A cien años de la Gran Revolución de Octubre
Fecha: 2017 11 01
Grupo: Partido Comunista del Perú (PCP)
País: Peru
Categoria : Comunicado
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“En cumplimiento de los acuerdos de la reunión de mayo 2016 los Partidos Comunistas de México y Perú emiten el presente pronunciamiento:”

A CIEN AÑOS DE LA GRAN REVOLUCIÓN DE OCTUBRE

Los Partidos Comunistas del Perú y México, pletóricos de alegría revolucionaria comunista y con elevado optimismo histórico proletario, hoy rendimos solemne homenaje a la Gran Revolución de Octubre y al gran titán del pensamiento y la acción, Lenin, tomándolos como hito imperecedero de la historia de la humanidad y luminaria inmarcesible del proletariado y los pueblos del mundo.

I. CÓMO VER LA SIGNIFICACIÓN DE LA NUEVA ERA ABIERTA CON LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE.

El siglo XX pasa a la historia como el comienzo de la Era de la Revolución Proletaria Mundial, siglo del desarrollo y ascenso de su gloriosa primera etapa. Y, como contraparte, de sus dos grandes derrotas y repliegue general. Siglo del inicio de la guerra definitiva entre revolución y contrarrevolución, el de las primeras batallas por la conquista y defensa del poder en la prolongada guerra de clases entre proletariado y burguesía; siglo que sentó bases insoslayables para el futuro comunismo.

En la primera parte de este siglo, en el contexto de la I Guerra Mundial, en la Rusia de la rancia aristocracia zarista, Lenin, prosiguiendo la inmensa labor del fundador Marx y el marxismo como la ideología del proletariado del momento, llamó al proletariado y a sus partidos a convertir la guerra imperialista en revolución proletaria. En octubre de 1917, con Partido Comunista, destacamentos armados y apoyo de las masas populares organizó, dirigió y llevó a la victoria la Insurrección de Petrogrado, iniciando la Era de la Revolución Proletaria Mundial. La clase obrera conquistó el Poder, estableció la dictadura del proletariado e inició la construcción del Socialismo.

El triunfo de la Revolución de Octubre marcó el término de la revolución burguesa y el comienzo de la Revolución Proletaria Mundial. La burguesía expresó su caducidad como clase dirigente de la revolución y el proletariado alcanzó su madurez para tomar, dirigir y mantener el Poder de la dictadura del proletariado. Confirmando la Nueva Era, dos movimientos se expresaron en la Tierra: el Movimiento Proletario Internacional y el Movimiento de Liberación Nacional, siendo el primero directriz y el segundo base.

Al sobrevenir la dolorosa pérdida irreparable del gran Lenin, quien se entregó entero hasta el último hálito de vida a la construcción de la dictadura del proletariado, le correspondió al camarada Stalin asumir, y con sagacidad política supo defender la construcción del Socialismo en la URSS, manteniéndolo victorioso durante la II Guerra Mundial enfrentando al fascismo y después de la guerra; destacando su gran impulso al desarrollo industrial de la URSS.

El revisionismo siniestro y reptante encabezado por Jruschov usurpó el Poder. En 1956, el XX Congreso del PCUS abandona la ideología del proletariado, usurpa la dictadura del proletariado e impone una política revisionista que restaura el capitalismo bajo una dirección burguesa, causando de esta manera la primera gran derrota de la Revolución Proletaria Mundial.

Esta primera gran derrota repercutió en el mundo entero generando pesimismo, cuestionamiento y abandono de la ideología y la revolución. No obstante, la restauración –había dejado dicho Lenin- es parte de la lucha entre lo viejo y lo nuevo, en la revolución proletaria se expresa como lucha de clases; pero, restauración hubo también en la propia revolución burguesa del siglo XVIII en la Francia napoleónica. La restauración de lo viejo tiene como raíz la condición de fragilidad de lo nuevo, en tanto insuficiente desarrollo de sus fuerzas en la lucha contra el viejo sistema capitalista burgués.

