En el 93 aniversario de su constitución ¡Viva el Partido Comunista del Perú!

EN EL 93° ANIVERSARIO DE SU CONSTITUCIÓN ¡VIVA EL PARTIDO COMUNISTA DEL PERÚ! 
 
1. El Partido Comunista del Perú, vanguardia organizada del proletariado peruano, en el 93 aniversario de su constitución, se reafirma firme y resueltamente en nuestra invicta ideología: el marxismo-leninismo-maoísmo, nuestra arma ideológica estratégica universal y el pensamiento gonzalo, nuestra arma ideológica estratégica, específica y principal, aprendiendo del Presidente Gonzalo, de su ejemplo de comunista hasta el fin, y encarnando el pensamiento gonzalo, aplicación creadora del marxismo-leninismo-maoísmo a la realidad nacional y mundial. 
 
Es honra y orgullo para nuestro Partido la grandiosa brega comunista del Presidente Gonzalo que reconstituyó el Partido, dirigió la heroica guerra popular, dirigió la lucha política en la postguerra y señaló el camino a seguir para el PCP y la revolución peruana. Seguiremos inconmovibles ese camino enarbolando nuestra bandera roja con la hoz campesina y el martillo obrero hacia la revolución socialista rumbo al comunismo, la emancipación definitiva de la humanidad. 
 
Vivimos momentos complejos. Hemos sufrido la dolorosa pérdida de nuestra jefatura en medio de una salvaje campaña anticomunista y antipueblo. El mejor homenaje que podemos rendirle es continuar su brega y el rumbo que nos dejó trazado. Él seguirá presente en nuestros combates y su pensamiento seguirá alumbrándonos por siempre. ¡Honor y gloria eterna al más grande marxista-leninista-maoísta de nuestra época! 
 
2. El Partido Comunista del Perú saluda al proletariado y al pueblo peruano que afronta uno de los momentos más duros de su vida en los últimos tiempos y sale a pronunciarse en defensa de su camino e intereses de clase opuestos y distintos a los de las clases explotadoras. 
Sale en defensa de los derechos que asisten al pueblo y han sido conculcados por las dictaduras burguesas que en 30 años han aplicado la forma más cruel de opresión y explotación capitalista: el neoliberalismo, acumulando ingente riqueza en menos manos a la vez que hundían a las masas en mayor miseria y redoblada explotación, propiciando el atraso de la sociedad y sometiendo al país, como nunca antes, a la dependencia imperialista. Empobrecimiento, atraso y arrasamiento de la soberanía que no se pueden consentir si se sirve al pueblo consecuentemente. 
 
3. Como el marxismo enseña, si no se define con claridad la situación concreta y las causas de los problemas que afectan a la clase y a pueblo, no se podrá definir la perspectiva de su camino. Hoy son tres grandes males que pesan sobre los hombros del pueblo, y la causa la encontramos en el carácter de clase de la sociedad peruana actual. 
 
Partiendo del carácter de clase de la sociedad peruana, desde fines de los noventas “una sociedad capitalista, dependiente del imperialismo con subsistentes rezagos feudales”, se puede observar una sociedad dividida en clases sociales con intereses antagónicos que contienden; por un lado, la gran burguesía proimperialista con sus diferentes grupos o facciones según el imperialismo al que se someten, y por otro lado, las clases que conforman el pueblo: el proletariado, el campesinado, la pequeña burguesía y, en determinadas condiciones, la burguesía media o nacional. 
 
Y esto es lo que se ha visto en la campaña electoral y en los primeros meses del nuevo gobierno, una evidente lucha de clases debido a que, en toda sociedad de clases sociales, estas coexisten en lucha de clases. Clases que no las ha inventado el marxismo, sino que son realidad concreta en una sociedad de opresión y explotación capitalista. 
 
La situación concreta muestra que el camino de las clases explotadoras, a consecuencia de 30 años de capitalismo neoliberal, derivó en una crisis generalizada, económica, política y social, expresándose la caducidad del Estado demoburgués y, por ende, de su democracia burguesa; en síntesis, una nueva y seria crisis de su sistema. 
 
