Durante la década de los años setenta se desencadenó en El Salvador una profunda crisis política que desembocó en el vasto movimiento popular de carácter insurreccional que tuvo su cima de 1979 a 1980. El conflicto entonces agudizado se constituyó en elemento nodal de la crisis centroamericana y provocó, junto con el proceso nicaragüense y la injerencia norteamericana, importantes reacomodos en la política regional. A pesar de los cambios habidos, muchas de las causas que llevaron al conflicto siguen siendo problemas en espera de solución. Con el objeto de responder a las preguntas de cómo y por qué se rompen en una sociedad los canales e instrumentos de negociación política, la autora hace un minucioso análisis del desarrollo de la crisis política en El Salvador, en el cual se combinan, con destreza metodológica, la perspectiva histórica y el análisis político coyuntural.