Intervención de Américo Martín en el Mitin de Maracaibo

INTERVENCIÓN DE AMÉRICO MARTÍN EN EL MITIN DE MARACAIBO

8 de abril de 1960

Compañeros, amigos y simpatizantes:

La juventud de Acción Democrática saluda emocionadamente al pueblo zuliano en esta noche gloriosa e histórica para el país.. Estamos iniciando las deliberaciones del máximo evento de nuestra organización y se han empleado toda clase de instrumentos, toda clase de expedientes, los más falaces, para impedir que los jóvenes de Acción Democrática nos reuniéramos aquí, en el Estado Zulia.

Se hace correr la especie de que los compañeros Simón Sáez Mérida y Domingo Alberto Rangel no participaban de nuestras inquietudes ideológicas, no eran los artífices, los dirigentes máximos de la izquierda del partido y que por lo tanto no asistirían aquí. Entonces se llevó a la prensa la noticia tratando de crear confusión en las masas de izquierda del país. Se ha negado todo tipo de protección económica a los dirigentes de la juventud del partido, y ya está por negar una carta dirigida a todos los organismos medios amenazando con la horca, amenazando con el machete de los Tribunales disciplinarios, para no permitir que se reunieran los jóvenes del partido. [Aplausos].

Una inmensa lista que desborda todos los papeles, se prepara para dentro de muy poco. Dentro de muy poco tendremos el trágico contraste de que los demás militantes de Acción Democrática estarán en los tribunales disciplinarios, porque se oponen a ellos.

Esos son intentos para destruir toda la mística al máximo organismo de la la fracción juvenil de Acción Democrática. Esos intentos han do estrepitosamente. Desde todos los rincones del país los jóvenes del partido, lo mejor de ellos, aquellos hombres de izquierda que se identifican con las mejores voluntades, han preparado, han construido con el afán y la tenacidad de las hormigas este gran Pleno Nacional de la Juventud. [Aplausos].

Y es que, compañeros, el problema ideológico está devorando la unidad interna del partido. Se le ha tratado de presentar coma un problema generacional, mediante el cual un grupo de jóvenes desbocados insurge contra los nobles fundadores del partido. Nosotros no constituimos una legión de jóvenes insurrectos, una legión de jóvenes insurgentes, enguerrillados en definitiva, y comprometidos permanentemente en contra de las direcciones del partido, cualquiera que sean ellas.

Dentro de nuestro movimiento y constituyendo el elemento humano mayoritario, no participan exclusivamente los jóvenes. Dirigentes obreros en cantidades de todos los Estados del país, dirigentes agrarios, personalidades intelectuales, representantes profesionales de distintas actividades liberales, también participan en la izquierda del partido. Y nuestro movimiento se abre con perspectivas realmente extraordinarias para la historia del país. Cantidad enorme de intelectuales y de dirigentes obreros se acercan día a día a los dirigentes connotados de la izquierda para pedir la militancia en el futuro gran movimiento que saldrá de esta primera reunión. [Aplausos].

Y al lado de esa imputación infantil de que la izquierda de Acción Democrática está integrada exclusivamente por los jóvenes, hay la otra, la cobarde, la que se corre soterrada en veces y e n- otras ocasiones abiertamente, de que somos un conjunto de hombres ambiciosos, de que somos un conjunto de hombres con apetitos excesivos que trata de controlar, o la dirección del partido, o puestos burocráticos del gobierno.

Es que hemos sido nosotros los cruzados de la denuncia. Nosotros no reclamamos puestos del gobierno, puestos en la burocracia, Gobernaciones de Estado, o puestos en el Ministerio, teniendo hombres bastante destacados, brillantes, para recorrer algunos de ellos con talento, por méritos. No los reclamamos cuando el partido actuaba a la reserva del 7 de diciembre, en gran parte con la alta cuota de sacrificios, con la alta energía entregada por los jóvenes y por la izquierda del partido. [Aplausos].

No reclamamos tampoco el hecho de que en la pasada Convención Nacional, a pesar de llevar la izquierda de Acción Democrática, el caudal de delegados más elevado, no se reflejaba ese caudal en el Comité Ejecutivo Nacional que quedó electo. FI Comité Ejecutivo Nacional que quedó electo después de las deliberaciones de la Convención, tuvo en su seno mayor número de representantes de otras tendencias, minoritarias en relación a la nuestra, y ello porque se alegó que la unidad del partido estaba en crisis y nosotros lo comprendimos. Hicimos un nuevo sacrificio.

