Carta abierta al Comandante Chávez

CARTA ABIERTA AL COMANDANTE CHÁVEZ

Querido hermano y Comandante Chávez, han transcurrido desde su partida 67 días; en varias oportunidades he intentado escribirle, pero no se armonizan las palabras con mis sentimientos, porque se mezcla el dolor con la necesidad de la comunicación, donde habitan juntos la tristeza y el sentimiento, así como el asombro ante la grandeza de un hombre y su obra, aun con esa contradicción, logré plasmar este mensaje que pongo en sus manos, allí en los dinteles de la gloria.

Recuerdo ahora, la fluidez de sus ojos y sus palabras, aquel día inolvidable en que nos encontramos, en el imponente Palacio de Miraflores.

Un acérrimo enemigo suyo y de los pueblos - Álvaro Uribe- entonces presidente de mi patria, lo había nombrado a usted, facilitador para la paz de Colombia y ello motivo nuestro encuentro, no sin antes resolver desafíos, peligros y complejos riesgos que por fin me permitieron estrecharlo en un fraterno abrazo y sintiéndolo, sin habernos conocido antes, como un viejo amigo y compañero de luchas.

Ese rato lo llevo como si hubiese sido ayer; un imponente despliegue de jóvenes militares nos recogió al Comandante Antonio García y a mí y nos condujeron a Palacio.

Luego que nos saludamos, usted contó una anécdota a quienes lo acompañábamos; que años antes, había tenido que clarificarle al ex-presidente colombiano, Ernesto Samper, que no era cierto que me conociera y menos que hubiese coordinado conmigo, alguna actividad para el accionar del ELN, porque desde entonces sus detractores, lo acusaban de ello para dañar su imagen, aprovechando la compleja situación del conflicto colombiano, que impactaba la compleja frontera de los dos países.

Luego de tomarnos un café, vino la conversación inevitable: La paz de Colombia.

Su anhelo de aportar en ella, era evidente y usted irradiaba seguridad y confianza en todo lo que debíamos hacer para lograrla.

Fue una conversación extendida, donde pude tener la seguridad absoluta de su transparencia, firmeza y comprensión, de las dificultades y posibilidades para alcanzar ese logro, como la esperanza de todos los luchadores. Y usted comandante, me impregnó la convicción de cuánto amaba a mi pueblo y su compromiso con la paz de Colombia para superar la pesadilla de una guerra absurda que nos han impuesto los enemigos de los pueblos.

Pero todos los planes y sueños tejidos, que se afianzaron en casi dos horas de trabajo, se fueron a pique, porque Uribe veía la paz como un trampolín para afianzar su poder dictatorial y guerrerista y no como el fin noble e incluyente entre los colombianos y allí naufragó aquel esfuerzo.

Pocos días después de ese encuentro imborrable, que llevaré siempre a flor de piel, una andanada de acusaciones cayó sobre su estatura de Mandatario de la hermana Venezuela, porque el hoy ex-presidente Uribe, solo pretendía enlodar su nombre y su condición de estadista bolivariano y Latinoamericano.

Desde esos días que compartimos y construimos caminos y sueños de paz, muchos acontecimientos luminosos y oscuros han acontecido, destacándose su viaje definitivo al inexorable destino de otra dimensión humana.

Hoy grandes sacrificios y retos han enfrentado nuestros pueblos. El mío, Comandante, camina y camina de mil maneras en la búsqueda de la paz, pero Ésta es esquiva, compleja y se debate en medio de emboscadas, engaños y mentiras que se lanzan desde diversos ·ángulos.

