Carta de Faustino Pérez para Armando Hart desde la Sierra Maestra
Fecha: 1958 10 03
Grupo: Movimiento Revolucionario 26 de Julio (M-26-7)
País: Cuba
Categoria : Comunicado
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CARTA DE FAUSTINO PÉREZ PARA ARMANDO HART DESDE LA SIERRA MAESTRA

"Quiero hoy sacudir la pereza de mi pluma para hacerte la carta que tanto te debo... El movimiento iba entrando en una etapa de consolidación revolucionaria, seguía contando con un respaldo de opinión pública creciente, en lo militar su fuerza se multiplicaba y en lo organizativo sus cuadros se iban perfilando, con características más definitivamente militantes. Faltaba lograr una más completa integración direccional, una orientación más sistemática y un cuerpo doctrinal y programático más completo y preciso

"[...] con el concurso decisivo de todos los compañeros, creo que llevamos al Movimiento a su ‘etapa de oro' en la capital, cuyo punto culminante puede señalarse entre el secuestro de Fangio y el Manifiesto de los 21 puntos, salido de una reunión en la Sierra en momentos de gran efervescencia revolucionaria en el llano. Todos coincidimos en que el grado de organización alcanzado y el estado de clima ambiental, aconsejaban estimular el desenlace de la huelga general. Había cristalizado un paro estudiantil total y espontáneo. Nos dimos a la tarea de trabajar con vista a las fechas álgidas del 1ro. y 5 de Abril señaladas en el Manifiesto, que parecían operar como una prolongación de la agonía de un régimen con convulsiones de moribundo. Nosotros opinamos que la fecha mejor era el lunes 31 de marzo, pero al plantearlo a los compañeros de Santiago, éstos consideraron la conveniencia de esperar unos días más, naciendo de ahí la fecha del 9 de Abril.

"Fue uno de los primeros errores que contribuyeron a un fracaso que no tuvo por qué ser. Los otros, más graves aún, consistieron en los mecanismos tácticos inadecuados y contraproducentes que pusimos en práctica para convocar y producir la huelga. Así vimos después muy claramente, cómo una organización que alcanzó un aceptable grado de eficiencia, no funcionó porque no le dimos oportunidad.

"Mantuvimos en secreto la fecha acordada en supuesto beneficio de la acción de las milicias, e hicimos un llamamiento fugaz por varias emisoras, a una hora, las 11 de la mañana, en que solo algunas amas de casa oyen radio, y una fecha en que ya la ‘ola climática' iba en franco descenso. Sorprendimos a nuestros propios cuadros organizados (obreros, de resistencia, estudiantiles y hasta de acción) y al pueblo todo, que se fue enterando por distintas vías y en forma irregular, de un llamamiento de cuya procedencia no estaba bien seguro; y que de haber sido lanzado como consigna 48 horas antes, movilizando a la organización toda, habría operado como un formidable elemento de agitación y saturación previa y necesaria. Todo ello, sumado al resultado solo parcial del sabotaje a los servicios públicos y a otras causas menos visibles e inmediatas, dieron al traste con una posibilidad cierta que debió ser definitiva. Así, se ‘pasmó' la huelga en La Habana y sus consecuencias trágicas han sido incalculables. Porque no solo se había frustrado una oportunidad más de derrocar a la tiranía y quedaban de nuevo las calles de la capital y el suelo de toda Cuba empapados de sangre generosa, sino que dejó en la opinión pública y hasta en muchos dirigentes revolucionarios la impresión falsa de que la estrategia mantenida hasta entonces de huelga general e insurrección armada no era la correcta [...]

"Personalmente sentí una gran responsabilidad por todo aquello, y experimenté como un desgarramiento interno que ninguna otra circunstancia difícil había logrado.

"No quedaba ilesa mi responsabilidad ante la caída de tantos esforzados combatientes, promesas en crecimiento que se pierden para la obra de creación futura y realidades necesitadas de la lucha presente. Por no citar más que a los que tuvimos más cerca, en muy pocos días perdimos a Fontán, Alcides Pérez, Mingolo, Sergio, Marcelo, Pepe, Alemancito, Lucero y para colmar la copa, tu hermano, nuestro hermano Enrique [...]

"El fracaso, con sus consecuencias trágicas, la conciencia de los errores cometidos, y de otras culpas y debilidades íntimas, dejaron en mi espíritu profunda huella, y con el alma destrozada partí para la Sierra heroica con mis convicciones un poco a la deriva. Me había creído más fuerte y ellos me hacían más débil. Pero esta Sierra es salvadora. Ha salvado a la Revolución de ser aniquilada y salva a los espíritus enfermos de la muerte. Respirar el aire libre de la montaña oxigenada, vivir a plena naturaleza, ejercitar el músculo y la voluntad con el esfuerzo de la vida difícil y el sacrificio pleno, vibrar de nuevo en la emoción de combatir por la libertad en un escenario donde se cae iluminado por el sol y se recibe el abrazo de la tierra agradecida: eso desintoxica, estimula, mejora, recupera y vivifica.

"Como la sombra al cuerpo, me seguía tercamente el pensamiento, quizás si con un poco de amor propio, de que La Habana, calumniada y problemática, era capaz de responder, y que yo podía y debía lograrlo. Pero se impuso la tesis de los cambios y del ejecutivo en la Sierra y para aquí volví. [...]

"La dictadura, envalentonada por el fracaso de la huelga pensó que era su momento para acabar con el baluarte de la Sierra, y a ese empeño concentró sus fuerzas, desatando una ofensiva de fantásticas proporciones, penetraron bien a fondo en las montañas y cada día el cerco de los ‘cascos' se cerraba. La situación llego a parecer bastante crítica.

"Pero la razón y la justeza de las causas operan como levadura moral que agiganta el espíritu de lucha y multiplica las fuerzas invisibles, y esa realidad, que operó en los hombres del Ejército Rebelde, a veces conscientemente y en los más por intuición y contagio, produjeron con el genio estratégico de Fidel el milagro o mejor la proeza extraordinaria de convertir para nosotros una situación difícil en extremo, en resonante triunfo y para ellos una victoria fácil en vergonzoso desastre militar.[...]

"En verdad, jamas creí en la posibilidad de lo que he visto, y ese es uno de nuestros principales errores de apreciación al considerar la Sierra como un gran foco de rebeldía con extraordinaria importancia simbólica, pero sin calcular sus posibilidades militares”.

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