Temas de nuestra América

Biblioteca
Fondos bibliográficos
Autor
Mariátegui, José Carlos
ISBN
--
Localizador
Bib-01/3
Núm. Páginas
176 pp.
Datos de Edición
Lima: Editora Amauta, 1960.
Contenido
En este volumen han sido reunidos los artículos que José Carlos escribió sobre temas americanos publicados en las únicas revistas que en el Perú dedicaban suficiente espacio a cosas menos banales que las crónicas mundanas. "Mundial" y "Variedades" no eran simples magazines. De sus páginas pueden extraerse estudios de permanente valor. La presente recopilación es una muestra.

Ahora, al releerlos quienes los habíamos leído a su tiempo, nos sorprende la vigencia de muchos de sus juicios y la agudeza de su visión. A pesar de los treinta años transcurridos, Mariátegui es un escritor actual. Sus nuevos lectores hallarán en él la misma inquietud que los domina y, al mismo tiempo, la luz guiadora en él confuso período que vivimos.

José Carlos comprendió como pocos la realidad cultural de nuestra América, después de haber captado panorámicamente —desde su mirador europeo— la sustancia unitaria de los pueblos divididos y dispersos al sur del Río Bravo. Miró el continente, no desde dentro, sino desde más allá del Atlántico, como lo confiesa.

La revelación ha de marcar un rumbo definido a su pensamiento. Será desde entonces que Mariátegui toma posesión de "su América", que es la misma de Martí, de Sarmiento y de Montalvo. Pudo así sentirse un indoamericano sin fronteras, con interés igual para todos los países de este hemisferio. Gracias a esa identificación con todo lo americano, pudo Mariátegui, como experto columnista, penetrar hondamente no sólo en la vida del Perú sino en la de México, Venezuela, Colombia o Chile. Con singular acierto juzgó la política, la literatura o el arte, la economía o el derecho de cada una de las provincias culturales de nuestro mundo colombino.

Comprendió como pocos el significado de las revoluciones, la ideología de los caudillos y la personalidad de los conductores en las diversas esferas de la cultura.

Siguió paso a paso el proceso revolucionario mexicano y descubre con sagacidad todo lo que envuelve de contradictorio. Señala los logros y los fracasos a través del viacrucis de un pueblo qué hacía su revolución, sin sujetarse a una doctrina o a un programa previamente aceptados. Eran los Villa y los Zapata los que encabezaban al campesinado en armas, para ser sustituidos más tarde por los Obregón y los Calles, no sin antes haber pasado bajo la férula de un Victoriano Huerta. A lo largo del proceso, cuántas defecciones traidoras. Sin embargo, la revolución no se detuvo y sigue siendo, según las palabras de Mariátegui, "una extraordinaria y aleccionadora experiencia". Fue un poco amargo su gesto cuando en su último artículo (19 de marzo de 1930) escribe: "Han dado ya marcha atrás, y sus teóricos nos sirven, en tanto, con facundia latinoamericana, una tesis del Estado regulador, del Estado intermedio, que se parece como una gota de agua a otra gota a la tesis del Estado fascista"... Felizmente, no ocurrió así. La muerte no permitió a José Carlos examinar la prosecución de la extraordinaria experiencia que sigue siendo aleccionadora para la América Austral.

Estas páginas, nutridas de pensamiento, formando un libro, no quedarán olvidadas gracias al fervor filial.

LUIS E. VALCÁRCEL