Son cinco años de crisis provocada principalmente por la posición dictatorial, autoritaria y obstruccionista del partido de la gran burguesía fujimorista con su represen tante de turno, la hija del repudiado dictador Alberto Fujimori quien, traficando con los términos de “Fuerza Popular”, jamás enarboló los intereses del pueblo sino, por el contrario, la terca defensa del programa neoliberal de su padre plasmado en la nefasta Constitución del 93. 
 
Crisis que afectó a los tres poderes del Estado. Al Ejecutivo, con cinco presidentes en cinco años; uno elegido por mayoría, obligado a renunciar; otro traído del extranjero para reemplazar al anterior, pero que fuera va cado; otra durante un día en que hubieron dos presiden tes simultáneamente; un cuarto, presidiendo el Congre so, sacado por la calle; y un quinto, transitorio, que llamaría a elecciones generales del bicentenario. Al Legislativo, con una mayoría fujimorista obstruccionista comandada por celular por la presidenta de su partido. Y al Judicial, embarrado por la manipulación fujimorista y la corrupción. 
 
Clases reaccionarias que, en tanto fieles aplicadores del capitalismo neoliberal negador de derechos fundamentales, económicos y políticos, redoblaron la opresión y explotación de las mayorías populares hundiéndolas en mayor miseria y empobrecimiento, atraso y dominio imperialista, arrasando nuestros recursos naturales y contaminando el medio ambiente. Es la principal carga perversa sobre los hombros del pueblo, por la cual la gran burguesía y sus grupos deben responder. 
 
A esta redoblada opresión y explotación capitalista, se sumó la vergonzosa corrupción de todos los presiden tes que aplicaron el capitalismo neoliberal: Alberto Fujimori, Alan García Pérez, Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczinsky y Martín Vizcarra, entre otros funcionarios públicos y  empresarios  privados, como el Club de la construcción, vinculados al escándalo de Odebrecht; algunos sometidos a investigaciones, de tenciones y acusaciones fiscales, como la de Keiko Fujimori, a 30 años por corrupción y organización criminal; empero, candidata oficial de la derecha. 
 
Corrupción que implicó el robo de los dineros del Estado que ascendería a 23 mil millones de soles, o sea, el 3 % del PBI y el 15 % del presupuesto nacional, impidiendo la construcción de escuelas, hospitales, carreteras o el desarrollo del agro y la industria nacional. Corrupción, pues, que acentuó la carga de opresión y explotación capitalista generando repudio, rechazo y profunda desconfianza en el sistema y sus representantes. Es la segunda carga sobre los hombros del pueblo, por la cual la gran burguesía y sus grupos deben responder. 
Sobre esta redoblada opresión y explotación y vergonzosa corrupción operó la crisis sanitaria producida por la pandemia de la Covid-19, la que en tan solo dieciocho meses dejara cerca de doscientas mil muertes, multiplicando por cuatro el costo en vidas ocurrido en veinte años de guerra revolucionaria, sin que hoy se haya ex presado mayor indignación por los de arriba. Crisis sanitaria que puso de manifiesto la posposición del pueblo desatendido en su derecho a la alimentación, a la salud, a la educación, al trabajo, a sus derechos laborales, así como a sus derechos políticos y económicos en general. 
 
Doscientas mil muertes de las cuales la inmensa mayoría pertenecen al pueblo y fueron causadas no tanto por la enfermedad, sino por la destrucción del sistema de salud en los treinta años de privatización capitalista neoliberal, cuando la salud dejó de ser un derecho y devino mercancía de compraventa incumpliéndose la obligatoria función de atender los servicios de salud pública por par te del Estado. Es la tercera carga sobre los hombros del pueblo, por la cual también la gran burguesía y sus grupos deben responder. 
 