Están los que quieren la paz de los vencedores y vencidos, o mejor los que quieren que siga la guerra, porque ellos no solo la agencian sino que la convierten en jugoso negocio, a costa de sangre y sacrificio de las mayorías, convertidas de manera criminal en carne de cañón. Usted sabe quiénes en mi patria son los ideólogos y que por cierto lideraron el envío de mas de medio centenar de paramilitares a asesinarlo, apoyados en un oscuro personaje que desde su patria hoy reivindica demagógicamente a Bolívar, para desestabilizar el camino democrático venezolano. También en ese tiempo, en contubernio con el imperio del norte, bombardeaban el territorio de la hermana patria ecuatoriano con el vulgar y sínico argumento de combatir el terrorismo"

Otros quieren una paz barata y consideran que se alcanza cuando la insurgencia se desmovilice porque, de acuerdo a ellos, es la insurgencia la culpable del conflicto y de todos los males de mi país.

Una inmensa mayoría, comandante, piensa que la paz es un derecho de todos y que se alcanza cuando se superen los abismos que coexisten en Colombia en materia económica, política y social. Ello requiere un proceso incluyente donde las mayorías sean las protagonistas y quienes diseñen la arquitectura del proceso; este modelo de paz, usted recuerda, lo hablamos en Miraflores y con él nos identificábamos. Recuerdo que Antonio le hizo una amplia exposición al respecto y resumió diciendo que ello significaba una salida política al conflicto social y armado, que era igual a decir, un camino distinto al de la guerra para lograr la paz.

Luego de un mes de su partida, dos eventos de impacto nacional han seguido rubricando la urgencia de esta visión de paz que podríamos llamarla ¨ la paz de las mayorías¨. El primero vio caminar a cientos de miles de humildes compatriotas, por las calles bogotanas el 9 de Abril, al conmemorarse el 65 aniversario en que la oligarquía asesinó a Jorge Eliécer Gaitán para imponer el terrorismo de Estado y cerrar las vías democráticas para que las mayorías puedan obtener el gobierno. El mal llamado Frente nacional, (acuerdo de las oligarquías) excluyó a las mayorías del juego político y se enseñoreó sobre las riendas políticas colombianas de manera similar a lo que en su amada Venezuela se conoce con el nombre de ¨ Pacto de Punto Fijo ¨

Fue una marcha plural en su participación pero con una amplia masa de humildes, que quieren una paz auténtica. La marcha respaldó al proceso de diálogo entre la insurgencia y el gobierno, vista como un aporte a la paz pero que requiere del protagonismo de esas inmensas mayorías amantes de la democracia, la justicia y equidad social y la soberanía.

Con esa misma mirada, y solo una semana después, sesión durante 4 días el Congreso Nacional por la Paz del Congreso de los Pueblos, que congregó decenas de miles de colombianas y colombianos que presentaron, visibilizaron y definieron mandatos populares para la paz de Colombia.

Presencia importante tuvo allí, una nutrida delegación que asistió desde otros países, que quieren la paz de mi patria.

La Mesa de la Habana se mantiene con un debate profundo a su interior, que no logra armonizar entre las partes, el modelo de paz que requiere Colombia y ello genera inmensas preocupaciones en todas las esferas de esta polarizada sociedad. Pero el esfuerzo es importante porque hace parte del complejo camino de la reconciliación y futuro de esta tierra fértil que en denodada lucha por la paz, abonaron con su digna sangre y sacrificio, Gaitán, Camilo y tantos otros.

Con el ELN aun no hay mesa de diálogos aunque el presidente Santos, como usted lo sabe Comandante, nos invitó a sentarnos a conversar desde el año pasado. A partir de ese momento, el ELN está listo y con sus voceros nombrados para las necesarias discusiones de un dialogo SIN CONDICIONES.

Diversos sectores exigen que este diálogo se inicie, pero la respuesta del gobierno es un silencio contradictorio, o absurdos condicionamientos que obstruyen las posibilidades y contradicen la palabra empeñada generando incertidumbres, porque contradice sus reiteradas declaraciones a buscar caminos de dialogo para la paz. De nuestra parte, no solo tenemos voluntad sino mecanismos concretos para dicho intercambio, de modo que es el presidente Santos quien debe definir esto ante el país.