Pese a la derrota, la revolución siguió existiendo y esta cuajó en la revolución china con el Presidente Mao Tsetung, quien comandó la intensa lucha entre marxismo y revisionismo defendiendo a Marx, a Lenin y al marxismo-leninismo como ideología del proletariado en la época, convirtiendo a China en un nuevo centro y base de la Revolución Proletaria Mundial, deviniendo el marxismo-leninismo en una tercera, nueva y superior etapa de desarrollo: el marxismo-leninismo-maoísmo. Y esto es así porque la ideología del proletariado es una unidad dialéctica en desarrollo, que se desenvuelve en el crisol de la lucha de clases haciendo la revolución y resolviendo los problemas nuevos que se le presentan.

Asumiendo la concepción dialéctica de la historia, la revolución proletaria se desenvuelve no en línea recta sino en zigzages, dentro de los cuales, avances y retrocesos, éxitos y fracasos, victorias y reveses jalonan el camino del proletariado. Así pues, la conquista, defensa y pérdida del poder ha dejado riquísimas lecciones pendientes de extraer para afrontar complejos momentos como los de hoy con la ofensiva general del imperialismo; pero sobre todo, para persistir y proseguir la lucha revolucionaria inexorable hasta la meta final, cualesquiera sean las metas inmediatas y mediatas necesarias y las circunstancias concretas que la historia plantee.

¡Cómo no valorar, entonces, la Gran Revolución de Octubre y al gran Lenin como hitos de trascendencia en el camino de la revolución proletaria y el desarrollo de su ideología, el marxismoleninismo-maoísmo en este 7 de noviembre de 2017!

II. CÓMO VER EL PROCESO DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE Y QUÉ NOS
HA DEJADO

Para hablar de la Revolución de Octubre es imprescindible hablar del gran Lenin, Lenin constituye el desarrollo del marxismo en la época del imperialismo.

Su extraordinario aporte de las leyes que rigen la nueva fase del capitalismo tiene palmaria vigencia hoy en el mundo, el imperialismo y sus características de monopolista, parasitario y agonizante, el poder político decisorio de la oligarquía financiera, o que el imperialismo es fuente de guerra por reparto del mundo, son todas realidades del actual imperialismo en globalización que se debate en la más extensa y grave crisis del sistema capitalista y la antesala de la nueva y tercera guerra mundial imperialista por nuevo reparto del mundo.

A Lenin se le presentó el problema nuevo de cómo hacer la revolución socialista en esta nueva fase y desentrañando el imperialismo, definió el carácter capitalista de la sociedad zarista y derivó el carácter socialista de la revolución en Rusia; luego, se abocó a la construcción de los instrumentos para hacerla, así en dura lucha contra la derecha menchevique, estableció las leyes del Partido de Nuevo Tipo, otro aporte magistral y vigente hoy cuando se niega la necesidad de los Partidos Comunistas que dirijan la revolución socialista y se los suplanta por frentes amorfos de todas las clases y luchas que retornen a las bases primigenias de la burguesía.

Concibió que se trata de un partido de clase, dirigido por el proletariado, clase dirigente que garantiza el rumbo al comunismo, un Partido con un sustento ideológico, una línea y programa políticos, un partido clandestino dado su razón de ser: conquistar el poder con revolución, vinculado a las amplias masas populares; que se desarrolla en lucha interna entre burguesía y proletariado; y, que cuenta con una línea orgánica proletaria con disciplina y centralismo democrático. Igualmente construyó los grupos armados o destacamentos de guardias rojos. Y organizó Soviets por todas partes como expresión de un poder paralelo.

Con todo esto y una poderosa movilización ideológica, política y organizativa entre las amplias masas populares, principalmente entre la clase obrera, levantó al proletariado y al pueblo contra el imperio zarista en la más grandiosa Insurrección jamás vista en la Tierra. Llevó a cabo la revolución socialista, conquistó el poder, estableció la dictadura del proletariado y edificó el primer Estado socialista. El anhelo de la clase desde Marx quedó concretado, mostrando palmariamente que la conquista del Poder por el proletariado en beneficio de las amplias masas no era un sueño, una utopía, sino una realidad construida con marxismo-leninismo, Partido Comunista y revolución.

