20 años del asalto al cielo: un balance para conquistar el porvenir
Fecha: 2016 12 17
Grupo: Fuerzas Armadas Revolucionarias - Ejército Popular Tupacamarista
País: Peru
Categoria : Comunicado
 Logo del Grupo:


 Ficheros del Artículo:

Este Comunicado no posee ningun fichero


20 AÑOS DEL ASALTO AL CIELO: UN BALANCE PARA CONQUISTAR EL PORVENIR

Desde aquel histórico 17 de diciembre de 1996, cuando el Comando “Edgar Sánchez” bajo la dirección del Comandante Néstor Cerpa Cartolini c. “Evaristo”, tomara por asalto la Residencia del Embajador Japonés en Lima, los Tupacamaristas, herederos de la más rica tradición de resistencia y lucha de nuestro pueblo, comprendimos que la consigna “rompiendo el silencio” era un llamado a la insurgencia popular, a la organización política para la liberación, a la búsqueda de los caminos creadores de la democracia popular, a la creación heroica de nuestro futuro con paz, bienestar colectivos y justicia social, era más que una consigna político – militar, una tesis de ruptura con el presente, con la mafia fujimorista.

La debilidad orgánica y la ausencia de un campo popular en ofensiva, impidió generar un amplio campo social que frenara la salida militar que la dictadura diseñaba al amparo del imperialismo norteamericano. La intensa campaña política realizada por el camarada Isaac Velasco en el exterior abrió un importante frente internacional que no tuvo correspondencia con el débil trabajo interno, que se limitó a unas pocas declaraciones y entrevistas sueltas así como de algunas pintas en mayo de 1997, enseñaron que una de la más exitosa contraofensiva del tupacamarismo en armas que había demostrado la capacidad militar del pueblo y desnudado la vulnerabilidad del régimen fujimontecinista, adolecía de un elemento estratégico: la organización social del pueblo.

Este vacío histórico, no permitió la implementación de la consigna, puesto que romper el silencio, no solo era una cuestión de ruptura del cerco mediático, sino por sobre todo, la mordaza social y popular debía romperse para ganar las calles, montes y ciudades, por tanto y por cuanto estaban inmovilizadas por la acción desestructuradora y criminal del régimen dictatorial del triunvirato Fujimori –Montesinos – Hermosa Ríos.

Esta acción orientada a la desestabilización política del régimen debía expresarse con movilización y más movilización del movimiento popular, las organizaciones sociales, del movimiento estudiantil, movimiento campesino e indígena en el terreno interno así como de los movimientos revolucionarios de la Patria Grande y el mundo en el plano externo, que se negaban y niegan a aceptar el pensamiento único de la globalización capitalista, neoliberal.

Si bien, demostrar a un mundo dominado por el capital y la rapiña imperialista, que en el Perú la violación de los derechos humanos era una cuestión cotidiana, que la implementación del sistema carcelario era cruel y salvaje, que el Estado callaba toda forma de oposición con fosas clandestinas, con desaparecidos, asesinados y encarcelados y que hacía gala de impunidad, sistematizando la práctica del Terrorismo de Estado, el objetivo revolucionario iba más allá de lo que el mundo sabia y callaba: los revolucionarios íbamos más allá de la justificación histórica, la orientación estratégica del tupacamarismo se enfocaba a señalar a las generaciones futuras que la construcción de un Mundo Nuevo, del Socialismo Peruano y Latinoamericano, tenía necesariamente que atravesar el camino doloroso, reafirmando la tesis revolucionaria del Comandante Guevara de que “en una revolución, se triunfa o se muere, si es verdadera”.

La américa insurgente, conocía este caminar, desde la incursión destructora del incipiente capitalismo con Cristóbal Colón hasta Pizarro, pasando por las hordas del imperio español que para sentar su cultura, su religión, su sistema socio – político, arrasaron con pueblos enteros de la América indígena. La resistencia entonces, se asumió no como una tragedia, sino como un derecho de los pueblos, ahí la acción heroica de Quisquis, Calcuchimac, Túpac Amaru I, Manco Inca, Juan Santos Atahualpa, Túpac Amaru II y con ellos, el nacimiento en condiciones de heroicidad de Vilcabamba y el Gran Pajonal, luego del secuestro del Inca Atahuallpa y, con la memoria histórica en los corazones, nuevas generaciones de anónimos combatientes populares dispuestos a dar su cuota de construcción revolucionaria, “para que la historia cambie y el pueblo viva”.

