Frente de Guerra Central: La reelección presidencial
Fecha: 2013 12 02
Grupo: Ejército de Liberación Nacional (ELN)
País: Colombia
Categoria : Comunicado
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LA REELECCIÓN PRESIDENCIAL

Juan Manuel Santos, al igual que su antecesor, justifica que le dejen terminar la tarea, para crear empleo, trabajo digno, mejorar la calidad de vida, la continuidad de la seguridad democrática, la vivienda gratis, la educación gratis, el agua potable para cerrar la brecha entre los que más tienen con los que nada tienen, logrando la paz. Esa misma fue la justificación de su compinche, aunque en otros términos, quien dijo que le dejarán terminar la tarea de acabar con la guerrilla, modificó la Constitución política y pasó sus ocho años sin lograrlo.

Cuando la seguridad democrática daba sus primeras señales de agotamiento, un experto le recomendaba al entonces ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, la necesidad de plantearse un salto estratégico. Se trataba de hacer un cambio fuerte, que le permitiera al Gobierno anticipar los problemas de la política que se agotaba. En ese momento por el afán reeleccionista del gobierno de turno, no acogió la recomendación.

Juan Manuel Santos, presidente por la reelección y Ministro de Defensa del gobierno que no pudo con ocho años y dice que toda vía le falta, que la seguridad anterior es exitosa y su continuidad garantiza consolidar la paz y la prosperidad. Que más años de violencia es inaceptable, que hay progreso, desarrollo rural, participación política y viene la paz como el bien supremo, por encima de mezquindades políticas, por eso convoca a todos los sectores "para defender la paz y vamos en la dirección correcta para llegar a buen puerto". Dicen que, la seguridad definitiva es una Colombia en Paz, prosperidad para todos.

Es la misma seguridad, la “Seguridad Democrática” con la que dio lugar a la más importante utilización del gobierno para prácticas como la de las frecuentes ejecuciones extrajudiciales, las interceptaciones ilegales del DAS o el apoyo con paramilitares y narcotraficantes, de lo que el jefe de seguridad el general Santoyo, Mario Uribe y demás aliados políticos son buenos ejemplos. La misma seguridad de más de 2400 militares procesados por crímenes de lesa humanidad. Hay unos 5000 más que están siendo investigados en estos momentos. De los oficiales que están en proceso de promoción una cifra importante de ellos están siendo investigados por violaciones en el marco de la guerra sucia. Los miles de militares encausados por miles de crímenes de jóvenes pobres, inermes e inocentes, asesinados a sangre fría por desalmados militares que eran objeto de condecoraciones, ascensos y reconocimiento por cada uno de esos “guerrilleros dados de baja”. Y lo repudiable del episodio que a la mayoría de colombianos indigna y estremece por la degradación a la que llegaron bajo el gobierno anterior y su ministro de Defensa, hoy presidente, a quienes nos referimos hoy en su práctica reeleccionista.

Los últimos dos presidentes se la han pasado durante sus tiempos de gobierno en campaña reeleccionista y de tanta belleza anunciada nada logran concretar, la seguridad democrática ha sido alaraca, Colombia tiene el nivel más alto de desempleo de América latina, el país se ha desindustrializado, seis millones de desplazados, lo agrario en crisis, por eso el paro agrario, el paro cafetero, el paro camionero, el paro del Catatumbo, el ajuste del proyecto de Ley de baldíos, la crisis en salud y educación. Con todo derecho, Juan Manuel Santos concursa para escoger al peor presidente de la historia de Colombia y su antecesor pasara a la historia como el presidente narcoparamilitar. Ambos reeleccionistas, dicen "atacar el microtrafico", pero fortalecen el narcoparamilitarismo.

Será que con tanta belleza anunciada por Juan Manuel Santos y el títere del anterior Presidente, permitirán la protesta social, ¿desaparecerá la guerra sucia y el terrorismo de Estado? Todos sabemos que hay democracia excluyente, que esta es sólo para los intereses de los poderosos, apoyados en el narcoparamilitarismo; en últimas, un remedo de democracia. Esa es la paz que ellos quieren, que nadie proteste, que nadie se les oponga. En el papel reconocen garantías políticas a la oposición, pero en la práctica es criminal la institución, asesinan líderes campesinos y políticos en varias regiones. Continúan asesinatos los asesinatos selectivos, masacres, atentados y, desaparecidos.

Mientras esa clase dominante continúe en el poder, continuará la inequidad, la injusticia social; sino, recordemos una parte de la historia, no muy lejana de esa élite excluyente, acabaron con la UP, con A luchar, con el Frente Popular, todas organizaciones políticas de oposición al régimen en los años ochenta. Sólo de la UP, asesinaron más de 3000 mil dirigentes, 2 senadores, 2 parlamentarios, 5 diputados, 45 Concejales y Alcaldes, 2 candidatos presidenciales; A Iván Márquez le toco reincorporarse a la guerrilla. José Antequera, Secretario de relaciones políticas de UP, en 1988 fue asesinado en el aeropuerto de Bogotá. Jaime Pardo Leal asesinado el 11 de octubre de 1987. Bernardo Jaramillo, el 22 de marzo del 90. Es un Genocidio político genocidio político tipifica o representa el típico terrorismo de Estado.

Hoy día que hablan de la paz de los esmeralderos, cabría recordar, sin embargo, que todo lo que hizo el “zar” Víctor Carranza le fue permitido por los gobiernos de Gaviria, Samper, Pastrana, Uribe y Santos. Esos intereses de una clase dirigente tradicional a la que sólo le interesa usar a su favor la fuerza económica, capitales del narcotráfico, interés económico, político y militar. También hoy están en las mesas directivas de Senado y Cámara los mismos protagonistas de primera línea del escándalo del intento de impunidad e inmunidad para los crímenes de la elite del país, ellos incluidos; como si nada hubiera pasado, como si eso no fuera con ellos, como si lo que piensa y quiere el país no importara y en efecto no importa, quien decide es el poder y ellos hacen parte de él. Estos hacedores de las leyes que amparan la corrupción en este país, se ha convertido en un santuario de bandidos, no solamente todos quieren pertenecer al congreso, sino que no hay ley, ni sociedad que se los impida; no escuchan, no rectifican, ya ni siquiera guardan las apariencias mínimas de decencia y de dignidad que su función debería de exigir. Por eso no es gratuita la disputa para encabezar las listas al Senado como el caso del que quiere continuar en el poder después de su gobierno de ocho años con la propuesta narcoparamilitar llamada Centro Democrático, Horacio Serpa por el partido Liberal y así todos los que quieren continuar con la estabilidad institucional por los siglos de los siglos.

En este panorama, una alternativa, pero a su vez, un imperativo éticos es NO votar por esa cúpula por que dicen una cosa y hacen otra, por su actitud y esencia mafiosa, de mentira, de corrupción, por su enfermizo vicio por el dinero, tanto que hoy han llegado al punto de extorsionan hasta los venteros de arepas.

La salida política es alternativa. La guerra es la crueldad máxima del ser humano practicada contra otro ser humano. ¿Quién no quiere la paz?, ¿quién no quiere vivir en paz? Es un anhelo, pero justamente la paz es democracia, equidad, justicia social y un modelo de desarrollo distinto al actual. Asuntos que esta élite no están dispuestos a negociar. Sin embargo, los cambios sociales son una necesidad y mientras esto no ocurra nos vemos obligados a continuar alzados en armas.

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