En breves palabras, Lenin aplicando y desarrollando el marxismo lo elevó a su segunda etapa: el marxismo-leninismo y devino en luminaria inmarcesible del proletariado y los pueblos del mundo. ¡Gloria al gran Lenin! Un 7 de noviembre de 1917 el mundo se estremeció con la insurrección de Lenin en Rusia, fueron diez días en los cuales los bolcheviques, obreros, soldados y pueblo tomaron por asalto el Palacio de Invierno en Petrogrado y detuvieron al gobierno provisional burgués; la guardia roja y los revolucionarios tomaron los ferrocarriles, las centrales de correos y comunicaciones, los ministerios, los bancos. Fue disuelto el Parlamento. Todas las órdenes de batalla salían del Cuartel General de la Revolución, los obreros y las masas populares demostraron que habían pasado por una magnífica escuela no solo política sino también militar bajo la dirección del Partido Comunista. El II Congreso de los Soviets de toda Rusia esa misma noche proclamaba el paso de todo el Poder a los Soviets, decreta la Ley Agraria y llama a la paz mundial.

La clase obrera y las masas populares dirigidas por el Partido Comunista comandado por Lenin conquistaron el Poder. Se estableció la dictadura del proletariado. Empezó la construcción del Socialismo.

Se confiscó el gran capital, los medios de producción pasaron a ser propiedad del Estado como un paso hacia la propiedad de todo el pueblo. Confiscada la gran propiedad de la tierra se hizo la reforma agraria, la cooperativización agrícola y la tecnificación del campo. Se comenzó la industrialización del país desarrollando la gran industria. Se resolvió la hambruna centenaria, se atendió la salud en forma masiva y gratuita, se aplicó un programa masivo, gratuito y de calidad en la educación tal que barrió el analfabetismo, se masificó el transporte, se construyeron viviendas colectivas, es decir, los servicios básicos fueron resueltos en corto tiempo en beneficio de las mayorías populares. Del mismo modo, el arte con contenido social de clase y la ciencia universal se potenciaron al servicio del Socialismo. Y cómo no recordar a la clase y al pueblo entregando su energía en favor de la construcción del Socialismo.

Mas como la reacción no podía permitir que una bandera roja con hoz y martillo flameara en la propia Europa, catorce países cercaron Rusia y se desató la cruenta guerra civil que cuatro años después derrotara el naciente Estado Socialista. No se puede dejar de decir que a la insurrección se le sumó la guerra civil promovida por los reaccionarios del mundo.

Los ataques de la reacción y del imperialismo nunca cejaron pero Lenin con gran sagacidad supo responderlos y manejó situaciones complejas derivadas del socialismo nuevo como por ejemplo la Nueva Política Económica (NEP), por la cual hizo concesiones a la burguesía pero transitorias y necesarias para la construcción del socialismo.

A la nefasta acción de la reacción mundial e interna se le sumó la antaña oposición del canallesco trotskismo que siempre estuvo en contra de Lenin y la revolución pretendiendo cambiar el rumbo sin lograrlo por el correcto manejo de la lucha interna de Lenin. Trotskismo que hoy en día pretenden levantar quienes sucumbiendo ante la ofensiva general del imperialismo abandonan el marxismo. Después de todo, enseñó Lenin, el trotskismo es la burguesía puesta al revés.