Al amparo de sus medios de desinformación masiva, expertos en construcción de mentiras, los esclavos del sistema de dominación imperial, los perros de presa de la anti patria, repitieron sin cesar “los terroristas, secuestraron y han tomado rehenes…” escondiendo, callando su propia historia, la historia criminal del capitalismo y la burguesía local, a sabiendas que desde 1821, luego de asesinar a dirigentes y masas indígenas que habían luchado por la independencia del Perú junto a Bolívar y San Martín, el Estado peruano y la clase dominante que la administra, mantiene secuestrado, en condiciones de pobreza a casi 30 millones de peruanos, que los explota y prostituye bajo un régimen laboral inhumano, promoviendo el trabajo infantil y la deserción escolar, que maquilla su política de saqueo y expropiación con un mentiroso mensaje de crecimiento económico sostenido, que consolida con la banda capitalista pro imperial, un consorcio gansteril denominado Acuerdo del Pacífico, creando una falsa conciencia ciudadana que interpreta la ruleta electoral como una “expresión de madurez política”, legitimando en el marco de la acción política electoral, su dominación, saqueo y dependencia respecto al capital extranjero.

Esta democracia, solo ha servido para envilecer la participación ciudadana, aupar el cretinismo de los socialdemócratas autodenominados de “izquierda” y acrecentar junto a los representantes de derecha una cada vez, grosera casta de corruptos.

El autogolpe del 5 de abril de 1992 perpetrada por la alianza del fujimontecinismo con los sectores retrógrados del militarismo neocolonial se institucionalizaron como fuerza mercenaria al servicio del capital y, para administrar la miseria tuvo que llevar al quiebre a más de 5,000 pequeñas y medianas empresas, privatizó las empresas estatales estratégicas creando un nuevo ejército de desempleados con ellos, hicieron su aparición 13 millones de peruanos en condiciones de pobreza y 7 millones de peruanos sumidos en las más insultantes condiciones de extrema pobreza buscaron las calles en condiciones de mendicidad. La tasa de mortalidad infantil aumentó de manera terrorífica por lo que el fujimontecinismo tuvo que acudir a la práctica de la esterilización forzada, todo esto gracias al terrorismo de Estado que implementaron para aplicar el neoliberalismo.

Contra esa política económica - social y su salvaje modelo económico neoliberal que la clase política dominante intentó imponer sin éxito desde 1975, se levantó el tupacamarismo como corriente revolucionaria y transformadora, teniendo como exigencia fundamental: el cambio de rumbo de la política económica por un modelo de bienestar favorable a las mayorías nacionales.

EL CAMINO DE LA SOCIALDEMOCRACIA HOY

El necio trotar de la izquierda peruana, a 20 años de la Toma de la Residencia Japonesa en Lima y del ejemplo del Tupacamarismo no aprendió nada o simplemente aprendió como las sabinas a convivir y servir al dominador, embelesada por la “apertura democrático – burguesa” y del discurso “democrático” del accionista de la Wells & Fargo, sintió que la “posición y el antagonismo de clase” eran parte del “discurso trasnochado” de “terroristas” que la diferencia entre “democracia burguesa” y “democracia revolucionaria” eran parte del discurso de “violentistas” que debían “seguir pagando sus culpas en las cárceles”, que la lucha por cambiar las condiciones materiales de existencia del pueblo peruano, no era “creación heroica” como señalara el Amauta Mariátegui, sino que pasaba por abrazar el capitalismo explotador, asumir las recetas de las Ong’s, adornándolo con un “discurso revolucionario”, “populachero” “confundidor” y a veces, “antiimperialista” por ello, sin vergüenza ni empacho alguno, el Frente Amplio, la principal coalición de movimientos de la social democracia peruana, pidió votar por el candidato de derecha Pedro Pablo Kuczynski, con una histórica propuesta programática "Para cerrarle el paso al fujimorismo sólo queda marcar por Kuczynski", como dijo públicamente Verónica Mendoza. Nada de espanto para la derecha, el fantasma de la revolución, las transformaciones estructurales se habían disipado, la posibilidad de construir una alternativa popular que frenara el avance neoliberal quedó en nostálgicos de izquierda.

