Esta obra constituye algo de mucha mayor trascendencia que una exposición meramente narrativa: es un estudio total de la evolución -a través de los partidos no gobernantes- del comunismo en Iberoamérica, ejemplificado por el Partido Comunista de Venezuela.
Cuáles son los matices de esos partidos, qué cambios experimentan y qué variantes tienen comparados con el modelo bolchevique. A qué obedecen las diferencias y similitudes, y cómo se identifican con el medio y con la idiosincrasia de los pueblos. Cuáles son las consecuencias de su modo particular de actuar y por qué éste ha sido posible.
La violencia y el terrorismo llevaron al fracaso político al PCV, le enajenaron la voluntad del campesino y del obrero y, lo más significativo e importante, ese descalabro y esa enajenación condujeron a tácticas de lucha social que, aunque en la extrema izquierda, propician el abandono de los medios violentos.
El PCV, a contrapelo, es también índice de cómo una izquierda democrática puede llevar al cabo programas de acción, así interna como externa, sin recurrir a guerras de guerrillas y a maridajes con la violencia a ultranza como medios de entronizarse en el poder, s capa de la justicia social, económica y política.