Tampoco podemos dejar de reconocer que el Socialismo es una forma nueva que, a diferencia del capitalismo que insurge en el seno mismo de la feudalidad, es en su propio desenvolvimiento cuando va estableciendo sus propias leyes, leyes nuevas de un proceso nuevo en la economía, en la política y en las ideas. Siendo nuevo entonces exige tiempo y condiciones para su desarrollo. Cabe por tanto resaltar, además de lo dicho, que la construcción del primer Estado socialista requirió del admirable arduo, firme y tenaz esfuerzo de Lenin, el Partido Comunista, la clase obrera y las masas populares; de una lucha encarnizada contra la burguesía y sus constantes intentos de socavamiento, destrucción o negación de lo nuevo, dentro y fuera del Partido; y, sobre todo, la persistencia en aplicar el marxismo en la comprensión y solución de los problemas nuevos que presenta la revolución. Todo lo que permite mantener el rumbo en el largo camino de avances y retrocesos, victorias y reveses, éxitos y fracasos que jalonan el camino del proletariado.

¿Qué decir en este centenario de la Gran Revolución de Octubre, hito imperecedero de la historia de la humanidad? ¡Viva la gloriosa Revolución de Octubre que abrió la era de la Revolución Proletaria Mundial!

III. CÓMO FUE LA REPERCUSIÓN DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE

Al influjo de la Revolución de Octubre toda Europa es remecida por el movimiento revolucionario y su influencia se expande a Asia y América Latina; los partidos comunistas nacen por doquier, y como tenía que ser, la burguesía busca contener el avance de la revolución proletaria y no hesita en arrasar sus propios principios demoburgueses e insurge el fascismo. Al poco tiempo se desató la II Guerra Mundial imperialista.

Desde la pérdida dolorosísima de Lenin, fue al camarada Stalin a quien le cupo asumir la defensa de la construcción del socialismo en la URSS, manteniéndolo victorioso durante y después de la guerra. La Unión Soviética del camarada Stalin nos muestra la compleja política internacional de un Estado Socialista; grandes y hasta dramáticos giros dio en pos del objetivo ante el creciente peligro de guerra mundial: lucha tenaz convocando a las potencias occidentales a unirse para cerrar el paso a la agresión fascista, primero (ligada a la política de frente antifascista de la Internacional Comunista, VII Congreso, 1935). Después, pacto de no agresión entre Alemania y la URSS; finalmente, alianza con EE.UU., Inglaterra y Francia contra el eje fascista de Alemania, Italia y Japón en la II Guerra Mundial. Mientras en el frente interno se unió al pueblo soviético, a las clases, a las nacionalidades, a los patriotas, estimulando el espíritu nacional, en la Gran Guerra Patria contra la agresión nazi, a la cual concurrió hasta la Iglesia Ortodoxa; lo cual requirió, obviamente, cambios programáticos y políticos fundamentales. Pero en medio del inmarcesible triunfo que llevó al Ejército Rojo a enarbolar la bandera roja con la hoz y el martillo en la Puerta de Brandenburgo y, más aún, en la reconstrucción, fue gestándose el revisionismo que, muerto el gran camarada Stalin, usurpó la dictadura del proletariado en 1956, causando la primera gran derrota de la revolución proletaria mundial en este siglo, como ya destacamos.

La revolución socialista triunfante siguió desarrollándose y vientos democráticos de lucha popular se expandieron por todas partes; los ojos del mundo vieron conmovidos la gran repercusión de Lenin y la Revolución de Octubre. Como el mismo Presidente Mao Tsetung escribiera: “… las salvas de los cañones de Octubre nos trajeron el marxismo-leninismo”; en 1921 en China nace el Partido Comunista de China y comienza la guerra popular en medio de la cual el Presidente Mao va resolviendo los problemas nuevos que se le presentaron: cómo construir un Partido Comunista en un país atrasado como China, cómo hacer en esas condiciones la revolución, y concluye que la revolución proletaria en un país semifeudal, semicolonial y de capitalismo burocrático adquiere el carácter de revolución democrática de nuevo tipo, es decir, una revolución democrática pero dirigida por el proletariado a través de su Partido; que además, son tres las varitas mágicas en esta revolución: Partido Comunista, Ejército y Frente Único, todos dirigidos por el Partido Comunista y construido en el proceso de la guerra popular, aplicada como la más alta teoría militar del proletariado: la guerra popular prolongada, con el camino de cercar las ciudades desde el campo y construyendo el nuevo poder.

