Dialéctica de la moral sexual
Fecha: 1971 02 01
Grupo: Guerrilla del Ejército Libertador
País: Argentina
Categoria : Comunicado
 Logo del Grupo:


 Ficheros del Artículo:

Este Comunicado no posee ningun fichero


DIALECTICA DE LA MORAL SEXUAL

El problema de las relaciones sexuales entre nuestros compañeros y compañeras debe ser resuelto según la guía que nos proporciona la teoría marxista de las contradicciones.-

Y por supuesto que el el análisis de las diferentes situaciones que puedan ir sobreviniendo en este aspecto, es necesario resolverlas según los principios de la dialéctica, que deben eliminar los resabios burgueses que pueden malograr nuestras tomas de posición y, consiguientemente, de conciencia.-

Para toda nuestra actividad, como integrantes del germen de la sociedad nueva, es decir, como revolucionarios, debemos tener presente como leit motiv las palabras de Lenín: “cada revolucionario debe ser en su lugar de trabajo, de lucha, el mejor”.-

Tenemos conciencia clara del significado profundo de nuestra realidad como revolucionarios; como tales queremos transformar la sociedad burguesa, los hechos burgueses que conforman la conciencia burguesa.-

La realidad burguesa, y, por tanto, su conciencia, están infectados de individualismo, de intereses particulares, de aprovechamiento, de la ley del más fuerte, de fetichismo, de ventajismo y prejuicios.-

Para el análisis de cualquier situación moral hemos de tener en cuenta los elementos biológicos o naturales, los elementos ilusorios y los reflexivos o conscientes.

Un análisis racional de estos elementos emergentes de cada situación nos tiene que dar las pautas a seguir para obrar con criterio revolucionario y no cometer injusticias irreparables.-

Hay unas palabras del CHE que deben guiar nuestros actos, tan generales y dignas de permanente presencia en un revolucionario como las de Lenin anteriormente citadas. Escribe el Che al director de Marcha de Montevideo “Dejeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad. Quizás sea uno de los grandes dramas del dirigente; éste debe unir a un espíritu apasionado una mente fría y tomar decisiones dolorosas sin que se le contraiga un musculo’…El marco de los amigos responde estrictamente al marco de los compañeros de revolución. No hay vida fuera de ella…Todos los días hay que luchar por que ese amor a la humanidad viviente se transforme en hechos concretos, en actos que sirvan de ejemplo, de movilización”.

En estas notables palabras del Che se encuentra resuelto el problema de nuestras relaciones entre compañeros y compañeras a través del análisis de los tres elementos antes mencionados.-

El elemento biológico o natural se pone de manifiesto en la tendencia sexual que puede nacer entre nuestros compañeros lo cual es aparentemente lógico puesto que es del orden de la naturaleza.-

El elemento ilusorio puede hacer creer a un temperamento apasionado que no debe oponerse a la tendencia natural sin riesgo de sufrir un trauma fisiológico o un trauma sicológico que lo haga sentirse mermado en su machismo. La ilusión fisiológica del machismo puede obnubilar la mente en un momento dado y motivar un traspie de consecuencias difícilmente reparables.-

Por fin, el elemento reflexivo actúa para hacer entrar en razón a la tendencia natural y a la imaginación.

Estaríamos frente a un típico caso de contradicción de la naturaleza que, como toda contradicción, cae bajo el método dialéctico que logrará su superación.

El Che habla del “drama del dirigente”, es decir, de la contradicción en un dirigente: un revolucionario, guiado por el amor, debe tomar decisiones dolorosas.

El elemento natural consiste en que las decisiones dolorosas probocaran dolor, pero a revolucionario le esta vedado “contraer un musculo”.-

El elemento ilusorio puede hacer creer que bastaría al revolucionario un amor generalizado a la humanidad, pero al intervenir el elemento reflexivo, dá la pauta de que el amor general a la humanidad es un engaño si no se lo concreta ene compañero de revolución que es el único verdadero amigo que puede tener.-

Un compañero, unido a una compañera en su vida, tiene la obligación revolucionaria de frenar cualquier otra atracción sexual sin la “contracción de un solo músculo”; tendrá que tomar esa dolorosa decisión no en perjuicio de su compañera de vida sino contra sí mismo puesto que el sacrificio es inevitable para uno de los dos.-

Obrar de otra manera en un caso concreto como este sería caer en el ventajismo y oportunismo más característicamente burgues puesto que el adulterio no es un delito para la resaca burguesa, y las concubinas son un lujo de la gran burguesía.-

Se nos hace difícil imaginar a un grupo de revolucionarios birlandose mutuamente las compañeras o compañeros como en el más refinado mundillo de Holliwood, o, sin ir tan lejos, como sucede en nuestra misma sociedad burguesa que nos rodea y que queremos transformar revolucionariamente.-

Otro concepto sobre la mujer y las relaciones Corella entre los compañeros nos retrotraería a la China feudal anterior a Mao donde las mujeres no se casaban sin que eran casadas arbitrariamente según los intereses. Y los intereses económicos en la subestimación de la mujer no se diferencia gran cosa de los intereses sexuales a los efectos de sus consecuencias y del acto en si.-

El pensador de Chiang Kai Shek–Lin Yu Tan- defiende la institución del concubinato porque entiende que ella afirma a la familia, evita el divorcio, asegura una progenie y mantiene para el hogar la consecuencia del marido inconstante. El concubinato chino era un lujo de las clases ricas.-

El abandono discrecional de una compañera por no haber resuelto correctamente esta contradicción natural es una injusticia contra la compañera lo que no se aviene con las palabras del Che a sus hijos: “Sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda del revolucionario”.-

La razón sexual en la actitud de un revolucionario es una obnubilación incoherente y una alienación aberrante de todo su ser, según las admirables palabras del Che: “El proletariado no tiene sexo; es el conjunto de todos los hombres y mujeres que en todos los puestos de trabajo del país luchan consecuentemente para obtener un fin común” (Sobre la construcción del partido).-

Conclusiones: 1) Nada que sea una manifestación o efecto de individualismo debe tener cabida en un grupo revolucionario. 2) Un compañero o compañera pueden separarse de sus respectivas “esposas”, pero no de sus compañeras de vida mientras no sea de común acuerdo. 3) Toda injusticia contra un compañero constituye una injusticia SOCIAL para la nueva sociedad.-

Columna 1

Febrero 1971
__________________________________________________________________________________________________________________________

Fuente: CAMPOS, Esteban: ROT, Gabriel. La Guerrilla del Ejército Libertador. Vicisitudes políticas de una guerrilla urbana. Buenos Aires, El Topo Blindado, 2010.

© 2006 - Cedema.org - CENTRO DE DOCUMENTACION DE LOS MOVIMIENTOS ARMADOS