El programa del FA, se resumía en administrar el viejo Estado, cogobernar con los de siempre impulsando una “economía sin exclusión, un Estado sin corrupción, derechos sin discriminación y progreso sin contaminación”.

EL PERÚ, LOS REVOLUCIONARIOS Y LAS TAREAS URGENTES

¿Cuánto ha cambiado el Perú en términos de justicia social? Para los pobres de a píe, para las grandes mayorías nacionales NADA, la profundización neoliberal se ha acrecentado, las condiciones de la conciencia social ha sufrido la tempestad ininterrumpida del bombardeo mediático y su acción desideologizante.

La nueva administración neoliberal sigue al pie de la letra las recomendaciones del Consenso de Washington, que año tras año profundiza el modelo neoliberal, a tal punto que a partir del mercado y la explotación de los recursos naturales, proyectaron el alza del PBI y de los índices económicos considerados uno de los más altos de la región tal como lo señalan las estadísticas, escondiendo la realidad puesto que solo reflejan el crecimiento económico del sector empresarial transnacional en el Perú.

Para los revolucionarios tupacamaristas, esta realidad nos obliga a repensar las nuevas tareas en condiciones de ofensiva imperial, comprender lo que significa revertir los costos de la desmovilización y desarticulación revolucionaria poniendo en camino una plataforma revolucionaria que conlleve necesariamente a una innovadora orientación económica, política y social con resultados favorables para pueblo.

Este planteamiento, no es una cuestión aislada de la plataforma política que acompañó el Plan Militar para la Toma de la Residencia del Embajador Japonés en Lima, lo que lo lleva a deslindar con el TERRORISMO y el AVENTURERISMO, nuestra acción dentro del DERECHO DE RESISTENCIA, fue una consecuencia de las condiciones materiales de vida de las mayorías nacionales, cuyas raíces estructurales se mantienen y se han realmente profundizado.

Hoy, la confrontación de clases ha pasado a una nueva etapa, a una fase donde el pueblo y sus organizaciones revolucionarias rearman su táctica y estrategia, el golpe de la reacción peruana hacia el aparato político – militar del pueblo, no fue de menor cuantía, para el Estado peruano y sus aparatos de coerción era necesario desplegar su capacidad y elevar el nivel de su terrorismo que lo sostiene.

La exigencia del imperialismo para implementar un neoliberalismo salvaje pasaba por la necesaria desarticulación del movimiento revolucionario, solo así, se abrirían las puertas para dar paso a los grandes capitales financieros – transnacionales, convertir al Perú en un Estado rentista y exportador de materia prima, por ello mirando el espejo de la realidad, la confrontación clasista se realiza desde las trincheras de los campos de explotación de materias primas en defensa de los recursos naturales.

Este balance apretado, nos lleva a señalar que quien asumió los costos sociales económicos y políticos de la ofensiva contrarrevolucionaria, fue el pueblo peruano, que hoy en día se encuentra bajo una feroz guerra mediática, que lo lleva a creer que el Perú de los Fujimori, se encuentra a un paso del primer mundo por su “crecimiento económico”, a sabiendas que la brecha entre acumulación usurera de capital y la canasta básica familiar, se agrandan cada día más entre pobres y ricos.

El Perú por el que luchamos y lucharon heroicas generaciones de hombres y mujeres, la Patria peruana que obligó a la inmolación de Néstor Cerpa y de jóvenes combatientes tupacamaristas sufre hoy, los embates del proceso de globalización del capital más embrutecedora de los últimos tiempos tanto que en las áreas rurales los jóvenes son consumidos por la explotación neoliberal, convirtiéndose en la fuerza de trabajo más barata de la región, el alto grado de analfabetismo se ha vuelto una condición necesaria para perpetuar la dominación capitalista, el sistema de salud universal no existe salvo en manos de capitales privados que la ha convertido en una de las más caras de la región y a dividido su atención y servicio entre ricos y pobres.