También tuvo que enfrentarse a la invasión imperialista de Japón, donde el fascismo pretendía contener la revolución en Asia y supo, con extraordinario manejo político, derrotar a Japón y triunfar. El triunfo significó el paso inmediato a la construcción del Socialismo bajo la dictadura del proletariado.

Así, con el triunfo de la revolución en China en 1949 se inclinó el peso del mundo, cambió la correlación de fuerzas a favor del Socialismo extendiéndose a toda Asia. El imperialismo yanqui es derrotado en Corea. Así surge el campo socialista: desde el Pacífico hasta el Báltico. ¡Más de mil millones de personas en todo el mundo vivieron el Socialismo! Nunca tantas masas se beneficiaron tanto y tan rápido como bajo el sistema socialista.

En la década del 60, ante el golpe contrarrevolucionario revisionista de Jruschov, el Presidente Mao emprende encabezando la gran lucha internacional entre marxismo y revisionismo. Además, en las propias filas del PCCH el presidente Mao con un justo y correcto manejo de la contradicción en la lucha interna fue desenmascarando y derrotando a la burguesía dentro del Partido y contra su intento de cambiar el rumbo; encontrando la llave para continuar la revolución bajo la dictadura del proletariado, manteniendo la meta, el comunismo: la Gran Revolución Cultural Proletaria, el más estremecedor proceso político y la mayor movilización de masas que ha visto la Tierra; en palabras del Presidente Mao: “… es completamente necesaria y muy oportuna para consolidar la dictadura del proletariado, prevenir la restauración del capitalismo y construir el Socialismo.”

Con todo esto, el Presidente Mao Tsetung eleva el marxismo-leninismo a una tercera, nueva y superior etapa en la lucha por la dirección proletaria de la revolución democrática, el desarrollo de la construcción del Socialismo y la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado con revolución cultural proletaria, cuando el imperialismo profundiza su descomposición y la revolución devenía tendencia principal de la historia, en medio de las más complejas y grandes guerras vistas hasta hoy y la lucha implacable contra el revisionismo de entonces. Muestra de este ascenso de la Revolución Proletaria Mundial fue la década del 60, la más alta y grandiosa ola de la Revolución Proletaria Mundial y del Movimiento de Liberación Nacional que han marcado imborrablemente para siempre la historia del mundo y del proletariado internacional.

En 1976, a menos de un mes del dolorosísimo fallecimiento del Presidente Mao, se produjo el golpe de Estado contrarrevolucionario revisionista que usurpó el Poder de la dictadura del proletariado y restauró el capitalismo en China. A 20 años de la restauración del capitalismo en la URSS, esta era la segunda gran derrota del proletariado en el siglo XX; había, pues, perentoria y resueltamente que defender el marxismo y la revolución, comenzaba así un nuevo momento de la lucha contra el revisionismo contemporáneo. En este contexto, se inició la guerra popular en el Perú, faro y bandera que defendió el marxismo-leninismo-maoísmo, aplicándolo a las condiciones concretas del Perú con el Presidente Gonzalo a la cabeza y su pensamiento.

En el Partido Comunista del Perú se concluyó que la restauración del capitalismo en China después del golpe contrarrevolucionario del 76 no negaba los triunfos de la revolución proletaria en el siglo XX sino que esta era producto de la contienda entre restauración y contrarestauración, entre lo viejo y lo nuevo. Que esta se producía por la nefasta acción del revisionismo, avanzada de la burguesía en el campo del pueblo, como Lenin señalara; y que también se presenta en las filas del propio Partido Comunista, como el presidente Mao enseñara después.

Las dos grandes derrotas del siglo XX no pueden negar el inmenso potencial que encierra la Revolución Proletaria Mundial. Como dijimos antes, avances y retrocesos, victorias y reveses, éxitos y fracasos jalonan el camino del proletariado. Es que se cumple la Ley del pueblo: luchar, fracasar, luchar de nuevo hasta la victoria final.