Ese es el camino reaccionario que llevó a crisis generalizada imponiendo su redoblada explotación, vergonzosa corrupción y doscientos mil muertes impunes sobre los hombros del pueblo y por las cuales deben responder las facciones y grupos de la gran burguesía proimperialista del Perú, y que la memoria revolucionaria jamás ha de olvidar. 
 
4. Crisis generalizada que, si tiñó al Perú de un fuerte desprestigio internacional, inestabilidad e incertidumbre, constituyó la base material objetiva del desarrollo del camino del pueblo expresado en su gran rechazo en las calles y pueblos, primero, y en las elecciones, después. 
Este rechazo cuajó en exigencia de cambio inmediato a favor de sus pospuestos intereses, demandando nueva constitución a través de un amplio debate con sus propios representantes en una asamblea constituyente. Este fue el ánimo de las mayorías populares, que comenzó con una gran desconfianza y alcanzó un profundo rechazo, con el cual llegaron a las elecciones generales del 2021. 
 
Ánimo al cual el PCP contribuyó con su importante lucha política sin armas desenmascarando a las clases opreso ras y explotadoras, a su Estado caduco, a la farsa de democracia que tienen y a la crisis generalizada que su camino reaccionario llevó; sembrando al mismo tiempo la necesidad de la democratización inmediata de la sociedad peruana en función de la futura revolución socialista, única solución real de los problemas del pueblo. 
 
Ánimo que coadyuvó al desarrollo del camino del pueblo madurando su conciencia política, propiciando su organización clasista y al mismo tiempo movilizando y poli tizando a las masas con los objetivos de luchar por re conquistar sus beneficios, conquistas y libertades democráticas conculcados en treinta años de capitalismo neo liberal negador de derechos; luchar por su derecho a participar del poder a fin de defender sus derechos e inter eses de clase; y luchar por su derecho a construir un mundo sin opresión y explotación. 
 
La respuesta del Estado y la reacción no se hizo esperar y a la redoblada explotación sumó una agravada represión. Recordemos los viles asesinatos de los jóvenes manifestantes contra el “golpe democrático” del congresista acciopopulista Merino o los ocultados asesinatos de los jóvenes proletarios agrícolas protestando contra la explotación de las agroexportadoras o las protestas en contra de las transnacionales mineras, entre otras; a los que se sumaron los apresamientos de dirigentes populares para sacarlos del proceso electoral. Y sobre todo, apresamiento a los activistas o simpatizantes de las organizaciones clasistas cuya inscripción en el Registro de Organizaciones Políticas fuera desestimada por adherir a la ideología del proletariado y luchar por los derechos del pueblo y la democratización de la sociedad, aun habiendo recogido un millón de firmas y cumplido con todos los requisitos de la normativa electoral vigente; criminalizando así la lucha política e imputándola una vez más de “terrorismo” sin que se hubiere cometido algún acto de violencia por alguno de los apresados hombres y mujeres, jóvenes y mayores capturados en sus domicilios el 3 de diciembre del 2020. Razzia que extendieron a los abogados de los organismos de defensa legal de los dirigentes históricos del PCP a quienes, tres décadas después de vivir en incomunicación y aislamiento, les abren nuevos juicios por la misma condición de ser dirigentes ya condenados a cadena perpetua, buscando impedir su legítima defensa y sepultarlos vivos en la cárcel. 
 
Es que el reaccionario Estado peruano y sus lacayos no consienten ningún trato o negociación con los subversivos revolucionarios marxista-leninista-maoístas, pensamiento gonzalo a quienes conciben como no-personas, como enemigos eternos con los cuales no cabe ni siquiera conversar. Y ante la propuesta de solución política, amnistía general y reconciliación nacional del PCP, que ya lleva casi treinta años de planteada, no respondieron más que con persecución y muerte en la pretensión de que la única solución es la extinción de los marxista-leninista-maoístas, pensamiento gonzalo de la tierra con sus cenizas al viento. Ni por el bicentenario de la declaración de la independencia del Perú pensaron una solución política. 
Esto implica un síntoma de reaccionarización mayor del Estado en su descomposición total y de ahí el uso del adjetivo imperialista de “terrorista”, a falta de argumentos, para combatir toda idea progresista, tal como se ha ex presado en las elecciones presidenciales por la derecha y la ultraderecha que ven “terrorismo” por delante y por atrás sin que haya estallado ni un solo cohetecillo hace más de veinte años, pero lo suponen en el Ejecutivo o Legislativo del gobierno del profesor Castillo. 
 
