su estrella matutina, va anunciando el nuevo sol, el que canta la victoria, en quiché y en español, el que canta la victoria, en quiché y en español."

"Y vendrá Fernando Hoyos con su oración alegre y su cruz en el pecho, y se verá a Chepito, volar su papagayo, anunciando la vida, sobre los cementerios. Guatemala es Corazón."