Este Veinte Aniversario del Asalto al Cielo, el tupacamarismo se pregunta si alguien ve realmente el grado de pobreza del Perú, y podemos decir que un obligado ABC de la realidad peruana encuentra que la pobreza, la marginalidad que vive el Perú no le interesó a Fujimori, no le preocupó a Toledo, no le molestó sus sueños de caco a Alan García, ni mucho menos pasó por las pesadillas de Ollanta Humala y ahora para quien entregó nuestras refinerías petroleras a la IPC, la realidad peruana, la realidad de los pobres del Perú, no serán su prioridad. Para la clase que ejerce la dominación en el Perú, nada más importante que cumplir la línea capitalista de explotación de los recursos naturales y fuerza de trabajo.

Para la socialdemocracia, los índices sobre crecimiento económico, sobre desarrollo social, jamás cuestionadas, representan las bases de su programa para administrar desde la perspectiva populista, el Estado, por eso, los negociados del gobierno, la corrupción existente sólo significaron el argumento de un panfletario discurso electorero, necesario para que su desvalorizada “línea política” le permitiera asumir como victoria, el triunfo electoral de PPK”. La miseria moral del reformismo, se puso de manifiesto.

Nuestra tarea, bajo los tiempos del Comandante Néstor Cerpa Cartolini, se ha vuelto compleja, no solo encierra desnudar la miseria del sistema capitalista, sino también, la miseria que encarna la socialdemocracia, por ello,

PLANTEAMOS:

- RECHAZAR los informes de FMI y otras agencias imperialistas, que pintan una sociedad distinta a la realidad, cuyo mañana sombrío se encuentra sometido a la voluntad del capital internacional.

- IMPEDIR la penetración del imperialismo Chino cuya política de explotación minera va en contra del derecho a la vida.

- CONSTRUIR una Plataforma social y popular que combata los planes políticos de la avanzada norteamericana plasmada en el Acuerdo del Pacifico, puesto que constituye una propuesta de agresión contra países progresistas del ALBA-TCP y ser portavoz del imperio contra la Venezuela Bolivariana.

Desde la trinchera del pensamiento tupacamarista, en este VEINTE ANIVERSARIO DEL TUPACAMARISMO REVOLUCIONARIO, asumiendo en esta acción política el símbolo de resistencia para la victoria popular, encontrando en cada marcha, en cada movilización, en cada protesta, al c. NESTOR CERPA, a los tupacamaristas convictos y confesos, bajo la premisa transformadora de ORGANIZAR, ORGANIZAR Y SEGUIR ORGANIZANDO, PROPONEMOS:

1. Resolver el vacío histórico que el pueblo necesita para lograr la victoria revolucionaria que nos lleve a la sociedad socialista.

2. Desarrollar una agresiva política de organización en dos frentes.

3. Ante la agresión de las transnacionales principalmente en el sector minero, implementar en el seno de sus gremios, una “plataforma que desarrolle una política de todas las formas de lucha”, que posibilite la creación de cuadros militares.

4. Construir la Dirección Revolucionaria Unificada, que posibilite la nueva ofensiva del tupacamarismo.

Unidad para luchar, unidad para vencer!!!
Túpac Amaru vive, vuelve y vencerá!!!
Por la Patria Grande y el Socialismo Néstor Cerpa, Comandante de la Dignidad
Tupacamarista, cabalga de nuevo!!!
Con las masas y las armas, Patria o muerte, venceremos!!!

Montañas de la Amazonia Peruana, diciembre de 2016.

Camilo Reyes
Fuerzas Armadas Revolucionarias
Ejército Popular Tupacamarista
FAR - EPT

© 2006 - Cedema.org - CENTRO DE DOCUMENTACION DE LOS MOVIMIENTOS ARMADOS