5. Cómo enjuiciar el carácter del régimen actual y la táctica a aplicar habida cuenta las diferencias ideo lógicas y políticas. 
 
Vista la importancia de las elecciones  presidenciales para la reacción peruana sumida en una crisis generalizada durante los últimos cinco años, y haciéndose perentoria la necesidad de salir de ella y desenvolver su ca mino recuperando la estabilidad y certidumbre perdidas, se esmeró en llevarlas a cabo usando todos los medios a su disposición, desde la propaganda con sus plumíferos comprados hasta la persecución y el apresamiento de cuanto sospecharan “rojo”. Mucho más allá de la falsa preocupación por su falsa democracia, lo que realmente estaba en juego eran sus suculentas ganancias acumuladas en treinta años de acumulación capitalista neoliberal. 
 
Como dijéramos, en el campo del pueblo el ánimo era de desconfianza, de rechazo al establishment; así, el ausentismo de la primera vuelta fue expresión del rechazo que el pueblo sentía en la coyuntura de crisis generalizada y las cargas de ella derivadas. En la segunda vuelta, la con tienda de catorce partidos se redujo a dos. 
 
En uno de sus frentes, el repudiado partido de la gran burguesía fujimorista con la candidata de Harvard, Keiko Fujimori, quien centró su campaña en defender terca mente el sistema capitalista neoliberal introducido por la dictadura del padre treinta años atrás, figura y programa que la hija reivindicó enarbolando la cuestionada Constitución del 93; a la vez que montó una “cruzada anticomunista” aglutinando a todas las derechas y ultraderechas y traficando con un supuesto “terrorismo” en  las filas de su contendor y en su propia persona, a quien, además, atacaron con protervo racismo. 
 
En el otro frente, un provinciano, desconocido poblador cajamarquino, aparecía con un discurso antisistema, un lápiz y un gran sombrero de campesino. Ya había sobre saltado a las encuestadoras por haber subido en la última parte de la primera vuelta y fue precisamente este candidato el que enfrentó a la dos veces derrotada candidata naranja. Un profesor rural que nunca pisó ni los Estados Unidos o Europa, ni China, Rusia o Cuba, hijo de campesinos analfabetos que se esmeraron en educar a sus hijos con sus propios esfuerzos, que atraído por la política pasó por el partido de derecha Perú Posible llegando a candidatear para la alcaldía de su pueblo sin éxito. Un profesor que activando en el SUTEP fuera elegido por las bases sindicales como cabeza del comité de lucha negociador en la importante huelga de maestros del año 2017. 
 
En resumen, la candidatura de Pedro Castillo aglutinó a las izquierdas y fuerzas democráticas y recibió los votos de las mayorías pospuestas, quienes no votaron por el programa de Perú Libre ni conocían a sus bases y dirigentes; votaron por quien consideraron su igual, se identificaron con su discurso, y el voto de rechazo del ausentismo de la primera vuelta pasó a definir la legítima mayoría que lo llevó a la presidencia con un voto de esperanza de cambio a favor de sus necesidades perentorias. 
 