Hermano, amigo y Comandante, su partida estremeció lo más profundo del sentimiento de los humildes, revolucionarios, demócratas, patriotas y amigos de la paz y la sensatez del mundo, en todos los confines del planeta. Nunca antes el dolor, la tristeza y las muestras de solidaridad congregaron tanto a la humanidad; fueron ríos humanos y ríos de llanto, expresando profundos sentimientos de amor. Muchos, en diversos momentos, nos negábamos a aceptar su dolorosa partida.

Hemos dicho que esa mezcla de dolor y de amor que nos embarga, es del tamaño mismo de su estatura de conductor y líder revolucionario, y por eso hemos encontrado en la definición de GIGANTE, el calificativo mas aproximado a la realidad de su grandeza.

Pero en contra de todo ello, los furibundos enemigos suyos, es decir, de los pueblos, de la paz y la justicia, han pretendido aprovecharse de su ausencia física, para truncar la historia, el sacrificio la altivez bolivariana que usted sembró para siempre en su amada Venezuela.

Cientos de misiles guerreristas de largo alcance, con sofisticada tecnología militar, política, ideológica y filosófica de lo que hoy se conoce como Guerra de Cuarta Generación, se han disparado contra su amada Venezuela. Se pretende doblegar un pueblo, que resiste estoicamente y avanza -no sin dificultades- para consolidar el proyecto de emancipación socialista, que usted encabezó y que lego como herencia de estadista, conductor y líder, que trasciende su existencia física porque quedó sembrado en el alma y la vida de su pueblo.

Comandante, su amada Venezuela, al igual que durante el ejercicio de su mandato, sigue centrando las miradas del Continente y el mundo, y recibe de los pueblos y de muchos de sus gobiernos, el merecido apoyo y reconocimiento que se ha ganado en las dignas batallas por su independencia. Solo los imperialistas y sus despreciados seguidores quieren trucar los sueños y las esperanzas redentoras, pero como decimos en el argot popular: NO PASARÁN.

Puede estar sereno y seguro en su gloria Comandante, que las mujeres y los hombres que usted se dedicó a formar en mas de veinte años de incesantes batallas, han mostrado su talante, inteligencia y capacidad, para continuar con el barco de proa al puerto de la dignidad y el futuro, del que usted ha sido y sigue siendo insigne Capitán.

No dejaron de haber tormentas pero ese barco navega con el respaldo y la solidaridad de los pueblos y todas y todos lo amantes de la justicia y la paz.

Quienes desde su amada Venezuela, obedeciendo los designios del Norte, pretenden la desestabilización y la guerra sucia, son los mismos que usted tantas veces denunció, que aprovechan los desvaríos de quienes aun no despiertan del letargo embrutecedor que ha producido la dominación capitalista y que, aun siendo humildes, se dejan confundir por los manipuladores de la contra-información.

Pueden mucho mas las lógicas de la democracia, los desarrollos y alcances de la gran obra social que usted en sus desvelos, trabajo y sacrificios, edificó junto a millones de mujeres y hombres venezolanos, latinoamericanos, caribeños y de otros confines del mundo. Esta obra se consolidará por siempre en la patria de Bolívar, en el continente de la esperanza y en los suelos del planeta que lo acogió como un hijo, como un conductor esclarecido y ahora lo reconoce como el gigante de los tiempos, de los pueblos y de la paz del mundo. HASTA SIEMPRE COMANDANTE.

Que nuestro dialogo fructífero desde los diversos estadios de la existencia, llegue al infinito y se propague por siempre entre quienes con honradez y humildad, dedicamos la vida a lo más grande que pueden dar los hombres y mujeres del mundo: la lucha por la liberación y la paz de la humanidad.

Su incondicional hermano de lucha,

Nicolás Rodríguez Bautista.
Primer Comandante del Ejército de Liberación Nacional

Mayo 11 de 2013