El origen de las Fuerzas Armadas de Liberación Zarate Willka (FAL-ZW)
Fecha: 2011 03 28
Grupo: Fuerzas Armadas de Liberación Zarate Willka (FAL-ZW)
País: Bolivia
Categoria : Comunicado
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EL ORIGEN DE LAS FUERZAS ARMADAS DE LIBERACIÓN ZARATE WILLKA (FAL-ZW)

Para comprender el surgimiento de esta organización en la década de 1980, con una lucha frontal contra el capitalismo neoliberal y el imperialismo, es necesario tener en la retina la rebelión de Zarate Willka, el levantamiento general de los pobres a finales del siglo XIX, que fue una de las más grandes epopeyas de insurgencia realizadas por las comunidades campesinas e indígenas del occidente andino.

En el periodo de la República existe un interés desde el Estado por individualizar la propiedad de la tierra, mediante mecanismos punitivos como la Ley de Ex Vinculación -emitida en gobierno de Frías (1874)- y la declaración de enfiteutas a los comuneros y comuneras, buscando crear un amplio mercado por medio de la expropiación a las comunidades de la tenencia de la tierra. Esta era una reforma tributaria y agraria de corte eminentemente liberal. Frente a esta arremetida oligárquica, las comunidades se organizan por medio de sus apoderados generales como una respuesta a la Ley de Ex Vinculación.

El legado de Pablo Zarate Willka, representa la fuerza del sol para Bolivia, viene a forjar con el pueblo un nuevo tiempo, donde los insurrectos actúan de forma implacable con los terratenientes, los hacendados y los ricos; sean estos oligarcas, mestizos, criollos o indígenas adinerados y usurpadores de las tierras comunitarias, porque no sólo hay un enemigo externo o blancoide, sino también enemigos que por su posición en la administración de la tierra y en la producción buscan explotar a sus propios hermanos y hermanas. Esta conducta marca una diferencia sustancial con otros líderes indígenas que no ven las contradicciones internas y que piensan que se puede avanzar pasando por alto las diferencias entre ricos y pobres.

La lucha de los Willkas representa toda una carga histórica representativa de la lucha política, económica de dignificación de los indígenas y campesinos pobres, pero sobre todo plantea la trasformación de Bolivia en base a la alianza popular; propone combatir a una casta–clase dominantes, agentes del mercantilismo capitalista.

Por ello, se reivindica el Manifiesto Político emitida por Zarate Willka,; el 28 de Marzo de 1899; donde se lanza la proclama de la Alianza Popular:

“Proclama de Caracollo o hallar la Regeneración de Bolivia”

Se menciona: “la libertad que deseamos hallar la regeneración de/.../ Bolivia, como todos los indígenas y los blancos nos levantaremos a defender nuestra república de Bolivia, porque quieren apoderarse el traidor saco alonsista vendiéndonos a los chilenos”. Se identifica a Chile y a Alonso como al enemigo principal y para derrotarlos es necesario unirse entre todos y en base al respeto (indios, mestizos y blancos); es claro que cuando Zarate Willka incorpora a su tropa blancos, vecinos, mestizos vestidos con trajes indígenas y con abarcas ratifica esta necesidad de la unidad, por ello plantea un nuevo acuerdo de las comunidades indígenas con Bolivia, se refiere al proceso de inclusión en los términos del reconocimiento de las comunidades; quiere crear la nación considerando el respeto a su forma de organización social, económica y política; propone la descentralización del Estado, por medio del Proceso de Federalización (lo que hoy sería un Estado único y multinacional) y el nuevo pacto entre los indígenas, los mestizos, los blancos, para que todos seamos iguales, sin terratenientes, sin hacendados, ni empresarios mineros: “todos los indígenas /han/ de levantarse para el combate y no para estropear a los vecinos” (...) “porque somos una misma sangre e hijos de Bolivia y deben quererse como entre hermanos y como indianos”.

Enarbola el planteamiento de la alianza popular, para hermanarse en el combate, en la lucha, propone combatir a una casta–clase, a los usurpadores de tierras comunitarias, a los comerciantes mercantilistas y a los dueños de minas; a los enemigos externos de Bolivia combatiendo a los Chilenos agentes del capitalismo.

El mensaje de Zarate es metafórico y con tintes religiosos, planteando que si los Willkas logra vencer y tomar las riendas del cambio no habrá “Juicio”, es decir si se logra instituir el planteamiento indígena popular de nuevo Estado con base en el federalismo y de nuevo pacto con las comunidades indígenas y en relación a la cuestión nacional forjar el reconocimiento de la nación indígena, mestiza y la nación boliviana, donde no se incluya a los Alonsistas pro Chilenos y representantes de la inversión mercantil capitalista, este sería un proceso no burocrático y sin las formalidades de la ley oficial.

Reivindicar a Zarate Willka como nuevo horizonte de lucha en el período neoliberal

El levantamiento de las naciones originarias no puede consumarse si no se incorpora el programa político de Zarate Willka, es decir, la construcción de un nuevo país, con todos y todas, pero menos con la oligarquía y los enemigos externos del país.

Si bien Zarate Willka identifica, en ese periodo histórico a las clases dominantes de Chile como el enemigo externo, eso nos habla de la gran capacidad del líder originario por ver la coyuntura y la lucha más allá de la sayaña, incorporando el análisis de las contradicciones a nivel internacional. Ahora, es el imperialismo norteamericano el enemigo no sólo de los y las bolivianos, sino de toda la humanidad en su conjunto.

Zarate Willka y Tupaj Katari

La organización formula la necesidad de asumir la visión de los Willkas, integrarla a la lucha anticolonial de los Katari y a la lucha anticapitalista de los trabajadores, en un todo. Rompiendo las viejas y actuales distorsiones del mismo movimiento originario que ve la realidad a través de un lente unilateral.

Resulta, que asumir la lucha de los Katari es correcta, pero desvinculada de la lucha de los pueblos quechuas, de los pueblos de tierras bajas, de los afros, de los pueblos transandinos, amazónicos y chaco platenses, es una distorsión política.

Por ello, no debe extrañar ver a defensores y seguidores del pachamamismo, como un reducto de reformistas, conciliadores de clase y racistas (desde lo indígena) que no pretenden avanzar hacia una verdadera liberación y autodeterminación de los pueblos.

Las FAL-ZW nacen con este mandato, dando a conocer a los Willkas y enalteciendo su nombre con una lucha antiimperialista en uno de los períodos más difíciles históricos: el neoliberal.
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Fuente: Periódico Insurgente Nº 12

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