Voto nacional por la paz

VOTO NACIONAL POR LA PAZ*

En el centro de Bogotá está la iglesia del Voto Nacional, construida para celebrar el cierre de 90 años de guerra interna; así celebraron la finalización de la Guerra de los Mil Días (1899-1902), ganada por los conservadores. Aún ronda la pregunta de si allí, ¿celebraron el triunfo militar o el inicio de un periodo de no guerra?

Más nítido fue el acto que este fin de semana, realizaron la mayoría del Partido Verde liderada por Mockus y López, en frente de la iglesia del Voto Nacional, con el que ratificaron su adhesión a la candidatura presidencial de Gustavo Petro. Esta es una decisión que invita a las colombianas y colombianos a seguir en paz, y a cerrar este periodo de 115 años de guerras internas.

Queda faltando otro acto, que van a realizar los partidarios del ex presidente Uribe Vélez y su candidato Duque, para el que están escogiendo un Arco del Triunfo, donde celebrarían la embriaguez que sufren, causada por los éxitos militares del Plan Colombia, que llevaron a la desmovilización, desarme y reinserción (¿cuál?, y ¿en qué?) de las FARC. Al no estar en sano juicio, este agrupamientoinsiste en hacer trizas la paz, desbaratando los acuerdos de solución política al conflicto, ya firmados por el Gobierno de Santos.

Marca esta coyuntura el hecho que, bajo la primacía de la ultraderecha, en cabeza del ex presidente Uribe, se han vuelto a unificar, apoyando a la candidatura de Duquey oponiéndose a la de Petro, todos los partidos del régimen dominante, incluyendo a algunos de los que anteriormente sostuvieron el voto por el Sí a la paz. Igualmente, en días pasados no fue casual el pronunciamiento público de los gremios empresariales nacionales y extranjeros, donde dieron su respaldo a la candidatura que apadrina Uribe.

Parece ser que la consolidación de la candidatura de Petro, como fuerza política claramente definida por el cambio y por la paz, ha sorprendido y alertado a todas las fuerzas derechistasy ha acelerado la unificación alrededor de su jefe más extremista, el ex presidente Uribe.

Toma fuerza electoral una opción diferente a la del establecimiento, a pesar de todas las deformaciones de nuestro sistema electoral, de la permanencia de la violencia, del poder mediático y del control de las clases dominantes; esto marca un momento histórico especial y altera el panorama político, que por décadas ha permanecido invariable en el país.

Independientemente del resultado de las elecciones del 17 de junio, Colombia sale ganado con la consolidación de una fuerza política alternativa dedicada a promover la democratización y la paz. Esperamos que el régimen no le responda con la forma tradicionalmente violenta y estigmatizante, con la que históricamente ha acallado la protesta social y toda opción política distinta a la del establecimiento y sus intereses.

El sacerdote Camilo Torres Restrepo, el gran líder revolucionario y uno de los padres fundadores del Ejército de Liberación Nacional, advirtió hace medio siglo, que el pueblo debe tomarse el poder, para que por fin haya un Gobierno a favor de las mayorías nacionales; y dejó en manos de las clases dominantes la decisión de entregarlo de forma pacífica o de forma violenta. En esta coyuntura histórica reaparece la pregunta sobre, si por fin la elite permitirá el avance pacífico de las mayorías que están por los cambios y la paz.

Al igual que para la primera vuelta de las elecciones presidenciales, queremos remarcar y destacar la importancia de esta coyuntura histórica. Y lo es en muchas direcciones. Mientras Colombia se alista para votar, en la Mesa de conversaciones que adelantamos con el Gobierno, el ELN sigue trabajando en el diseño de la participación de la sociedad en un Gran Diálogo Nacional, que ayude a poner en marcha las transformaciones básicas y urgentes que requiere el país, y de un nuevo cese al fuego bilateral, temporal y nacional. Al Gobierno sólo le hace falta la voluntad política para que se concreten estos dos acuerdos. Mientras esto se logra y establecemos la hora cero del nuevo cese bilateral, hemos decidido decretar una nueva suspensión de nuestras operaciones militares, a partir de las cero horas del viernes 15 de junio, hasta las 24 horas del martes 19, para facilitar la participación de los colombianos y las colombianas en la segunda vuelta de las elecciones.
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* Editorial de la Revista Insurrección Nº 637.