Honor y gloria a Salvador Allende
Fecha: 2005 09 11
Grupo: Ejército de Liberación Nacional (ELN)
País: Colombia
Categoria : Comunicado
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HONOR Y GLORIA A SALVADOR ALLENDE

El próximo 11 de Septiembre se cumplen 32 años del Golpe Fascista e Imperialista contra el Gobierno Democrático y Popular de Salvador Allende en Chile. Ese día nefasto para el pueblo chileno y latinoamericano, todas las fuerzas del capital nacional e internacional se unieron a los traidores golpistas chilenos, encabezados por Augusto Pinochet Ugarte, para atentar contra el gobierno popular y revolucionario de Salvador Allende y el proceso de Poder Popular que se venía consolidando desde el año 1971 en la patria de Víctor Jara. Colocado en el dilema de defender con las armas las conquistas sociales y económicas que su gobierno venia impulsando, Allende empuñó su viejo fúsil, obsequiado meses atrás por el Comandante Fidel Castro y con el casco minero sobre su cabeza, escribió una de las más bellas páginas de nuestra historia, entregando su vida con dignidad, coraje y valentía y en consecuencia con su profundo amor por el noble pueblo chileno.

La Dirección Nacional y el Frente Internacional del ELN de Colombia, rinden este pequeño tributo de admiración y respeto por uno de los hombres más grandes de nuestros tiempos pasados y presentes, reproduciendo sus últimas palabras al pueblo chileno, cuando la aviación de los golpistas vomitaba fuego contra el Palacio de la Moneda, sede de su Gobierno.

Allende esta presente hoy en el proceso de unidad y lucha que se desarrolla a lo largo y ancho de nuestra América y su legado combativo y unitario, nos señala con profunda claridad el camino a recorrer en los nuevos procesos políticos y sociales que se desarrollan en todos y cada uno de nuestros países.

Allende: La Historia es Nuestra y la Hacen los Pueblos.

"Seguramente, ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las antenas de Radio Magallanes. Mis palabras no tienen amargura sino decepción, que sean ellas un castigo moral para quienes han traicionado su juramento: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado director general de carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: !No voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad al pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos. Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción crearon el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, victimas del mismo sector social que hoy estará esperando con mano ajena, reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios. Me dirijo a ustedes, sobre todo a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios clasistas que defendieron también las ventajas de una sociedad capitalista. Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo los oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder.

Estaban comprometidos. La historia los juzgará. Seguramente Radio Magallanes será callada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria. El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.

Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores! Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición."

FRENTE INTERNACIONAL DEL EJÉRCITO DE LIBERACION NACIONAL DE COLOMBIA



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