Mas las exigencias de ese voto de rechazo al sistema y de esperanza de cambio pasaba por el cambio en pro de sus intereses y necesidades, por el cambio de constitución; por cambios en la educación, la salud, el trabajo y los derechos laborales conculcados; por el término de esa lacra de corrupción que corroe a los que mandan; por restitución de derechos y mejor distribución de la riqueza, por ser tratados como iguales, como personas, como personas con derechos ciudadanos. Y esto no es comunismo, sino democratización, restitución de derechos; y no es que las clases explotadoras no lo entiendan, lo  saben, pero ni siquiera eso toleran. Quieren seguir dominando, es que temen que su poder económico pueda resquebrajarse, necesitan oprimir y explotar y que los oprimidos y explotados no reclamen ni el mínimo respeto a su condición de ciudadanía con derechos; pretenden, pues, mantener sus privilegios e incrementar más sus suculentas ganancias, este es el verdadero trasfondo de la reacción. 
 
Recordar que la concentración de la riqueza a nivel mundial registra un 99,9 % en un lado y el 0,01 % en el otro, ahí está la base de la protesta mundial del 2019 que puso de manifiesto el fracaso del neoliberalismo con sus crisis del año 1998, del 2008 y la profunda recesión del 2020. Y que tal concentración de la riqueza en el Perú registra que 4 562 personas millonarias tienen el 40 % de la riqueza nacional y que, de estas, 2 personas tienen el 15 % de la riqueza total, siendo el Perú uno de los países más desiguales del mundo. 
 
Súmese a esto el aumento de 30 % de la pobreza, el 80 % de trabajo informal y las consecuencias de la última grave recesión de menos 11 % en el 2020 que ha dejado dos millones 700 mil sin trabajo, entre otros datos contundentes de la coyuntura, lo que constituye la base material de la contienda electoral y su perspectiva. 
 
Castillo fue entonces elegido por mayoría simple, siendo reconocido por instancias internacionales, garantizándose así el proceso electoral, sus instituciones y resultados, y no cabe que se falsee la realidad con imputaciones de fraude sin fundamento alguno, pero con el único propósito de los perdedores de desprestigiarlo hasta hacerlo caer. 
 
No obstante, debemos remarcar que para el marxismo leninismo-maoísmo, pensamiento gonzalo el concepto pueblo abarca las cuatro clases que lo conforman: el proletariado como clase dirigente, el campesinado como aliado principal, la pequeña burguesía como aliado con fiable y, en determinadas condiciones, la burguesía nacional o media; y la cuestión en un frente del pueblo es qué clase dirige, si la burguesía o el proletariado, porque de esa dirección depende el rumbo a seguir, y resulta evidente que no es esta clase la que dirige en el régimen actual, más evidente aún con su servil aprobación de la desaparición del cuerpo del Presidente Gonzalo cediendo a la presión de la ultraderecha, arrasando derechos fundamentales y aplicando en los hechos el derecho penal del enemigo hasta con el cuerpo inerme de un prisionero político. Acción nefasta de los sectores más retrógrados de la gran burguesía peruana a la que Castillo y algunos de su gabinete se sumaron vergonzantemente. 
 
¿Qué táctica correspondería por tanto? Persistir en tener como blanco el sistema de opresión y explotación capitalista y las clases que lo representan: la gran burguesía proimperialista, sus grupos y facciones más recalcitran tes, así como su Estado en franco proceso de reaccionarización, y el imperialismo que arrasa la soberanía nacional. ¿En quiénes apoyarnos? En nuestras propias fuerzas y seguir apoyándonos en las masas hondas y profundas, en el proletariado principalmente, en el campesinado y en la pequeña burguesía; y hacer avanzar a aquellos elementos de la burguesía media que, siendo progresistas o demócratas y tener espíritu de nación, compiten con el gran capital, pero dudan de la revolución. 
 