Y ahora, compañeros, se nos trata de presentar coma los que hemos levantado la espada de Alejandro para inmolar los lazos de la comunión interna. No somos nosotros y rechazamos eso aquí. Los culpables de tal división, la amenaza, y que fatalmente devorará a Acción Democrática: no somos nosotros los culpables de esta crisis. Y como prueba de ello podría. exponerles un casa que conozco bastante bien, porque es el caso de mi persona.

Yo tuve conocimiento de que sería pasado al Tribunal Disciplinario una semana antes de que se publicara el artículo que se usó como pretexto para llevarme a ese máximo organismo disciplinario del partido. [Aplausos]. Y tuve conocimiento de ello, por una conversación captada por un amigo nuestro que lo comunicó inmediatamente, y en cuya fidelidad confío una y mil veces. Y no sólo de esa persona teníamos noticias de las decisiones que se avecinaban. También ese tramoyista ´César Cienfuegosª, lo denunciaba con ocho días de anticipación, que los Tribunales Disciplinarios... [las voces interrumpen al orador]... anunciaba ´César Cienfuegosª que los Tribunales Disciplinarios comenzarían a funcionar y comenzarían a hacer víctimas en la llamada ala rosada. Es que ya se conocía y estaba en marcha la conspiración contra la izquierda y se buscó como pretexto un artículo ocasional, transitorio, que si algo tiene en relación con la disciplina del partido ello podría medirse por centímetros o por milímetros.

Y paralelamente, esas supuestas desviaciones real a través de artículos de prensa, se analizaban en reuniones secretas, reuniones fraccionales de otros grupos del partido, que nosotros pasamos con cargos a la Dirección Nacional, y el Comité Nacional los dejó pasar y los archivó en una de las gavetas del bufete o de la oficina de los máximos dirigentes. Y aquí estamos haciendo lo mismo. Todavía esos cargos que nosotros pasamos no han creado la menor alarma en los máximos dirigentes. [Aplausos y gritos].

Es que nosotros denunciamos la existencia de una disciplina amnésica, de una disciplina policial, donde desgraciadamente la parte más angosta le toca a los representantes de avanzada del partido, a los representantes de la izquierda revolucionaria de Acción Democrática. [Aplausos].

Y se ha usado todavía e1 argumento más cobarde, más traidor para tratar de destruir este movimiento. Se ha tratado de identificarnos con los conspiradores que ya están cocinando un nuevo atentado contra las instituciones democráticas del país. Esos golpes los enfrentamos los hombres de izquierda, que estamos dispuestos a defender al Presidente Constitucional y a la democracia del país, a pesar de las profundas diferencias ideológicas que nos separan de ellos. [Aplausos].

También en la clandestinidad nosotros soportamos el peso del partido, y dirigimos a Acción Democrática, y mantuvimos a Acción Democrática unida, y se la entregamos generosamente a los dirigentes que creíamos iban a ser consecuentes con la línea revolucionaria. [Aplausos].

Estamos convencidos de que si se produce un atentado contra las instituciones democráticas del país, los hombres de izquierda daremos la cara. Estamos convencidos, porque en oportunidades anteriores también lo hicimos' porque ya estamos acostumbrados a ello, porque ya peleamos políticamente en la época del terror más ´duro que ha vivido Venezuela a través de su historia. [Aplausos].

Pero no estamos igualmente seguros de que quienes nos atacan, de que quienes nos acusan de conspiradores, de ambiciosos, de arribistas, van a dar la cara en esa misma oportunidad. [Aplausos].

Por el contrario, yo podría asegurar que cuando ocurra un atentado, nosotros y el pueblo venezolano daremos la cara y saldremos al frente a defender las instituciones democráticas. Pero aquellos hombres, los Rafael Villoria, los Lert, los atalayes de Machín [aplausos y gritos], esos hombres lamentarán no tener unos cuantos metros más de tierra para así romper las marcas de velocidad, de la carrera que van a pegar cuando...ª [Los aplausos interrumpen al orador]. [Consignas y gritos].