A fines de los 80s se entró al repliegue político general, los sucesos del 88 al 91: Muro de Berlín, Europa Oriental, Putsh en la URSS, la invasión a Irak, entre otros marcan la ofensiva general del imperialismo bajo la hegemonía de Estados Unidos, obviamente en colusión y pugna; así como el inicio del repliegue político general de la Revolución Proletaria Mundial, en el contexto del término de la primera etapa de la revolución y la gestación de la segunda que se expresará en una nueva ola de la revolución proletaria en las próximas décadas del siglo XXI.

IV. QUÉ TAREAS CORRESPONDEN A LOS COMUNISTAS A CIEN AÑOS DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE.

Ante la ofensiva contrarrevolucionaria general comandada por el imperialismo principalmente norteamericano que pregona que la meta al comunismo es una utopía y que la ideología del proletariado, el marxismo-leninismo-maoísmo, es caduco, corresponde que los comunistas, el proletariado y los pueblos del mundo nos reafirmemos en enarbolar, defender y aplicar el marxismo-leninismo-maoísmo, asimilemos la experiencia riquísima de 150 años de Revolución Proletaria Mundial aplicándola a las condiciones concretas de cada revolución. La Revolución proletaria, el Socialismo ha existido y nadie lo podrá borrar, comparando los 400 años de la burguesía en el poder son recién 66 años de conquista del poder y construcción del socialismo, estremecedor proceso nuevo en beneficio de la clase y las masas populares.

Hoy cuando el imperialismo vive la más extensa y grave crisis del sistema capitalista de la cual ha devenido la antesala de una nueva guerra mundial imperialista por nuevo reparto del mundo, cuando en el candente frente del Medio Oriente Siria se ha convertido en un punto de contienda interimperialista en el cual podría estallar esa guerra, donde el bombardeo directo de EEUU en Siria y Afganistán atiza la contradicción interimperialista, cuando el Frente de Europa no resuelto se caldea más por la disputa de los Balcanes y el Báltico, cuando el frente principal de Asia muestra la ocupación norteamericana de la Península coreana, así como la toma de posiciones en el Mar de China, expresando la bipolaridad en desarrollo entre EEUU y China, no podemos dejar de considerar que habiendo una nueva crisis económica en perspectiva mucho más grave que la actual se ha producido un proceso de reaccionarización de los Estados burgueses y su democracia burguesa, hoy no se necesita de dictaduras abiertas porque las encubiertas tienen un velo que transparenta la negación de sus propios principios y los estados de excepción se han convertido en regla.

El imperialismo, la oligarquía financiera y sus estados reaccionarios sueñan con que la cuarta revolución industrial será la solución de sus serios problemas, pero se olvidan lo que certeramente Marx señalara acerca de que la tecnificación genera indefectiblemente desocupación, se habla de 5 millones de desocupados, de la desaparición de 2 millones de empleos, contexto de crisis y de guerra del imperialismo, que como Lenin enseñara madura las condiciones para la revolución proletaria. A lo que habría que agregar lo dicho por el presidente Mao de que del imperialismo nada puede esperar el pueblo y que el imperialismo es un tigre de papel.

En el centenario de la gran Revolución de Octubre unámonos en el marxismo-leninismomaoísmo para combatir por la Revolución Proletaria Mundial en respuesta a la vil guerra de rapiña imperialista levantando las consignas: ¡Hacer la revolución es la gran tarea de los pueblos!

¡Sin una revolución comunista nada tendrá el pueblo!

¡VIVA EL CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE!
¡GLORIA AL GRAN LENIN!
¡ABAJO EL IMPERIALISMO,
ENEMIGO PRINCIPAL DE LOS PUEBLOS DEL MUNDO!
¡ENARBOLAR, DEFENDER Y APLICAR
EL MARXISMO-LENINISMO-MAOÍSMO, PRINCIPALMENTE EL MAOÍSMO!

Noviembre del 2017

PARTIDO COMUNISTA DEL PERÚ
PARTIDO COMUNISTA DE MÉXICO

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