Y no olvidar que “para cumplir y consolidar el frente del pueblo hay que adoptar la táctica de desarrollar las fuerzas progresistas, ganar a las intermedias y oponerse a los recalcitrantes”. Se debe apuntar a ampliar y consolidar el frente por la democratización de la sociedad peruana adoptando la táctica de “desarrollar las fuerzas progresistas, ganarnos a las intermedias y oponernos a los recalcitrantes”, sin olvidar que “ahí la lucha es el medio para conseguir la unidad” y que para desarrollar las fuer zas progresistas “hay que desarrollar a escala nacional los movimientos de masas, ganarse a los intelectuales y desplegar entre las grandes masas populares el movimiento por un nuevo régimen constitucional y por la democracia”. De aquí la importancia de desarrollar el frente por nueva constitución con el pueblo y para el pueblo a través de una asamblea constituyente decidida por la voluntad del pueblo constituyente. 
Respecto al nuevo gobierno corresponde apoyar lo que sirva al pueblo y rechazar todo lo que se le oponga, así como mantenerse muy vigilantes frente a otros rumbos contrarios a la democratización que demanda hoy el pueblo, y pugnar para que esta se desenvuelva en función de las jornadas por venir. Empero, reafirmarnos que, como comunistas, como marxistas-leninistas-maoístas, pensamiento gonzalo, concebimos que la clase y el pueblo solamente alcanzarán la solución de sus problemas con la revolución socialista, no hay otro camino, revolución socialista hacia el futuro comunismo que habrá de emancipar a toda la humanidad. 
 
También considerar que el Estado y los reaccionarios no cesarán de presionar al nuevo gobierno, al propio presi dente Castillo a quien buscarán apartar del campo del pueblo, pretenderán aislarlo para después o envolverlo en sus redes o derrocarlo lo más pronto posible. Reparar en que Pedro Castillo no es marxista-leninista-maoísta, pensamiento gonzalo, nunca lo ha sido; en que no es marxista-leninista tampoco y nunca lo ha sido; en que no es, pues, marxista, no tiene esa ideología, pero, si asume ser parte del pueblo, le corresponde responder a las demandas del pueblo antes que ceder a las presiones de la reacción o del mismo reformismo burgués que se encuentra entre sus aliados como parte del frente de campaña y de gobierno. De no responder a la demanda popular, la explosividad estallaría y la situación revolucionaria avanzaría más rápido en resquebrajamiento mayor del sistema imperante. 
 
De hecho, la monstruosa ley de secuestro y desaparición de cadáveres hecha por la reacción peruana, a la que se opuso la bancada de gobierno y algunos otros, fue final mente avalada con la firma del propio Castillo en un acto oportunista infame que quedará marcado en su frente por siempre. Es una muestra clara de cobardía ante la presión ultraderechista. 
 
6.  De la perspectiva del PCP podemos decir que, pese a la complejidad del momento, la perspectiva es buena. La realizada Primera Conferencia Nacional ha sido un éxito al aprobar la ideología universal y principal para el Perú, la nueva línea política general, el programa general y concreto, al confirmar la nueva dirección central y reconocer el papel de los dirigentes históricos del Partido, muy en especial el del Presidente Gonzalo, gran marxista-leninista-maoísta cuyo ejemplo de comunista hasta el fin ya trascendió fronteras. Hoy que nuestro Presidente nos ha dejado físicamente demostrando una convicción inalterable, inquebrantable, que resistió toda la perfidia con la que se le trató y atacó sin doblar la rodilla jamás, el Partido Comunista del Perú, el Partido del Presidente Gonzalo, encarnando el pensamiento gonzalo, nuestra arma ideológica estratégica, específica y principal y siguiendo el ejemplo del Presidente Gonzalo de comunista hasta el fin, reitera su inalterable compromiso de seguir siempre el luminoso sendero del Presidente Gonzalo hasta la victoria final. 
 
¡VIVA EL PCP EN SU 93 ANIVERSARIO! 
¡VIVAN POR SIEMPRE EL PRESIDENTE GONZALO Y EL PENSAMIENTO GONZALO! 
¡VIVAN LOS CAMARADAS! 
¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA AL COMUNISMO! 
¡APLIQUEMOS LA LEY DEL PUEBLO HASTA LA VICTORIA FINAL! 
¡POR LA REVOLUCIÓN SO CIALISTA AL COMUNISMO! 
 
Comité Central 
Partido Comunista del Perú
 
Perú, 7 de octubre de 2021